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Hacia un hábitat espiritual*

Escrito por Mauricio Puello

mauricio puello

La ciudad es un universo simbólico y el urbanismo debe dar importancia a su dimensión espiritual, como lo están haciendo comunidades, arquitectos y artistas de Colombia y América Latina. 

Mauricio Puello Bedoya**

"Todo lo que llamamos espíritu, arte y éxtasis,
Sólo significa que durante un terrible momento
Recordamos que hemos olvidado
".
 
G. K. Cherteston

Insistentemente, la modernidad y el positivismo nos han aseverado, a lo largo de más de cuatro siglos, que la espiritualidad (asunto exclusivo de religiones y, acaso, de embaucadores y artistas), no es más que una ineficaz y torpe interpretación de la vida. Lo reitera semanalmente Klaus Ziegler en El Espectador, quien tendría que conversar largamente con Jorge Valencia Jaramillo (ojalá en torno a ritualística y poesía, jamás de boleros).

Sin embargo esos principios, de los cuales lastimosamente aún bebe a ciegas la urbanística contemporánea, desde finales del siglo XIX han encontrado su antítesis en una epistemología decidida a redimir el pensamiento simbólico, y conceder cientificidad al estudio del interior humano (también lo llaman alma o psiquis), hasta reconocerlo hoy no sólo como un acontecimiento simultáneo y complementario a la materia, sino, incluso, como el fenómeno que hace posible la existencia de eso que llamamos ‘lo real'.

Lo han afirmado reiteradamente intelectuales y científicos de la talla de Karl Pribram, Aldous Huxley, Hans Küng, Frithjof Schuon, René Guénon, Henri Bergson o Ken Wilber, que en el espíritu han vislumbrado un ‘dato' de la realidad.

Generación de pensadores que frente a la pregunta ‘¿cree Ud. en el espíritu?', no sólo lo admiten sin rubor (‘¡claro que sí, soy científico!'), sino que han definido la era global como la fase terminal del proyecto humano más antiguo: la espiritualización de la materia planetaria, es decir, la disolución de la dualidad interior-exterior como frontera del hábitat.

No estaría mal, entonces, que en el sustento de los actuales estudios, planes y proyectos urbanos o territoriales, reconociéramos en la espiritualidad la médula del origen y evolución del habitar humano. Sin que por ello la ciudad deje de ser, claramente, un problema de infra-estructura y trabajo colectivo, aspectos en todo caso no ajenos a la naturaleza energético-espiritual del cosmos urbano, porque nada hay fuera de la súper-estructura simbólica.

La espiritualidad hoy se revela como una dimensión para nada imprecisa, susceptible de traducirse en una técnica y una política pública habitacional, o de desarrollo, encaminada a la implementación práctica de una ‘democracia creadora'.

Lo anticipó Le Corbusier, el urbanista más influyente del siglo XX, quien, convencido de que ‘el orden más puro (del hábitat) es la obra de arte', con fervor nos exhortó a la activación de nuestra facultad de generadores de formas (generadores de vida, generadores de amor), como la única ruta de reencuentro con lo terrícola y con nuestra propia divinidad, ese hondo núcleo infantil tan ensombrecido y ultrajado por la lujuria monetaria.

En torno a la espiritualidad está en juego, sin duda, la definición de un patrón de habitar para América Latina y el Caribe, edificado a partir de la restauración del vínculo sagrado que preexiste entre la fastuosa biodiversidad del continente y la no menos fastuosa y sagrada dignidad que irradia un ser humano resuelto a la creación (léase auto-creación).

Un patrón autorizado tanto para reivindicar y proyectar nuestra génesis habitacional en el escenario global, como para conjurar a quienes aún insisten en confinarnos en el último de los mundos, a través del viviendismo, el elitismo arquitectónico, el desarrollismo económico o el marketing urbano. Mientras el más profundo anhelo del habitante ha sido, y será, el retorno a casa, a la matriz espiritual.

Tecnología espiritual para ordenar ciudades y regiones

En la práctica, el establecimiento de un ‘Hábitat Espiritual' tiene el propósito de patentar en la escala regional, urbana o intraurbana, la autoridad que tiene la espiritualidad para articular las políticas y planes urbano-territoriales y ambientales vigentes, con la memoria colectiva, el patrimonio y la voluntad creativa de los ciudadanos.

A partir de un trabajo pedagógico sostenido y en red, y la definición colectiva de propuestas concretas de intervención física, se materializa un modelo de ordenamiento territorial y ambiental que supera en impacto, convocatoria y apropiación ciudadana, los tradicionales efectos disgregadores del simple utilitarismo urbanístico.

Experiencias

Las experiencias desarrolladas, en desarrollo y en gestión, en torno a la implementación práctica de un ‘Hábitat Espiritual', siempre respaldadas, entre otras entidades, por la Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC[1], son las siguientes:

  • Favorecido por el Programa de Pasantías Investigativas Nacionales 2003-04, del Ministerio de Cultura de Colombia, con el proyecto "Arte del Desierto – Cartografía Sagrada Wayúu".
  • Selección en el año 2006, por parte de Naciones Unidas Medio Ambiente (PNUMA) y la Fundación Sasakawa, del proyecto "Arte del Desierto – Cartografía Sagrada y Arte Territorial" ("Art of the Desert – Holy Cartography and Land-art"), como una de las cinco experiencias medioambientales más significativas del mundo.
  • Ganador del Premio Nacional Colombo-Francés al Patrimonio Cultural 2008-09, por el proyecto "Cartografía Sagrada y Arte Territorial", presentado en la isla de Martinica, territorio de Francia en el Caribe.
  • Proyecto "Memoria y Patrimonio Territorial y Ambiental del Caribe Colombiano y Francófono" (2011-2013), primera experiencia espiritual-regional de alcance internacional, realizada simultáneamente en Colombia y Martinica, territorio de Francia en el Caribe. El proyecto es la continuidad de las actividades iniciadas en torno al Premio Colombo-Francés al Patrimonio Cultural 2008-09.
  • Ganador de la convocatoria Programa Distrital de Apoyos Concertados-2009, realizada por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultual-IDPC, con el proyecto "Bacatá o la Ecología Sagrada", actualmente en desarrollo, cuyo propósito es arrojar los fundamentos de un planeamiento espiritual aplicado al ambiente y el territorio de la ciudad-región bogotana.
  • Proyecto "Ciudad-Tótem", dimensión aplicada de la experiencia investigativa ‘Bacatá o la Ecología Sagrada', donde se avanza en el desarrollo de numerosas acciones colectivas de arte territorial en la escala de la ciudad-región, intervenciones capaces de conformar en su conjunto una Matriz Escultórica Sagrada.

Páginas de consulta

1.  http://www.pnuma.org/informacion_ing/comunicados/1cpb30i/1cpb30i.htm

2.  http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=17760

3.http://www.portafolio.com.co/bienestar/entretenimient_portafolio/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-6998751.html

4. http://www.facartes.unal.edu.co/portal/publicaciones/bitacoraut/9/articulos/
b9_agropolis_fin_ciudad_territorio.pdf

 

Particular agradecimiento al servicio de investigadores de la Biblioteca Luis Ángel Arango, por sus invaluables aportes al desarrollo del proyecto en sus diferentes frentes.

**  Arquitecto con estudios doctorales en urbanismo, énfasis en simbólica del habitar. Blog: mauronarval.blogspot.com

Nota de pie de página 


[1] Territorios, Ciudades y Regiones Espirituales, Programa de la Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC, bajo la coordinación del autor;  e-mail: topologia_spirita@yahoo.es

 

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