Inicio TemasInternacional Trump, la seguridad de Estados Unidos y Venezuela

Trump, la seguridad de Estados Unidos y Venezuela

Escrito por Luis Javier Mejía
Trump hablando de la Seguridad Nacional.

Trump hablando de la Seguridad Nacional.

Luis MejiaGuerras y tensiones extra-continentales y -en el caso de América Latina-, los migrantes y la crisis de Venezuela que nos han puesto en el ojo del huracán. ¿Qué es lo que quiere el presidente de Estados Unidos?

Luis Javier Mejía*

¿Qué es la seguridad nacional?

En las últimas semanas Donald Trump ha dicho—a veces contradiciéndose a sí mismo—que Estados Unidos:

  • Completará la derrota del Estado Islámico en la segunda semana de febrero;
  • Retirará sus tropas de Siria en pocos días y mantendrá una base militar en Irak para vigilar a Irán, cuyo programa de armas nucleares será eliminado;
  • Completará negociaciones con los Talibanes de Afganistán y retirará sus tropas;
  • Renunciará a un tratado sobre armas nucleares con Rusia;
  • Hará que Corea del Norte renuncie a sus armas nucleares;
  • Impedirá la “invasión” de caravanas de centroamericanos;
  • Hará que China suspenda el robo de riqueza, empleos y propiedad intelectual estadounidenses.

Todas estas son referencias a la seguridad nacional, que en general consiste en neutralizar amenazas externas, lo que implica (1) proteger la soberanía nacional y la integridad territorial y (2) mantener y ampliar intereses estratégicos en el extranjero.

Para una potencia como Estados Unidos, Rusia o China, la seguridad nacional tiene implicaciones en diversos campos de su política internacional, sobre todo en lo que tiene que ver con lo militar y lo económico:

  • Prevención de invasión territorial u ocupación militar.
  • Supremacía económica y alianzas en mercados internacionales.
  • Poder para imponer bloqueos comerciales a otros países.
  • Ayuda económica internacional.
  • Proteger la vida y propiedades de nacionales contra amenazas internas y externas.

Retos a la seguridad nacional de Estados Unidos

Vladimir Putin y Donald Trump en reunión en Helsinki.
Vladimir Putin y Donald Trump en reunión en Helsinki. 
Foto: Comisión de Seguridad y Cooperación en Europa

La seguridad nacional de Estados Unidos opera en armonía—hasta donde es posible—o en competencia con la de otras potencias. Aunque puede encontrar puntos de colaboración con otros países, las demandas de seguridad nacional afectan la seguridad de otra potencia o de sus aliados.

Estados Unidos no está en riesgo de invasión, pero tiene fricciones con otras potencias:

Para una potencia como Estados Unidos, Rusia o China, la seguridad nacional tiene implicaciones en diversos campos de su política internacional.
  • Con Rusia por sus violaciones de soberanía de los países periféricos; el respaldo a Bashar al-Asad en la guerra civil siria y la manipulación de sus ventas de combustibles a Europa central y occidental para presionar cambios en la política internacional.
  • Con China por su expansión en el Mar del Sur de la China; por sus amenazas a la autonomía de Taiwan; sus inversiones en el extranjero para crear una red de países simpatizantes; su adquisición de tierras agrícolas y materias primas en países subdesarrollados para garantizar su propio abastecimiento; y su creación de una red de bases navales en aguas controladas por Estados Unidos.
  • Con Turquía por su propósito de destruir la milicia kurda en Siria —aliada de Estados Unidos en la guerra contra ISIS— y por su apoyo a milicias islamistas.
  • Con Irán por sus armas nucleares y su intento de establecer un área de influencia geopolítica.
  • Con Corea del Norte por su programa de armas nucleares y proyectiles de largo alcance.

Le recomendamos: La guerra comercial de Trump contra China.

Inmigrantes latinoamericanos: ¿amenaza de invasión?

Al llegar a la presidencia Trump reemplazó las decisiones basadas en criterios profesionales por una política fundada en sus impulsos y premoniciones. Uno de esos impulsos es eliminar la inmigración latinoamericana.

Los migrantes centroamericanos viajan a Estados Unidos desde los ochentas, frecuentemente en caravanas para protegerse. Solo una fracción de la caravana llega a la frontera entre México y Estados Unidos. A veces esa fracción es grande, como en octubre del año pasado, o pequeña, como en enero de este año.

A pesar de ello, Trump presenta estas caravanas como invasiones o amenazas a la seguridad nacional. También ha culpado a los inmigrantes de la reducción de empleos, los bajos salarios, la congestión en escuelas y hospitales y hasta el asesinato de estadounidenses a manos de “criminales extranjeros”.

El gobierno ha complicado los procedimientos de asilo y desplegó siete mil soldados y milicianos de la Guardia Nacional en la frontera con México, a un costo de mil millones de dólares al año. Por ley, los soldados no interactúan con los inmigrantes, pero Trump los presenta como fuerzas de choque dispuestas a matar y morir por la patria.

Los líderes republicanos han apoyado a Trump como una forma de atacar la “agenda de izquierda extrema” de los demócratas. En el camino han recogido las mentiras implícitas y las exageraciones obvias del presidente.

Trump también está obsesionado con construir una muralla a lo largo de la frontera sur. La medida es innecesaria e inútil para atajar inmigrantes y detener el narcotráfico. Además, se han hecho objeciones técnicas, ambientales y culturales contundentes, pero él no ha renunciado a su promesa de hacer realidad el muro.

Trump espera que el Congreso destine casi seis mil millones de dólares del presupuesto nacional para cubrir el costo hipotético del muro. No lo logró cuando los republicanos controlaban el Senado y la Cámara y es dudoso que suceda ahora que los demócratas controlan la segunda.  

Por el momento se trata de un problema de teatro político: él necesita la muralla para impresionar a sus votantes y por la misma razón los demócratas necesitan negársela.

Lea en Razón Pública: La caravana de migrantes: entre el drama y los cálculos electorales.

Defensa nacional y petróleo

Fuerzas Militares estadounidenses.
Fuerzas Militares estadounidenses.  
Foto: La Casa Blanca

El petróleo es un tema muy visible de defensa nacional de las potencias. En el caso de Estados Unidos, la adquisición de pozos petroleros no aumentaría su riqueza, por ejemplo, ni haría falta para satisfacer su consumo doméstico de crudo.

Para Estado Unidos, lo importante es poder decidir cuánto puede producir un país y a qué otros países puede vender. Si las sanciones económicas a Irán reducen la oferta global de crudo, conviene a Estados Unidos aumentar la producción de otros proveedores. De la misma manera, si le impusiera sanciones a China, le convendría tener “palancas” para dosificar el crudo que ese país pueda comprar.

Al llegar a la presidencia Trump reemplazó las decisiones basadas en criterios profesionales por una política fundada en sus impulsos y premoniciones. 

Lo mismo vale para materias primas y recursos productivos del mercado internacional. Y es claro que los intereses de los países dependientes no tienen importancia a menos que sus elites tengan habilidad política para negociar un buen arreglo.

Venezuela, ¿riesgo de seguridad nacional para Estados Unidos?

La situación de Venezuela se ha convertido en una crisis que afecta a sus vecinos y a la seguridad nacional de Estados Unidos.

Desde 1999—cuando Chávez llegó al poder—el gobierno de Venezuela se distanció de Washington y se acercó a Rusia y a China. A partir del 2012, las relaciones con Estados Unidos han empeorado y su cercanía con las dos potencias se está convirtiendo en dependencia debido al deterioro económico y político del país.

Según  estimativos de terceros—pues el gobierno venezolano ha dejado de publicar estadísticas básicas—la situación nacional seria:

  • El producto nacional bruto decreció un 16,5 por ciento en 2018.
  • La inflación subió a 1.087 por ciento y el desempleo a 27,7 por ciento en 2017.
  • Los ingresos por petróleo se han reducido debido a la caída de los precios y de la producción, que en 2015 era de 2,4 barriles al día y en el 2018 cayó a 1,4 barriles diarios.
  • La crisis ha dejado tres millones de emigrantes y refugiados venezolanos.

En medio de la crisis, la deuda externa de Venezuela llegó a los 106 mil millones de dólares en 2017. Los acreedores individuales más importantes son, precisamente, los dos principales rivales de Estados Unidos:

  • Rusia y Rosneft—una compañía rusa de petróleo—por 5,5 mil millones de dólares (2017). Por esa deuda, Rosneft tiene una garantía sobre aproximadamente el cincuenta por ciento de Citgo, la compañía estatal procesadora de petróleo. Existe la posibilidad de que Rosneft adquiera el control de Citgo y la ponga al servicio de los intereses nacionales rusos.
  • En el caso de China, la deuda es por veinte mil millones de dólares (2019). El gobierno chino firmó contratos de compra de crudo a largo plazo, que protegerían a China si Estados Unidos, por sus propias razones, tratara de entorpecer su consumo de crudo.

Las dos potencias, junto con Irán y Turquía, han asumido el papel de protectoras del gobierno de Maduro, creando una situación que Estados Unidos puede leer como una amenaza a su seguridad nacional.

Puede leer: Venezuela en el ojo del huracán.

La participación de esos países en los asuntos internos de Venezuela subvierte la Doctrina Monroe, una política exterior que data del siglo XIX y considera toda intervención de países ajenos al continente como un gesto amenazante hacia Estados Unidos, pues pone en riesgo su influencia en la región.

Por el momento Trump ha impuesto sanciones económicas al gobierno de Maduro, reconoció como presidente a Juan Guaidó, creó una coalición de apoyo entre varios países latinoamericanos, ha amenazado con una invasión militar y nombró coordinador de esfuerzos contra Venezuela a Elliott Abrams, de ingrata memoria en el continente por su simpatía hacia la derecha violenta y su indiferencia hacia los problemas sociales de la región.

Tanto los aliados del gobierno de Maduro como Estados Unidos y los suyos hacen propaganda, desinforman y agrupan simpatizantes. La situación venezolana todavía admite solución diplomática, pero las elites venezolanas, tanto en el gobierno como en la oposición, crearon una situación desfavorable y ahora han perdido la iniciativa. El futuro de su país será decidido por potencias indiferentes al bienestar del pueblo venezolano.

Entre tanto, los inmigrantes y Venezuela le sirven a Trump para mantener contacto emocional con su base electoral, aún cuando sin duda hay problemas más serios que atender.

*Abogado, economista e investigador social residente en Nueva York.

 

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies