
Los nuevos retos de la seguridad y la defensa en las américas
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Los ministros de defensa de las américas se reunieron con la finalidad de aumentar la cooperación entre los países. Estos fueron algunos de los temas que trataron.
El orden del mundo actual
El orden internacional actual está en un momento de crisis que impone repensar las instituciones creadas como consecuencia de la II Guerra Mundial. En un texto clásico, el teórico Carl Schmitt destacó las transformaciones que se estaban produciendo en el modelo Westfaliano, centrado en los Estados y en su poder soberano.
En ese modelo, el Estado era el soberano absoluto dentro de su territorio y ningún otro podía entrometerse en sus asuntos internos. Este orden estaba caracterizado por la anarquía, debido a la ausencia de una autoridad central, y los conflictos se resolvían inicialmente por la vía diplomática, pero si esta no funcionaba se acudía a la guerra. Esto no era otra cosa que la manifestación de una violencia conservadora o creadora de derecho.
Sin embargo, con el fin de la II Guerra Mundial, debido al fracaso de la Liga de las Naciones, se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el propósito de mantener la paz mundial. En este nuevo orden, la guerra era criminalizada y se retornaba al discurso de la guerra justa, solo que ahora solamente eran consideradas legítimas las guerras defensivas, las de liberación y las ordenadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
En el desarrollo de este nuevo modelo, los derechos humanos adquirieron centralidad e incluso se creó una doctrina que obligaba a los Estados a intervenir cuando hubiese violaciones masivas a esos nuevos derechos: la doctrina de la Responsabilidad de Proteger. Bajo esa doctrina, nuevas intervenciones militares fueron autorizadas, con el pretexto de la protección de los derechos de los habitantes de las zonas atacadas, en lo que se denominó una nueva era de imperialismo liberal.
Para Schmitt, la criminalización de la guerra implicaba una transformación en las relaciones internacionales y en nuestra concepción del derecho y del Estado. Ese nuevo nomos, del que Schmitt se ocupó, está ahora en crisis.
El orden internacional que se creó, basado en la primacía del derecho internacional y en la eliminación de la guerra como mecanismo de resolución de los conflictos está en medio de una transformación profunda.
La guerra de Ucrania, la eterna guerra contra el terrorismo y el genocidio que se comete en Gaza en contra del pueblo palestino son muestra de la debilidad de las instituciones internacionales de control y de la necesidad de pensar una nueva forma de enfrentar las nuevas amenazas globales que aquejan a la región.
La guerra en América Latina
América Latina no se enfrenta a conflictos armados inter-estatales y las guerras que aquejan hoy al mundo parecen estar muy lejos de nosotros. Sin embargo, otras formas de violencia aparecen. Ya no se trata de la lucha contra los grupos guerrilleros, en donde Colombia sigue siendo la excepción de la región, sino del enfrentamiento a los grupos criminales organizados, que obligan a adoptar estrategias nuevas y a diseñar políticas de seguridad inteligentes que apelen a fórmulas que vayan más allá de la simple mano dura.
En años anteriores, las amenazas eran fácilmente identificables y se diseñaban las políticas públicas para hacer frente a esos fenómenos. Por ejemplo, la década del 80 se caracterizó por la guerra contra las drogas, en las que su calificación como amenaza continental llevó a los Estados latinoamericanos, en particular a Perú, Colombia y Bolivia, a emplear a las Fuerzas Armadas para desarrollar tareas que eran claramente propias de las fuerzas de policía.
En otros lugares, como Guatemala y El Salvador, las fuerzas militares se vieron involucradas en el combate a las pandillas, algo que hoy en día se sigue replicando en el gobierno de Bukele, con la consecuente tentación al autoritarismo y la creciente violación a los derechos de las personas. Las amenazas que enfrenta la región son diversas y tienen un carácter transnacional. Para los nuevos grupos criminales las fronteras son inexistentes y, por ello, la simple cooperación judicial y policial es insuficiente.

La Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas
Para poder diseñar políticas inteligentes que permitan hacer frente a estos nuevos retos, más allá de las ideologías de los gobiernos de turno, se ha creado la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), la reunión de los 34 ministros de los países americanos que, con el apoyo de la Junta Interamericana de Defensa de la OEA, trabaja en el intercambio de ideas y de formas de cooperación en defensa y seguridad.
La CMDA fue creada en 1995 y lleva 15 conferencias. Este año se reúnen en Mendoza, Argentina, país que la preside para el bienio 2023/2024. Colombia realizó la conferencia en 1998, y en 2022 se realizó la XV Conferencia en Brasil.
La agenda de la CMDA
Este año la CMDA ha resuelto ocuparse de tres temas que son importantes para las políticas de seguridad de la región. En el primer lugar de la agenda se encuentra el grupo de trabajo Mujer, Paz y Seguridad, que pretende aumentar la participación de las mujeres de manera significativa en las instituciones de seguridad, con el fin de contar con la perspectiva de las mujeres en el diseño de las políticas.
Ya hace muchos años, el PNUD, en su informe de desarrollo humano para América Latina, demostró la importancia de esta perspectiva para el diseño de las políticas de seguridad, pues, al contrario de los hombres, las mujeres enfrentaban amenazas no solo en la calle sino también en la intimidad de sus hogares. Lo que alguna autora ha denominado “el monstruo en casa”.
También se ha incluido dentro de la agenda de la Conferencia la cuestión de la atención a desastres naturales. Para el Grupo de Cooperación y Asistencia Humanitaria y Socorro en casos de desastres es necesario reconocer la importancia del cambio global en las defensa y seguridad de la región.
No se trata de una amenaza que provenga de las fuentes humanas, sino de las fuerzas de la naturaleza, producto del calentamiento global y, en general, del cambio climático. Esto se hizo evidente en los incendios que aquejaron a Colombia en la primera mitad de este año, en donde era evidente que el país no contaba con las herramientas para hacer frente a estos fenómenos y parece que su única respuesta es mirar impotente cómo se queman las montañas que rodean a ciudades como Bogotá.
Finalmente, está el tema de Ciberdefensa y Ciberespacio, en el que se resalta el papel de la Inteligencia Artificial para la seguridad y defensa de la región y en donde se promueven simulacros para que los Estados estén preparados para una amenaza de esta naturaleza. No se trata simplemente de usar a la IA como una herramienta para prevenir o responder a los ataques cibernéticos, sino para tener en cuenta los riesgos que la propia IA representa para la seguridad de los países de las Américas.
Lamentablemente, el desarrollo de la investigación en esta materia está bastante atrasado en las américas, con la obvia excepción de los Estados Unidos, que compite con China y Rusia en esta materia. En el resto del continente no parece haber un desarrollo significativo en el tema y, sobre todo, en los mecanismos de control para evitar que la propia IA se vuelva en contra de los países de la región.
La importancia de la CMDA
La XVI CMDA es un escenario crucial para que se discutan las nuevas amenazas a las que nos enfrentamos, que deben ser resueltas de maneras novedosas y acudiendo cada vez más a las nuevas tecnologías.
Las viejas fuerzas armadas, centradas en las armas convencionales y en el número de personas que la integran, deben transformarse para poder enfrentar los nuevos fenómenos que ponen en riesgo a la seguridad de la región.
Un crimen organizado cada vez más transnacional y con mayor poder militar, la crisis climática, la necesidad de una perspectiva de género en la concepción de la paz y la seguridad y los retos que supone una IA que puede salirse de control, todos ellos son amenazas a las que deben enfrentarse las fuerzas de defensa y seguridad de América Latina y, por ello, el intercambio de ideas y cooperación es cada vez más necesario.
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Farid Benavides
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