Nefasto agosto - Razón Pública

Nefasto agosto

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Me quedé inmóvil y no salió de mí ni una palabra escrita. Escribí algunos mensajes de texto a personas cerca del desastre. En redes brillé por mi ausencia. Me sentí inútil y dudé de mi pertinencia. ¿Con qué derecho yo estoy escribiendo en mi escritorio, mientras otros están luchando por respirar bajo los escombros?

Pensé en Hemingway cuando como corresponsal de guerra, se unió a la 2ª República contra el Fascismo en 1937 y sentí la cobardía en mí como un rabo de plomo. Me vino a la memoria Robert Capa y su inmortal foto de 1936 “Muerte de un miliciano” que se adhiere al concepto  del instante decisivo de Cartier Bresson. Sobre ésta; hay quienes creen, que no es la captura espontánea de la caída de un miliciano en combate, sino un recurso artístico orquestado para impactar. La habilidad de Capa  para crear un momento más que para capturarlo -y ojo que no existían IA ni Photoshop- usando herramientas como la composición, el ángulo, la profundidad de campo y la deconstrucción del movimiento, para causar determinada impresión en el espectador. 

También repasé la época en que desde su estudio en París, Picasso pintó el bombardeo a Guernica (1937) 2 meses después del mismo. En esta impactante obra vemos 6 seres aterrorizados: una mujer que llega a la escena arrastrando una pierna, otra que llora a su hijo muerto en brazos. Un hombre descuartizado en el piso con un puñal en su mano derecha,  otro que intenta escapar del fuego. Una cabeza suspendida sobre el caos, lleva en su mano derecha una vela encendida. Ésta, así como la flor y la lámpara de techo encendida, dejan un aire de esperanza en medio del desastre. Dos animales (un toro y un caballo) también sufren la bestialidad de los hombres. 

Guerras, desastres naturales, odiseas inmortales y yo como Penélope, escribo de día y borro de noche lo escrito. Me exilo en el arte, territorio conocido donde no necesito hacer nada heroico para justificar mi existencia. Es verdad que mi trabajo no va a salvar a nadie.  

Vi el comienzo de la película “Bau: Artista en guerra” y pensé en lo que le decía el papá a su hijo artista… que dejara esas “bobadas”… refiriéndose a sus ilustraciones, en las que con humor mostraba el horror que vivían él y su familia, en el Ghetto de Kraków y luego en el  campo de concentración de Plaszów. ¡Qué gran artista Bau!

Se me vino a la cabeza la imagen de “Shibboleth” (La Grieta) de Doris Salcedo así como la de su obra “Atrabiliarios” (que vi por primera vez en Sydney, siendo yo inmigrante). Shibboleth, fue una instalación que consistió en intervenir el espacio, haciendo una grieta de 167 mt de largo en el suelo de la Sala de Turbinas del Tate Museum de Londres en 2007. Lejos de representar de manera realista una fisura o grieta en un terremoto, es una obra conceptual que nos habla de las diferencias, la separación entre seres humanos. La palabra Sibboleth viene de la Biblia – Libro de los Jueces: Cap.12, V.6 – significa espiga y corriente de agua. Se narra en ese versículo; que los habitantes de Galaad usaron esta palabra como prueba de identidad (quienes habían huido de Efraín no podían pronunciar la “Sh”) para luego ser segregados. La grieta fue sellada al terminar la exposición, dejando una cicatriz imborrable en el tiempo. Cicatriz como las de la cerámica pegada con laca y polvo de oro, usada en el Kintsugi. Acá la grieta no fue un accidente y el sellamiento no se hizo con oro, pero de alguna forma le recordará a cada espectador del Tate, que ahí hubo una fisura de apellido Salcedo. 

En el caso de “Atrabiliarios” de 1996 -obra donada por Bárbara Lee- es una instalación que muestra 8 zapatos encontrados, propiedad de víctimas del desplazamiento forzado en Colombia,  impecablemente puestos en 5 nichos en la pared. Protegidos por una especie de papel mantequilla grueso de color de piel con hepatitis – de hecho es, la vejiga de una vaca- cosido a la pared con hilo quirúrgico. Impresionante obra, la recuerdo y me recorre un escalofrío como el que siento ahora, cuando me pongo frente a la televisión y veo los desastres que causó el terremoto del pasado 10 de Agosto. No imagino lo que pudo haber sido el terremoto en Valdivia (Chile, 1960) con 9.5 de intensidad, 2000 muertos y 2´000.000 de personas damnificadas. Una vez más, como cuando vivimos la Pandemia, siento lo insignificante que somos como humanos; ante la inmensidad de la Naturaleza y su fuerza sabia (no bruta como la nuestra).  

Repasando un poco la historia sísmica del país y los conceptos básicos para entenderlos, me queda una sensación muy profunda de impotencia. Los repetidos y potentes sismos previos al del pasado 10 de Agosto, no han sido suficiente amenaza para los venideros. No hay forma de controlar ciertas cosas. En palabras de Galileo (1633) “Eppur si muove”…y sin embargo la tierra se mueve; podríamos decir que a pesar de los avances tecnológicos aún no podemos detener ciertos cambios de la naturaleza, éstos se nos imponen una y otra vez. 

En la periferia de nuestro país, la información también se difumina así como los recursos materiales. Lo precario de lo marginal,  me lleva a la Grieta: la separación entre las ciudades y las poblaciones alejadas. La distancia no solo física sino cultural entre las urbes y el campo. El tipo de tierra donde se decide construir sin importar el riesgo que esto puede implicar. Los errores humanos ante la inmensidad de la fuerza natural. 

Tomo estas dos palabras: afectado y afección y sus sinónimos -acotados por Daniel Samper Pizano en su columna de Los Danieles, el pasado Domingo 16 Agosto- para intentar ponerle palabras a lo que me recorre. “Afectado: dañado, golpeado, destruido, destrozado, herido, lesionado, deteriorado, demolido, quebrado, inservible, alterado, perturbado, vulnerado. Afección: daño, avería, destrozo, quebrantamiento, rotura, pérdida, hecatombe, arrasamiento, destrucción, derrumbe, desplome, colapso, golpe.” Las palabras no alcanzan, el silencio se apodera de mi cuerpo. Hablar de la lluvia en medio del desierto, un sin sentido, un total absurdo. ¿Cómo decir “comprendo tu dolor” si no lo he vivido?…suena ilógico y hasta arrogante. ¿Cómo escribir sobre algo que ni siquiera logro imaginar? ¿Cómo imaginar que se nos cae el techo y todo lo que conocemos? ¿Oír la tierra gritar y no poder responderle con un susurro calmado? 

Acerca del autor

Ana Maria Cadena Silva
AMCadena@razonpublica.com.co | + posts

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

2 comentarios

Ana Maria Cadena Silva

Escrito por:

Ana Maria Cadena Silva

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

2 comentarios de “Nefasto agosto”

  1. Tu escrito Ana María me recuerda el fonámbulo que somos todos .
    Que andamos en una cuerda floja o en una grieta abierta siempre con la esperanza colgando.
    Gracias por escribir ,por tus palabras enriquecidas de vida y sensibilidad.

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