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La austeridad poco inteligente del gobierno

Escrito por Jorge Iván González
El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas Santamaría.

El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas Santamaría.

Jorge Ivan Gonzales En el presupuesto de 2016 el gobierno asume una austeridad que ha probado sus peligros en el mundo, confía demasiado en la inversión privada y reduce el gasto público (que había jalonado la economía hasta este momento). Una mala combinación.

Jorge Iván González*

La causalidad circular

Al presentar el presupuesto del año entrante, el ministro de Hacienda dijo que este es el reflejo de la “austeridad inteligente” que permitirá acelerar el crecimiento, garantizar la sostenibilidad fiscal y cumplir con los requisitos de la regla fiscal.

En el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2015 se explica la causalidad circular de las principales variables macroeconómicas, tal y como la concibe el ministerio de Hacienda.

Figura 1

El “circulo virtuoso” del gobierno

Fuente: MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO., 2015. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2015 (MFMP),

Ministerio de Hacienda, Bogotá., p. 124.

 

La Figura 1 resume las características del “círculo virtuoso” (como lo llama el gobierno) de la economía nacional. Las causalidades circulares del centro están acompañadas por los datos correspondientes. Para explicar estas causalidades circulares comienzo por el lado derecho, que es el punto de partida de la “austeridad inteligente”.

Balance fiscal, inversión pública y TES

El Presidente Santos y el gabinete ministerial en la 71va Asamblea de la ANDI.
El Presidente Santos y el gabinete ministerial en la 71va Asamblea de la ANDI.
Foto: Presidencia de la República

Puesto que se trata de un programa de austeridad, el primer paso es reducir el gasto público de tal forma que el déficit del gobierno nacional pase de -2,3 por ciento del PIB en 2014 a -2,2 por ciento en 2015. Y en esta reducción está el primer error de diagnóstico.

Durante los últimos años el PIB ha crecido gracias al gasto público. En la Figura 2 se observa el impacto notable que han tenido las obras civiles realizadas con inversión pública. Tras examinar estos resultados no se debería dudar sobre la necesidad de seguir impulsando la inversión pública. Los programas de austeridad, que en Europa también los consideran inteligentes, han sido un fracaso.

Además de la inversión, el gasto de funcionamiento del gobierno también tiene una incidencia positiva sobre el PIB, y explica el 17,4 por ciento de su aumento entre 2013 y 2014.

Figura 2

Contribuciones al crecimiento del PIB de construcción (puntos porcentuales) (2001-2014)

Fuente: MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO., 2015. Marco Fiscal de
Mediano Plazo 2015 (MFMP)
, Ministerio de Hacienda, Bogotá., p. 22.

 

El gobierno sigue confiando en que el gasto en infraestructura sea adelantado por el sector privado y renuncia a que la inversión pública se convierta en motor de crecimiento.Puesto que la inversión es fundamental para el crecimiento del PIB, no es conveniente reducirla. Entre 2015 y 2016 esta bajará (Cuadro 1), y caerá de $ 20,7 billones a $ 15,6 billones.

En la Figura 1 la inversión en 2015 equivale al 29,5 por ciento del PIB. La mayoría corresponde a inversión privada, y la inversión pública tiene una participación muy baja: se estima que será de 2,6 por ciento del PIB al finalizar 2015 y de 1,8 por ciento en el 2016 (Cuadro 1). El gobierno es excesivamente optimista al confiar en que el sector privado realizará las inversiones más importantes.

Cuadro 1
Gasto total del Gobierno Nacional Central (2015-2016)
Miles de millones de pesos

Fuente: MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO., 2015. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2015 (MFMP), Ministerio de Hacienda, Bogotá., p. 101.

1. La primera es el bajo endeudamiento de Colombia frente a los estándares internacionales. Mientras que el saldo de la deuda neta del sector público no financiero con respecto al PIB fue de 38 por ciento en 2014, en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), esta supera el 100 por ciento.Una de las razones que ha tenido el gobierno para no aumentar la inversión es el cumplimiento de la regla fiscal que obliga a reducir el gasto para aligerar la carga de la deuda. Sobre este argumento habría que hacer dos consideraciones:

La deuda pública alemana se va acercando a la de los griegos. En la imagen aparece la Canciller Ángela Merkel y el Primer Ministro Alexis Tsipras.
La deuda pública alemana se va acercando a la de los griegos. En la imagen aparece
la Canciller Ángela Merkel y el Primer Ministro Alexis Tsipras.
Foto: European Council President 
  • En 2014, en Estados Unidos el saldo de la deuda del gobierno central (federal) fue del 106 por ciento,
  • En Alemania, del 70 por ciento,
  • En Japón, del 215 por ciento.

El Banco de Pagos Internacionales considera que el crecimiento de la deuda pública ya se convirtió en un mal irremediable de las economías del mundo. Y estima que en 2050 el saldo de la deuda pública de Japón con respecto al PIB será de 380 por ciento, la de Estados Unidos, de 220 por ciento, y la de Alemania, de 140 por ciento.

El déficit fiscal no se debe reducir en estos momentos. Es inadecuado frenar la inversión pública. En pocas palabras, no se debería proponer la austeridad fiscal.

En otras palabras, ni Japón, ni Estados Unidos, ni Alemania respetan las llamadas reglas fiscales. Alemania es estricta con Grecia pero su deuda pública se va acercando a la de los griegos.

  1. La segunda consideración es la alta tasa de interés de los TES (Figura 1). Mientras que en diciembre de 2014 la tasa de interés promedio de los bonos con vencimiento inferior a un año emitidos por el gobierno de Estados Unidos era de 0,15 por ciento, en Colombia los TES ofrecían una rentabilidad de 6,6 por ciento año.

Este altísimo rendimiento tiene un elevado costo fiscal y, además, ha estimulado la entrada de capitales golondrina. Los intereses de la deuda (interna y externa) aumentarían 17,1 por ciento entre 2015 y 2016, y pasarían de $ 20,8 billones a $ 24,4 billones. La tasa de interés de los TES no se reduce exclusivamente porque el déficit del gobierno disminuya, sino porque el Banco de la República decide emitir los títulos a una tasa menor.

Recaudo tributario y crecimiento

En las gráficas del lado izquierdo de la Figura 1 el crecimiento del PIB cae de 4,6 a 3,6 por ciento entre 2014 y 2015, y el recaudo tributario sube de $ 108,3 billones a $ 116,8 billones. Estas dos tendencias son inconsistentes. Y no hay ninguna razón para que los impuestos aumenten en momentos en que el PIB baja. Mucho menos, cuando las medidas tributarias que se están tomando reducen el recaudo.

Esta semana, en el congreso de la ANDI en Cartagena, el ministro de Hacienda les dijo a los empresarios que aumentaría las exenciones a los insumos importados y reduciría el IVA a los bienes de capital en dos puntos. El costo fiscal de estas medidas puede ser de $ 1,4 billones. Estas exenciones se suman a las que ya existen.

Entre 2013 y 2014 el costo fiscal de los beneficios tributarios pasó de $ 5,4 billones a $ 6 billones. Y con el anuncio que se hizo en Cartagena, la cifra continuará aumentando. Mientras tanto, tal y como se desprende del primer informe de la Misión Fiscal, la reforma propuesta no será ni estructural, ni integral, ni progresiva.

¿Austeridad de opciones?

Otra causalidad diferente de la del gobierno es la necesidad de des-ahorrar (Figura 3). Siempre se dijo que el ahorro de las épocas de bonanza era para invertirlo en los momentos de las vacas flacas. Ello significa que ahora, cuando la coyuntura es recesiva, parte de las reservas internacionales (5 por ciento) deben dedicarse a inversión pública.

No se debe confiar tanto en la inversión privada. El liderazgo tiene que ser del sector público.

Además, el déficit fiscal no se debe reducir en estos momentos. Es inadecuado frenar la inversión pública. En pocas palabras, no se debería proponer la austeridad fiscal.

Es fundamental consolidar el mercado interno y, por tanto, hay que seguir  impulsando las obras de infraestructura. Pero no se debe confiar tanto en la inversión privada. El liderazgo tiene que ser del sector público.

 

Figura 3

Otro círculo virtuoso distinto al del Gobierno

Es incomprensible que en las relaciones de causalidad propuestas por el gobierno no se haga explícita la necesidad de corregir el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos que, como se observa en la Figura 4, viene aumentando de manera sistemática desde comienzos de la década.

El año pasado el déficit fue de -5,2 por ciento del PIB. La tendencia de la cuenta corriente se podría leer como la expresión del fracaso de los tratados de libre comercio, que han convertido a Colombia en un país importador.

Figura 4
Balance macroeconómico, como porcentaje del PIB (2001-2014)

Fuente: MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO.,
2015. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2015 (MFMP), Ministerio de Hacienda,
Bogotá., p. 45.

Si el mercado interno se consolida y la balanza en cuenta corriente cambia la tendencia se crearán condiciones favorables para mejorar el ingreso, acelerar el crecimiento y elevar el recaudo tributario.

Si este proceso va a la par con una reducción de las exenciones y una reforma del régimen impositivo que sea progresiva, la causalidad circular sí será virtuosa. Este esquema quizá sea más inteligente que el del gobierno.

 

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace. * jorgeivangonzalez29@gmail.com

 

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