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Papaya para J.J. Rendón

Escrito por Mauricio Puello

mauricio puelloMockus está haciendo el ridículo, y con eso le ayuda a su adversario.

Mauricio Puello Bedoya*

De la mano de Juan Manuel Santos y previamente recomendado por José Obdulio, ha llegado al país el temible J.J Rendón, famoso publicista asesor de campañas electorales, cuyos métodos de guerra sucia le han acarreado tantos éxitos como detractores en el continente. Pura envidia, ha dicho su orgulloso contratante.

En vista de que el declive de sus intenciones presidenciales parece irreversible, Santos ha decidido finalmente correr el riesgo de contaminar la competencia y ponerle el pecho a los comentarios adversos, antes que dejarle el camino expedito a Mockus. Más que una cuestión de gustos, cuando del poder se trata: de conseguirlo, no podremos decir que no sabíamos cómo lo ejercería Juan Manuel.

En los próximos veinte días asistiremos a la progresiva tensión de cuerdas. Y veinte días son una eternidad en una campaña electoral, donde la captura de la opinión se puede resolver en el resquicio intempestivo de alguno de sus infinitos segundos. Tal como lo demostró hace unos años José Luis Rodríguez Zapatero, cuando, increíblemente y después de mantenerse en desgracia en el transcurso de su primera campaña presidencial, en el último metro logró sobrepasar a Rajoy, virtual ganador en todas las encuestas.

Al margen de la segura multiplicación de anónimas amenazas de muerte, carteles insultantes, acusaciones mutuas, y el máximo esfuerzo de cada candidato por autopromocionarse como la doble encarnación de la seguridad y la lucha contra la corrupción, preocupa particularmente la papaya que Mockus le está concediendo insistentemente a J.J Rendón (que ya debe tener en su mesita de noche, entre otros fetiches, una foto de Mockus camuflado en su papel de superhéroe, y unos audífonos para escuchar dormido, y acaso entender, las complejas disertaciones del profesor).

Si bien en anteriores escritos he arriesgado toda mi vocación poética al servicio de un eslogan propio de campaña, algo así como "Antanas, más que Antanas", debo confesar que he quedado estupefacto y preocupado desde que observé recientemente al candidato del Partido Verde en el programa La Noche de Claudia Gurisatti, tomado de las manos con Fajardo, Lucho y Peñalosa, y recitando en un coro destemplado, y literalmente increíble, la ridícula frase "la vida es sagrada".

Y digo ridícula no por la sacralidad de la vida, que lo es, sino porque dicho así, sinceramente, la vida parece un chiste.

Confieso que la situación me dio ‘chulibis', pena ajena; o mejor: pena personal, después de haber promovido con fervor a mi candidato, aún y hasta final.

¡Y toda esa escena frente a la Gurisatti!, la misma niña intensa que antes de acostarnos siempre nos manotea y regaña, y que debió gozar de lo lindo con semejante espectáculo. Una papaya de grande sólo comparable con la que le estamos suministrando a J.J.

 Antanas está abusando hasta la pesadez de la fragilidad en la que reconocimos su arma política más efectiva, emoción que una vez redundada y profanada, no sólo pierde eficacia, sino que se vuelve en su contra, igual que un remedio al superar su justa dosis se convierte en veneno. Y sobre ese desliz actuará J.J, agrandando la fisura hasta convertirla en una ventana por donde intentará el ingreso triunfante de su protegido.

De la sobria victimización que le mantenía neutral, fortificado sin actuar, Mockus hoy juega a favor de las recientes aseveraciones de "Uribito", que le acusó de querer afrontar los serios problemas de este país con girasoles, mimos y "pelando nalga". Algo que nosotros no creemos, pero de lo que Antanas parece empeñado en convencernos.

Esperamos que Mockus, pronto y sin perder la referencia de los principios que le han llevado a liderar los sondeos de opinión, sepa dotar de profundidad y raíz la superficie mediática con la que ya ha logrado penetrar la mente colectiva colombiana. Esperamos, en fin, que asuma las posturas de estadista que un Petro, sin carisma pero bien informado, sí está sabiendo proyectar. Sin ese giro y en la intemperie juguetona, pronto J.J comerá de su fruta favorita, y nosotros de un chispero.

* El autor es Arquitecto con estudios doctorales en urbanismo y ordenamiento territorial, U. Politécnica de Cataluña. Formulador y coordinador del proyecto ‘Parque Agrario Sabana Occidente’ (Universidad Nacional de Colombia 2001). Formulador e investigador del proyecto ‘Cundinamarca Agropolitana’ (Universidad Nacional de Colombia, Colciencias, Gobernación de Cundinamarca 2006). Participante de la Mesa de Planificación Regional Bogotá-Cundinamarca, en representación de la SCA (2002-2003).

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