Transición energética | Aciertos y desaciertos de Gustavo Petro
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Foto: Flickr - Gustavo Petro - Inauguración Encuentro de Las Américas Frente al Cambio Climático

Aciertos y desaciertos de Gustavo Petro en materia ambiental

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Aunque la propuesta del candidato es confusa, reconoce la importancia de la transición energética y nos invita a evaluar las ventajas y los riesgos del discurso ambientalista.

Esteban Rossi PhD*

Una afirmación polémica 

Hace algunas semanas y nuevamente hace unos días el candidato presidencial Gustavo Petro señalo que su eventual gobierno se abstendría de firmar nuevos contratos para la exploración de petróleo. Este anuncio produjo confusión y debate en los medios de comunicación.

Dado que la venta de hidrocarburos —principalmente de carbón y petróleo— representa una parte importante de los ingresos de Colombia, cualquier reforma que pretenda impulsar la transición energética tendrá consecuencias decisivas para el país. Por esta razón es importante entender las implicaciones técnicas, financieras y discursivas de la propuesta de Petro.

La importancia de los hidrocarburos

Como he explicado en otros artículos, la transición energética es el proceso mediante el cual se sustituyen gradualmente los combustibles que impulsan la economía. Durante los últimos cuatro siglos, pasamos de la madera (biomasa) y el carbón a hidrocarburos más limpios como el petróleo y el gas natural.

La evidencia histórica demuestra que la transición energética es un proceso que toma décadas y que depende del avance tecnológico y los incentivos económicos. Sin ellos, el proceso es imposible.

Pese a su mala reputación, los hidrocarburos presentan grandes ventajas y son indispensables para la economía moderna. Sin los plásticos, el acero y el cemento, la industria no existiría como la conocemos y muchas más personas seguirían en la miseria. Aunque a veces se nos olvide, la energía abundante y fácil de usar —como la electricidad o la gasolina— es indispensable para superar la pobreza y asegurar el desarrollo económico.

Actualmente conocemos en detalle la infraestructura y cadena de suministro de los combustibles fósiles. Por eso sabemos que, además de ser seguro y barato, el gas natural es el más limpio de los hidrocarburos.

En el caso de Colombia, los combustibles fósiles son vitales porque atraen cientos de millones de dólares en inversión extranjera y pagan impuestos. De hecho, Ecopetrol sigue siendo la empresa más grande del país y la que reporta más utilidades (reportó 13 billones de pesos 2n 2019).

Uso y abuso del discurso ambientalista

Teniendo en cuenta la experiencia de Petro como administrador de empresas públicas, parece poco probable que decida arremeter contra uno de los principales negocios del país si llega a la presidencia.

Por otra parte, el discurso ambientalista cada vez cobra más fuerza en la esfera pública: los ciudadanos valoran el agua potable, el aire limpio y reclaman más espacios urbanos y rurales de recreación.  Si bien el respaldo a la causa ambientalista es una muestra de progreso social y cultural del país, podría convertirse en un discurso vacío que se usa para ganar campañas electorales o promocionar productos de consumo masivo que tienen poca importancia en la lucha ambiental (como los pitillos de cartón o los cepillos de bambú).

Basándonos en la experiencia de Petro como candidato y orador, no es descabellado pensar que su apuesta ambiental podría ser una estrategia para atraer votantes jóvenes. Esto no tendría nada de malo si presenta un plan detallado y bien fundamentado que permita avanzar gradualmente en la transición energética.

Transición energética para colombia
Foto: Pixabay - La demanda de petróleo caerá y Colombia debe buscar otras alternativas.

Puede leer: Fracking, petróleo y economía: mitos y realidades

Intereses financieros  

En el plano internacional, la transición energética se ha convertido en un negocio de interés para los grandes banqueros, pues la energía y los combustibles fósiles son sumamente rentables y desde hace varias décadas pertenecen a compañías multinacionales con diversos grados de integración, entre estas se encuentran Exxon, Shell, Chevron o Saudi Aramco. Por consiguiente, es natural que otros grupos financieros quieran entrar a competir por una parte de este negocio.

En los últimos años, grandes banqueros-filántropos, como Michael Bloomberg y George Soros han hecho grandes inversiones en proyectos de gas natural y energías renovables en distintos lugares. Estas inversiones estuvieron acompañadas por campañas mediáticas que subrayaron los peligros del cambio climático e insistieron en la importancia de acciones concretas para combatirlos.

Remedios equivocados

De forma paralela, los reclamos de algunos ambientalistas de línea dura, sumados a algunos accidentes industriales graves hicieron que algunos países industrializados reorientaran sus políticas energéticas. Esta reorientación ha tenido consecuencias nefastas para el ambiente y los ciudadanos.

Petro acepta que la demanda de energía seguirá aumentando y que el carbón y el petróleo seguirán devaluándose, por lo cual es indispensable buscar nuevas fuentes de energía y de ingresos.

Por ejemplo, el accidente causado por un temblor seguido de un Tsunami en la planta de Fukushima (Japón) en 2011 desató un debate internacional sobre la seguridad y la salud pública que ocasionó un retroceso para la industria nuclear Países como Alemania y Estados Unidos retiraron su apoyo al desarrollo de este tipo de energía, apagaron prematuramente sus plantas de generación nuclear y destinaron grandes recursos a la energía eólica y solar.

Diez años después podemos afirmar que desestimular la industria nuclear fue un costoso error, pues Alemania tuvo que subsidiar la energía renovable, subir los precios de la electricidad y construir nuevas plantas de carbón (termoeléctricas) que generaron una gran cantidad de emisiones. El reconocido científico Vaclav Smil asegura que el programa de energía alemán “Energiewende” hizo que los precios de la electricidad se duplicaran desde el año 2000.

Por otra parte, Francia logró mantener emisiones bajas de carbono y precios de electricidad baja gracias a su matriz nuclear.

Figura 1. Fuentes de energía primaria provenientes de combustibles fósiles, energía nuclear y renovables en Alemania.

Transición energética para este nuevo año
Fuente: Our World in Data

Figura 2. Fuentes de energía primaria provenientes de combustibles fósiles, energía nuclear y renovables en Francia.

Transición energética para este 2022
Fuente: Our World in Data

Lecciones para Colombia

De la traumática experiencia de Alemania, podemos extraer tres lecciones para Colombia:

  1. Por razones técnicas y económicas, el proceso de modernización de la matriz energética debe ser lento y diseñado para el contexto nacional. En palabras sencillas, es imposible abandonar los combustibles fósiles en el mediano plazo.
  2. El país cuenta con una matriz relativamente limpia y eficiente gracias a las hidroeléctricas, pero es necesario aumentar la cobertura y la capacidad de las mismas. Para ello necesitamos aumentar el uso del gas natural.
  3. Valdría la pena explorar la posibilidad de adquirir reactores pequeños y establecer un programa modesto de investigación en energía nuclear.
  4. El principal reto para el gobierno colombiano consiste en erradicar la pobreza y para lograrlo es necesario tener energía de buena calidad a bajo costo.

Lea en Razón Pública: De los anuncios de Glasgow a la realidad de Colombia

El más y el menos de Petro

La propuesta de Petro es confusa porque el candidato no ha explicado detalladamente cómo la llevará a cabo, cuántos recursos invertirá ni cuánto tiempo tardará en ejecutarla. Para evitar un desastre, tendría que hacer un ejercicio cuidadoso de planeación y responder estos interrogantes cuanto antes.

Pese a los problemas anteriores, la propuesta es valiosa porque reconoce la importancia de la transición energética e invita a los demás candidatos a presentar propuestas ambiciosas para avanzar en esta materia. Además, a diferencia de muchos políticos, Petro acepta que la demanda de energía seguirá aumentando y que el carbón y el petróleo seguirán devaluándose, por lo cual es indispensable buscar nuevas fuentes de energía y de ingresos.

De ser escogido, Petro deberá mejorar la capacidad del Estado para administrar grandes proyectos de generación, pues los desastres de Ituango y El Quimbo son producto de problemas en la administración que podían haber sido evitados.

Petro tendría también que conformar un equipo de gobierno capaz de balancear la agenda política, la administración pública y los intereses financieros, pues si bien su lectura de la sociedad y la economía colombiana es impecable, sus intervenciones sobre ciencia y tecnología suelen ser confusas y contener imprecisiones.

Para emular los aciertos de gobernantes exitosos como Ángela Merkel y apartarse de sus equivocaciones en materia ambiental, Petro deberá nombrar servidores públicos con amplios conocimientos técnicos sin importar su filiación política como lo hizo el gobierno de Juan Manuel Santos.

Acerca del autor

Esteban Rossi

*PhD en Geografía de Clark University, magíster en Ciencias Ambientales
de la Universidad de Yale, profesor de la Universidad Javeriana y la
Universidad del Rosario y consultor independiente.

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Esteban Rossi

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Esteban Rossi

*PhD en Geografía de Clark University, magíster en Ciencias Ambientales de la Universidad de Yale, profesor de la Universidad Javeriana y la Universidad del Rosario y consultor independiente.

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