Luis A. Calvo
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Luis A. Calvo, paradigma de la música para piano en Colombia
Por David Jiménez *
"El mejor acercamiento a la obra de Calvo se da a través de sus piezas para piano. Allí consigna lo mejor de su sentir y saber musical", escribe la musicóloga Ellie Anne Duque, en un artículo sobre el compositor, cuyo título es, por cierto, Paradigma de la música para piano en Colombia. Es en la obra para piano donde mejor se expresa su intención de concertar la tradición musical popular con el conocimiento académico, un intento común a casi todos los músicos de tendencia nacionalista, cuyo predominio se dio en América Latina en los primeros decenios del siglo XX. La figura de Luis A. Calvo, en su versión popular, aparece modelada en la horma del músico romántico, de inspiración espontánea, inventiva melódica inagotable y una evidente proximidad al gusto musical del público de su época. Compuso danzas, pasillos, bambucos, valses, intermezzi, marchas, tangos, y es en estos géneros propios de la música popular donde su talento sobresale. Fue autor, además, de una opereta (Una noche en París); de obras religiosas (Un Ave María, un Salve Regina y varios himnos), un par de melodramas y una obra sinfónica (Escenas pintorescas de Colombia, para coro y orquesta). Luis Antonio Calvo nació en Gámbita, Santander, en 1882, y murió en Agua de Dios, en 1945. En 1891, con su familia, compuesta por la madre y una hermana menor, se trasladó a Tunja, donde el niño de nueve años comenzó su aprendizaje musical. En 1905 llegó a Bogotá para continuar los estudios musicales. Fue admitido en la Academia Nacional de Música y encontró allí profesores decisivos en su formación como Rafael Vásquez Flórez y Guillermo Uribe Hoguín. Tuvo además una experiencia musical importante en la famosa agrupación de música andina "La Lira", dirigida por Pedro Morales Pino. En 1916, enfermo de lepra, se retiró a Agua de Dios, donde siguió con su trabajo de composición. "Cada obra es un poema musical secretamente personalizado", afirma Ellie Anne Duque. "Las piezas para piano de Calvo no son descriptivas, sino evocadoras. No hablan de eventos, sino de sentimientos, y de la manera más directa. Hay quienes aún piensan que la música de Calvo es triste. La vida de Calvo no se divorcia fácilmente de su obra. Conoció la tragedia, el destierro y el desprecio social", agrega la investigadora. Y concluye: "Obras pensadas para una sociedad idealizada, una sociedad a la cual no le era permitido pertenecer. A ella, dedicó su vida".
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Malvaloca. Piano: Teresita Gómez
*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.
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David Jiménez
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