
El momento del peso colombiano
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El peso vive una de las revaluaciones más importantes de los últimos cinco años. Al cierre de la semana pasada, el mercado cambiario dejó nuestra moneda como la más revaluada frente al dólar en toda la región.
Esta revaluación puede explicarse resumidamente desde tres factores.
Nuevo gobierno, nuevas expectativas
El principal responde a la dinámica política interna donde hay un cambio de expectativas tras las elecciones presidenciales. Esto me recuerda a la pregunta de mi papá cuando decidí estudiar economía. Un día me dijo: solo quiero que en algún momento me expliques porqué el precio del dólar cambia si un político dice algo o no. Bueno, acá mi respuesta corta es que, los inversionistas internacionales perciben que el nuevo gobierno podría tener una política económica más favorable para la inversión privada y con mayor disciplina fiscal. Esa percepción impulsa la entrada de capitales hacia Colombia y aumenta la demanda por pesos, fortaleciendo la moneda.
Aunque este es un efecto netamente especulativo, en la medida que el nuevo Gobierno traduzca esas expectativas en medidas concretas sobre déficit fiscal, seguridad jurídica e inversión, se mantendrá esta tendencia.
El recientemente controversial papel del Banco de la República
Un segundo factor han sido las decisiones tomadas en los últimos meses por parte del Banco de la República para mantener estable la inflación. Las tasas de interés locales siguen siendo relativamente altas frente a economías desarrolladas lo que ha favorecido las operaciones de carry trade. Para mis lectores no economistas se preguntarán que es esta práctica. La forma sencilla de decirlo es: una estrategia financiera en la que un inversionista se endeuda en una moneda con tasas de interés bajas y lo invierte en otra moneda que ofrece tasas de interés más altas, buscando ganar la diferencia entre ambas tasas. Cuando el banco central decide incrementar las tasas, no solo hace los créditos más costosos, también hace los rendimientos más favorables. En resumen, el mercado financiero local atrae inversionistas que buscan obtener ese redito del alza en la política monetaria y aunque sea una actuación ficticia, encarece el peso colombiano.
Cuando esos inversionistas compran bonos colombianos o TES, primero deben comprar pesos, aumentando su demanda y apreciando la moneda. Varios economistas consideran que este ha sido uno de los motores más importantes del fortalecimiento reciente del peso.
Siempre el petróleo
El precio internacional del petróleo se mantiene en niveles relativamente altos frente al año anterior. Colombia sigue siendo un exportador importante de petróleo y naturalmente su precio más elevado mantiene mayores ingresos por exportaciones, mayor entrada de dólares al país, mejor perspectiva para las cuentas externas.
Sin embargo, como en este país nunca todo es solo rosa, el presidente de Estados Unidos anunció un incremento arancelario del 12,5% porque el país no ha adoptado ni aplicado de manera efectiva una prohibición para impedir la importación de mercancías producidas, total o parcialmente, mediante trabajo forzoso. El impacto de esta medida no aplica para gran parte del sector agro, pero, para sectores intensivos en generación de empleo urbano, entre ellos las flores, las confecciones y los textiles son un impacto en dos vías. Pierden competitividad porque reciben menos pesos por cada dólar exportado que se suma al choque de la política cambiaria.
Vivimos un choque entre dos fuerzas: un mercado financiero que nos premia en el corto plazo y un mercado comercial que nos castiga debilitando la economía real en el mediano plazo. Recordemos que Estados Unidos sigue siendo nuestro principal aliado comercial.
En conclusión, los quince minutos que está viviendo el peso colombiano en el mercado financiero pueden ser engañosos si lo interpretamos como fortaleza estructural. Pero en la economía real, si los aranceles reducen el flujo de exportaciones colombianas hacia Estados Unidos, el país recibirá menos dólares por comercio precisamente cuando el peso está más fuerte. Esa combinación es letal para la competitividad nacional y, con el tiempo, terminar ejerciendo presión para que el peso vuelva a depreciarse.
Los inversionistas están apostando por un escenario político y económico más favorable, pero el país sigue enfrentando retos relevantes, especialmente en materia fiscal y de crecimiento de la inversión. Si esas expectativas se confirman con políticas creíbles y resultados, el peso podría mantener parte de su fortaleza. Hay que ver cuál es la respuesta en política comercial que dará el nuevo gobierno a este golpe en el relacionamiento de ambas economías. La respuesta que Abelardo dé para estos sectores y para el mismo Donald Trump, me permitirá en otra columna seguir respondiéndole a mi papá, porque si alguien dice A o B, toda una economía se transforma. Esperemos que la respuesta nos ponga en una senda de crecimiento más optimista.
Acerca del autor

Laura León
* Economista de la Universidad Nacional, magíster en Economía y Política de la Educación de la Universidad Externado.
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Aprovechar importar bienes de capital con las circunstancias actuales, luego, tasas de cambio selectivas. Claro… asumiendo que habrá un interés genuino en una política de re-industrialización…