¿Cómo cuidar al país del Ébola (y otras fiebres hemorrágicas)? - Razón Pública
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¿Cómo cuidar al país del Ébola (y otras fiebres hemorrágicas)?

Escrito por Óscar Andia

Doctores protegiendose en Libería

Óscar AndiaCómo funciona – y hasta dónde funciona- el sistema de prevención colombiano frente a éste virus – o frente a otros que ya existen y están causando muertes en América Latina. ¿Cómo estamos, comparados con el resto del mundo?

Óscar Andia*

¿Preparados para el Ébola?

Si “estar preparados” significa tener una página sobre el tema en el sitio web del Ministerio de Salud, otra página en el Instituto Nacional de Salud, un plan activo de prevención de ingreso, detección y atención o adquirir equipos de bioseguridad, podría decirse que el gobierno de Colombia sí está preparado para el manejo y control del Ébola.

Pero, hablando de salud pública y vidas humanas, la respuesta puede no ser tan simple.

La emergencia sanitaria global también debe servir para hacer visibles otras fiebres hemorrágicas similares que han azotado a Latinoamérica por años.

El Ébola ha puesto en evidencia problemas serios en la financiación y en los incentivos a la innovación en salud y en las instituciones internacionales creadas para enfrentar este tipo de emergencias.

Pero la emergencia sanitaria global también debe servir para hacer visibles otras fiebres hemorrágicas similares que han azotado a Latinoamérica por años.

Pacientes y cadáveres conviven en el mismo espacio en un hospital en Kenema, Sierra Leona.
Pacientes y cadáveres conviven en el mismo
espacio en un hospital en Kenema, Sierra Leona.
Foto: standbytaskforce1

La enfermedad se conocía

Según la página de la OMS la fiebre hemorrágica del Ébola apareció en 1976 con dos brotes simultáneos en Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea donde se produjo el segundo brote se encuentra cerca del río Ébola, lo que da nombre al virus.

Entre 1976 y 1912 se documentaron cerca de 24 brotes, algunos con muy pocos casos. El evento de 1976, con 318 casos y 280 muertes (88 por ciento de mortalidad), fue considerado uno de los más graves hasta el pasado 19 de octubre, cuando un rebrote del virus ha producido 9.936 casos y 4.877 muertes (es decir, un 70 por ciento de mortalidad), la mayoría de ellas en Guinea, Sierra Leona y Liberia.

Por primera vez, el brote se extendió por siete países. De estos, Senegal y Nigeria ya controlaron la situación, pero Guinea, Sierra Leona, Liberia, Estados Unidos y España siguen afectados.

Temas para reflexionar

Los pocos casos que llegaron a Estados Unidos y España provocaron un revuelo mundial y mostraron, por una parte, la vulnerabilidad de los sistemas de salud tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo y, por otra, las grandes desigualdades socioeconómicas entre los países afectados.

Las imágenes de hospitales de países pobres donde se producían miles de muertes contrastaron con otras imágenes de los sobrevivientes en los países del “primer mundo”. La escasez de recursos para atender pacientes contaminados en países en vías de desarrollo distaba mucho del derroche de medidas de aislamiento en los países ricos.

Algunas imágenes dramáticas, y el hecho de que la mayor parte de americanos y españoles afectados fueran voluntarios o misioneros, pone en evidencia hechos sobre los cuales vale la pena reflexionar:

1. La epidemia demuestra el sesgo comercial en la investigación farmacéutica. Según The New York Times, hace una década científicos de Canadá y Estados Unidos informaron que habían creado una vacuna 100 por ciento eficaz en la protección de los monos contra el virus del Ébola. Aunque el estudio se consideró pionero y fue publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine, acabó engavetado por falta de interés comercial.

Varios artículos han mostrado cómo las farmacéuticas con capacidad de investigación vuelcan sus esfuerzos hacia medicamentos de alto costo para enfermedades crónicas que garantizan ganancias durante décadas. Para ninguna farmacéutica resulta atractivo desarrollar medicamentos para enfermedades tropicales de países pobres, como el Ébola.

Solo recientemente, cuando el temor al contagio escaló a nivel mundial, ha renacido el interés de las farmacéuticas por desarrollar vacunas y tratamientos contra este virus. Y es altamente probable que estos productos salgan al mercado global con precios elevados y se incorporen a los planes de vacunación de muchos países.

2. La epidemia pone en evidencia las debilidades de la OMS y la ONU. Sin duda, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está cumpliendo un papel valioso en el control de esta epidemia. Sin embargo, al comenzar la misma no reaccionó con la rapidez y contundencia que se le vio con la epidemia del H1N1, cuando indujo a muchos países a multimillonarias adquisiciones de fármacos que, luego se supo, no ofrecían mayores beneficios terapéuticos.

Según una nota de BBC News, el 31 de marzo de 2014 la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) afirmó que Guinea se enfrentaba a "una epidemia de una magnitud nunca antes vista en términos de la distribución de casos en el país", y predijo que la epidemia sería muy difícil de contener.

El 1 de abril el vocero de la OMS, Gregory Hartl, sugirió que lo dicho por MSF era alarmista, y la OMS mantuvo esta posición durante tres meses. Para agosto, no obstante, el argumento de la OMS era a todas luces insostenible, de modo que procedió (muy tarde) a declarar la emergencia global.

En cuanto a la movilización de la solidaridad internacional los países del ALBA trazaron un plan de acción y Cuba envió un contingente de 259 médicos y enfermeras, mientras el “Trust Fund” de la ONU creado para hacer frente a las situaciones de emergencia solo disponía de 100.000 dólares que, honrosamente, fueron entregados por Colombia.

“Me siento amargamente decepcionado por la respuesta (…) Decepcionado por la comunidad internacional”, dijo el exsecretario de la ONU, Kofi Annan. “Si esta crisis hubiera golpeado a otra región, se hubiera gestionado probablemente de forma muy diferente”, añadió. Y concluyó: “si observa la evolución de la crisis, la comunidad internacional no se despertó hasta que la enfermedad llegó a Estados Unidos y Europa”.

Trajes especiales de protección para el tratamiento de pacientes infectados con ébola.
Trajes especiales de protección para el tratamiento
de pacientes infectados con ébola.
Foto: Army Medicine

¿Y nuestras fiebres hemorrágicas?

Medios y redes sociales que suelen burlarse del presidente boliviano Evo Morales se divirtieron con su frase: "pensé que el Ébola era un bicho", y rápidamente pasaron a resaltar su escasa formación académica. Pero fue precisamente Morales quien anunció en la reunión del ALBA la donación de un millón de dólares a la ONU para la lucha contra el Ébola.

El presidente boliviano quizás vio un paralelo entre la fiebre hemorrágica del Ébola y la fiebre hemorrágica boliviana (o Tifus Negro), similar a la primera aunque menos mortal y transmitida por roedores, con la que su país ha lidiado por años sin tanta publicidad.

Y en efecto: las diferentes fiebres hemorrágicas que existen en América Latina pueden considerarse similares en sus manifestaciones clínicas al Ébola, aunque difieren en sus tasas de mortalidad y en sus formas de transmisión.

Por ejemplo, un reciente editorial de la Revista Biomédica del Instituto Nacional de Salud, aborda el tema de las fiebres hemorrágicas causadas por virus, rickettsias o bacterias y su importancia creciente en Colombia. Este editorial sostiene: “Puestas en conjunto, las fiebres hemorrágicas generan una enorme carga a la sociedad colombiana. Tomando solo el dengue, las cifras son elocuentes: de acuerdo con un modelo dinámico de predicción, se estima que para el período 2011-2014 los gastos por atención médica podrían alcanzar los US$ 61 millones y las actividades de control vectorial y de otras intervenciones comunitarias, US$ 37 millones adicionales.”

Es decir, en este momento Colombia tiene un gran número de pacientes con dengue (y con su variedad hemorrágica de mayor mortalidad), leptospirosis, rickettsiosis y hasta fiebre amarilla, enfermedades a las que les vendría muy bien unos recursos económicos y humanos comparables a los que se invierten en la actual campaña de prevención del Ébola.

El Ébola puede servirnos

Colombia tiene un Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) con recursos humanos e informáticos especializados en la captura, procesamiento y análisis de información de las UPGD (Unidades Primarias Generadoras de Datos).

Dentro de estas se incluyen “toda institución prestadora de servicios de salud, pública, privada o mixta y de regímenes especiales, asociaciones de profesionales independientes, laboratorios, bancos de sangre, bancos de órganos y componentes anatómicos y otros productores de insumos para la salud; además de la comunidad, otras organizaciones e instituciones públicas y privadas fuera del sector salud que produzcan datos sobre la aparición de un evento en salud objeto de vigilancia y que cumplan los requisitos de generación de datos definidos en los modelos y protocolos del sistema”.

Senegal y Nigeria ya controlaron la situación, pero Guinea, Sierra Leona, Liberia, Estados Unidos y España siguen afectados.

Es decir, la prevención del Ébola nos involucra a todos. Actualmente 52 patologías (con Ébola pasarían a 53) se encuentran bajo vigilancia inmediata, y existe un software especializado (SIVIGILA 2014 V 2.0.0.) que se instala en los equipos de cada UPGD y está en línea con el Instituto Nacional de Salud (Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública). Además se está avanzando en la actualización nacional del Sistema de Notificación Inmediata.

Las UPGD son responsables de difundir y aplicar los protocolos nacionales de vigilancia en salud pública (ver ejemplo con Ébola), identificar casos probables, recolectar las variables mínimas y transferir los datos básicos al municipio, en los plazos y formatos definidos, y todas las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) están obligadas a esto.

Finalmente, el Ministerio de Salud y Protección Social, el Instituto Nacional de Salud y los distintos entes territoriales están adelantando Jornadas de socialización de los lineamientos para la preparación y respuesta ante la eventual introducción de casos de enfermedad por el virus del Ébola (EVE) en Colombia.

Ojalá este despliegue también se use para el control de nuestras fiebres hemorrágicas y otras patologías transmisibles de mayor impacto en nuestra salud pública.

 

*Vicepresidente Política Farmacéutica Nacional – FMC y Director General del Observatorio del Medicamento -Observamed-.

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