
Ladrillos y agua
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Los sonidos del cincel en la pared, el goteo del agua, la madera podrida, pedazos de tubos cristalizados, apenas puedo imaginar el escenario de una construcción destruida por causas naturales o humanas. La sensación de que con el menor movimiento todo se viene abajo, encima de uno. La fragilidad de lo que el hombre construye y la fuerza imparable de la naturaleza que destruye lo que encuentra a su paso. ¿Será posible que aún se crea que podemos controlar algo?
Pasan las horas y se siente como en el exilio, dentro de su propia casa sin poder salir, esperando a que los maestros terminen por el día. Recuerdos de tiempos de pandemia, cuando el exterior parecía un territorio no conquistado, prohibido e inmensamente deseado. Tener una obra en casa por pequeña que esta sea, es toda una peripecia que altera el ritmo de vida.
Las orquídeas se están recuperando. Los perros están alerta a cualquier señal de intrusos en su espacio, sean gatos, gallinas, zarigüeyas o personas. Son como una alarma animal. Los caballos no se acercan a ver quién llega, pero sí tienen claro quién los alimenta y consiente. Ahora hay sequía de nuevo, los pastos se amarillan y hay que regar las matas frecuentemente.
El día está nublado, el pasto húmedo por el rocío de la noche, los turpiales y abejas listos para ahuyentar a los intrusos. Los conflictos humanos son como una maraña de lana con dos puntas que no se juntan sino hasta desenredar la madeja. Como en un agujero negro, una vez dentro no se sabe que puede ocurrir, las normas no aplican siempre, algunas cosas suceden de manera inesperada.
Buscando que ver en una de las plataformas que existen hoy, encontré La serie The Full Monty (Todo o nada) dirigida por Andrew Chaplin y Catherine Morshead en 2023. Me pareció conmovedora y hermosa. Personajes creíbles en una sociedad que lejos de ser perfecta, es más bien real y profundamente compleja. La televisión refleja a una sociedad, y a veces parece que fuera una sociedad ideal más no real. El culto a la juventud y a la belleza. Lo que importa es mantener un cuerpo y una mente joven sin importar realmente con qué fin se hace, simplemente por el hecho de que es un dictamen social y se sigue. Lo hermoso de los personajes de esta serie, es que son reales, creíbles y profundamente imperfectos. La estética de lo natural se hace presente y la vida palpita en la historia, nos conmueve y toca.
Las arañas encuentran donde recorrer y sorprenden. Los humanos levantamos muros, rejas, puertas y portones para sentirnos seguros y protegidos. Cuidarnos de otros humanos, refugiarnos y mantenernos en paz. Se construyen fortines que puedan dar la sensación de seguridad y en algunos casos se convierten en prisiones, nos volvemos temerosos a salir, a descubrir a otros a arriesgarnos y confiar. La desconfianza se instala como un lenguaje común y es difícil desinstalarlo. Confiar en la humanidad, encontrar puentes en lugar de abismos, acercarnos a la esencia de lo que es ser humanos.
Esta semana recordando a Maggie Smith, quien murió el pasado 27 de septiembre a sus 90 años, encontré una película que ella protagoniza: Lily in love (Jugando para ganar) de 1984. La originalidad de la historia y los conflictos revelados hicieron eco en mí. A medida que pasan los años, nuestra personalidad se define y afianza sobre hábitos y actitudes asumidas-entre muchos otros factores- que la vida nos puede llevar en algún momento a revisar. Pensando en las hormonas y los cambios físicos y mentales que las variaciones de éstas provocan en el cuerpo, e impulsada por la lectura del libro “La mujer renovada” de Louann Brizendine, mi mirada ha virado significativamente hacia mi propio cuerpo, sus cambios y las emociones que despierta. Como en un cuadro, los primeros trazos son los más difíciles y luego si nos soltamos a explorar podemos fluir intuitivamente sobre el lienzo, confiando en que el resultado será lo que deba ser. Así cada vez que entramos en una nueva etapa vital, con la consciencia que nos trae la experiencia vivida, permitirse explorar el camino con los ojos abiertos y la mente alerta, flexibles y dúctiles para cambiar según las circunstancias vitales lo requieran, pintaremos el cuadro que queramos con la paleta que hemos preparado y el set de pinceles escogidos. Cada cual llega a la edad que tiene con lo que trae consigo, y lo usa como puede.
Acerca del autor
Ana Maria Cadena Silva
Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.
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