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El triunfo de Santos hizo pin

Escrito por Diego Otero

Diego Otero PradaLas cifras dicen que el resultado a favor del nuevo presidente no es "apabullante". Por el contrario, le abren prometedoras posibilidades a la oposición.

Diego Otero Prada *

Sumar no es multiplicar

Por el resultado de la votación presidencial del 20 de junio, el triunfo de Juan Manuel Santos parece arrollador. Sin embargo, un análisis más cuidadoso, alejado de las emociones e interpretaciones superficiales, muestra que la situación es diferente. Para ello, hay que tener en cuenta lo que ocurrió en la primera vuelta del 30 de mayo.

En el Cuadro 1 se presentan los datos correspondientes al 99,89 por ciento de la votación presidencial de la segunda vuelta. Sobre el total de votos válidos, Santos obtuvo el 69,06 por ciento y Mockus el 27,52 por ciento, en comparación con el 47,31 por ciento y el 21,85 por ciento en la primera vuelta. Es decir, Santos aumentó en 21,75 por ciento y Mockus en 5,67 por ciento.

¿Dónde está la unanimidad?

Para determinar de dónde provinieron los partidarios de Santos hay que efectuar un análisis de votos absolutos, no en términos porcentuales que generarían confusión. Entre la primera y segunda vuelta, Santos aumentó en 2.235.608 votos, mientras que los electores de Vargas Lleras, Noemí, Pardo y los tres candidatos menores, sumaron 3.090.992, lo que significa que 855.384 no lo hicieron por el candidato ganador. Es decir, que muchos liberales, conservadores y de Cambio Radical se abstuvieron de votar por Santos, lo que es bastante revelador. Por consiguiente, la proclamada unanimidad no existe sino en los medios de comunicación y entre los partidarios de Santos (Cuadro 2).

Mockus aumentó su caudal de 3.129.792 votos a 3.592.234, una diferencia de 462.442 nuevos votos, que debieron salir de algunos de los partidarios de Petro y de electores de Vargas Lleras, Noemí, Pardo y candidatos menores.

Los votos en blanco aumentaron en 190.771 que deben tener su origen en electores de partidos diferentes de los de Santos.

Cuadro 1. Resultados electorales del 20 de junio de 2010, en el 99,895 por ciento de las mesas

Candidato

Votos

 por ciento

Juan Manuel Santos

9.003.889

69,06

Antanas Mockus

3.588.283

27,52

Blancos

445.289

,52

Válidos

13.037.213

100,00

No marcados

99.666

Nulos

199.294

Total

13.351.159

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil

Una aproximación a los electores no santistas es la siguiente: los votantes de Mockus (27,52 por ciento), los blancos (3,52 por ciento) y los que se abstuvieron en la segunda vuelta, que equivalen a 1.441.442 (10,78 por ciento), determinado como la diferencia entre el total de votos de la primera (14.807.303) y segunda vueltas (13.365.861), para el 100 por ciento de las mesas. En total, 41,82 por ciento de los votantes no lo hicieron por Santos, lo cual es 14,3 por ciento más de los que lo hicieron por Mockus en la segunda vuelta.

 Cuadro 2. Comparación de votos entre la primera vuelta presidencial y la segunda para el 100 por ciento de las mesas

Candidato

Primera vuelta

Segunda vuelta

Diferencia

Juan Manuel Santos

6.778.196

9.013.804

2.235.608

Antanas Mockus

3.129.792

3.592.234

462.444

Germán Vargas

 Lleras

1.475.656

Votación por Santos en alto porcentaje

ND

Noemí Sanín

894.918

Alta votación por Santos

Nd

Rafael Pardo

638.476

Alta abstención

ND

Candidatos menores

81.942

Abstención en alto porcentaje

ND

Subtotal sin Santos y Mockus

3.090.992

2.235.608 por

 Santos

855.384

Gustavo Petro

1.333.379

Abstención en alto porcentaje

ND

Blancos

225.008

445.779

190.771

Total votantes

14.807.303

13.365.861

1.441.442

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil

Como lo demuestra el análisis anterior, la victoria de Santos, aunque mayoritaria, no es apabullante.

El "no santismo" como mayoría

Otro aspecto que debe examinarse es el de la votación por regiones y grandes ciudades. En Cauca, Nariño, Putumayo y Valle del Cauca, la diferencia entre Santos y Mockus fue menos pronunciada, y si se tienen en cuenta los votos en blanco y de los abstencionistas, se llega a porcentajes mayores del 50 por ciento para los no santistas (Cuadro 3).

Igualmente, en las grandes ciudades se observa una votación por Mockus superior a 35 por ciento. Al agregarle los votos en blanco y la abstención, se alcanza un porcentaje superior a 50 por ciento de los no santistas. Esto significa que el voto independiente de las grandes ciudades, voto que no es clientelista ni manipulable por medio de políticas asistencialistas, no es tan favorable a Santos. Esto es importante, porque a medida que pasa el tiempo, el país se urbaniza más y las grandes ciudades tendrán mayor poder electoral. Es decir, que el voto santista está más vinculado con el clientelismo, votantes menos ilustrados, partidos dudosos como el PIN y la presión de grupos ilegales como los paramilitares afectos al uribismo (Cuadro 3).

Futuro de la oposición

Los resultados son dicientes y contradicen toda la propaganda oficial sobre el triunfo arrollador. Lo fue, pero en ciudades pequeñas e intermedias y en zonas alejadas. La oposición es fuerte en las grandes ciudades y en ciertos departamentos. El futuro es más prometedor para las fuerzas oposicionistas si se organizan y plantean una estrategia correcta frente al nuevo gobierno.

Cuadro 3. Votación en la segunda vuelta presidencial en grandes ciudades y algunos departamentos (datos porcentuales)

Ciudad/Departamento

Santos

Mockus

Bogotá

61,47

35,05

Cali

57,27

39,14

Bucaramanga

58,29

39,10

Barranquilla

63,77

31,82

Cartagena

65,21

31,19

Barrancabermeja

51,83

44,67

Popayán

55,12

41,35

Pasto

47,92

48,18

Putumayo

40,42

55,11

Nariño

55,46

40,95

Cauca

57,70

38,78

Valle del Cauca

61,70

34,61

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil

Una suma de errores

Una observación final. El triunfo de Santos no se debe al cambio de estrategia, como afirman sus partidarios, sino a una estrategia totalmente equivocada del Partido Verde y a la pésima presentación de su candidato. El fundamentalismo moralista, el desprecio por los demás partidos dispuestos a apoyar al candidato, la arrogancia, la creencia que todos los liberales, polistas y partidarios de Vargas Lleras y Noemí eran corruptos (por lo cual no era posible aceptar su apoyo), cambió lo que en un momento de la campaña hacía prever una derrota del candidato oficialista. Y ahí tenemos el resultado.

* Ingeniero eléctrico de la Universidad de los Andes, doctor en economía de la Universidad de Pensilvania, consultor internacional y actual Rector Nacional de la Universidad Uniciencia.

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