Las cuestionables recomendaciones de la OMS sobre el sida - Razón Pública
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Las cuestionables recomendaciones de la OMS sobre el sida

Escrito por Óscar Andia
Preservativos y material para la prevención del VIH.

Preservativos y material para la prevención del VIH.

Oscar AndiaCon motivo de la conmemoración del Día mundial de la lucha contra el sida, un experto analiza las consecuencias de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre el tratamiento de esta enfermedad en Colombia.

Oscar Andia*

Poca información

El 1 de diciembre, Día Mundial de la lucha contra el sida, recorrí los medios y vi un par de editoriales, uno que otro artículo interesante, mucho reciclaje de viejos textos y muy pocas notas novedosas.

Una pequeña nota del Ministerio de Salud –de 637 palabras- decía que para el año 2020, el objetivo es lograr la meta 90-90-90: diagnosticar por lo menos el 90 por ciento de los casos estimados, poner por lo menos un 90 por ciento de los mismos en tratamiento y lograr la disminución de la carga viral en por lo menos un 90 por ciento de ellos.

Luego de un párrafo de datos enredados, el texto concluye que en Colombia "de las 105.886 personas estimadas de vivir con el VIH, hay un total de 60.807 personas vivas que han accedido al diagnóstico (de los cuales las EPS atienden 53.408), lo que quiere decir que por lo menos 45.079 personas aún desconocen el hecho de que ya adquirieron la infección".

Este es un dato escalofriante: ¡casi 50.000 personas infectadas están diseminando el virus sin saberlo! ¿Y qué está haciendo el actual gobierno al respecto? No se sabe, porque la nota terminaba ahí. Es frustrante ver que el “ente rector” llegue a tal diagnóstico y no nos diga cómo debemos movilizarnos.

Para ampliar la información, me fui a la fuente natural, que en este caso es el Instituto Nacional de Salud (INS) y encontré que en su página web nos llama a prender la fiesta sin pólvora, pide donaciones de sangre y órganos, anuncia nombramientos, etc. Pero sobre VIH o sida, nada.

Para ver algo reciente sobre este tema es necesario referirse al último Boletín Epidemiológico (semana 47), que en su sección de “Infecciones de transmisión sexual” nos da otra mala noticia sobre “VIH/SIDA y muerte por SIDA”: hasta la semana epidemiológica 47 (de las 53 que tiene el año) se reportaron 10.312 casos, frente a 7.957 casos para el mismo período en 2013 y 9.178 casos en 2014.

Esto muestra un aumento entre 2014 y 2015 del 12,36 por ciento (1.134 casos). “De los 10.312 casos notificados 9.621 casos se encuentran en estadio VIH y SIDA y 691 aparecen con condición final muerto". Más justo hubiese sido que por lo menos se publicara algo parecido al Boletín epidemiológico, situación del VIH/SIDA Colombia 2013.

La posición de la OMS

Sede de la OMS en Ginebra, Suiza.
Sede de la OMS en Ginebra, Suiza.
Foto: Wikimedia Commons

Más frustrante es leer la Declaración de la OMS. Desde el título: “La OMS insta a agilizar la generalización del tratamiento antirretroviral para todos los VIH-positivos”, se trata de una apología al tratamiento antirretroviral (TAR).

La OMS ya no enfatiza suficientemente en la prevención no farmacológica y se centra demasiado en el tratamiento antirretroviral

Luego de frases como “el mayor uso del tratamiento antirretroviral (TAR) ha dado lugar a un claro descenso en la mortalidad por sida” y "los progresos más marcados en los últimos 15 años gracias al TAR se han logrado en la Región de África" la OMS se ratifica en su recomendación de iniciar TAR antes de contraer el VIH (la llamada «profilaxis previa a la exposición»).

Además, con base en “los resultados de un estudio publicado el presente año han confirmado que los VIH-positivos que empiezan a tomar antirretrovirales poco después de infectarse –es decir, antes de que el virus debilite su sistema inmunitario– tienen mayor probabilidad de mantener una buena salud y un menor riesgo de contagiar a sus parejas”, advierte a todos los países que “la generalización del tratamiento antirretroviral a todos los VIH-positivos es fundamental para poner fin a la epidemia de sida en una generación”.

“La OMS presenta ahora un nuevo conjunto de recomendaciones que explican cómo proporcionar el TAR a todos los pacientes de un modo rápido, eficaz y directo”. Entre los objetivos y metas de desarrollo sostenible está poner fin a la epidemia de sida en 2030, reduciendo en un 75 por ciento la cifra de nuevos infectados y duplicando el número de pacientes tratados con antirretrovirales para 2020.

La OMS enfatiza la “importancia de ampliar el acceso a las pruebas de determinación de la concentración vírica y en las nuevas clases de fármacos antirretrovirales”. De la prevención no farmacológica solo dice: "Otras recomendaciones son la concienciación para lograr cambios de conducta, el uso regular de preservativos masculinos y femeninos y los programas preventivos para los grupos poblacionales más expuestos".

En otras palabras, la OMS ya no enfatiza suficientemente en la prevención no farmacológica y se centra demasiado en el tratamiento antirretroviral (TAR) antes del contagio en zonas de alto riesgo y precozmente en los recién infectados, buscando duplicar el número de pacientes tratados y ampliar el uso de nuevas clases de fármacos antirretrovirales.

Lo que empezó en Sudáfrica y Brasil como una lucha de los países del sur por acceder a medicamentos antirretrovirales impagables y que no pretendía sustituir la prevención sino luchar contra la exclusión del tratamiento, ha terminado por ser una política global que le entrega la prevención al tratamiento antirretroviral y a las farmacéuticas. Sin embargo, sustituir paulatinamente la promoción del uso del condón y otras medidas preventivas de bajo costo por el consumo de medicamentos “preventivos” –que son excluyentes por sus altos precios- ¿no significa un sesgo peligroso?

Todo esto dejando toda la carga a los gobiernos, sin atribuir ninguna responsabilidad a las grandes farmacéuticas que reciben colosales beneficios económicos con estas políticas mundiales. Estas multinacionales son expertas en eludir su responsabilidad y enmascarar sus prácticas perversas con una publicitada participación en organizaciones humanitarias que “blanquean” su imagen, llegando incluso a financiar a la propia OMS.

El negocio de los antirretrovirales

Pastillas de Raltegravir el antiretroviral conocido como Isentress, producido por laboratorios Merck.
Pastillas de Raltegravir el antiretroviral conocido como Isentress, producido por
laboratorios Merck.
Foto: Wikimedia Commons

El Observatorio del Medicamento de la Federación Médica Colombiana y el Colegio Nacional de Químicos Farmacéuticos de Colombia, en el marco de las iniciativas Elijamos Sabiamente y Vigilancia Activa, vienen publicando semanalmente informes sobre el impacto económico de los medicamentos en el sistema de salud.

En su último informe muestran datos de ventas reportadas por los laboratorios a SISMED de los años 2012 a 2014, donde puede verse el efecto catastrófico de las recomendaciones sesgadas de la OMS en países no africanos con institucionalidad débil.

a) Entre 2012 a 2014 los antirretrovirales reportaron ventas por 400.000 millones de pesos:
El número total de unidades (todas las presentaciones) fue de 7.619.216 para un estimado (con precios promedio) de 398.309 millones. Estos valores pasaron de 105.866 millones en 2012, a 136.584 millones en 2013 y 155.860 millones en 2014.

b) Las nuevas clases de antirretrovirales recomendados por OMS son de gran impacto:
Solo dos productos, Isentress (Raltegravir de Merck&Co-Ms&D) y Truvada (Tenofovir Disoproxil + Emtricitabina de Gilead) vendieron 150.007 unidades (2 por ciento del total) y se llevaron 107.476 millones de pesos (27 por ciento del total pagado por el sistema vía recobros y UPC). Solo tres productos, incluyendo Kaletra (Lopinavir + Ritonavir de Abbott) se llevaron en total 150.852 millones, el 38 por ciento de lo pagado a laboratorios (sin incluir los pagos a intermediarios).

c) Los diez productos más vendidos en unidades totalizan 4.956.559 empaques entre 2012 y 2014 (65 por ciento del consumo) y casi todos están incluidos en el POS. . Las 144 presentaciones restantes es decir 2.662.657 unidades,  cubren el 35 por ciento restante del consumo.

d) Kaletra bajó sus precios por presión de la sociedad civil y hoy es el tercero más vendido:
Una movilización mundial por una licencia obligatoria logró que este producto bajara sus precios en varios países. En Colombia, el Ministerio de Salud de la época de Diego Palacio negó la declaratoria de interés público de este producto y fue por decisión judicial que la sociedad civil logró una reducción sustancial de su precio hacia la referencia internacional (se vendía al triple de ese valor). En el acumulado de ventas de 2012 a 2014, este medicamento ocupa el tercer lugar en valores con 43.376 millones de pesos por la venta de 378.174 unidades.

e) El nuevo líder es Isentress, indicado en casos resistentes y solo para uso asociado:
Tal como ya lo denunció OBSERVAMED en su Boletín 17 de 2014, el nuevo líder del TAR está aprobado para "acompañar" a otros antirretrovirales en casos de VIH-sida resistente y no se usa solo, sino en combinación.

Luego, la asociación Raltegravir (Isentress) con Tenofovir-Emtricitabina (Truvada) es -de lejos- la más costosa (ambos productos son los líderes del mercado). Ya se dijo que estos 2 productos tienen el 2 por ciento de ventas en unidades, pero toman el 27 por ciento de los recursos financieros del sistema.

Peligrosas recomendaciones

Aquí se ven claramente los peligros de las recomendaciones OMS de ampliar el acceso a nuevas clases de fármacos antirretrovirales, sin matizar siquiera mínimamente los peligros de las prácticas monopólicas y abusos de posición dominante de las grandes farmacéuticas. Por eso le doy la razón a quienes piensan que la OMS cambió porque sus financiadores cambiaron y que por este mismo motivo –hasta que se demuestre lo contrario- sus recomendaciones han cambiado también.

La mayor parte de sus recursos se están a satisfacer intereses comerciales, antes que objetivos de salud pública.

Es claro que Colombia no podrá cumplir las metas 90-90-90 ni los objetivos de 2020 y 2030, porque la mayor parte de sus recursos se están desviando –vía abusos de posición dominante y prácticas de inducción a la demanda- a satisfacer intereses comerciales, antes que objetivos de salud pública.

Seguir las recomendaciones de la OMS, con defensas mínimas como la regulación de precios por referencia internacional (PRI) no es el camino. Solo sirve avanzar en fortalecimiento institucional, comenzando por:

-Estimular la competencia y buscar la viabilidad financiera, aplicando mecanismos legales como “licencias obligatorias” o “importaciones paralelas”; y

-Detectar y erradicar las redes de litigio inducido e inducción a la demanda que involucra administradores, prestadores, médicos y asociaciones de pacientes.

 

* Vicepresidente Política Farmacéutica Nacional – FMC y Director General del Observatorio del Medicamento -Observamed-.

 

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