
De los anuncios de Glasgow a la realidad de Colombia
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El presidente y la alcaldesa dicen que Colombia es un ejemplo en materia ambiental, pero sus obras de gobierno dicen todo lo contrario. Necesitamos líderes que dejen de engañarnos.
Raúl Marino*
Las mentiras de Duque
La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26, por sus siglas en inglés) pretende que los líderes globales lleguen a acuerdos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y descarbonizar la economía.
Pese a que Trump decidió retirarse del Acuerdo de París, el presidente Biden ratificó el compromiso de Estados Unidos con la lucha contra el cambio climático. Países como Alemania, Francia o Japón mostraron que sus medidas para reducir el uso del carbón están dando resultados.
El presidente Duque afirmó que es uno de los ‘líderes de la sostenibilidad’ en América Latina y se comprometió a reducir en 51% la cantidad de emisiones de GEI por parte de Colombia país para el año 2030, sin tener una hoja de ruta clara de cómo lo va a hacer.
Resulta paradójico que la alcaldesa fuera escogida por ciudadanos preocupados por la catástrofe ambiental y que pertenezca a un partido que de verde solo tiene el nombre.
Duque quiere mostrar unos pocos proyectos de energía renovable como si fueran revolucionarios, cuando en realidad Colombia tiene más de 20 años de retraso en la materia y su economía sigue dependiendo de la extracción de combustibles fósiles.
Las mentiras de López
Claudia López también ha afirmado que Bogotá es una ciudad líder en materia climática, pero varias de sus acciones han ido en contravía de la sostenibilidad ambiental.
Por ejemplo, la alcaldesa ha promovido la expansión de la ciudad hacia el norte, argumentando que ya no tenemos suelo urbanizable, pese que dicha expansión implica alterar irremediablemente ecosistemas fundamentales para la ciudad, como Torca o el Humedal de Guaymaral. Según el reporte de la Secretaría Distrital de Planeación de 2017, la alcaldesa se equivoca porque cerca del 17% de las áreas de la ciudad tienen suelo urbano subutilizado. Además de alterar los ecosistemas, expandir la ciudad implica aumentar la energía consumida en transporte público y privado y cambiar el uso del suelo de preservación a urbano, fenómenos que empeoran la crisis del cambio climático.
Por otra parte, López respaldó la decisión de Peñalosa de renovar la flota de Transmilenio con buses Diesel. El exalcalde argumentó que los buses eléctricos no servirían en una ciudad como Bogotá, pese a que funcionan en numerosas ciudades del mundo. Si bien López puso en marcha una pequeña flota de alimentadores eléctricos, desaprovechó la oportunidad para renovar la mayor parte de la flota con buses eléctricos de última generación y condenó a la ciudad a otros 10 o 15 años de buses contaminantes.
También decidió construir más troncales de Transmilenio con sistema BRT basado en diésel en vez de poner en marcha sistemas de trenes ligeros eléctricos (tranvías) que reducirían drásticamente la polución causada por Transmilenio que, entre otras cosas, puede provocar infecciones respiratorias agudas.
Colombia es el país donde más asesinan líderes ambientales que denuncias los abusos de las grandes multinacionales, las mafias mineras y los carteles de la droga.
Resulta paradójico que la alcaldesa fuera escogida por ciudadanos preocupados por la catástrofe ambiental, respaldada por un partido que de verde solo tiene el nombre, y tome esta serie de decisiones que van en contravía de una ciudad más limpia y menos contaminante.

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¿Qué podemos hacer?
Transitar hacia el uso de energías más limpias no es simple porque los modelos económicos tradicionales dependen de los combustibles fósiles. Para avanzar, es necesario que los políticos se comprometan seriamente y que la ciudadanía tome conciencia sobre los efectos nefastos de dichos combustibles y del impacto del medio ambiente de los estilos de vida consumistas que tenemos. Necesitamos líderes que dejen de usar el cambio climático para ganar votos y nos presenten “logros ambientales” que en realidad no lo son.
La falta de compromiso con el cambio climático de políticos como Duque y López traerá costos enormes para la ciudadanía. Para evitar un escenario catastrófico, debemos dejar de apoyar las maquinarias que han perjudicado al país y empezar a escoger líderes competentes que adopten políticas y acciones estrictas en materia energética. No debemos conformarnos con excusas, promesas en el aire y políticas blandas que no dejan ningún resultado.
Acerca del autor
Raul Marino
*Doctor en Sostenibilidad Urbana de la Universidad de Melbourne y profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario. Director Urban Mapping Agency, Colombia.
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