Balances 2009: Colombia dejó de hablar de paz - Razón Pública

Balances 2009: Colombia dejó de hablar de paz

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Maria Victoria Duque

Ni los medios, ni el gobierno, ni la llamada “Ley de Justicia y Paz”, ni los candidatos a la presidencia están viendo o abriendo caminos distintos de la vía militar. La paz fue otra no noticia de este año*. 

María Victoria Duque *

La paz en los medios

Tal vez mejor sería hablar de la ausencia de la paz en los medios. Si se analiza su cubrimiento durante el año que termina, podría decirse que no somos un país que busca la paz, sino más bien un país bélico. O por lo menos, no creo equivocarme si afirmo que la paz negociada ya no es parte de la agenda nacional.

Así lo muestra una ojeada a las noticias principales que transmitieron los medios. En marzo, por ejemplo, la noticia fue el Informe de la OEA que aludía a la responsabilidad directa de las llamadas bandas emergentes en la amenaza a víctimas y desmovilizados de 153 municipios, al tiempo que mostraba una radiografía en 28 regiones del país donde operan.

En agosto el turno fue para la Defensoría del Pueblo y algunas ONG que denunciaban nuevos copamientos y rearme paramilitar, además de señalar la existencia de 82 estructuras criminales, con presencia en 273 municipios de  25 departamentos

[1]. De otra parte, para la misma fecha, la Policía subrayaba la actuación criminal de grupos como 'los Rastrojos', 'los Paisas', 'Nueva Generación', 'Renacer' o la banda del Magdalena Medio y calculaba que, entre todas, sumarían cerca de 4.000 hombres. No obstante, la Corporación Nuevo Arco Iris registraba ya un total de 10.000 combatientes que conformarían las bandas emergentes, 5.000 de los cuales serían desmovilizados y la otra mitad serían nuevos reclutas.

En septiembre la noticia fue el Informe de Gestión de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, que recogió todas las confesiones hechas y la forma como las víctimas de los grupos armados se registraron y fueron atendidas. El Informe dio cuenta de que los desmovilizados del paramilitarismo reconocieron haber asesinado más de 24 mil personas durante los últimos 22 años. Este hecho por supuesto fue titular durante un par de días.

En octubre las noticias se relacionaron con el Informe de la Fiscalía sobre la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, según el cual hasta el 31 de julio de 2009 se habían inscrito 239. 758 personas como víctimas de hechos violentos cometidos por grupos armados al margen de la ley. Desde finales del 2005, sobre la base de la información suministrada por los ex integrantes del paramilitarismo, fueron exhumadas 2.043 fosas comunes. En esas fosas se hallaron 2.492 cadáveres, de los cuales 581 fueron entregados a sus familiares. Al tiempo, el presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, Eduardo Pizarro, tímidamente reconocía que el proceso "falló en la reinserción definitiva de los mandos medios" [2].

En noviembre los medios registraban la preocupación del presidente Uribe por la amenaza que representan las bandas emergentes, lo que llevó a que el gobierno aumentara de manera considerable las recompensas por los jefes de esos grupos ilegales y a que anunciara una nueva estrategia para capturarlos y condenarlos.

Para diciembre la preocupación de algunos medios residió en la constatación del hecho – ya conocido – de que Colombia es el país con el mayor número de víctimas por minas antipersonal en el mundo, incluso tomando las propias cifras oficiales, según las cuales entre 1990 y el pasado 31 de octubre se han registrado 8.081 víctimas, de las cuales 5.274 son militares y 2.807 civiles.

Ahora me detengo un momento en la semana de aguinaldos y novenas, en estos días "de paz y prosperidad", cuando las noticias han sido de este corte: FARC y ELN anunciaron unión de las dos fuerzas para enfrentar al Estado [3], Uribe reclama a Chávez la entrega de los rebeldes [4], Mindefensa ratifica que 15 guerrilleros están en Venezuela [5], Jefe Militar de Colombia desestima alianza de rebeldes contra pacto con EE UU [6], Las disputas entre las FARC y el ELN hacen imposible la anunciada unión, dice un jefe militar[7], Las FARC y el ELN se unieron "contra Uribe" [8], Colombia busca justificar despliegue de militares en frontera [9], Tambores de guerra[10], Colombia alerta que seguirá persecución internacional a miembros de la guerrilla [11], Marcha mundial por la Paz está en Colombia [12], Y para completar el cuadro, los titulares de la prensa extranjera dan cuenta del temor de Colombia frente a una posible agresión externa: Bogotá despliega 1.000 soldados adicionales en zonas fronterizas [13], Colombia, Tensión en la frontera [14], Colombia refuerza presencia militar fronteriza [15], Teme Colombia a satélite ruso [16].

La paz en las cuentas del gobierno

Cuando se analiza la información emitida por el Gobierno sobre los avances en busca de la paz, bien sea desde la Vicepresidencia de la República, el Ministerio de Defensa o en las repetidas apariciones públicas del jefe del Estado, se constata un lenguaje abundante en expresiones como Desactivación de artefactos explosivos, desmovilizaciones individuales, incautación de armamentos, desactivación de campos minados, desmantelamiento de campamentos, capturas, combates, recompensas, Ejército versus FARC, red de informantes, entre otras. Para un país que no tiene un conflicto armado sino una amenaza violenta de "bandidos y terroristas" es muy diciente el "arsenal" de palabras que utiliza el propio gobierno para referirse a esa situación.

Y es que los hechos son innegables, especialmente en el año que termina: la paz ha sido relegada por la búsqueda incesante y no siempre exitosa de la consolidación de la Seguridad Democrática como trampolín para la reelección del Presidente Uribe o, en todo caso, para la de alguno de sus alfiles, que garantice la continuidad y consolidación de la misma.

La paz entonces se ha convertido en la demostración en cifras de una victoria que se "cree" en algunos sectores de la sociedad, sobre todo en los urbanos. Sin embargo, parecería no interesar la realidad de las regiones. Sólo para ver un caso, en Arauca, por ejemplo, en lo corrido del año se cuentan al menos seis paros armados cuya responsabilidad es, por una parte, de las desmanteladas FARC y por otra, del extinto ELN, quienes aún en estas condiciones tienen el poder de paralizar un territorio de la importancia estratégica y geopolítica donde además de haber intereses fronterizos, hay petróleo, por lo que cuenta con el batallón Revéiz Pizarro de Saravena y la base militar instalada en el complejo petrolero de Caño Limón. Y ni qué consultar la situación de departamentos como Nariño, Huila, Caquetá, Putumayo, Chocó y los Santanderes, donde ni las autoridades, ni las comunidades andan muy convencidas de que la contundencia de la política de Seguridad Democrática sea la base para la construcción de la paz.

La paz en el marco de la aplicación de la "Ley de Justicia y Paz"

En 2005, después de innumerables cambios en texto, por fin se promulgó la Ley 975 de 2005, cuyo objetivo declarado era "…facilitar los procesos de paz y la reincorporación individual o colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen de la ley, garantizando los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación".

Después de cuatro años de vigencia de la ley, el mes pasado  se reunieron en España algunos académicos y miembros de la rama judicial para evaluar lo avanzado en la materia. Ante las cifras, la conclusión se deja caer por sí misma: si bien la Fiscalía ha imputado cargos por más de 90 mil delitos, tan sólo se ha podido proferir una sentencia que, además, fue "tumbada" en segunda instancia.

Las razones también saltan a la vista, si tenemos en cuenta que el Estado ha negado los recursos financieros necesarios para hacer cumplir la Ley, y que es absurda la cantidad de requisitos exigidos para proferir una sentencia condenatoria. A manera de ejemplos, entre estos requisitos se pueden mencionar dos: (a) En el momento de rendir versión libre deben quedar establecidas todas las conductas delictivas del procesado y del bloque paramilitar al que perteneció; (b) El juez debe contar con información consolidada sobre los antecedentes del acusado y de la totalidad de los miembros del bloque al cual perteneció (incluso de quienes no se hayan desmovilizado), los estatutos, las fuentes de financiación de tal unidad, el por qué no coincide el número de armas con el número de desmovilizados, la cantidad de calzado y equipos de campaña del bloque, las operaciones conjuntas que llevó a cabo con otros bloques, organizaciones ilegales u organismos de seguridad del Estado.

Pese al fracaso en el objetivo central de la Ley 975, cabe mencionar que existen avances en la búsqueda de personas desaparecidas, en la atención a víctimas, en la compulsación de copias a la justicia ordinaria y en la formulación de imputaciones a miembros no sólo de las Autodefensas Unidas de Colombia, sino también a otros de diversos grupos subversivos.

La paz y los candidatos a la Presidencia

Tan viejo como el propio conflicto armado es el empeño de los colombianos por buscar la paz y sin embargo, como ya lo había escrito en Razón Pública, este es un tema del que casi no se habla en las campañas electorales. La paz se convirtió en un asunto de segunda y, si acaso, clasifica en las agendas de la política local dado que la gravedad del día a día no permite "echarse cuentos" o, en las agendas de países comprometidos con el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y  a raíz de los escándalos que con frecuencia protagoniza Colombia. O, en último caso, la paz es un problema de los vecinos que ven amenazada su tranquilidad gracias a los efectos del conflicto colombiano.

En su carrera hacia las elecciones de 2010, los candidatos y las candidatas han centrado sus esfuerzos en parecerse o diferenciarse de Uribe – e infortunadamente la diferencia en materia de paz no es alentadora.

El propio Uribe, como es apenas lógico, le apuesta a la consolidación de la política de seguridad democrática. Política que se aleja ostensiblemente de la consecución de una paz construida en el marco humanitario y de negociación. Y en el mismo cuadrante se encuentran sus posibles sucesores más cercanos, en cabeza Juan Manuel Santos, candidato por el Partido de la U, y Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín (aún con sus ingentes esfuerzos por distanciarse), precandidatos por el Partido Conservador, para quienes la máxima prioridad es que el presidente "resuelva la encrucijada de su alma" y decida si raja o les presta el hacha.

Rafael Pardo, candidato por el Partido Liberal, habla del tema en el segundo punto de su propuesta política: "Paz con o sin diálogos, pero con las víctimas", lo que puede considerarse un avance, pues se refiere explícitamente a las víctimas, pero notando que también es explícita la consideración de Paz con o sin diálogos.  

En el caso de Sergio Fajardo, candidato por Compromiso Ciudadano, no hay mucho que decir. Su propuesta de paz se llama Propuesta de Seguridad y Convivencia, está contenida en 16 páginas donde la palabra "Paz" aparece en doce oportunidades. Ahora bien, si eliminamos  las que se refieren a nombres propios o verbos, como son: Sumapaz, Ley de Justicia y Paz, Alto Comisionado para la Paz, Indepaz (2 veces), Jueces de Paz, Valle en Paz, Programas de Desarrollo y Paz, Ideas para la Paz y capaz, esto nos deja con dos menciones que son una alusión histórica a los procesos de paz y negociaciones del presidente Belisario Betancur.

Gustavo Petro habla de paz, en su documento Hacia una Política de Vida, Propuesta para Acordar el Futuro, en relación con el "crédito agrario que ayudará a integrar al campesinado a la prosperidad económica como única fórmula para alcanzar la paz", al tiempo que la menciona en la "construcción de un modelo de desarrollo económico alrededor de la producción de alimentos y la industria agroalimentaria" y precisa que "el campesinado encontrará así el camino de la prosperidad económica, que es el verdadero nombre de la paz". Pero es notoria la ausencia de una propuesta específica sobre la paz negociada o el camino hacia ella.

Germán Vargas Lleras es otro que de tanto tratar de distanciarse de Uribe, termina repitiendo que su gobierno heredará la seguridad democrática pues se declara pesimista en lograr una salida negociada al conflicto. "Con la entrada en vigencia del tratado de Roma y de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, se dificultará aún más que esa salida se abra paso… La responsabilidad del Gobierno y del Estado es darle continuidad al esfuerzo que ha hecho el actual Gobierno para desarticular a esas organizaciones".

La paz está lejos

Cómo estará de mal la paz en Colombia que casi toda la información directa que se produce alrededor del tema tiene como principal protagonista a Juanes, y en su defecto a Miguel Bosé y a Juan Fernando Velasco. La paz se convirtió genuinamente en un eslogan publicitario para artistas que sin duda tienen un compromiso serio, pero poco informado, sobre las complejidades de un tema de vital importancia como es la construcción colectiva de la paz, única garantía de que sea un derecho fundamental y duradero.

Colombia y los colombianos y las colombianas nos estamos quedando sin espacios para reflexionar y constituir rutas e instancias legítimas para seguir buscando una salida negociada que garantice que la paz y la prosperidad sean más que un lema de las tarjetas navideñas.

Pero al final, serán el lector y la lectora quienes decidan si lo que está pasando es que, como lo afirman los ideólogos del gobierno, Colombia ya llegó al "postconflicto".

*Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil de la autora, haga clic aquí.

** La autora agradece especialmente la colaboración de Martha Espejo Barrios en la búsqueda de la información.

Notas de pie de página


[1] Corporación Nuevo Arco Iris. En: El Tiempo, 18 de agosto de 2009

[2] El Espectador, 17 de octubre de 2009

[3] El Tiempo, 16 de diciembre de 2009

[4] ABC.es, 18 de diciembre de 2009

[5] Semana, 17 de diciembre de 2009

[6] Univisión, 17 de diciembre de 2009

[7] EFE, 17 de diciembre de 2009

[8] BBC Mundo, 16 de diciembre de 2009

[9] Prensa Latina, 16 de diciembre de 2009

[10] Cambio, 16 de diciembre de 2009

[11] El Universal (Venezuela), 16 de diciembre de 2009

[12] El Espectador, 15 de diciembre de 2009

[13] Europa Press, 20 de diciembre de 2009

[14] Elmundo.es, 20 de diciembre de 2009

[15] BBC Mundo, 20 de diciembre de 2009

[16] El Financiero (México), 18 de diciembre de 2009

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