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La ola de calor en los países ricos

Escrito por Manuel Guzmán
La ola de calor en los países

Así avanza la ola de calor que vive Europa y romperá todos los récords de temperatura vistos en la historia. Otra tragedia anunciada que ha podido evitarse.

Manuel Guzmán-Hennessey*

Tenía que suceder

La ola de calor que se vive en Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa es una de las consecuencias de la crisis climática.

Este no es un fenómeno aislado o circunstancial, determinado por factores naturales. Es la consecuencia de las acciones de nuestra especie. El carácter sistémico de la crisis fue diagnosticado por la ciencia, así que no debe sorprendernos lo que estamos viviendo.

Debería, sí, estimularnos para reaccionar colectivamente, mediante nuevos sistemas de cooperación internación, para enfrentar el problema que subyace a la actual ola de calor.

Esto exigirá cambios en nuestros estilos de vida, abandonar nuestra creciente dependencia de los combustibles fósiles y evitar la sacralización del crecimiento económico como el principal indicador del progreso de las sociedades.

El antecedente del 2003

La primera ola de calor de este siglo sucedió en París, en el año 2003. Cobró 15 000 vidas, según el Ministerio de Sanidad. Esto en parte se debió a que muchos hospitales no tenían suficiente aire acondicionado, puesto que los veranos nunca habían sido tan calurosos.

Esta fue la primera alerta contundente sobre el carácter mortal del cambio climático. En 2003 se acababa de publicar el Cuarto Informe de Evaluación del IPCC (2001) y el mundo se preparaba para la reunión mundial de Buenos Aires, en 2004. La cumbre produjo gran expectativa, pues el Protocolo de Kioto entraría en vigor en 2005. Pero fracasó. estados Unidos inauguró su diplomacia de obstrucción a dicho protocolo, y para ello sumó a Arabia Saudita como un aliado difícil de igualar.

Los periódicos publicaron títulos como “Europa agota los ventiladores en una ola de calor africano” y los científicos dijeron que los glaciares alpinos habían perdido un 10% de su masa en unas pocas semanas. Trabajadores que usaban uniformes se lanzaron a huelgas para exigir ropa ligera y aire acondicionado.

En España y Francia se dieron varios incendios forestales atribuidos al calor o avivados por su efecto. Alemania perdió un 15 % de sus cosechas patateras, Italia un 30 % de las de maíz y Francia más del 60 % de su pienso. Según las asociaciones de agricultores europeos, hubo pérdidas de 13.000 millones de euros.

La cantidad de víctimas en Europa no llegó a conocerse, porque los organismos de estadística no estaban preparados para contabilizar este tipo de siniestros. Algunos estudios concluyeron que la cifra final fue de 70.000 muertos. Murieron también animales y hubo escasez de cerdos, pollos y huevos.

Las temperaturas han marcado récord en los últimos días en varias naciones. Este martes Reino Unido rompió tres veces sus marcas históricas y llegó a los 40,3°C, una cifra jamás registrada allí.

Para hacernos una idea, las catástrofes naturales cobran, de media, unas 65 000 vidas al año en todo el planeta. Puede que el calor no sea una catástrofe con efectos tan visibles como los terremotos o los tornados, pero son tan letales como estos.

¿Por qué se muere la gente?

El tipo de muerte y la población en riesgo en caso de ola de calor difiere de los resultados de las olas de frío. Pero las principales víctimas de las altas temperaturas suelen ser los ancianos. Muchos de ellos murieron en las semanas o meses siguientes a la ola del 2003 por otros síntomas.

La soledad es otro factor crucial en estas muertes. La vivienda europea generalmente está más preparada para guardar calor que para expulsarlo. De manera que, a medida que avanzan los días calurosos, se rompe el ciclo de enfriamiento y aumenta la temperatura de la casa. Como muchos ancianos viven solos, no pudieron adaptar sus casas.

Según un informe del Instituto de Salud Carlos II, la mortalidad media diaria atribuida al calor es inferior a la del frío. Pero el cambio climático podría hacer que aumenten la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor.

Si a eso se suma el envejecimiento de la población europea y la epidemia de soledad, el calor se convertirá, en los próximos años, en una emergencia sanitaria más importante que la causada por el frío.

La ola de este año

Las temperaturas han marcado récord en los últimos días en varias naciones. Este martes Reino Unido rompió tres veces sus marcas históricas y llegó a los 40,3°C, una cifra jamás registrada allí.

Francia emitió advertencias de calor extremo. Países Bajos registró un récord de temperaturas para el mes de julio y en Bélgica un incendio, provocado por el calor, destruyó varios vehículos.

Los incendios forestales en Francia, Portugal, España y Grecia obligaron a miles de personas a evacuar sus hogares y se estima que el número de muertes es elevado.

De acuerdo con los pronósticos, la ola de calor se dirigirá en los próximos días hacia el norte y se espera que la temperatura llegue a los 40°C en el sur de Bélgica y en el oeste y suroeste de Alemania. Además, los meteorólogos en Italia advirtieron que la temperatura podría estar entre los 40°C y 42°C entre el miércoles y el viernes.

La probabilidad de que Europa sufra olas de calor extremas durante los próximos 40 años ha aumentado entre 5 y 10 veces y, según la Organización Meteorológica Mundial, el número de muertes anuales por este fenómeno podría doblarse en las próximas dos décadas.

Sin embargo, se calcula una caída en picada de las víctimas de las olas de calor respecto de la del 2003, cuando se registraron 15.000. Por ejemplo, en el 2019 la cantidad de estas fue inferior pese a que las temperaturas fueron más elevadas.

¿Qué están haciendo los europeos?

En la primera ola de calor del verano de 2019, en junio, murieron 567 personas, según el Ministerio de Sanidad. En la segunda, un mes después, 868. Esto se explica, en parte, por las extremas medidas preventivas que se tomaron.

A finales de junio y julio de ese año se registraron récords de temperaturas en Francia. Sin embargo, según la ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, “Hemos logrado, gracias a la prevención y a mensajes que funcionan y que la población asume, a reducir por un factor diez la mortalidad”.

La ola de calor, que afectó a buena parte de Europa, puso en acción en Francia todas las alarmas. La experiencia de 2003 fue traumática y las autoridades quisieron evitar que se repitiera esa situación.

La ola de calor en los países
Foto: Twitter - La ola de calor que se vive en Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa es una de las consecuencias de la crisis climática.

Fruto del cambio climático

Los expertos advierten que las olas de calor se están haciendo cada vez más frecuentes, intensas y duraderas, debido al cambio climático inducido por la humanidad.

Este martes, la ministra de Medio Ambiente de Alemania, Steffi Lemke, dijo que su país y Europa tendrán que repensar sus preparativos para un clima muy cálido, la sequía y las inundaciones.

Los efectos del cambio climático en Europa ganaron titulares a comienzos de este mes, cuando el derretimiento de un glaciar causó una avalancha que mató a once personas en Italia. Ahora, los expertos advirtieron que se están abriendo grietas en los picos alpinos y que el hielo se está derritiendo, incluso en la montaña más alta de Europa occidental, el Mont Blanc.

El mundo ya se calentó alrededor de 1,1°C desde que comenzó la era industrial y las temperaturas seguirán aumentando si los gobiernos no hacen recortes drásticos en las emisiones.

Numerosos académicos, expertos e, incluso, la Organización Meteorológica Mundial (oim) explicaron la conjunción de factores en el clima del planeta que nos llevaron a la situación actual. En la página web de la oim se explica que la ola de calor se originó en el norte de África y ha subido gradualmente hacia el norte.

El meteorólogo Scott Duncan explicó que la ola es un resultado del calentamiento provocado por las temperaturas del verano boreal en el desierto del Sahara, que coincidió con un sistema atlántico de baja presión entre las islas Azores y Madeira. Según dijo, este sistema alimenta el frente cálido, lo que lo empujó hacia Europa occidental. «El eje de baja presión cerca a Portugal actúa como un motor para elevar el calor hacia el norte», explicó.

Según explica el sitio especializado AccuWeather, esta situación también está relacionada con el comportamiento que ha tenido últimamente la corriente de chorro, una especie de «río de aire» que fluye de este a oeste, a gran altura, en el hemisferio norte. El meteorólogo de la bbc, Nick Miller, comenta que, durante la semana pasada, la corriente de chorro en Europa y América del Norte estuvo dominada por intensas crestas de alta presión, también conocidas como cúpulas de calor.

La ola de calor en los países
Fuente desconocida

Estas oscilaciones conectan las dos olas de calor continentales (la europea y la norteamericana) a través de un patrón de ondas atmosféricas, lo que hizo que la incidencia en ciertas partes de Europa sea mucho mayor. Esto se debe a que las intensas corrientes de aire del Atlántico también intensifiquen la alta presión en el continente.

Un futuro con altas temperaturas

Duncan también explica que las olas de calor no son nada nuevo: han existido incluso antes de que apareciera el hombre. Sin embargo, el problema radica en que la acción humana sobre el planeta las está haciendo cada vez más frecuentes y muchas naciones, como las europeas, no están preparadas para ello.

«El problema es que las hemos visto intensificarse durante las últimas décadas y no estamos preparados para esto. La huella del cambio climático está detrás de todo esto y es previsible que en el futuro tengamos olas incluso más intensas», le dijo a Newsnight.

El meteorólogo añadió que, si bien la ola afecta ahora partes de Europa, el aumento de las temperaturas es una cuestión global, por lo que todos pueden verse afectados en fechas venideras. «Estaremos viendo récords de calor que se rompen continuamente en todo el mundo a medida que aumenta la temperatura promedio global», afirmó.

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