La crisis de los niños inmigrantes en Estados Unidos - Razón Pública

La crisis de los niños inmigrantes en Estados Unidos

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Decenas de miles de niños centroamericanos están entrando a Estados Unidos como ilegales. ¿A qué se debe esta oleada y cómo está manejando el gobierno norteamericano esta emergencia humanitaria?  

Luis Mejía*

Camino al norte

Una oleada de inmigrantes, la mayoría menores de edad y nativos de las repúblicas centroamericanas, ha golpeado la frontera suroccidental (Texas y California) de Estados Unidos, poniendo en crisis la conciencia moral de sus líderes, la generosidad de sus ciudadanos y la capacidad de reacción de su gobierno y sus agencias de inmigración y refugiados.

Aunque el debate público se ha centrado en la suerte de los niños que han llegado solos, la crisis es más amplia pues ha habido un aumento notable en el número de personas que llegaron en grupos familiares.

De acuerdo con la Agencia Federal de patrulla de fronteras, entre octubre de 2013 y junio de 2014 fueron detenidos 57.525 niños solos y 55.420 individuos en grupos familiares, lo que representa un incremento del doble y el quíntuple, respectivamente, con respecto al año anterior (ver Cuadro 1).

Cuadro 1. Arrestos en la frontera sur-occidental de Estados Unidos por tipo de acompañamiento para los años fiscales 2013 y 2014

Período

Grupo familiar

Niños solos (edades: 0-17)

Octubre 2012 – Junio 2013

9.350

27,884

Octubre 2013 – Junio 2014

55.420

57.525

Cambio porcentual

493

106

Fuente: United States Border Patrol

 

Llama la atención que esta estampida hacia Estados Unidos se origine en tres países (Honduras, Guatemala y El Salvador), el primero de los cuales genera casi el 30 por ciento de los niños solos y más de las mitad de quienes llegan en grupos familiares (Cuadro 2). 

Cuadro 2. Arrestos en la frontera sur-occidental de Estados Unidos por tipo de acompañamiento y nacionalidad para el periodo Octubre 2013 – Junio 2014

País de origen

Grupo familiar

Niños solos

(edades: 0-17)

N

%

N

%

El Salvador

10.417

19,1

13.301

23,5

Guatemala

9.004

16,6

14.086

24,9

Honduras

30.368

55,9

16.546

29,3

México

4.545

8,4

12.614

22,3

Total

54.334

100,0

56.547

100,0

Fuente: United States Border Patrol

 

La crisis en la frontera estadounidense refleja problemas sociales en Centroamérica. La ONU informa que ha habido un aumento del 435 por ciento en el número de peticiones de asilo presentadas en México, Panamá, Nicaragua, Costa Rica y Belize por nacionales salvadoreños, hondureños y guatemaltecos.

De otra parte, las encuestas Gallup han documentado que en 2009-2011 El Salvador, Honduras y Guatemala se encontraban entre los países con el porcentaje más alto de población deseosa de mudarse a Estados Unidos.


Frontera entre México y Estados Unidos.
Foto: BBC World Service

Las razones

Los gobiernos centroamericanos culpan a los “coyotes”, el tráfico de drogas, la violencia y la falta de oportunidades. Consideran que la falta de claridad en las políticas migratorias estadounidenses y la confusión creada por los debates sobre su reforma dan validez a rumores y malentendidos sobre las leyes de inmigración.

Críticos del presidente Obama dicen que su decisión de suspender temporalmente la deportación de los indocumentados que llegaron al país cuando todavía eran menores de edad alimenta esos rumores. De hecho, muchos inmigrantes cruzan la frontera abiertamente o se entregan de manera voluntaria en los puertos de entrada con la creencia de que las mujeres y los menores de edad no serán deportados.

Algunos científicos sociales consideran que la injerencia estadounidense en la región ha creado condiciones para que la gente quiera salir de sus países. Las guerras civiles de los años 80 y 90 crearon una cultura de violencia e impunidad que heredaron los narcotraficantes y las bandas criminales de hoy; dejaron, además, estados e instituciones incapaces de enfrentar crisis internas.

Estos son los mismos países donde Estados Unidos participó activamente en recientes guerras civiles y donde comprometió sus recursos para mantener en el poder a una clase dirigente cuya inhabilidad para generar prosperidad y bienestar es obvia.

Muchos inmigrantes cruzan la frontera abiertamente o se entregan de manera voluntaria en los puertos de entrada con la creencia de que las mujeres y los menores de edad no serán deportados.

Pasadas las guerras, estos países consolidaron una economía ineficiente, se insertaron en el mercado global y dieron énfasis a las industrias extractivas, sin que ello haya generado progreso.

Estudios efectuados por la ONU, el Centro de Estudios Comparativos de Inmigración, el Instituto de Políticas Migratorias y la Universidad Vanderbilt identifican la violencia como una constante en el desarraigo de la población centroamericana.

El vicepresidente Biden acertó al decir: “… parte fundamental de la solución de este problema es el reconocimiento de las raíces profundas de la inmigración. Específicamente la pobreza, la inseguridad y la ausencia del estado de derecho, de manera que la gente se pueda quedar y prosperar en sus propias comunidades y los padres no piensen que su situación es desesperada”.

El drama de los niños

Los niños centroamericanos (excluyendo los mexicanos) menores de 18 años que llegan solos a la frontera de Estados Unidos están cubiertos por una ley de 2008 de protección contra la explotación y la trata de menores sancionada por el presidente George W Bush y aprobada por ambos partidos.

Estos menores no pueden ser repatriados sin haber sido oídos por un juez de inmigración, quien decidirá si reciben estatus juvenil especial (cuando han sido abusados o su familia los ha abandonado), asilo (si corren peligro de muerte) o visa especial (si han sido testigos o víctimas de crímenes serios o de tráfico humano).

Para el 30 de junio último había un total de 375.373 casos pendientes, de los cuales 41.832 correspondían a menores de edad, ante 243 jueces de inmigración. La espera para que un menor sea oído en corte puede ser hasta de tres años.

La crisis en la frontera ha desencadenado una verdadera tempestad de racismo y desinformación. Los grupos intolerantes y xenofóbicos consideran que los niños llegados a la frontera son la avanzada de una invasión violatoria de la ley que destruirá a Estados Unidos.

Acusan a los niños de poner a riesgo la salud pública por ser vectores de tuberculosis, viruelas, sarampión, gripa porcina y paperas. Aseveran que como estos menores ya han sido expuestos a la influencia de bandas criminales serán un peligro para los niños estadounidenses y un riesgo de seguridad pública. 


Migrantes Centroamericanos atraviesan el sur de
México a bordo del tren “La Bestia”.
Foto: Peter Haden

La respuesta del gobierno

La mayoría del pueblo estadounidense ha reaccionado en favor de los menores centroamericanos. ONG, iglesias y comunidades de creyentes, médicos y otros profesionales de la salud, abogados y personal paralegal, voluntarios de todo tipo, independientemente de su afiliación política, han rechazado a los extremistas y trabajan con el gobierno federal para organizar albergues, tratar humanamente a los niños y ayudarles en su transición a una sociedad con mejores oportunidades que la que dejaron.

El presidente Obama ha jugado el papel de líder moral que el país necesita en esta situación, ofreciendo compasión y simpatía a los recién llegados y ordenado a las agencias federales coordinar esfuerzos para albergar a los menores que llegan a la frontera, proveer a sus necesidades inmediatas, entregarlos a un pariente o patrocinador que asuma responsabilidad por su bienestar y procesar sus peticiones de asilo tan rápidamente como sea posible.

La mayoría de los gobernadores demócratas coordinan albergues con el gobierno federal y los congresistas cierran filas alrededor de su presidente, prometen proteger a los niños inmigrantes y expresan su intención de trabajar con los republicanos en la reforma migratoria.

Por su parte el movimiento pro-inmigrantes presiona al presidente a ejercer su autoridad para acabar con el temor de arresto y deportación en que viven los indocumentados que han echado raíces en el país y son respetuosos de la ley.

Igualmente el gobierno de Estados Unidos ha adelantado dos estrategias inmediatas en Centroamérica:

1. Una campaña de publicidad que incluye vallas, avisos en los periódicos, la radio y la televisión y canciones populares compuestas para la ocasión tiene por meta alertar a la gente sobre los riesgos de viajar con el propósito de entrar ilegalmente a Estados Unidos y neutralizar la falsa información que circula en la región sobre los derechos de los inmigrantes indocumentados.

Estudios efectuados por la ONU, el Centro de Estudios Comparativos de Inmigración, el Instituto de Políticas Migratorias y la Universidad Vanderbilt identifican la violencia como una constante en el desarraigo de la población centroamericana.

2. Los gobiernos locales han sido presionados para que impidan que sus ciudadanos salgan del país sin pasaporte y visa y que los menores de edad viajen sin la autorización o la compañía de sus padres. 

¿Qué hacer?

El presidente Obama ha pedido al congreso la apropiación de 3.700 millones de dólares, de los cuales 100 millones se usarían para ayudar a Guatemala, Honduras y El Salvador a repatriar los menores y mantenerlos en casa y $161,5 millones para ayudarles a atender sus problemas inmediatos de seguridad y gobernabilidad.

El resto se dedicaría a cubrir gastos de alojamiento, alimentación y cuidado médico, a reforzar la seguridad fronteriza, nombrar jueces adicionales y pagar ayuda legal para los niños. Inicialmente expresó interés en negociar con los republicanos cambios a la ley del 2008 pero la bancada de su partido se opuso y él lo aceptó.

El presidente también ha reiterado su petición al Congreso de pasar legislación comprensiva sobre inmigración y normalización de la situación legal de los inmigrantes indocumentados. Esta legislación haría más estable la economía familiar de los inmigrantes de manera que tendrían más dinero para enviar a casa, reduciría la pobreza en que viven los niños en el país de origen y permitiría que los inmigrantes viajen a sus países de origen reduciendo la urgencia de la reunificación familiar.

Sin embargo, los líderes republicanos en el Congreso se han opuesto rotundamente a las iniciativas presidenciales, y hasta el momento no han tomado decisión alguna que dé solución, aunque sea temporal, a la crisis de la frontera.

Un mensaje del papa Francisco resume el plan de trabajo hacia el futuro: los niños que han llegado solos deber ser recibidos y cuidados, debe hacerse un esfuerzo para informarle a la gente los riesgos del viaje a los Estados Unidos y hay que promover el desarrollo de los países de origen. Se trabaja en los dos primeros elementos, queda en el aire el tercero. Y no se habla de los adultos y los niños que han llegado acompañados.

Abogado, economista e investigador social, residente en Nueva York.

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Luis Javier Mejía

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Luis Javier Mejía

*Abogado, economista e investigador social.

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