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Hambruna en Somalia: asistencia humanitaria inmediata y soluciones estructurales urgentes

Escrito por María Victoria Duque
Maria Victoria Duque

Maria Victoria DuqueLa opinión pública prefiere mirar hacia otra parte…ver cómo miles de niños mueren diariamente resulta insoportable. Pero la crisis avanza a toda marcha, los recursos tardan en llegar y en el fondo nadie parece tener la solución. ¿Otro efecto del cambio climático combinado con la torpeza humana?  

María Victoria Duque López*

Año y medio sin lluvias 

En el oriente africano el nivel de precipitaciones bajó dramáticamente a partir de 2010, y como consecuencia inmediata el precio de los granos y cereales empezó a subir sin parar. Mientras las reses enflaquecían y morían, la población somalí comenzó un nuevo desplazamiento fuera de las fronteras de un país sitiado por el hambre y por un conflicto armado de más de veinte años.

Con un gobierno de transición que no ha logrado consolidarse y aún menos controlar el territorio, Somalia es el país más corrupto del mundo, de acuerdo con los índices de Transparencia Internacional para 2009.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), avizoraba una de las peores crisis alimentarias de su historia. A principios de este año se hablaba de 3 millones más de hambrientos. Se esfumó el mínimo avance alcanzado tras veinte años de trabajo de Naciones Unidas y la comunidad internacional instalada en el Cuerno de África.

Ya para julio de 2011, el riesgo se convirtió en dramática realidad por cuenta de la sequía más intensa de los últimos veinte años, con el agravante de que por la presencia de grupos islamistas insurgentes, algunas zonas quedaron completamente aisladas de la ayuda internacional.

Hambruna en cifras

Según cifras de las organizaciones humanitarias y de los organismos multilaterales, la situación es la siguiente:

  • 13 de cada 10.000 niños menores de 5 años mueren al día a causa del hambre.
  • El 10 por ciento de los niños menores de 5 años muere cada once semanas.
  • Hoy son 390 mil los niños con desnutrición aguda.
  • A pesar de la ayuda humanitaria, se prevé que esta última cifra se duplique en el próximo año, para llegar al menos a 800 mil afectados.

La muerte de niños en los campos de refugiados, en las rutas de escape o que han tenido que ser abandonados por sus madres en el desierto, son historias permanentes en esta crisis.

En efecto, el 20 de julio, la ONU se vio abocada a expedir una declaratoria oficial de hambruna. "No utilizamos con ligereza la palabra hambruna" dijo la Subsecretaria General para Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos. Este llamado es una alerta sobre la necesidad de salvar la vida y los medios de subsistencia de cerca de once millones de personas en la región.

Estas son las cifras de personas que requieren asistencia urgente:

País

Población Total (2011) [1]

Número de Personas en hambruna [2]

% del Total Población en hambruna

Somalia

9.925.640

3.700.000

36.9%

Kenia

41.070.934

2.400.000

5.9%

Etiopia

90.873.739

4.500.000

5%

Djibouti
(o Yibuti)

757.074

150.000

20%

Total

142.627.387

10.750.000

7.5%

Cuadro: Elaboración propia

Aunque las cifras siempre son imprevisibles cuando se trata de África, se estima que de no actuar inmediatamente, la hambruna se extenderá por todo el sur de Somalia en menos de dos meses. En Eritrea ni siquiera se puede evaluar la situación, dado que el país no permite la entrada de representaciones internacionales.

Para apreciar mejor la situación hay que notar que el refugio de Dabaab (Kenia), creado hace veinte años como una solución momentánea para acoger a las víctimas de la primera hambruna en Somalia (1991-1992), hoy parece más una forma de vida que alberga a más de 500 mil personas, cuando estaba diseñado para no más de 90 mil.

Muy poco, muy tarde

El 25 de agosto se llevó a cabo la Conferencia de Donantes de la Unión Africana (UA) con un mensaje de urgencia en boca de Jean Ping, su presidente, en el sentido de pasar de las buenas intenciones a acciones efectivas.

Para garantizar esa asistencia urgente, es decir para paliar la hambruna o muerte por inanición, según el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, se requieren ya 1.600 millones de dólares, de los cuales el Banco Mundial se ha comprometido a aportar 500 y la UA apenas ha recaudado 380,5 millones. El problema radica en que la entrega efectiva de estos recursos llevará al menos… ¡cinco años!

Los expertos debaten, la gente se muere

En efecto, aún cuando no hay consenso entre los expertos en la definición de hambruna, puede decirse que ésta resulta de condiciones preexistentes de vulnerabilidad, que se ven agravadas durante crisis socioeconómicas prolongadas, que empobrecen continuamente a las poblaciones y destruyen paulatinamente sus sistemas de sustento, lo que a su vez aumenta la incidencia del hambre, y todo esto se agrava en un contexto de convulsión política o de un conflicto armado como el que vive Somalia.

Las hambrunas pueden conducir a crisis sanitarias, debido a la propagación de epidemias por desnutrición, hacinamiento y deficiencias en los servicios de agua potable y saneamiento, entre otras. Todo lo cual induce un círculo vicioso, que redunda usualmente en el aumento de la mortalidad.

Mucho se ha discutido sobre las causas de la hambruna. Se han esgrimido razones que van desde el enfoque demográfico [3] –restablecer el equilibrio recursos-población– pasando por el socioeconómico [4] y el político [5], pero, más recientemente analistas como Von Braun, J. y Teklu y P. Webb [6], sostienen que ninguna de esas razones por sí mismas explican el fenómeno, especialmente porque parten de premisas como la falta de alimentos en el mercado –perturbaciones en la oferta– o la pérdida de acceso al alimento, ambas insuficientes para explicar su integralidad.Para un entendimiento comprehensivo del problema debería consultarse además de las variables anteriormente descritas, el contexto en el que se dan, las acciones de prevención que se pueden desarrollar y las consecuencias dramáticas colaterales como lo es, por ejemplo, la desestructuración social.

En todo caso, se puede afirmar razonablemente que las hambrunas resultan de factores humanos, que por supuesto se exacerban por causas naturales, que se producen en periodos de tiempo relativamente amplios y que por lo tanto deberían, al menos en el papel, ser previsibles y prevenibles.

Pero, por supuesto, prever y prevenir una situación de esta naturaleza requiere que los Estados sean fuertes y que exista una voluntad política fundamentada en robustos presupuestos gubernamentales.

Asistencia y soluciones

La urgencia manifiesta es salvar las vidas en inminente riesgo con acciones humanitarias inmediatas. Pero también es necesario proteger los medios de subsistencia a mediano plazo y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo.

Con una crisis estructural y los riesgos evidentes que confronta el Cuerno de África, será preciso organizarse para llevar a cabo las tareas de:

  • Estimular proyectos productivos.
  • Proteger y financiar a la población productora.
  • Desarrollar zonas agrícolas y pecuarias.
  • Crear centros de abastecimiento seguros.
  • Formular y ejecutar políticas de adaptación al cambio climático.
  • Garantizar presupuestos nacionales y locales para invertir en distritos de riego, fertilizantes, semillas, tecnología, entre otros.
  • Restablecer gobiernos democráticos fundamentados en el respeto por los derechos humanos.
  • Y por supuesto, se requiere disponer de una gran reserva de recursos para programas de prevención.

Protección de medios de subsistencia

Cuando se habla de seguridad alimentaria [7], debe reiterarse la importancia de garantizar primero la protección de los medios de subsistencia y de los cultivos de las comunidades rurales.

En ese sentido y ante la magnitud del riesgo generado por el alza mundial en el precio de los alimentos, la Cumbre del G20 de junio de 2011, estuvo exclusivamente dedicada al tema agrícola. La mayor preocupación fue la lucha contra el hambre, lo que supone un cambio de paradigma en las orientaciones políticas en torno a la agricultura. Para algunos participantes no hay duda en que se logró un acuerdo sin precedentes en la historia. Este acuerdo incluyó cinco temas de vital importancia:

  1. Foro de alerta temprana, para la coordinación de políticas agrícolas;
  2. Mejor regulación de los mercados agrícolas, bajo la responsabilidad de los ministerios de Finanzas;
  3. Mejor regulación de los mercados financieros, para frenar la multiplicación de productos derivados y especulativos;
  4. Transparencia en los mercados con información confiable sobre reservas de alimentos disponibles, mediante la base de datos Sistema de Información sobre Mercados Agrícolas (AMIS por su sigla en inglés) bajo custodia de la FAO.
  5. Aumento de la productividad a través de innovación tecnológica, para llegar a un aumento de 70 por ciento en la producción de aquí a 2050.

Aun cuando, como se dice popularmente, algo es algo, frente a la extrema situación del Cuerno de África, y al riesgo global por las crisis económicas y financieras y el aumento de los precios de los alimentos, tales consensos parecen insuficientes para encontrar una respuesta estructural al riesgo. Estas demostraciones de voluntad política del G20 tendrían que ser acompañadas por acciones dirigidas a

-Introducir la seguridad alimentaria en las agendas públicas y fortalecer la institucionalidad del sector; -Estimular la organización de productores en modelos de cooperativismo que faciliten su acceso a nuevos mercados y su incidencia frente a los gobiernos; -Estimular a los productores para crear reservas propias, y -Difundir las técnicas de conservación de alimentos perecederos.

Por ahora se trata de Somalia y del Cuerno de África, pero el asunto puede estar a las puertas de muchos países, especialmente de nuestra región y particularmente de Colombia, que sufre las consecuencias de la reciente ola invernal y está a la espera de la próxima temporada de invierno de fin de año. En un próximo artículo me ocuparé de la seguridad alimentaria en Colombia.

*Cofundadora de Razón Pública. Para ver el perfil de la autora, haga clic aquí.

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