La crisis política en Venezuela y el papel de UNASUR: ocho reflexiones - Razón Pública
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La crisis política en Venezuela y el papel de UNASUR: ocho reflexiones

Escrito por Walter Arévalo

Walter Arevalo RazonPublica​Nadie duda de la deriva antidemocrática del chavismo, pero los miembros de UNASUR lo apoyan porque están en deuda. El riesgo bajo Maduro es usar la oposición para ocultar la incapacidad de lidiar con la profunda crisis económica.

Walter Arévalo R. *

A toda velocidad

Las elecciones presidenciales en Venezuela desembocaron en una nueva actuación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que se suma a la lista de fenómenos políticos controversiales derivados del más reciente proceso electoral del país suramericano.

Dada la velocidad con que avanza la coyuntura en el plano nacional e internacional, presentaré brevemente algunas reflexiones sobre la crisis política venezolana en los últimos días.

 

 
2013-17-5- Unasur1Foto: www.cubasi.cu

¿Fraude electoral?

Frente a la cantidad de incidentes y denuncias, aun no es posible afirmar la ocurrencia de un fraude electoral en Venezuela, orquestado por el Estado, del que puedan ser acusados el Oficialismo  y la organización electoral.

Las suspicacias iniciales son un efecto directo del pequeñísimo margen que decidió la elección: 1,59 por ciento de los votos. La cada vez menor separación de los poderes en Venezuela hace difícil distinguir entre dos situaciones posibles:

  • la intervención directa del Estado para llevar a cabo un fraude electoral; o
  • los incidentes producto de actos indebidos de las campañas en contienda, más o menos habituales en nuestras lides electorales, desde el voto asistido hasta la trashumancia electoral. 

 

 

 
2013-17-5-Unasur2Foto: http://www.elcomercio.com

La mujer del César, además de serlo, debe parecerlo

El chavismo puede no ser culpable de intervenir ilícitamente en el resultado electoral mediante una decisión de Estado. Pero sí es políticamente responsable por las dudas que se tejen sobre la veracidad del proceso.  Sus principales pecados contra la democracia representativa clásica  pueden resumirse así:

  • una tendencia definida a desconocer o recortar la separación entre las ramas del poder público;
  • la homologación entre Partido y Estado;
  • el malabarismo constitucional, al que fue acostumbrando al electorado;
  • la confrontación con la disidencia — cada vez más soez y abusiva — acentuada por la falta de un verdadero estratega al mando, pues a pesar de las críticas, Chávez lo era,  pero Maduro no lo es.

Las autoridades electorales no escapan a tales recriminaciones: pese a estar al mando de uno de los sistemas electorales más modernos de la región, en unos momentos han manejado el doble discurso de la imparcialidad y de la eficiencia tecnológica, y en otros, el de una oficialidad hostil a la disidencia.

Imposibles técnicos

La sombra de dudas sobre los resultados electorales no solo reforzó la respuesta natural de la oposición venezolana, sino que produjo distintas reacciones de la comunidad internacional.

Estados Unidos y, al menos inicialmente, la Organización de Estados Americanos (OEA) señalaron las fallas de la democracia en Venezuela — especialmente en términos de garantías para el ejercicio de la oposición — y ratificaron su hostilidad hacia el chavismo:

  • la distancia entre Estados Unidos y Venezuela es abismal en lo político, en lo ideológico, en los modelos de gobierno y de sociedad, así como en el manejo de las relaciones exteriores, a pesar de sus relaciones comerciales, mutuamente necesarias por ahora.
  • La relación entre OEA y el país suramericano también es delicada: Venezuela ha realizado grandes esfuerzos para sustraer a la OEA del rol central del multilateralismo americano y para construir sus propios foros de discusión política internacional, más cercanos a sus intereses: UNASUR, CELAC y ALBA.
 

 
2013-17-5- Unasur3Foto: http://www.telesurtv.net

 UNASUR no es otra OEA

El que la OEA haya apoyado inicialmente el reconteo de votos en lugar de dar el visto bueno al proceso, puede deberse a una posición de principios consecuente con el mandato de proteger la democracia representativa en el continente, o a una motivación más puramente política: criticar y denunciar la deriva de un gobierno que ha buscado desplazar a la organización del rol central que ocupaba en la región desde 1948.

Desde sus inicios y respondiendo a otras necesidades históricas, la OEA se planteó como foro y guardián de la democracia representativa y de sus valores en el continente, como también de los derechos humanos. Dan cuenta de ello sanciones como la que profirió sobre Cuba.

Pero todo hacía prever que la respuesta de UNASUR fuera distinta. En otro contexto histórico, en una Latinoamérica que busca con desespero ser “post–norteamericana” de la mano del chavismo, escenarios como UNASUR, ALBA y CELAC se muestran como impulsores de un modelo concreto, distinto en sus manifestaciones en los países de la región, pero en general, muy afecto a un chavismo de proyecciones continentales.  Chávez, Lula Da Silva y Kirchner fueron sus padres. Algunos de sus miembros — Ecuador, Bolivia y Argentina, especialmente — le deben mucho en materia económica y política.

UNASUR no vino a analizar la crisis, vino a resolverla a favor de Maduro

Esa naturaleza especial de UNASUR se hace palpable tanto en el llamado a la reunión extraordinaria como en su resultado: debe notarse que UNASUR no se pronunció en relación con la protección del principio democrático, como lo haría la OEA.

Por el contrario, la reunión extraordinaria de UNASUR se convocó para “abordar la crisis política a la que se ve enfrentada la institucionalidad venezolana”, dejando ver que funciona como un mecanismo de apoyo internacional, político y diplomático para el chavismo y su proyecto.

El apoyo al proceso electoral ya estaba previsto, mediante la misión de acompañamiento de UNASUR en los comicios, que se pronunció al día siguiente a favor de los resultados promulgados por el Consejo Nacional Electoral. El pronunciamiento de UNASUR a favor de una auditoria, no implica un reconteo y auditar al CNE no modifica los resultados electorales.

 

 
2013-17-5- Unasur4Foto: http://laradiodelsur.com

UNASUR es juez y parte

El apoyo “directo” de UNASUR a Nicolás Maduro es un pago anticipado de las deudas acumuladas por sus miembros con el chavismo: además de los ya mencionados, hasta Colombia resultó apoyando a Maduro, pues temía que la salida del chavismo afectara las negociaciones con las FARC. 

En todo caso, esta decisión se suma a una serie de precedentes que develan el talante político de la organización, sistemáticamente a favor de los gobiernos que simpatizan con el modelo continental que impulsa el chavismo.

Desde su creación en 2007, en otras coyunturas de crisis política, UNASUR salió en defensa, por ejemplo, de Evo Morales y se ha pronunciado en contra de procesos políticos que acabaron por sacar del poder a Fernando Lugo, en Paraguay,  y a Manuel Zelaya, en Honduras, adelantados por fuerzas de oposición, que como Capriles hoy, no son cercanos a sus intereses políticos nacionales y continentales, ni a sus grandes promotores, ni a los gobiernos actuales de sus países miembros.

Los verdaderos riesgos 

El talón de Aquiles del oficialismo venezolano no será el frágil resultado de la elección — que sigue siendo más una victoria simbólica para la oposición que ventaja estratégica para el chavismo —.

Las verdaderas alarmas democráticas multilaterales se pueden disparar frente a los cada vez más graves y habituales actos del gobierno en contra de la oposición — como lo ocurrido recientemente a sus representantes en la Asamblea Nacional, el aumento de la violencia partidista o los conatos oficiales para apresar a Capriles, acusándolo de diversos delitos relacionados con las manifestaciones en Caracas — artilugios de distracción del chavismo en medio de una profunda crisis económica y sin un líder experimentado al timón.

Notas

[1] Ronal Rodríguez. Observatorio de Venezuela. Universidad del Rosario. En. Hashtag Internacional: “Crisis tras las elecciones venezolanas”.

 

* Abogado y politólogo, especialista en Derecho Constitucional, profesor de Análisis Político Internacional, miembro del Grupo de Investigación de Derecho Internacional de la  Universidad del Rosario. @walterarevalo walterarevalo.com.

 

 

 

 

Frente a la cantidad de incidentes y denuncias, aun no es posible afirmar la ocurrencia de un fraude electoral en Venezuela, orquestado por el Estado, del que puedan ser acusados el Oficialismo  y la organización electoral. 

 

 El chavismo puede no ser culpable de intervenir ilícitamente en el resultado electoral mediante una decisión de Estado. Pero sí es políticamente responsable por las dudas que se tejen sobre la veracidad del proceso.

 

 El chavismo puede no ser culpable de intervenir ilícitamente en el resultado electoral mediante una decisión de Estado. Pero sí es políticamente responsable por las dudas que se tejen sobre la veracidad del proceso.

 

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