
Reforma de la salud: ¿en qué vamos?
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El proyecto va avanzando en el Congreso, pero se ha concentrado en el problema que no es. Aquí se muestra con cifras en la mano por qué el sistema de salud está cerca del colapso y cuáles entonces deben ser los temas a debatir en las próximas semanas.
Óscar Andia*
En qué va la reforma
Falta debatir nueve artículos en plenaria de Cámara, el trámite en Senado y la revisión por parte de la Corte Constitucional.
Haciendo cálculos optimistas, faltarían dos años para completar la transición hacia el nuevo sistema y es posible que su aplicación real quede en manos del próximo gobierno —que puede ser de la oposición—.
En términos de contenido, los debates en la Cámara fueron un diálogo de sordos, polarizado, lento y conflictivo; como había previsto en esta misma revista, se enfrentaron las dos concepciones básicas acerca de la salud; aunque todos coincidieron en la urgencia de los cambios, quienes conciben la salud como un derecho fueron maximalistas e inexpertos, en tanto quienes conciben la salud como un mercancía hicieron uso de su poder mediático para transmitir la idea de “salto al vacío”.
El debate se concentró por eso en el papel de las EPS, pero dejó de lado los cambios necesarios para evitar el colapso del sistema al cual parecemos dirigirnos de manera inexorable.
Puede leer: ¿Por qué hay una crisis de medicamentos en Colombia?
Los problemas ignorados
La única manera de evitar el desastre es poner por encima el interés nacional, elevar el nivel técnico del debate y abandonar la beligerancia verbal. En este contexto, veamos un par de ejemplos de lo que está sucediendo en casos específicos de medicamentos:


Es imposible que una reforma como la que se está tramitando, produzca resultados milagrosos que ningún país del mundo ha podido lograr, dado el aumento exponencial de los costos que obedece al avance tecnológico, a los pagos de propiedad intelectual, a razones epidemiológicas y a las formas concretas de gestión de estas patologías
Medicamentos a oscuras
Todos los principios activos correspondientes a estos medicamentos y sus asociaciones son de carácter monopólico, con casos de abuso de posición dominante.
Su regulación de precios es deficiente y las moléculas más recientes tienen precios exorbitantes. Al igual que la mayoría de los productos de alto impacto, sus informes al SISMED presentan múltiples inconsistencias. Su registro sanitario en la plataforma del INVIMA muestra detalles erróneos. La OTIC de MinSalud no valida ni analiza los datos de sus reportes. Faltan datos para el régimen subsidiado, y ADRES no tiene o no publica el microdato de las transacciones específicas de cada producto.
Al igual que los demás medicamentos incluidos en la “Unidad de pago por capitación adicional” que creó el gobierno Duque con su política de “todo el poder a las EPS”. la trazabilidad de las prescripciones del grupo se perdió desde 2021, tal como se puede ver en los gráficos por región y por EPS:


La quiebra que se avecina
Los dos ejemplos anteriores son apenas la punta del iceberg de está cerca de enfrentar el sistema de salud colombiano.

El nuevo sistema de información debe ser integrado para corregir el nivel absurdo de fragmentación que existe en la actualidad.
Ante la imposibilidad de formular aquí propuestas específicas sobre el proyecto de reforma, vuelvo a los dos gráficos iniciales de esta nota para examinar una sola de las cifras que contiene la explicación de motivos del proyecto: al presentar el “escenario de factibilidad” que preparó el Ministerio de Hacienda, bajo el subtítulo “Gastos y balance del sector salud con reforma para el período 2024-2033”, en la Tabla 4 y en el rubro 2 (“Mediana y alta complejidad”) se presenta una cifra muchas veces inferior a la que implicarían lo solos medicamentos que examiné más arriba.

El sistema de información
Al margen de lo anterior, hay un artículo ya aprobado en la reforma que podría conducir a una mejor solución: el Sistema Único e Integrado de Información en Salud (que también resumí en este medio).
En la nueva versión del proyecto, este sistema es caracterizado como “público e interoperable”; mejor sería reemplazar estas características obvias por otras tres que son fundamentales: integrado, transaccional y distribuido.
- El nuevo sistema de información debe ser integrado para corregir el nivel absurdo de fragmentación que existe en la actualidad.
- Debe ser transaccional o con registro directo de operaciones en línea, abandonando el sistema antediluviano de “reportes” que es fuente de la mayoría de las prácticas perversas que abundan en la actualidad.
- Debe estar distribuido u operar en redes distribuidas o cadenas de bloques para superar las limitaciones de los sistemas centralizados y bases de datos relacionales.
De esta manera los datos serían transparentes e incorruptibles, técnica y científicamente sólidos, permitirían estudios con inteligencia artificial, serían fruto de amplia participación social, tendrían trazabilidad histórica y permitirían mejor resultados en salud y un mejor uso de los recursos. A todo lo cual se añadiría el avance de la solvencia ética de las prescripciones con la posibilidad de control permanente y vitalicio que permite esta tecnología.
Lea en Razón Pública: El San Juan de Dios: una lucha por la salud digna
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Acerca del autor

Óscar Andia
Director de la Fundación ObservamedSTAR (Samay Tatiana Andia Rey).
5 comentarios





No ha llegado muchos comentarios sobre el proyecto de la reforma al sistema de salud, unos a favor y otros en contra. Lo cierto es que el actual sistema adolece de varias fallas pero que el «remedio no sea peor que la enfermedad». Sería muy importante efectuar un diagnóstico objetivo, en donde se vean los pro y los contra. También considero sano para los colombianos que se publicara el texto completo de lo aprobado por la Cámara y se efectué un debate público de los diferentes puntos de vista y esos planteamientos entregarlos al Senado como elementos de juicio, para la decisiones que vayan a tomar y las que se tomen, que no sean partidistas, si no teniendo en cuenta las necesidades de los colombianos, sus características, vicios y sus costumbres. Hay que recordar que «hecha la ley, hecha la trampa»
Los hechos son más creíbles que la teoría, esto que vivimos actualmente con este sistema corrupto y anacrónico en el servicio que se presta a los colombianos es una vergüenza total, entonces démosle la oportunidad a los cambios que aún no han comenzado y ya están prejuzgando los que tienen sus intereses personales y ponen a muchos por diferentes medios a desprestigiar un nuevo modelo necesario, dejémonos de hacerle publicidad gratuita a aquellos que solo quieren seguir llenándose los bolsillos con las necesidades nuestras, ya está bueno de prestarnos como instrumentos útiles…
El problema no es el cambio, lo cual es necesario… El problema es quien impulsa ese cambio es alguien que siempre que intenta colocar sus ideas a funcionar, fracasa… Por ejemplo en Bogotá, no hizo mayor cosa y lo poco que hizo no fue muy bueno… Ese es petro..
Ya fue aprobada en camara la reforma, ahora sigue su tramite en senado, poco a poco avanza el cambio.
Es importante denotar los hechos mencionados en el articulo, los datos y la aclaración que se hace de falta de estudios serios sobre el incremento de los medicamentos y la falta de justificación de los mismos. Las disputas se vuelven de quien tiene la razón y no de lo que necesita la población. Los sistemas de atención temprana, no soluciona la falta de especialistas, ni va a mejorar la tramitología, ya que no lo hará la EPS sino el estado, que es sumamente lento y peor depender de sus funcionarios.