La insoportable banalidad del ser | Razón Pública 2025

La insoportable banalidad del ser

Compartir:

Un amigo que quiero mucho y con quien siempre termino en conversaciones sobre la complejidad de la vida, de los sentimientos y de las acciones, me dijo hace poco que estaba hastiado de que el mundo se hubiera vuelto demasiado falso. Puso de ejemplo la música, las redes sociales y el debate público. Me dijo que todo le parecía un truco comercial y me hizo pensar, si hoy realmente nos queda algo genuino, auténtico y no desechable. 

Durante la última semana me he enfrentado mucho con un pensamiento en mi cabeza sobre porque le damos importancia a las cosas que se las damos. Es un sentido tan relativo y cada uno lo asume desde su noción y el tiempo que le dedica a lo que considera importante. Todo en la vida es solo por un tiempo, decía Phillip K. Dick y me hace pensar, que cada situación de felicidad, de dolor, de rabia perdura en nosotros la cantidad de tiempo que pondera en nuestra balanza de importancia. 

Hoy para muchos el problema de país es un tema de largo plazo, mientras que para tantos otros sigue siendo las mismas situaciones del día a día que no cambian dependiendo del político de turno. Pero más allá de eso, es la forma en la que hemos decidido enfrentarnos a la vida. Donde ponemos el peso de las cosas, donde nos permitimos ser sinceros, honestos, transparentes. A quién le mostramos una versión de nosotros mismos totalmente desnuda, justamente en unas dinámicas laborales, sociales, culturales y económicas que parecen obligarlos a mostrarnos todos en un molde similar para poder encajar. 

Parece ser que lo banal es lo que se ha vuelto emergente incluso cuando parece que ninguno quiere ser banal. Pero nos da miedo. Nos da miedo arriesgar, nos da vergüenza mostrarnos, exponernos, no sentirnos juzgados. Lanzarnos a la vida. A mi me da miedo una vida así, pero me siento sola explorando algo diferente cuando el mundo te demanda cumplir unos estándares. Entonces de mi lado o del otro, la realidad es que vivimos aterrados, con el alma vacía o más bien fingiendo que no está llena de sensaciones, de emociones, de sentimientos y también de heridas. Nuestros vínculos personales se ven reflejados de manera macro en la sociedad que hemos decidido construir. Somos los likes de nuestras redes los que nos definen, somos gente hablando todo el tiempo de sanar, pero vamos rotos por la vida sin conectar ni con nosotros ni con los demás, somos personajes laborales, siempre bien puestos. Somos los que nos indignamos, pero en el fondo no empatizamos. 

Vamos muertos por la vida de tantas maneras que incluso el estar despojados de nuestra alma, es parte de la cotidianidad. Habrá que decirle a Kundera que el ser ya no es solo leve, también se volvió banal. 

Acerca del autor

Laura León
lleon@razonpublica.org |  + posts

* Economista de la Universidad Nacional, magíster en Economía y Política de la Educación de la Universidad Externado.

1 comentarios

Laura León

Escrito por:

Laura León

* Economista de la Universidad Nacional, magíster en Economía y Política de la Educación de la Universidad Externado.

Comentarios de “La insoportable banalidad del ser

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

COLUMNA DE OPINIÓN

Transiciones y turbulencias

COLUMNA DE OPINIÓN

La soledad en una pastilla

COLUMNA DE OPINIÓN

Qué elegimos hoy

COLUMNA DE OPINIÓN

No más revictimización después del horror

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.