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Los altos precios de la energía eléctrica en Colombia

Escrito por Diego Otero
Edificio inteligente de EPM en la ciudad de Medellín.

Edificio inteligente de EPM en la ciudad de Medellín.

Diego Otero Contrariando un artículo de la semana pasada en Razón Pública, este texto sostiene que los precios de la energía eléctrica son demasiado altos en Colombia, lo cual afecta al usuario común y a las grandes empresas que no pueden competir con estos costos.  

Diego Otero Prada*

Las tarifas de la energía eléctrica

Los industriales, los comerciantes y los hogares se quejan continuamente por los precios de la energía eléctrica. Y tienen razón. Los precios de estos servicios en Colombia están entre los más altos si se comparan con la mayoría de países del continente americano. Es cierto que no son los más altos del mundo, pero tampoco son los más bajos.

No usamos la ventaja que tenemos en energía para que los costos de producción sean más bajos

Colombia es un país que tiene una muy buena dotación de recursos energéticos: reservas de petróleo, gas natural, carbón, agua, energía solar, biomasa, geotermia e incluso uranio. Pero no somos competitivos en energía (es como si fuéramos importadores) y no usamos la ventaja que tenemos en energía para que los costos de producción sean más bajos y los hogares y el sector productivo se beneficien.

Esta política se refleja en el diseño de las tarifas de la energía eléctrica.

Los mercados y los precios

Hidroeléctrica de Sogamoso.
Hidroeléctrica de Sogamoso.
foto: Vicepresidencia

Como bien explicó el ex ministro de Minas y Energía Amylkar Acosta en la edición anterior de esta revista, las tarifas de la energía eléctrica en Colombia se basan en dos mercados: el regulado y el no regulado.

Para el primero, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) fija los precios máximos para los sectores residencial, comercial, servicios e industrial pequeño. El no regulado es el que se negocia libremente entre las empresas de energía y los usuarios que consumen más 55.000 kilovatios-hora por mes o tienen una capacidad instalada superior a 100 kilovatios.

La diferencia de Colombia con muchos países, especialmente los europeos, está en la composición del parque generador (básicamente hidráulico en Colombia y térmico en Europa y otros países). Normalmente, los costos de la energía son más baratos cuando el parque generador es más hidráulico que térmico, lo cual debe tenerse en cuenta al hacer comparaciones internacionales.

Los hogares colombianos pagan precios muy altos para la energía eléctrica, incluso por encima de los de Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los países de Latinoamérica y el promedio de la Unión Europea.

Los precios en Estados Unidos, convertidos a pesos colombianos, eran en junio de 2013 de 214 pesos el kilovatio-hora para los hogares y el comercio, y de 153,50 pesos el kilovatio-hora para la industria. En Colombia, en diciembre de 2012, el costo promedio para los hogares era de 388 pesos el kilovatio-hora, sin tener en cuenta los subsidios y los sobrecostos.

Esto quiere decir que:  

– Un hogar de estrato 1 pagaba 182 pesos el kilovatio-hora,

– Uno del estrato 2 pagaba 228 pesos,

– Uno del estrato 3 pagaba 324 pesos,

– Un hogar de estrato 4 pagaba 388, y

– Los de los estratos 5 y 6 pagaban 466 pesos el kilovatio-hora.

Es decir que solamente con los subsidios los hogares del estrato 1 pagaban un valor similar al de Estados Unidos.

Según un estudio de 2010, en la gran industria las tarifas de energía eléctrica de Colombia eran solamente inferiores a las de Chile y muy similares a las de Brasil. Y para las industrias o sectores no residenciales conectados a voltajes inferiores los precios llegan a ser casi el doble. Así no se puede competir.

En febrero de 2015 las tarifas de energía eléctrica de Colombia seguían siendo más altas que las de Estados Unidos (Ver Cuadro 1).

Cuadro 1. Tarifas de energía eléctrica en Colombia y Estados Unidos en dólares por kilovatio-hora

Sector

Estados Unidos

Febrero 2015

Codensa

Enero 2015

Residencial

12,29

18,2

Industrial

6,88

11,7 a 14,9 según el nivel de voltaje

Comercial

10,62

11,7 a 14,9 según el nivel de voltaje

Fuente: Codensa y Agencia de Información de Energía de los Estados Unidos

La información registrada en Target Map sobre tarifas residenciales en 2010-2012 muestra que entre los 75 países de la muestra, 37 tenían tarifas más caras que Colombia (18 centavos de dólar el kilovatio-hora) y 3 países las tenían iguales. Pero lo más grave era que de 21 países de América, 14 países tenían tarifas más bajas que Colombia.

Con respecto a Europa, el costo promedio de la tarifa residencial está cerca del promedio europeo, pero en el sector industrial está muy por encima (según Amylkar Acosta).

Los parámetros de medición

Esta situación se da por la manera como se definen los precios en la cadena que va desde la generación hasta la distribución y la comercialización de la energía, así como por unas normas que hasta hace poco impedían una verdadera política de cogeneración y autogeneración en el sector privado u oficial.

Según esta política, no se podían vender los sobrantes de energía a la red, lo cual también ha estado perjudicando a los sectores productivos y al usuario general.

El sector eléctrico es muy intensivo en capital, de ahí que la forma como se remunere al capital tiene gran repercusión sobre los precios finales de la energía eléctrica. Igualmente, el nivel de competencia en generación en Colombia es oligopólico, ya que tres empresas dominan más del 60 por ciento de la capacidad instalada.

En las fórmulas de la CREG, el capital se remunera aplicando una tasa de rentabilidad sobre activos revaluados. Esta rentabilidad incluye las tasas de riesgo del país y del sector eléctrico para, supuestamente, atraer capital extranjero.

El costo del capital explica casi el 70 por ciento del componente del costo de la energía eléctrica, el cual depende del valor del capital y de la tasa de rentabilidad. El primero se considera el valor de los activos revaluados y la tasa de rentabilidad se define por el método del costo promedio ponderado del capital.

Este tiene dos componentes: el costo del capital propio y el costo de la deuda, ponderados por la participación de cada componente para financiar la inversión, suponiendo una asignación óptima de cada uno de ellos (40 por ciento de deuda y 60 por ciento de capital propio, según la CREG) y tomando como base de cálculo un período futuro de cinco años.

El costo de la deuda “se refiere a la tasa de crédito promedio obtenible por los inversionistas” y, en “principio, es la del mercado ofrecido sobre los bono de largo plazo emitidos por las empresas del sector” (CREG, Resolución 022).

Para el costo del capital se parte de una tasa de referencia más una prima de riesgo. Los factores de riesgo son el riesgo del negocio y el riesgo de operar en Colombia. Los cálculos se hacen siempre suponiendo que se trata de atraer a un inversionista extranjero.

Las tarifas de energía eléctrica en Colombia son el resultado de decisiones tomadas por un pequeño grupo de tecnócratas y de empresas.

En el estudio de la CREG para el año 2002, que fue la base para la resolución tarifaria para los siguientes años, se encontraron los siguientes valores de rentabilidad: se consideró un costo del capital propio antes de impuestos en dólares de 15,59 por ciento, resultado de una tasa libre de riesgo de 6,07 por ciento, una prima de riesgo de mercado de 4,33 por ciento y una prima de riesgo de país de 6,19 por ciento.

El hecho de determinar la tasa de rentabilidad del capital como si se tratara siempre de una empresa extranjera implica rentabilidades muy por encima de lo que debería ser normal, lo que trae como consecuencia tarifas de energía eléctrica altas para los hogares y los sectores productivos.

Además, trabajar con activos revaluados en lugar de considerar otras mediciones del capital (como el valor presente del costo contable) también eleva las tarifas de energía eléctrica.

En cuanto a la rentabilidad del capital, hay dos primas de riesgo: la del mercado (4,33 por ciento) y la del país (6,19 por ciento), que encarecen exageradamente el costo de capital propio en casi cuatro puntos.

Por otro lado, habría que estudiar cómo se calcula la vida de los equipos usados, porque si esta es más corta que la real, hay que depreciar más rápido y, por lo tanto, es mayor el costo de la energía eléctrica.

Tarifas sin discusión

Campo de Petróleo Castilla La Nueva en el Meta.
Campo de Petróleo Castilla La Nueva en el Meta.
Foto: Ministerio de Minas y Energía 

Estos son elementos para el análisis que nos permiten afirmar que se requiere modificar la metodología de diseño de las tarifas de la energía eléctrica y del gas natural en Colombia. Para esto no se requieren nuevas leyes sino que los miembros de la CREG modifiquen la metodología.

Las tarifas de energía eléctrica en Colombia son el resultado de decisiones tomadas por un pequeño grupo de tecnócratas y de empresas. Pero los mayores afectados: industriales, agricultores, hogares, comerciantes y el sector público, no tienen injerencia en esos espacios.

Aunque hay audiencias públicas y los documentos se someten a discusión, estas audiencias no tienen fuerza. En ellas participan las empresas del sector eléctrico pero no están los usuarios porque no están organizados y no tienen la formación y asesoría adecuadas para enfrentar a los reguladores y a las empresas.

Por eso no solamente hay que definir nuevos parámetros en las fórmulas tarifarias, sino un nuevo proceso de discusión obligatorio entre todas las partes interesadas y afectadas, tal como ocurre en las Comisiones de Regulación de Estados Unidos, donde todas las decisiones son objeto de una discusión obligatoria, en una especie de audiencia pública.

Las tarifas de energía eléctrica de Estados Unidos son de las más bajas de los países desarrollados porque hay un proceso de discusión abierta, democrática, participativa y de obligatorio cumplimiento.

En Colombia es urgente el cambio. Las tarifas de la energía eléctrica deben bajar, pues en este momento las industriales son exageradamente altas y las residenciales, también.

Ingeniero eléctrico de la Universidad de los Andes, PH.D en economía de la Universidad de Pensilvania, ex gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica, ex presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos, Electrónicos y Afines, consultor internacional, autor de numerosas publicaciones y actual Rector de la Universidad Uniciencia extensión Bucaramanga.

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