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¿Son legítimas las elecciones colombianas?

Escrito por Diego Otero

diego otero pradaLas elecciones del Congreso y la sombra que proyectan sobre las presidenciales.

Diego Otero Prada

Las elecciones parlamentarias del 14 de marzo 2010 dejaron muchas dudas, por las nueve razones siguientes:

  1. De un total proyectado de 14.073.505 votos, a partir de las cifras del último boletín de la Registraduría Nacional de 13.203.762 votos, equivalentes a un 93,82% de votos escrutados, 2.507.520 serían nulos y blancos, por lo cual el número de votos válidos llegaría a 11.565.985, es decir, un 38,74% del censo electoral de 29.852.503 potenciales electores.
  2. De ese 38,74%, si se suman los votos del Partido de la U, del PIN y del Partido Conservador, 6.010.339 votos, bajo el supuesto de un futuro gobierno de mayoría de esas tres corrientes, significaría que un 21,46% de votantes decidiría por el 100% de los colombianos y colombianas.
  3. Por el sólo hecho anterior, estaríamos ante la presencia de un sistema poco representativo de la voluntad popular.
  4. Se introdujeron dos consultas presidenciales, las de los partidos Conservador y Opción Verde, en un debate parlamentario, que favoreció a estos partidos, lo cual introdujo un factor de desbalance para los partidos Liberal y Polo Democrático que habían realizado sus consultas internas con anterioridad.
  5. El diseño del sistema de votación favorece a las clases altas y con más alto nivel de escolaridad. Lo lógico es tener tantos tarjetones como partidos participantes en las elecciones, con las fotos y nombres de los candidatos. Cuesta más, por supuesto, pero a la democracia no pueden ponérsele este tipo de restricciones presupuestales.
  6. Se permitió la participación de un partido creado en la Picota, con candidatos fachada de los parapolíticos presos, con una capacidad de chequera y coacción que hace ilegítimo cualquier proceso.
  7. La participación del gobierno central y de las administraciones regionales fue manifiesta a favor de candidatos afectos al sistema, lo cual es otro factor más que hace ilegítima la justa electoral.
  8. El poder del dinero fue evidente en las campañas afectas al gobierno, como en las de los partidos de la U y del PIN.
  9. Hay muchas denuncias de irregularidades en todo el país. Si a la mayoría calculada en el punto 2, se elimina la participación del PIN, quedaría que solamente 5.432.001 electores, un 18,20% de los votantes, definiría el destino de todos los colombianos.

En conclusión, por todas las razones anteriores, las elecciones dejaron un sabor antidemocrático y no parecen reflejar la verdadera voluntad popular. De ahí que en un sistema electoral eficiente y objetivo, lo lógico sería anularlas y convocar a una nueva jornada electoral, con reglas muy claras sobre la financiación e imparcialidad de las autoridades, y estudiar la conveniencia de prohibir la participación en las listas de los partidos a familiares de parapolíticos condenados.

Estas circunstancias -o casi todas estas circunstancias- volverán a interferir en la limpieza y calidad genuinamente democrática de las elecciones presidenciales previstas para mayo y junio. 

Y en todo caso el remedo de democracia parlamentaria que resulta de este tipo de votaciones deslegitima el sistema representativo y da argumentos a quienes sostienen que en Colombia no es posible llegar al poder por la vía de los votos. Desde este punto de vista, las FARC son ganadoras.

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