Estados Unidos 2014: cambios en las relaciones nacionales e internacionales - Razón Pública

Estados Unidos 2014: cambios en las relaciones nacionales e internacionales

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El Presidente Obama en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

Luis Javier MejíaLos sucesos de 2014 dejaron a un Obama disminuido políticamente por el ascenso de los republicanos pero con ganas de hacer historia en temas como la migración y las relaciones internacionales. Repaso por los principales temas de este año.

Luis Javier Mejía*

Un movido 2014

Durante el año que termina en Estados Unidos se produjo una seguidilla de sucesos que tuvieron eco en el mundo entero y capturaron la atención de gobernantes y estudiosos: el reporte del Congreso sobre la CIA y las torturas, los ataques cibernéticos contra entidades públicas y privadas, el espionaje doméstico, las protestas contra la violencia policial, el fracaso de la guerra contra las drogas, la volatilidad de los mercados de valores, la baja en el precio internacional del crudo y las negociaciones sobre armas nucleares con Irán fueron, entre otros, los eventos que se dieron este año y que probablemente influirán sobre el poder global de este país.

Repaso a continuación algunos de los temas más importantes de este año en áreas como las relaciones internacionales, la inmigración y la política interna.

El minado por fracking fue prohibido por el estado de Nueva York por su impacto en el medio ambiente.
El minado por fracking fue prohibido por el estado de Nueva York por su impacto en el
medio ambiente.
Foto: Simon Fraser University

Relaciones internacionales

El pasado 17 de diciembre el presidente Obama anunció un cambio inesperado y radical en las relaciones con Cuba: ambos países se proponen restablecer relaciones diplomáticas, liberar el comercio, facilitar los viajes y el envío de remesas y ampliar la penetración de internet y las redes de comunicación en la isla, así como permitir el comercio de Cuba con terceros países, revisar su estatus como auxiliar de terrorismo y aceptar su participación en la Cumbre de las Américas en 2015.

Para llegar a este acuerdo se negociaron arreglos como un intercambio de espías y la liberación de un grupo de presos políticos cubanos. Aunque el levantamiento del embargo está reservado al Congreso, la opinión pública doméstica e internacional se muestra favorable a la normalización de relaciones. Sin embargo, los republicanos (especialmente los políticos de ancestros cubanos) han declarado su oposición a este acuerdo, lo que era de esperar.

En 2014 hizo crisis el cerco político y militar que la OTAN y la Unión Europea habían impuesto a Rusia desde la caída del comunismo

Por otra parte, en 2014 hizo crisis el cerco político y militar que la OTAN y la Unión Europea habían impuesto a Rusia desde la caída del comunismo. En este año Rusia ocupó Crimea, intervino en Ucrania oriental y aumentó la presión diplomática y económica sobre los antiguos miembros de la Unión Soviética.

En respuesta, Estados Unidos y sus aliados impusieron sanciones económicas a Rusia, lo que ha venido a agudizar el enfrentamiento y a que muchos hablen de un recomienzo de la Guerra Fría.

Con respecto al Medio Oriente, Estados Unidos ha sido aliado incondicional de Israel desde la expoliación de tierras palestinas ordenada por Naciones Unidas en 1948. Poderosas ONG han financiado campañas que manipulan los medios estadounidenses en favor de Israel y con su ayuda económica y militar la nación judía se convirtió en potencia regional. Con excepción de la política israelí de creación y expansión de asentamientos judíos en territorio palestino ha habido pocos indicios de desacuerdos ente los dos países.

En este año el presidente Obama intentó suspender la ayuda a Israel para forzarlo a reconsiderar su política de ocupación, pero fue desautorizado por el Congreso. Por eso es probable que en 2015 Israel siga expandiendo los asentamientos, la administración Obama seguirá en desacuerdo y el Congreso respaldará a Israel. Esta situación mantendrá a Estados Unidos comprometido en los conflictos resultantes del comportamiento israelí.

Las guerras en Irak y Afganistán se han convertido en un movimiento violento, incontrolable y amorfo en un mundo musulmán fracturado por el caos subsiguiente a la caída de las dictaduras del Medio Oriente. Una variedad de grupos (talibanes, yihadistas, Al-Qaeda, Estado Islámico…) e individuos sin aparente afiliación atacan a musulmanes y no musulmanes, mientras Estados Unidos adelanta operaciones contra el “terrorismo” para satisfacer presiones domésticas y busca aliados en un ambiente de incertidumbre.

En 2014 Estados Unidos disminuyó el número de tropas de tierra y mantuvo sus operaciones bélicas en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia, con aeronaves tripuladas y no tripuladas. En 2015 es probable que se intensifique la violencia dentro y fuera de la región, y que Estados Unidos mantenga la presión aérea (con riesgos colaterales altos) sobre blancos crecientemente escurridizos e imprecisos.

Estados Unidos ha tenido una actitud cautelosa frente a la expansión económica de China en África y América Latina. Sin embargo, las negociaciones de Nicaragua con un ciudadano chino (probablemente un agente del gobierno) para la construcción de un canal transoceánico y la renuncia nicaragüense a buena parte de su soberanía sobre la franja del canal puede llevar a Estados Unidos a revaluar si la presencia china en el istmo centroamericano y su proyección sobre las comunicaciones del hemisferio y las rutas aéreas y marítimas del Caribe y el Pacifico son compatibles con sus propios intereses estratégicos.

La mayoría de los gobiernos de Centro y Suramérica suelen adherir a la política internacional estadounidense, indiferentes a sus intereses nacionales, y los regímenes que se declaran “anti-yanquis” carecen de inteligencia, capacidad organizativa, poder económico, unidad de propósito entre los dirigentes, voluntad de morir en la lucha o legitimidad interna para amenazar seriamente la hegemonía estadounidense. De hecho, algunos de ellos corren un riesgo de implosión, que Estados Unidos por supuesto atizará.

Pero en general Latinoamérica no será prioridad en la agenda de Estados Unidos en 2015 y – no obstante la pobreza, la violencia, la corrupción y la emigración de mano de obra, sus asuntos continuarán en manos de mandos medios.

Capitolio de los Estados Unidos en la ciudad de Washington D. C.
Capitolio de los Estados Unidos en la ciudad de Washington D. C.
Foto: Cliff

Inmigración

En 2012 Obama decretó una moratoria en la deportación de indocumentados llegados al país cuando eran menores de edad, y les dio acceso a la educación superior pública y a empleo en el sector formal; y en 2014 decretó una moratoria en la deportación de adultos llegados antes de 2010 que tengan hijos con residencia o ciudadanía.

Esta medida beneficiará a millones de latinos, asiáticos y africanos (aunque los primeros son los más visibles y mejor organizados) y tienden a neutralizar los efectos perversos de legislación que ha convertido en “delincuentes” a personas que en todo lo demás respetan la ley.

Aunque teóricamente la decisión del presidente puede ser anulada por su sucesor, Obama le apuesta al poder de grandes números, pues una vez normalizado parcialmente el estatus legal de millones de personas, el costo de privarlas de sus derechos y (eventualmente) deportarlas sería políticamente intolerable.

El presidente ha pedido repetidamente al Congreso que reforme las leyes de inmigración y nacionalización. Sin embargo, la oposición republicana probablemente impedirá esta reforma mientras Obama sea presidente.

Presidencia demócrata y Congreso republicano

Las elecciones de 2014 dejaron una mayoría republicana en el Congreso (54 por ciento en el Senado y 57 por ciento en la Cámara) y en el plano estatal los republicanos controlan el 69 por ciento de las Cámaras Legislativas, así como 31 de las 50 gobernaciones.

Durante los últimos años los republicanos han rediseñado los distritos electorales en los estados que controlan para dar mayor poder a sus votantes. Esta tendencia se afianzará en 2015 y consolidará mayorías artificiales que negarán representación a otras opiniones, clases sociales y razas.

Por esto, el presidente Obama ha quedado debilitado políticamente, sin respaldo de bases populares, con una opinión pública indiferente a su suerte y un Partido Demócrata carente de entusiasmo.

En el Congreso los republicanos han saboteado la agenda presidencial y han minado el gobierno al negarse a aprobar el nombramiento de funcionarios y jueces federales, y lo mismo harán en 2015: tratarán de imponer su agenda y dominar al Ejecutivo.

Desde la administración Reagan (1980-1988) en Estados Unidos surgió la tendencia a coordinar la legislación y las políticas con las asociaciones empresariales, los cabildantes y los ejecutivos de las mega-empresas, al tiempo que se minimizaba la influencia de la sociedad civil, los voceros de consumidores y las organizaciones laborales.

De esa manera la Corte Suprema procedió a reducir las restricciones que había sobre empresas e individuos para financiar campañas electorales y les ha permitido agrandar y consolidar su injerencia en la legislación y las políticas económicas y sociales.

En general Latinoamérica no será prioridad en la agenda de Estados Unidos en 2015.

Fiscales republicanos de varios estados han coordinado sus tareas con agentes de empresas que financiaron sus campañas para oponerse a regulaciones federales, cerrar investigaciones de manera favorable a las empresas y patrocinar la legislación impulsada por estas, según  denuncia por ejemplo, el New York Times. Y en 2015 este comportamiento será más común.

Obama se atrincherará en sus privilegios ejecutivos para mantener alguna iniciativa y estará tentado a concentrase en las relaciones internacionales, área donde disfruta de mayor autonomía y donde podrá tener mayor impacto.

En 2015 el Congreso tratará de debilitar las regulaciones sobre banca, operaciones financieras y protección del medio ambiente, mantendrá su respaldo a los productores de armas para venta al público, negará el cambio climático y el impacto del sector energético, autorizará el oleoducto transcontinental para transportar crudo de las arenas bituminosas canadienses, y probablemente hará una reducción simultánea de los impuestos a los más ricos y de los fondos para aliviar la pobreza.

Por su parte, el presidente usará su poder de veto para neutralizar las medidas más extremas de la agenda republicana, con el riesgo de que en el Congreso lo derroten los republicanos con ayuda de desertores demócratas.

 

* Abogado, economista e investigador social, residente en Nueva York.

 

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Luis Javier Mejía

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Luis Javier Mejía

*Abogado, economista e investigador social.

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