
Un balance de la primera vuelta
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Análisis sucinto pero preciso y diciente sobre los resultados -algunos esperados y otros inesperados – de este domingo, y una conclusión muy nítida: en tres semanas tendremos que escoger entre dos proyectos de país realmente distintos
Las claves
Cuatro elementos del contexto previo a la jornada electoral contribuyen a entender y a resaltar algunos de los hechos más relevantes de la primera vuelta:
- Primero, las insinuaciones de posible fraude electoral;
- Segundo, los escándalos judiciales que afectaron a las dos campañas ganadoras;
- Tercero, las película que mostraron las encuestas, según la cual la votación en primera vuelta estaría muy fraccionada entre las seis opciones (incluyendo el voto en blanco), y
- Cuarto, un presidente-candidato con una gran resistencia entre la opinión pública.
![]() El Presidente-candidato, Juan Manuel Santos Calderón. Foto: Presidencia de la República |
No hubo fraude
Por ello, el primer elemento del balance debe ser sobre el funcionamiento de la Registraduría y el sistema de pre conteo de votos. A las 5 de la tarde se había sido contabilizado el grueso de la votación, y el resultado ya era indudable. Esto disipó cualquier duda sobre un posible fraude y produjo confianza entre los candidatos.
Muy cerca de las 6 de la tarde el primero de ellos, Enrique Peñalosa, reconoció los resultados y luego fueron haciéndolo sus cuatro competidores. No hubo fraude y los colombianos que quisimos ejercer nuestro derecho al voto pudimos hacerlo sin mayor inconveniente.
Los abstencionistas
El segundo elemento en el balance fue el muy alto nivel de abstención, casi del 60 por ciento. De hecho en esta jornada participaron menos personas que el pasado 9 de marzo.
La llamada “guerra sucia” puede ayudar a explicar la apatía, pero no es la única explicación. También existe un grado de responsabilidad de los candidatos y los partidos que parecen no estar interpretando de forma adecuada los anhelos y frustraciones de una gran proporción de los ciudadanos.
Esto disipó cualquier duda sobre un posible fraude y produjo confianza entre los candidatos.
También existe un gran número de colombianos a quienes la suerte de nuestra democracia les tiene sin cuidado, y esto merece un análisis detallado para entender sus motivaciones y las alternativas posibles para estimularlos a participar.
Las encuestas
Un tercer elemento a examinar es el de la calidad de la encuestas. Todas ellas predijeron la necesidad de ir a una segunda vuelta, y todas apuntaron a Zuluaga y Santos como los dos candidatos que pasarían en primera vuelta. En todas ellas el voto en blanco se venía debilitando, aunque anunciaron guarismos superiores al histórico. En eso acertaron.
Las altas votaciones de Marta Lucia Ramírez y Clara López no fueron previstas, como tampoco lo fue el bajo nivel de participación. Los escándalos de las últimas semanas pueden ser parte de la explicación de ambos fenómenos: los escándalos desanimaron a muchos electores, y otros muchos optaron por las dos candidatas más diferenciadas de Santos y Zuluaga.
![]() Simulacro de preconteo de votos. Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil |
Ganadores, perdedor
El cuarto elemento es la diferencia entre los resultados de hoy y los de las elecciones parlamentarias del pasado 7 de marzo.
- El presidente Santos no logró el apoyo de los partidos que lo acompañan “formalmente”, pues tuvo 1,7 millones de votos menos que los tres partidos de su coalición;
- Oscar Iván Zuluaga superó la votación del Centro Democrático en 1,6 millones;
- Clara López obtuvo más de un millón de votos de los que habían obtenido el Polo Democrático y la Unión Patriótica;
- Marta Lucia Ramírez superó por más de 200 mil votos los resultados del Partido Conservador;
- Enrique Peñalosa mejoró el récord de la Alianza Verde en más de 400 mil votos.
Con la excepción de Santos, todos los candidatos tuvieron aumentos en su votación.
La disyuntiva
Con la excepción de Santos, todos los candidatos tuvieron aumentos en su votación.
Por último, con los discursos de los dos contendientes de la segunda vuelta quedó claro que el país debe escoger entre dos propuestas políticas distintas y realmente alternativas: la visión de ambos sobre el proceso de paz, en particular sobre el “cómo” no puede ser más distinta. La diferencia en sus visiones sobre la familia y los derechos de las minorías se hace evidente en sus propuestas de gobierno, y el manejo de las relaciones internacionales muestra dos estrategias muy diferentes, en particular con relación a Venezuela.
En buena hora la democracia colombiana estableció la segunda vuelta como mecanismo para escoger a su presidente. Durante las próximas tres semanas, asistiremos a la profundización de las diferencias entre las propuestas, y el 15 de junio tendremos una oportunidad histórica para decidir el rumbo de nuestra sociedad durante los próximos años, pues estos dos candidatos sí proponen cosas distintas.
*Politólogo de la Universidad de los Andes con una Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Oxford. Director Nacional del DANE entre el 2002 y 2004, Decano de ciencias sociales y empresariales de la Universidad Autónoma de Manizales, Director y Fundador de Cifras y Conceptos, columnista de Portafolio, La Patria y El Universal, profesor universitario.
@C_CaballeroR
Acerca del autor
César Caballero
*Politólogo de la Universidad de los Andes, magister en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford y doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Javeriana, exdirector del DANE, fundador y gerente de Cifras y Conceptos y columnista de Portafolio.
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