
El aporte económico de los reinados y la activación de cuatro formas de capital
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Este artículo argumenta el impacto positivo que tienen los reinados para activar cuatro formas de capital: económico, social, humano y simbólico. Ello ayuda a explicar la persistencia no sólo de los eventos, sino de un volumen importante de mujeres como concursantes.
En Colombia hay más de cien reinados cada año. En algún momento se constituyeron en referente del país y algunos afirmaron que hacían parte de la identidad nacional. Ahora su importancia relativa ha disminuido, pero persisten y cada año más de 2.000 mujeres participan en ellos. Últimamente he sido jurado de dos reinados de belleza, acercándome como investigador social. Pude entrevistar de forma directa a 46 candidatas, en más de veinte eventos, y se realizaron más de 1.200 encuestas a asistentes, organizadores, patrocinadores y proveedores.
Este artículo argumenta el impacto positivo que tienen los reinados para activar cuatro formas de capital: económico, social, humano y simbólico. Ello ayuda a explicar la persistencia no sólo de los eventos, sino de un volumen importante de mujeres como concursantes.
Capital económico
Los reinados generan una retribución económica significativa para las regiones que los organizan. Implican una movilización importante de recursos provenientes de turismo, actividades logísticas, industrias culturales y consumos en alimentos y bebidas. Cifras & Conceptos ha desarrollado una matriz oferta/utilización que permite estimar el impacto económico que aportan a las regiones que los organizan:
-En el Reinado Nacional del Bambuco (RNB), en Neiva, $1.096 millones.
-En el Reinado Internacional del Café (RIC), en Manizales, $1.390 millones.
En ambos casos los empresarios resaltan la “activación de la economía de los lugares en donde se realizan” y los califican como altamente benéficos para la economía regional. Para la Feria de Manizales, el 32% de los empresarios indicaron que aumentaron el empleo, y el 48% de los negocios reportaron aumentos en sus ventas.
Las ventas diarias durante la Feria de Manizales fueron 18% superiores a las de un día normal. En el Festival del Bambuco, el incremento fue cercano al 70% —comparado con las ventas de días normales—.
Una parte de estos gastos adicionales fue generada directamente por las candidatas. Este también se ha estimado y varía para cada uno de ellos (departamental, nacional o internacional). Se puede afirmar que cada reina movilizó recursos del orden de:
-$19 millones, para el reinado departamental.
-$48 millones, para el nacional.
-$63 millones, para el internacional.
La función de gasto de una reina contiene unos gastos recurrentes cuya participación varía y se adapta según las características específicas del certamen. La siguiente tabla muestra la distribución de los gastos reportados por las reinas en dos certámenes. Cada valor representa el porcentaje del gasto de las reinas en ese bien o servicio.
Tabla 1. Comparación – Distribución de gastos entre reinados (porcentajes)
| Rubro | Reinado Nal. del Bambuco | Reinado Int. del Café |
| Transporte | 16 | 28 |
| Hospedaje | 7 | 20 |
| Alimentación | 18 | 16 |
| Actividades en el marco de la feria | 3 | 11 |
| Formación artística y cultural | 11 | 11 |
| Vestuario | 8 | 5 |
| Otros* | 28 | 4 |
| Turismo | 2 | 2 |
| Souvenirs | 3 | 2 |
| Maquillaje/peinado | 1 | 1 |
| Promoción | 3 | 0 |
| TOTAL | 100 | 100 |
(Elaboración propia, cálculos de C&C a partir de encuestas y entrevistas)
Que el reinado sea nacional o internacional marca diferencia en la composición de la estructura de gasto: Mientras en el Reinado nacional los gastos se concentran en vestuario, maquillaje, muestra artística y preparación (estimado en 48%), en el Reinado internacional estos representan el 21%. En contraste, los relacionados con logística (hospedaje, alimentación, transporte) en el internacional representan el 45% de los gastos y en el nacional, el 42%.
Las candidatas movilizan estos recursos mediante diversas estrategias y redes de apoyo: familiares y amigos, con sus ahorros o trabajo, con patrocinios empresariales y apoyos logísticos de entidades gubernamentales, con lo cual es clara su capacidad para movilizar recursos económicos que de lo contrario, no llegarían a las regiones.
Tabla 2. Principales fuentes de financiación – Recopilación de los tres reinados
| Fuente | Porcentaje estimado |
| Familiares y amigos | 80% |
| Recursos propios | 75% |
| Empresas privadas | 69% |
| Entidades gubernamentales | 65% |
| Ingresos de trabajo | 62% |
| Préstamos | 40% |
(Elaboración propia, cálculos a partir de encuestas y entrevistas)
Capital social
El capital social puede analizarse desde una mirada micro —desde la teoría de Robert Putnam— en donde el establecimiento de relaciones vinculantes se comprende desde la reciprocidad y la confianza, lo que facilita la coordinación y la cooperación para el beneficio mutuo. Esta forma de capital se activa desde la preparación previa a los eventos —donde las familias, los amigos y los contactos de la candidata se movilizan para hacer posible su participación—, pero también describe la dinámica interna del certamen de belleza: si bien se percibe la rivalidad —propia de un concurso—, varias candidatas mencionaron que florecen amistades y sentimientos de empatía por el esfuerzo ajeno, lo que transforma la competencia en colaboración y vela por el éxito de todas las participantes.
Los concursos pueden despertar “valores de solidaridad, dado que no se siente obligatorio ser mejor que las demás”, dice una de las participantes. Un par de ejemplos: Primero, en el RNB, en medio de su presentación del sanjuanero huilense, una concursante cayó a la piscina, lo que dañaó su traje y su maquillaje. Media hora después, con vestido prestado y ajustado, maquillaje y peinado distintos, gracias a la solidaridad de sus compañeras salió al escenario para completar su presentación.
Segundo, una de las candidatas internacionales en el RIC perdió sus maletas en el vuelo; llegó a Manizales con su bolso de mano y, gracias a la solidaridad de los organizadores y otras concursantes, pudo presentarse en los siete eventos oficiales con distintos trajes. Al preguntarle cómo había logrado superar la pérdida de su equipaje, contestó: “Improvisando y con la solidaridad de mis compañeras”.
Desde la mirada macro, el capital social fue definido por Pierre Bourdieu como una propiedad individual que da un reconocimiento social que permite obtener ventajas a quien lo posee. Desde una perspectiva estructural, el título de reina opera como un reconocimiento social y elemento de distinción simbólica. Esto les permite acceder a diversos espacios para ejercer representaciones o identidades colectivas. Dos de los aspectos más valorados por las 65 reinas son la proyección pública y la cercanía con la gente.
Tabla 3. Aspectos más valorados por las concursantes, en los Reinados de belleza
| Aspecto disfrutado | Nivel de preferencia |
| Proyección pública y visibilidad | 27% |
| Cercanía con la gente | 27% |
| Actividades culturales y folclóricas | 18% |
| Promoción de la cultura regional | 15% |
| Trajes típicos y de gala | 9% |
| Gastronomía huilense | 3% |
| Interacción con medios | 2% |
(Elaboración propia)
Este reconocimiento social trasciende las esferas del evento y se moviliza a los espacios digitales. Ambos reinados permitieron a las candidatas exponer sus actividades en redes sociales y promover las interacciones de múltiples usuarios.
Tabla 4. Actividad de las candidatas a los reinados en redes sociales
| Totales Generales – Actividad en Redes Sociales | ||
| Indicador | Reinado Nal. del Bambuco | Reinado Int. del Café |
| Total seguidores | 121.448 | 229.274 |
| Total interacciones | 18.878 | 294.567 |
| Promedio seguidores | 5.783 | 9.553 |
| Promedio interacciones | 899 | 12.274 |
(Elaborado a partir del Certificado de Creadores de Contenido, Cifras & Conceptos).
Un punto en común para ambos eventos es su fuerte presencia en Instagram, la red social en la que las candidatas visibilizan mayoritariamente sus actividades, que lidera en seguidores (275.292) e interacciones (308.809). Seguido de Tik Tok y, por último, Facebook. Para algunas de las candidatas, este posicionamiento en redes puede traducirse en varias formas de monetización de sus redes, lo que muestra que las distintas formas de capital pueden generar un círculo virtuoso en su activación.
Capital humano
El capital humano es definido por la OCDE como los “conocimientos, habilidades, competencias y atributos incorporados en los individuos, que facilitan la creación de bienestar personal, social y económico”. Sin duda, las reinas de belleza acumulan un recurso humano que les permite representar a sus regiones, países y culturas, y consolidar un valor personal que genere credibilidad en su imagen y un aumento en su competitividad.
La mayoría de las participantes cuenta con una formación educativa de pregrado, lo que demuestra su proyección profesional y recursos intelectuales: “Mi familia conoce poco sobre la cultura de los concursos de belleza, por lo que me invitaron a prepararme profesionalmente antes de dedicarme a esta actividad, así puedo aportar riqueza cultural e intelectual” (Candidata al RIC, 2026).
Tabla 5. Nivel educativo – Total general
| Nivel Educativo | Porcentaje |
| Pregrado | 51% |
| Ninguno | 23% |
| Técnico/Tecnológico | 14% |
| Posgrado | 12% |
| TOTAL | 100% |
(Elaboración propia)
Dentro de las participantes del RNB, el 48% tiene educación superior, y el 10% de posgrado. En el RIC, el 80% accedió a educación superior, y 17% a posgrado. Las candidatas a estos certámenes tienen entre 18 y 27 años, con un promedio de 23 años, por lo que es claro que han acumulado un buen nivel de educación formal, si se considera su edad.
La cultura de los reinados de belleza viene acompañada de una preparación que permite a las concursantes ofrecer habilidades intelectuales y desbanalizar la cultura de la belleza, lo que sugiere que el desempeño en estos certámenes no se limita a atributos estéticos y que son resultado de disciplina y constancia. Son mujeres educadas que emplean los reinados como plataformas para visibilizar sus saberes y proyectar sus habilidades.
Capital simbólico
En el imaginario social, la belleza, la juventud, el buen estado físico, la expresión pública, entre otros, se perciben de manera positiva: Según Neira, son un constructo social que representa y protege a quienes la construyen y, según Rohner y Rasmussen, existe un sesgo de reconocimiento que atribuye habilidades sociales, conductuales e intelectuales con mayor facilidad a individuos atractivos. En este sentido, aparte del atractivo físico, las candidatas encarnan una confluencia de capitales que actúan como recursos sociales generadores de prestigio y ventajas sociales.
Además del simbólico, movilizado por la belleza, los capitales social, humano y económico convergen para promover la distinción, prestigio y legitimidad de las reinas en el espacio social (Bourdieu). La belleza como capital simbólico que se acopla al imaginario social permite la reproducción del capital social, vinculado al relacionamiento y el estatus social.
Estereotipos por la belleza
Hasta aquí, lejos de romantizar la belleza, es necesario destacar que esta misma condición también expone a las participantes, al encasillarlas en estereotipos, exigencias excesivas y cargas emocionales, además de altos niveles de exposición a ambientes hostiles o violencias basadas en género.
Los certámenes de belleza, particularmente los de enfoque cultural —como el del Bambuco y el del Café—, son plataformas de representación simbólica de sus regiones. Cumplen funciones económicas y sociales adicionales a su dimensión estética, para actuar como escenarios para resaltar elementos culturales de la región: “en los reinados no se trata únicamente de lucir rostros bonitos, se componen de mujeres inigualables que desean dejar en alto a sus países”, mencionó una de las candidatas. Las reinas afrontan la competencia con un propósito de cumplimiento de metas y sueños con elementos de sacrificio. La participación en reinados implica costos personales, familiares, emocionales y físicos.
Tabla 6. Costos comunes durante los Reinados de belleza
| Tipo de costo | Tendencia |
| Reducir tiempo con la familia | 23% |
| Dormir menos / jornadas largas | 17% |
| Ajustar o pausar estudios | 16% |
| Costo económico | 13% |
| Exposición de vida privada | 12% |
| No haber tenido sacrificios | 8% |
(Elaboración propia)
Estas mujeres esperan que “la gente no sólo perciba la belleza, sino que también pueda considerar que somos amables, cultas y tratamos de representar lo mejor de cada una”, lo que legitima su participación en el certamen desde una visión de interés por temas sociales, culturales o ambientales, más que por “sólo ser bellas” o “sólo un adorno”. Muchas de las candidatas a los reinados quieren destacarse por sus habilidades, saberes culturales o por el conocimiento sobre su territorio, más que sólo por ser bellas.
Cada candidata enfrenta realidades complejas que demandan visibilidad, para ejercer como embajadoras de sus regiones o naciones. Su participación representa la resistencia ante barreras estructurales y significa esfuerzos físicos, mentales, económicos aunados a una preparación permanente para ampliar sus posibilidades de éxito. Las barreras estructurales incluyen formas de exclusión por barreras económicas, raciales o por estereotipos de belleza.
La preparación para los reinados, además de requerir rigor, velocidad, disposición mental y física, debe incluir la capacidad de maniobrar ante imprevistos que puedan poner en riesgo su participación en la competencia, al sobreponer la disciplina y el anhelo de cumplir los sueños, aún en circunstancias adversas. Una de las candidatas compartió los desafíos que afrontó para concursar en el reinado, entre dificultades de movilidad y salud: “Tuve retrasos con los vuelos y perdí el vuelo de conexión a Pereira (…) mis maletas no llegaron a tiempo y tuve que improvisar con mis vestuarios. Con mi llegada a Colombia, tuve mal de altura y fiebre” (candidata al RIC, 2026).
Dadas esas condiciones, una sensación común para las reinas es la frustración por el esfuerzo no reconocido, asegurando que “las personas desconocen la labor y el trabajo que realizamos desde nuestra área, y realizan críticas y comentarios dolorosos para nosotras” (candidata al RIC, 2026). Esta frustración surge también como resultado de la discriminación, el rechazo y el bullying del que son víctimas en distintos contextos: por circunstancias culturales, algunas son discriminadas en sus entornos cercanos debido a su belleza, a su labor como reinas, o han temido permanecer en el ojo público.
Este rechazo ha incidido negativamente en su autoestima y su bienestar mental: “Tras sufrir de bullying, tuve un intento de suicidio, pero el arte me salvó y ahora hago parte de un proyecto con 5.000 mujeres, donde se integra el arte y la psicología” (candidata al RIC, 2026). Para estas mujeres, resulta desafiante mantenerse en una perspectiva de belleza incesante, en especial en un contexto donde su apariencia física es aún más juzgada que su personalidad o su desempeño intelectual. La exposición ante multitudes, medios y redes sociales aumenta el riesgo de ser víctimas de diversas formas de violencia o acoso: tocamientos indebidos, burlas sobre su vida privada y críticas sobre su presencia física.
Pero resulta alentador que las candidatas destacan la superación de estas barreras mediante la resiliencia que las habilita para llevar vidas balanceadas y dedicarse a todas sus pasiones, lo que muestra que la belleza no limita su desarrollo profesional: “Soy de origen rural; mientras mi padre me limitaba a ser femenina y dedicarme a labores delicadas, mi mamá me alentó a mantener mi feminidad al tiempo que asumí la dirección de la finca y el negocio familiar” (candidata al RIC, 2026). En este contexto, se trasciende de los roles tradicionalmente asociados a la feminidad y la masculinidad, respectivamente.
Estas mujeres dan un nuevo valor significante a la industria estética y cultural. El reconocimiento vinculado a su imagen pública ha operado como un catalizador que les permite redescubrir y conquistar nuevos espacios y posicionarse como agentes de validación de su intelecto, habilidades e historias personales, en contextos prejuiciosos. La evidencia sugiere que la participación en estos certámenes implica procesos complejos de acumulación y reconversión de capitales que exceden la dimensión estética. Por ejemplo, capacidades para traducir su capital humano en uno simbólico, como representantes culturales de su región. A su vez, los capitales social y simbólico como mecanismos para atraer recursos económicos.
Este análisis me permite reafirmar que las concursantes de los reinados de belleza son mujeres que logran representar a sus regiones o países no solo exponiendo las tradiciones y prácticas culturales de sus territorios, sino activando capitales en función de esto. Adicionalmente, son sostenidas en equipos de trabajo consolidados y ordenados, basados en relaciones de afecto y solidaridad dentro y fuera de la esfera del reinado. Son capaces de movilizar recursos, lo que les permite consolidar su posición de liderazgo y construir una base sólida de confianza dentro de su comunidad. Son profesionales, organizadas, solidarias y determinadas. Esta experiencia es una oportunidad de deconstruirse y demostrar su disciplina y su resiliencia para superar sus debilidades.
Es relevante abordar la resiliencia de las reinas al reconocer sus capacidades de agencia y adaptación, sin desvincularlas de las condiciones estructurales que generan discriminación, sobrecarga económica y exposición pública que enfrentan. Esta visibilidad también las expone a riesgos estructurales y las convierte en blanco de acoso, violencias simbólicas y un escrutinio público que vulnera su integridad y su vida privada.
Desde una perspectiva económica y social, los efectos derivados de estos certámenes pueden entenderse como impactos indirectos que trascienden a las propias participantes. En el plano territorial, la movilización de recursos asociada al turismo, la industria textil, la gastronomía y los servicios culturales genera dinámicas económicas que benefician a actores locales. En el ámbito social, la visibilidad pública fortalece redes de relacionamiento y consolida formas de capital social y simbólico que, como dice Bourdieu, pueden convertirse en reconocimiento y oportunidades en distintos campos. A su vez, es claro que los diferentes tipos de capital se vinculan y potencian entre sí para retroalimentar los esfuerzos de las reinas, sus redes y sus regiones y/o países.
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¨*Con el apoyo de: María Victoria Pineda, Eduardo Freire, Natalia Tocora y Paula Cano
Acerca del autor
César Caballero
*Politólogo de la Universidad de los Andes, magister en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford y doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Javeriana, exdirector del DANE, fundador y gerente de Cifras y Conceptos y columnista de Portafolio.
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