La caravana: entre la desesperación y la incertidumbre - Razón Pública
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La caravana: entre la desesperación y la incertidumbre

Escrito por Luis Javier Mejía
Migrantes mexicanos

Luis MejiaHombres, mujeres y niños de Centroamérica dejaron sus países y avanzan por México con la esperanza de un futuro mejor en Estados Unidos. ¿Qué los motivó a emigrar? ¿Cómo están siendo utilizados por Trump? ¿Qué les espera al llegar –si llegan-?

Luis Javier Mejía*

Los afluentes de un río

Miles de centroamericanos han formado una caravana que se dirige a pie a Estados Unidos.

Todo empezó cuando menos de mil personas se dieron cita el 13 de octubre en San Pedro Sula, Honduras, cruzaron Guatemala y el día 18 llegaron a la frontera mexicana. Una vez allí, cuando ya eran más de 4.000, una barrera de soldados intentó impedir su paso, pero su avanzada derribó las rejas y las autoridades mexicanas se hicieron a un lado.

Hasta hoy, el número de participantes varía cada día. Pero esta semana se ha calculado que llega a 7.000 hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, más algunos nicaragüenses y mexicanos. Las mujeres y los niños forman el corazón de la caravana.

Con frecuencia, los emigrantes centroamericanos viajan en grupos para protegerse y ayudarse, porque hay criminales que los esperan en el camino y los baquianos o “coyotes” que contratan para atravesar el desierto a menudo los asaltan o abandonan. Pero este es el grupo más numeroso que se ha formado para llegar a Estados Unidos hasta ahora: gente pobre, desarmada, sin liderazgo, sin organización y moviéndose al empuje de una ilusión.

Vectores de desarraigo

Donald Trump
Donald Trump
Foto: Flickr

Los sociólogos han tratado de explicar el fenómeno migratorio con varias teorías. La más accesible subraya los factores que producen desarraigo de la población en un lugar y hacen atractivo a otro. La gente emigra por una combinación de pobreza, violencia, inseguridad, inestabilidad laboral, falta de oportunidades de progreso personal e insatisfacción con su destino.

Simultáneamente, hay en su imaginación otro lugar donde esas fuerzas negativas desaparecen o se aminoran. Esta es la razón para inmigrar. Por eso las fuerzas de desarraigo en los países centroamericanos y el atractivo de Estados Unidos siguen —y seguirán— alimentando la migración desde aquellos países.

Honduras, El Salvador y Guatemala figuran entre los veinte países más violentos del mundo, por encima de los territorios palestinos ocupados por Israel, de algunos países africanos en guerra civil y por encima de Estados Unidos y sus continuas masacres con armas privadas. Bandas criminales dedicadas a la extorsión, al chantaje y al tráfico de drogas atacan a todos los estratos sociales en estos países, pero son aun más devastadoras para la clase trabajadora. Además, funcionarios corruptos han empobrecido al pueblo y distorsionado sus economías.

Le recomendamos: Violencia en el post-conflicto: la lección esencial de Centroamérica.

El producto nacional bruto per cápita de estas naciones —inferior a 4,50 dólares en 2017— demuestra que sus economías no pueden crear empleos bien remunerados. Adicionalmente, el alto grado de concentración de la riqueza —el coeficiente Gini es cercano a 0,50 en los tres países— limita la creación de empresas y de empleo, así como el acceso a crédito de inversión y a la movilidad social.

El salario mínimo legal —entre dos y tres dólares— es un espejismo para el 65 por ciento de la población que trabaja en el sector informal (el rebusque), donde los salarios tienden a ser inferiores e inconstantes. Por eso no sorprende que más de una tercera parte de esta población viva debajo del nivel de pobreza (63,8 por ciento en el caso de Honduras).

Con frecuencia, los emigrantes centroamericanos viajan en grupos para protegerse y ayudarse.

El cuadro siguiente dará una idea sobre la situación de estos países en relación con la de Colombia:

Indicadores económicos seleccionados

País

Tasa de homicidios

Coeficiente Gini

Tasa de pobreza

Tasa de empleo en economía informal – 2017

Salario mínimo/hora

PPA* – 2017

Producto nacional bruto per capita – PPA* – 2017

El Salvador

108,64

(2015)

40,6

(2015)

33,0

(2016)

65,0

3,07

3,889

Guatemala

31,21

(2014)

48,7

(2014)

59,3

(2014)

74,0

2,79

4,471

Honduras

63,75

(2015)

50,1

(2015)

63,8

(2015)

73,0

2,16

2,480

Colombia

26,50 (2015)

51,1

(2015)

28,0

(2017)

64,0

2,70

6,302

Fuentes: Banco Mundial, Naciones Unidas, World Atlas.

*Paridad de poder adquisitivo

En contraste con la situación de sus países, los centroamericanos esperan encontrar en Estados Unidos seguridad, empleo estable, salarios superiores y oportunidades de progreso. Por eso, frente a su penosa condición la política norteamericana de cero tolerancia a los inmigrantes indocumentados y el bloqueo al asilo político son incomodidades menores para ellos.

Puede leer: Familias de inmigrantes separadas en Estados Unidos.

Esta dura realidad se debe a que sus Estados son incapaces de proteger la vida y hacienda de los ciudadanos y a que las economías nacionales no pueden ocupar productiva y lucrativamente a toda su mano de obra. Este es el resultado de los modelos de desarrollo que han dado prioridad a la extracción y exportación de materias primas en Centroamérica, y han llevado a la acumulación de la riqueza en pocas manos.

En estos países las élites no han tenido que modernizar y democratizar el Estado porque los gobiernos estadounidenses las han respaldado incondicionalmente cuando se han visto amenazadas. Por ejemplo, Estados Unidos participó en las guerras civiles de la segunda mitad del siglo pasado para impedir el triunfo de movimientos reformistas, en 2009 respaldó un golpe de Estado que derrocó al presidente legítimo de Honduras y el año pasado validó la elección fraudulenta del presidente en el mismo país.

La reacción gringa

Muro fronterizo
Muro fronterizo
Foto: Wikipedia

El gobierno estadounidense ha reaccionado ante la caravana con la destemplanza que lo caracteriza.

Trump ha amenazado con varias acciones para atajar la caravana en la frontera estadounidense.

Donald Trump ha afirmado, sin prueba ninguna, que la marcha fue organizada por el Partido Demócrata, que en ella participan “criminales y elementos desconocidos originarios del Medio Oriente” y que se trata de una invasión que viola la soberanía estadounidense. Con su reconocido desdén por los hechos, llegó a afirmar: “no tengo la prueba de que haya participantes del Medio Oriente, pero bien podría haberlos”.

Le recomendamos: Inmigración y odio en el régimen de Trump.

Su mensaje mentiroso quiere explotar los temores infundados, la xenofobia y los sentimientos anti-inmigrantes de sus seguidores, de cara a las elecciones legislativas de la próxima semana. Por su parte Mike Pence, el obsequioso vicepresidente, ha repetido las mentiras de Trump, así como la afirmación del presidente de Honduras, quien dijo que los caminantes son pagados por el presidente de Venezuela.

En sus tuits Trump ha amenazado con varias acciones para atajar la caravana en la frontera estadounidense:

  • Despliegue del Ejército en la frontera (ya su gobierno anuncio 800 efectivos),
  • Refuerzo con la Guardia Nacional (fuerzas armadas oficiales de los estados),
  • Concentración en la frontera de la Patrulla Fronteriza, brazo armado del Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland Security Department),
  • Declaración de emergencia nacional para negar asilo a los participantes en la caravana,
  • Presión sobre los gobiernos de la región para que atajen la caravana,
  • Amenaza de suspensión de ayuda económica a estos gobiernos.

Legalmente el Ejército no puede hacer tareas de policía dentro del país y la Guardia Nacional obedece las órdenes de sus gobernadores respectivos. Es cierto que la Patrulla Fronteriza podría abrir fuego contra la caravana, pero esto no sería oportuno; además, la emergencia nacional declarada el año pasado contra viajeros musulmanes tuvo un impacto limitado por la decisión de un juez que la declaró ilegal.

La presión sobre los gobiernos centroamericanos y mexicano para que detengan la caravana ha eliminado el barniz diplomático que suele cubrir la ayuda extranjera como un acto de generosidad. Quejándose de la inhabilidad de los gobernantes centroamericanos, Trump dijo que “se les paga un mundo de dinero cada año. No han hecho nada por nosotros”.

Pero como puede verse en el cuadro siguiente, esta ayuda exterior es irrisoria en términos absolutos y en comparación con el producto nacional bruto de los tres países. Esto demuestra que Estados Unidos ejerce mucha influencia con poco dinero en Centroamérica.

Ayuda Económica de Estados Unidos y PNB en países seleccionados

País

Ayuda económica -2017 (US$ 000.000)

Ayuda militar-2017 (US$ 000.000)

Producto nacional bruto – PPA – 2016*

El Salvador

115

6

23,912

Guatemala

249

30

28,224

Honduras

175

14

21,644

Colombia

475

72

280,091

Fuentes: USAID, Banco Mundial

* US$ constante – Mil millones

Trump y sus aliados quieren imponer una legislación restrictiva a la inmigración, sin tocar la raíz de los problemas sociales. Pero ninguna ley va a parar la migración centroamericana legal o ilegal si los países de los que parten los migrantes son incapaces de proteger a todos sus ciudadanos y darles mejores condiciones de vida.

* Abogado, economista e investigador social residente en Nueva York.

 

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