El último sueño de Frida y Diego | Ana María Cadena

El último sueño de Frida y Diego

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Este sueño al que entré -sentada en la silla H9 en la sala 2, a las 12m el pasado 30 de Mayo- me rodeó de color, la fuerza de los muertos, las lágrimas de los vivos, un toque de dolor y mucha esperanza. En la escena final sale el sol, el amarillo profundo invade el escenario, los muertos reviven y los vivos mueren. Los amantes se reencuentran en un más allá. 

Los textiles recrean la estética no tanto de la época, sino de Frida y su “sapito” (como le llama Frida a Diego Rivera). Sus trenzas mezcladas con cintas coloridas, se recogen en la coronilla junto con flores de Veranera fuxia. 

Su corsé con varillas metálicas, la cama azul donde tantos meses pasó. Su yeso con la hoz dibujada, sus faldas largas estampadas y botas rojas de cordones hasta las rodillas. Los altares para los muertos, los velones, los lamentos, las groserías en español. Las flores naranja de caléndula o claveles de Moro. Casi que podía olerlas desde mi butaca, aunque la presentación sucedía en simultáneo con el MET de Nueva York. 

La primera vez que veo una Ópera en español, me dio mucho gusto, me sentí como en casa. Allá el teatro lleno y acá en Bogotá también.  

***   

El café había dejado -como las hormigas lo hacen en la tierra, cargando hojas verdes inmensas- una fila india de “microcafecitos”. Subían o bajaban -como lo comprueba Escher en su grabado “Ascendiendo y Descendiendo” que se basa en la Escalera de Penrose – hacia el borde de la taza de vidrio o hacia el fondo plano y circular de la taza.  

***  

A propósito de los Bestiarios: ¿Por qué nos identificaríamos con un tigre…y no con un búho, un elefante, una hormiga o un sapito?

Como lo decía Juan José Millas “Por cada 100 sustantivos no escritos, el caos avanza una milésima de segundo” En mi caso no es así: es muy probable que nadie me lea, pero si no escribo, me perseguirán por la noche miles de monstruos que en coro -como en el Teatro Griego- dirán: ¿No te importa…te da lo mismo? ¡Es imposible! ¡Eso es imposible! Debes escribir sobre lo que pasa. 

¿Y qué es lo que pasa? Verán: como en un partido de Tenis virtual; los de un lado dicen que la bola entró y muestran la evidencia, a lo cual los del otro lado, dicen que lo que muestran es el resultado de la inteligencia artificial para convencer a los indecisos de que si entró la bola o de que no entró (según de dónde se mire el asunto). Finalmente somos todos los que ganamos y perdemos. Tigres, hormigas, elefantes, rinocerontes, sapitos e hipopótamos… todos ganamos y perdemos. Como dijo Mauricio Reina “todos estamos en el mismo bote” (Entrevista a Andrés Casas, Junio 7/2026).  

En el imaginario de un Bestiario Nacional… ¿Qué tal si nos invadieran los hipopótamos… llegaran pisando fuerte y todos nos viéramos sometidos ante sus 1300 kg y su implacable mordida de 1820 PSI? ¿Qué pasaría? No habría tigre que valiera -ni si quiera el siberiano- solo el elefante podría contra el hipopótamo. 

De manera un poco irónica, pienso en cómo llegaron esos 4 hipopótamos (1 macho y 3 hembras) a Colombia en 1981.  Los trajo ilegalmente Pablo Escobar, provenientes de un zoológico en California-USA, vendidos en $12.000 por un traficante de Nueva Orleans. 

Llegaron para entretener a su familia en la Hacienda Nápoles, Puerto Triunfo, Antioquia. Cuando muere Pablo Escobar en 1993, sus bienes son confiscados y los hipopótamos abandonados. Así que ni cortos ni perezosos se escaparon por el arroyo Doradal, del rio Nare afluente del Magdalena. “El Viejo” (hipopótamo macho) se llevó a su harem lejos de la Hacienda, quedando en estado silvestre. Se estima que hoy puede haber entre 169 y 200 hipopótamos-declarados especie exótica invasora- y para el año 2030 pueden ser 500.    

Así que esta tribu de paquidermos –término ya paquidérmico- mamíferos herbívoros letales que bien pudieron haber sido defendidos por el tigre, encontraron su libertad en las aguas caudalosas del Rio Magdalena y hoy, casi como si encarnaran de cierta manera la ferocidad de Escobar, persiguen al tigre y a todos los que se descuiden.

Acerca del autor

Ana Maria Cadena Silva
AMCadena@razonpublica.com.co | + posts

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

2 comentarios

Ana Maria Cadena Silva

Escrito por:

Ana Maria Cadena Silva

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

2 comentarios de “El último sueño de Frida y Diego”

  1. El último sueño de Frida y Diego

    Pareciera que cada vez más te adentras, te sumerges, ahondas y haces más profundos tus pensamientos. Sometes al lector de la columna a un esfuerzo mayor y solo algunos te podrán seguir el paso.
    Fiel a ti misma, detienes el tiempo y saltas de la experiencia que evoca el título a tu nueva taza de café, y la conviertes en una experiencia estética compleja. Usas la ilusión de Escher y constriñes al lector a penetrar por puertas más difíciles.
    Te reclamas responsabilidad y eso te compromete a continuar trabajando, expresando y analizando tigres y demás fauna. Aunque tus lectores tengamos que devanarnos los sesos…

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