Esas cosas que se hacen sin motivo - Razón Pública

Esas cosas que se hacen sin motivo

Compartir:

Esas cosas que se hacen sin motivo, como deshacer un nudo imposible o pegar un empaque que se abrió en desorden, por el simple placer de lograr hacerlo, para luego hacer un nuevo nudo y volver a abrir el empaque con más afán y dejarlo peor que antes. Hacer y deshacer, como si la vida fuera un continuo vaivén entre estos dos verbos. De alguna forma al hablar armamos cosas, ideas, teorías, relaciones y luego callamos para deshacerlas, repensarlas o eliminarlas. Lo dicho y la imposibilidad de desdecirlo.

La película Blackbird Blackbird Blackberry (Georgia, 2023) dirigida por Elene Naveriani, con la magistral actuación de Eka Chavleishvili, nos anima a pensar en el culto de la sociedad a la familia y la elección de la soledad como una forma de vida. Las decisiones y la manera en que las circunstancias juegan un papel trascendental en las elecciones que hacemos y la vida que vivimos. La forma en que ocupamos nuestro tiempo y como lo desocupamos.

El aire puro después de un rato de lluvia y las gotas de lluvia vivas sobre las hojas como diamantes bailarines. La podadora que hace las veces de taladro mental, me trae de nuevo al teclado. Los mensajes en el celular no me atraviesan. Parecen voces lejanas que hablan desde una caja negra que titila y alerta a menudo, siempre alterando el foco de atención presente.

Los geranios agradecen el agua lluvia, los caballos celebran y buscan rincones fértiles de pasto. La pava parece extraviada de su grupo familiar y las mirlas aprovechan los alcaparros en flor y su lluvia de amarillo sobre el piso de piedra. Llueve y el viento mueve las ramas de los árboles como parte de un discurso profundo.

En la ciudad los perros ladran distinto y el martillo vecino se oye casi encima de uno. Por la noche se oyen carros pasar, como olas construyen un arrullo distinto al vaivén salino. El agua del café hierve más rápido y el computador permanece abierto sobre la mesa del comedor.

La ciudad huele distinto, sabe distinto. La podadora del pasto suena distinto también.

Cambiamos la luz natural por la luz de las pantallas y los destellos del cielo por las vibraciones del celular. Las cortinas cerradas para ver mejor la pantalla, la quietud de la silla del escritorio nos enferma y la soledad acompaña. Todo patas arriba ahora.

El conteo de palabras se vuelve como llenar la alcancía con monedas de a mil. A veces es más difícil que en otros tiempos. Hay días en que fluyen las palabras y mis manos casi como un piano parecen divertirse sobre el teclado, estos días no. Cada párrafo es un esfuerzo. Me enfrento a mi propia ligereza, no la de otros… la mía. Mi falta de profundidad, de diversión de esencia. Como un tubo goteando, así se siente, cada palabra como una gota que cae lentamente, casi resistiéndose a hacerlo.

El tiempo pasa diferente en la ciudad, no me levanto con el sonido de los gallos, el tiempo es el mismo lo contemplan otros seres.

Se venció el plazo para entregar la columna, mis letras se congelaron y nada más salió de este teclado. Hoy vuelvo animada me acerco al piano alfabético.

Sin pensarlo mucho, casi sin esfuerzo, llegan a mí, imágenes de la miniserie argentina NADA (2023) dirigida por Cohn y Duprat. Una en particular donde se muestra el relleno de chocolate de un cañón de hojaldre, que literalmente me hace salivar e imaginar su sabor. La serie es un festín para los sentidos, disfrutable hasta más no poder. Pienso en el poder que tienen las imágenes y su papel dentro de la construcción de una sociedad, más o menos banal, gran responsabilidad. Las imágenes dictadoras de postulados estéticos en oposición al trabajo personal de construcción individual.

David H. DePatie, con su creación de la Pantera Rosa, me hace recordar una escena en la que  pintaba todo de rosa al interior de una casa y desaparecía mimetizada, como absorbida por el color. Una metáfora profunda sobre cómo estar en el mundo y no estar al mismo tiempo. Desvanecerse en el rosa de la realidad, sin color propio sin discusiones sin hacerse notar, sin peleas sin reclamos. La vida a veces parece pasarnos como un brochazo ¿De qué color ha sido pintada?

Acerca del autor

Ana Maria Cadena Silva
AMCadena@razonpublica.com.co | + posts

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

0 comentarios

Ana Maria Cadena Silva

Escrito por:

Ana Maria Cadena Silva

Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

COLUMNA DE OPINIÓN

Tomarse por asalto la campaña

COLUMNA DE OPINIÓN

Dios y patria: ¿qué significa el regreso de la religión al poder en Colombia?

COLUMNA DE OPINIÓN

LOS MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES ¿BUEN VIENTO O LASTRE?

COLUMNA DE OPINIÓN

¿Para qué correr?

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!