2015 en Estados Unidos: un año de retos sociales y políticos - Razón Pública
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2015 en Estados Unidos: un año de retos sociales y políticos

Escrito por Luis Javier Mejía
El Presidente norteamericano Barack Obama junto al Secretario de Estado John Kerry.

El Presidente norteamericano Barack Obama junto al Secretario de Estado John Kerry.

Luis MejíaEn medio de graves tensiones sociales y de una campaña presidencial muy polarizada,   Estados Unidos ha tenido que lidiar con la amenaza del terrorismo y con difíciles relaciones internacionales. Estos también serán los retos del nuevo año.

Luis Mejía*

La situación social

Este año en Estados Unidos estuvo marcado por la tensión entre algunas comunidades y las autoridades de policía, además de actos de terrorismo y dificultades crecientes para alcanzar el “sueño americano” para la población más pobre y la mano de obra no calificada.

La concentración de la riqueza se encuentra es el trasfondo de estas dificultades. Un análisis del Instituto de Estudios Políticos indica que:

  • Los 20 individuos que ocupan la cúspide social controlan más riqueza que los 152 millones de personas de la base.

·         La riqueza media de las familias es de 81.000 dólares, pero los 400 miembros de la lista de millonarios de la revista Forbes controlan más recursos que 36 millones de esas familias típicas.

·         Los afroamericanos representan el 13,2 por ciento de la población, pero controlan apenas el 2,5 por ciento de la riqueza nacional, y

·         Los latinos representan el 17 por ciento de la población pero poseen tan solo el 2,9 por ciento de la riqueza.

Semejante desigualdad en la distribución de la riqueza agrava las tensiones entre grupos étnicos y clases sociales, además de distorsionar las relaciones de producción, el acceso a la justicia y el diseño de políticas sociales y económicas.

Mientras tanto, el aumento del salario mínimo encuentra serios obstáculos. El mínimo federal ha sido de 7,25 dólares por hora desde 2009, aunque en 29 estados y varias ciudades rigen niveles más altos. El gobierno y líderes del Partido Demócrata proponen aumentar ese salario mínimo para proteger a los trabajadores, pero el Partido Republicano, la Cámara de Comercio, asociaciones de empresarios y economistas conservadores se oponen porque dicen que esto afectaría negativamente la tasa de empleo.

Por otra parte, las acusaciones por abuso de autoridad y uso de fuerza excesiva asedian a la Policía. En 2015 murieron 1.086 personas en encuentros con la Policía o bajo su custodia. Según la percepción generalizada entre los estadounidenses, las víctimas provienen de la clase baja y los policías no responden por sus actos porque muy rara vez son investigados y castigados.

También sigue vigente el debate sobre libertad de venta y porte de armas. Los 50.133 eventos con armas de fuego ocurridos durante este año han dejado 12.690 muertos y 25.667 heridos, incluyendo 3.189 menores de 17 años. Además, hubo 326 masacres de cuatro o más víctimas. En muchos casos las armas fueron compradas legalmente. El costo directo estimado de esta violencia es de ocho mil millones de dólares.

Los estadounidenses tienen motivos para sentirse inseguros y frustrados.

El presidente Obama y la gran mayoría de los estadounidenses apoyan nuevas restricciones a la venta y porte de armas, pero el Partido Republicano y algunos políticos demócratas respaldan a los productores y propietarios de armas y rechazan estas medidas, lo cual asegura que no serán aprobadas por el Congreso.

La situación política

Negociadores del tratado nuclear con Irán.
Negociadores del tratado nuclear con Irán.
Foto: Wikimedia Commons

Los estadounidenses tienen motivos para sentirse inseguros y frustrados. La insatisfacción popular es alimentada por el extremismo de sectas musulmanas, las migraciones masivas de poblaciones desplazadas por la guerra, el flujo de inmigrantes, la volatilidad de aliados y enemigos, el debilitamiento de los mecanismos de solución negociada de conflictos y la erosión del poder hegemónico que tuvo Estados Unidos.

Esta insatisfacción es además exacerbada por la pobreza persistente, la sostenida contracción de la clase media, la escasez de vivienda popular, el debilitamiento de la base manufacturera nacional y la consolidación de una economía de servicios que ofrece empleo precario a la población menos calificada.

Y todo lo anterior constituye un paraíso para políticos cuyo discurso no esté constreñido por la realidad. La campaña presidencial ha creado un panorama político complejo:

– El Partido Republicano tiene 33 candidatos pero solo 9 son reconocidos por los medios que patrocinan debates entre ellos. El Demócrata tiene 15, aunque solo 3 llegarán a las primarias.

-Entre los demócratas Hilary Clinton mantiene el favoritismo en las encuestas, lo cual seguramente le dará la nominación de su partido. Pero dentro del Partido Republicano aún no hay claridad sobre cual resultará siendo el ganador en la Convención del próximo año. .

-Los candidatos Bernie Sanders y Donald Trump han forzado a los demás a radicalizar sus posiciones y a hablar de temas que hubieran preferido dejar a un lado. Ambos tienen un discurso populista en polos ideológicos opuestos y se apoyan en sectores que no se sienten representados por los estamentos gobernantes ni consideran que sus intereses son tenidos en cuenta por quienes controlan el poder.

  • Sanders se ha hecho vocero de los grupos afectados por la situación económica, la concentración de riqueza y la exportación de empleos. Defiende el intervencionismo del Estado para balancear los desequilibrios económicos y propone someter las grandes corporaciones al dominio de la ley.
  • Trump tiene un discurso misógino, anti-islámico, anti-migratorio, anti-establecimiento y apela a la minoría blanca que se siente amenazada por el crecimiento demográfico de los demás grupos étnicos. Su público es en gran medida pobre, carente de educación, xenofóbico, imperialista, renuente al uso de la diplomacia, la cooperación internacional y la ayuda extranjera. No por basarse en hechos esencialmente imaginarios, los temores de este grupo dejan de ser intensos y capaces de cambiar el rumbo de la política en Estados Unidos.

La guerra por fuera

Las noticias sobre tortura y asesinatos por parte de agentes del gobierno estadounidense en otros países han causado gran conmoción. Durante la primera mitad del año se mantuvo un debate agitado sobre el reporte del Senado de diciembre del 2014 acerca del uso de tortura por agencias de inteligencia norteamericanas.

En octubre los medios recibieron y publicaron documentos secretos sobre el uso de inteligencia insuficiente y defectuosa para ordenar bombardeos a control remoto que resultaron en muerte de no combatientes. La reacción negativa de la opinión pública no tuvo las dimensiones esperadas, y el Congreso no se vio presionado para expedir leyes que impidieran la repetición de esos episodios.

Las operaciones bélicas en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen y Siria, así como el mantenimiento de fuerzas para operaciones especiales en varios países y la presencia militar cerca de zonas de tensión internacional producen una gran tensión en la economía.

El costo combinado de las guerras de Afganistán, Pakistán e Irak fue de 3,7 billones de dólares (3,7 trillones de dólares en unidades contables estadounidenses) y la guerra declarada al Estado Islámico ha costado cinco mil millones de dólares entre agosto del 2014 y noviembre de este año. Estos son recursos que se pierden para reparar y modernizar la infraestructura de Estados Unidos, mejorar las instalaciones educativas de los guetos pobres, financiar programas de seguridad social y vivienda popular.

Sin embargo los candidatos republicanos acusan al presidente de pusilanimidad en el manejo de la crisis internacional porque rehúsa enviar tropas y bombarderos hasta la aniquilación de los terroristas musulmanes, cuya guerra no convencional exige otras estrategias.

El acuerdo sobre armas nucleares firmado en julio con Irán limita efectivamente la capacidad de este país para construir una bomba atómica en el futuro inmediato. Pero el caso de países como Israel, India, Pakistán y Corea del Norte, que tienen bombas nucleares y rehúsan firmar el tratado internacional contra su proliferación, hace evidente la falta de opciones, fuera de la guerra y la diplomacia, para impedir su fabricación. Aun así, 47 senadores republicanos escribieron al gobierno de Irán prometiendo rescindir el acuerdo si llegan a la Casa Blanca.

La política internacional

Los candidatos a la Presidencia Bernie Sanders y Hillary Clinton en el último Debate Presidencial Demócrata.
Los candidatos a la Presidencia Bernie Sanders y Hillary Clinton en el último Debate
Presidencial Demócrata. 
Foto: Disney / ABC Television Group

El restablecimiento de relaciones con Cuba ha enfrentado demoras en las negociaciones económicas, pues los congresistas republicanos se niegan a levantar el embargo. Estados Unidos reclama indemnización para las empresas expropiadas por la Revolución y Cuba reclama compensación por los daños derivados del bloqueo de 50 años. Los candidatos republicanos han prometido retrotraer las relaciones con Cuba a los tiempos de la confrontación.

En diciembre de este año, Estados Unidos firmó el Acuerdo de Paris sobre cambio climático. Aunque se trate de una lista de buenas intenciones que moderniza el discurso oficial, los líderes republicanos consideran inválida la ciencia que lo inspira y se oponen a cualquier legislación que lo desarrolle.

Mientras tanto el Congreso se prepara para discutir el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), en el que participan Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Los opositores dicen que servirá para blindar los intereses de las multinacionales. Aunque por principio los republicanos respaldan los tratados de libre comercio, sus candidatos se han declarado enemigos del TPP con el argumento de que el presidente no supo negociar un acuerdo beneficioso para Estados Unidos.

Actualmente Estados Unidos está en manos de una clase dirigente dividida y rencorosa, incapaz de enfrentar unida los retos internos y externos. Quizás el año entrante, a medida que la campaña electoral se centre en los candidatos nominados por los partidos, se apacigüen los ánimos y se establezca un suficiente grado de entendimiento entre las  facciones del poder para actuar unidas con respecto a los problemas graves.

 

* Abogado, economista e investigador social, residente en Nueva York.

 

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