
Una tenencia más responsable de mascotas
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Una tenencia responsable de mascotas excluye a la vida silvestre de esta situación. Hoy en Colombia eso no sucede.
En segundo lugar, están los animales ferales y semi ferales. Se trata de perros y gatos que son abandonados, o dejados en “libertad” y por lo tanto interactúan de forma libre y sin control con las especies nativas de nuestro territorio. En este caso se convierten en animales invasores, pues ponen en riesgo la vida silvestre. Se calcula que, en 2022, más de 3 millones de aves fueron cazadas en Colombia por perros y gatos ferales y semi ferales. Los científicos han venido denunciando esta situación sin mucho eco y solo algunos pocos casos llegan a los grandes medios, como el caso del oso de anteojos que contrajo moquillo en Chingaza. Se trata de una enfermedad cuyo agente vector son los perros. O el capibara que fue destrozado en cámara por una manada de perros ferales.
El país tiene que empezar a controlar estas especies y reducir al máximo el abandono de perros y gatos, algunos de los cuales siguen en las ciudades, pero en otros casos se trasladan a zonas rurales y parques naturales donde se convierten en cazadores letales.
Finalmente está el tema de la convivencia. El 40% de los hogares tuvieron durante el 2023, al menos un problema de convivencia con dueños irresponsables de mascotas. Algunas personas creen que las normas no les aplican a ellos y deciden no cumplirlas. Las más básicas y que están consagradas en la ley son: recoger los desechos, que su mascota este siempre con triadilla, y que no pueden ingresar a restaurantes que no tengan habilitado un espacio especial y aislado para las mascotas.
Una situación común, pero aún no medida, es la ausencia de espacios seguros para que niñas y niños jueguen en parques públicos sin los riesgos bilógicos del orín y el popó de los perros. Otro tema es la comida procesada para las mascotas. En varias de las etiquetas de estos productos, particularmente las de alto costo, se incluye aceite de pescado y otras especies marinas como pulpos, lo cual implica que estamos matando especies marinas para alimentar a las mascotas.
Debemos aumentar, en volumen y calidad, la discusión pública sobre estos tres temas. El propósito es que continuemos viviendo con las mascotas, pero de una forma más responsable. En los tres casos que he mencionado: vida silvestre, animales ferales y convivencia, con sólo cumplir la ley habríamos avanzado mucho. Pero hay perri papitos y perri mamitas irresponsables que se niegan a cumplirla de forma sistemática.
Acerca del autor
César Caballero
*Politólogo de la Universidad de los Andes, magister en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford y doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Javeriana, exdirector del DANE, fundador y gerente de Cifras y Conceptos y columnista de Portafolio.
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