¡Se cayó Rajoy! moción de censura contra el presidente del gobierno español - Razón Pública
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¡Se cayó Rajoy! moción de censura contra el presidente del gobierno español

Escrito por Farid Benavides
Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy.

farid-benavides-razonpublica.jpg - 5.27 kBEn cuestión de horas el presidente conservador fue destituido por el Congreso y en su lugar quedó el líder del Partido Socialista. ¿Es el comienzo de una segunda transición hacia la democracia?

Farid Samir Benavides*

Los hechos

Ayer mismo Pedro Sánchez –cabeza del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)- se posesionó como el nuevo presidente del Gobierno, desbancando a Mariano Rajoy, líder del Partido Popular (PP).   

Esto se dio en virtud de la moción de censura promovida por el propio PSOE, que recibió el respaldo de Podemos, el Partido Demócrata de Catalunya (PDCAT), Esquerra Republicana y, sorprendentemente, el Partido Nacionalista Vasco (PNB).  El Congreso de los Diputados aprobó la moción por 180 votos, contra los 169 que apoyaron a Rajoy (hubo además una abstención, para el total de 350 diputados) 

En este texto analizo el camino que condujo a la moción de censura. Primero explicaré en qué consiste esta medida en el marco de la Constitución española; expondré luego los factores que desencadenaron el adiós a Rajoy, y finalmente los graves problemas que deberá afrontar el gobierno encabezado por los socialistas.

Una moción de censura peculiar

Pedro Sánchez en su posesión a la presidencia de España.
Pedro Sánchez en su posesión a la presidencia de España.
Foto: Agencia de información Paraguaya

La moción de censura es un mecanismo típico de los sistemas parlamentarios (en el sistema presidencialista de Colombia, la moción está prevista para funcionarios distintos del presidente y nunca se ha aplicado).

En los sistemas parlamentarios de gobierno, el jefe de Estado resulta de las mayorías en el Congreso así ello no coincida con las mayorías electorales.  Sin embargo, casi siempre el jefe de Gobierno es quien ha logrado la mayoría simple de los votos de la ciudadanía.

La moción de censura es la constancia de que el Parlamento ha perdido su confianza en el Gobierno, y tiene como consecuencia natural el que se llame a nuevas elecciones para asegurar que las mayorías lo respaldan.  Este sistema funciona en Alemania, Bélgica e Italia.  En tanto se llevan a cabo las nuevas elecciones, el Gobierno objeto de la censura sigue funcionando normalmente.

El PP. Actualmente es el partido político con más imputados de toda Europa. 

Pero el caso español es diferente.  De acuerdo con el artículo 113 de la Constitución, la censura es un mecanismo para exigir responsabilidad política al Gobierno promovida por, al menos, la décima parte de los diputados.  Con el fin de garantizar que el Gobierno cuente con el tiempo necesario para obtener los apoyos parlamentarios, la moción no puede votarse sino pasados cinco días desde su presentación.

La censura española se diferencia de la de otros países porque no alude solo a la confianza en el Gobierno actual, sino además a la confianza que se le brindará a un nuevo Gobierno. O sea que –a  diferencia de Alemania, Bélgica o Italia- no existe obligación de  convocar nuevas elecciones, sino que el propio Congreso designa un nuevo Gobierno para que cubra el resto del periodo de la legislatura.

Por eso la censura a Mariano Rajoy trajo como consecuencia inmediata la elección de Pedro Sánchez como jefe de Gobierno.  Sánchez ha prometido depurar el gobierno de los sistemas de corrupción que había establecido el PP, y una vez logrado este objetivo, llamar a elecciones.  Sin embargo, constitucionalmente sólo está obligado a hacerlo al término de esta legislatura.

Crónica de una censura no anunciada

La moción de censura del pasado 31 de mayo fue la cuarta de la democracia española y la tercera en la vida personal de Rajoy.

Las tres mociones anteriores contra un presidente habían fracasado porque sus impulsadores sencillamente no contaban con los votos necesarios para convertirse en gobierno. Así sucedió

  • Cuando en mayo de 1980 Felipe González impulsó una moción contra Adolfo Suárez de la Unión de Centro Democrático;
  • Cuando en 1987 Manuel Fraga, de la Alianza Popular (que posteriormente se convertiría en el PP) instauró otra contra Felipe González, y
  • Cuando en junio de 2017 Pablo Iglesias, líder de Podemos, interpuso una contra Rajoy que sorprendentemente no fue respaldada por el PSOE.

Antes de la censura que acaba de sufrir y de la que Iglesias intento hace unos meses, Rajoy ya había enfrentado otra en septiembre de 1987 cuando era vicepresidente de la Xunta de Galicia. En esa ocasión fue derrotado y debió retirarse por un breve tiempo de la política y retomar su profesión de registrador de propiedad en Alicante.

Con los antecedentes anteriores era natural pensar que la moción presentada por el PSOE no prosperaría, pues la moción de Pablo Iglesias en el 2017 mostraba una oposición dividida entre los dos grupos de izquierda y los partidos nacionalistas.

Pero esta vez se produjo algo distinto: el antiguo tesorero del PP, la antigua ministra de Sanidad del PP y el propio Partido Popular (“a título lucrativo”) fueron condenados por corrupción a raíz del conocido como “caso Gürtel”. El fallo de la Audiencia Nacional se conoció el pasado 24 de mayo y condenó a 29 personas implicadas en la trama de sobornos entre empresarios y líderes del PP. El partido no fue condenado penalmente solo porque la responsabilidad penal de las personas jurídicas no existía en el ordenamiento español de 2003, fecha de comisión de los hechos. 

El PP trata de minimizar la situación afirmando que estos hechos ocurrieron hace tiempo y en un pueblo perdido de España. Pero estas declaraciones ocultan el fondo de la cuestión: ése es apenas uno de los casi 40 procesos penales que se siguen en su contra. Actualmente es el partido político con más imputados de toda Europa. 

Aunque el alto nivel de corrupción dentro del PP es un hecho comprobado, su secretaria general (y ministra de Defensa) María Dolores de Cospedal llegó a afirmar que el hecho de que la Audiencia Nacional haya probado la responsabilidad del PP es debatible y que las decisiones de los jueces al respecto carecen de validez.

Sobre la base de los hechos anteriores, Pedro Sánchez presentó la moción contra Rajoy.  El Gobierno sin embargo lo tomó con ligereza al suponer que se trataba de una maniobra desesperada para obtener electores y que el líder del PSOE carecía del respaldo necesario para que prosperara la moción.

El PP sabía que contaba con el apoyo incondicional de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera que ha sido incapaz de asumir la lucha contra la corrupción, una de sus banderas. Por otra parte, el PP creía contar con el respaldo del PNB, partido que en ocasiones anteriores apoyó sus presupuestos de Estado. Así, el PP supuso que la moción de Sánchez estaba destinada a fracasar y se apresuró a citar la sesión para tramitarla. 

El 31 de mayo el vocero del PSOE inició la sesión citando apartes textuales del fallo de la Audiencia Nacional: no se trataba de simples opiniones, sino de hechos probados por la justicia española.

Rajoy reaccionó diciendo que esa era apenas una maniobra de Sánchez para ser presidente y advirtiendo -cual congresista colombiano- que a él las urnas ya lo habían absuelto.

Rajoy decidió no asistir a la sesión de la tarde, lo que muchos han considerado un gesto de arrogancia y otros un gesto de derrota anticipada.  Lo cierto es que la sesión del jueves 31 de mayo se cerró con el sorpresivo apoyo del PNB a la moción.

En las votaciones, uno de los diputados del PNB votó afirmativamente en español y en euskera, diciéndole a Rajoy Bai Bai (sí, sí) que también fue entendido como un adiós. 

Los miembros de la oposición temían que Rajoy decidiera dimitir, pues con ello habría logrado frenar la moción de censura y ejercer sus funciones como presidente hasta que se convocaran las elecciones.  El propio Sánchez se lo ofreció, como una suerte de tablas en una partida que él no creía del todo ganada. 

Sin embargo la moción fue aprobada y Rajoy perdió la confianza del parlamento español. En las votaciones, uno de los diputados del PNB votó afirmativamente en español y en euskera, diciéndole a Rajoy Bai Bai (sí, sí) que también fue entendido como un adiós (Bye, Bye).  Así, el 1 de junio Rajoy llegó al Congreso de los Diputados totalmente derrotado. 

Además del PP, Rivera y su partido político son los grandes derrotados, pues mostraron su incapacidad para leer el sentir de la opinión pública y, sobre todo, para honrar el mandato de la lucha contra la corrupción con el que conquistaron a sus electores.  Paradójicamente, pese a haber recibido su apoyo, el PP lo considera un socio desleal y, por tanto, peligroso.

¿Hacia una segunda transición democrática?

Mariano Rajoy en la que fue su posesión como gobernante de España.
Mariano Rajoy en la que fue su posesión como gobernante de España.
Foto: Agencia de información Paraguaya

Sabemos que la transición española a la democracia no ha sido completa porque dejó vivos los tentáculos de la impunidad y no depuró las fuerzas de seguridad del Estado.  Los hechos del pasado 1º de octubre en Cataluña pusieron en evidencia el uso partidista que se ha hecho de estas instituciones.

La refundación democrática de esas instituciones es una necesidad evidente. Se necesita  derogar la Ley Mordaza que ha llevado a considerar delictiva la crítica racional a las fuerzas de Policía e incluso a penalizar el humor contra ellas. También urge reabrir el diálogo político con Cataluña, y abandonar tanto el uso político de la justicia como la judicialización de la política.

La tarea que le espera al nuevo gobierno es ardua. Su éxito dependerá de recuperar la fortaleza democrática de España. La corrupción y la deriva autoritaria deben desaparecer del todo del sistema político español. Es de esperar que en esta segunda transición los responsables sean debidamente investigados y sancionados.

Sólo así España podrá acabar de pasar la página y dejar atrás el pasado.

 

* Ph.D., Profesor Asociado, Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales.  Universidad Ramón Llull Blanquerna. 
Correo electrónico
faridsamirbv@blanquerna.url.edu

 

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