
Le Parc en nuestros Cines
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A pesar de que escribo esta columna sobre Arte y Cultura, casi nunca lo hago sobre un acontecimiento cultural y/o artístico que esté ocurriendo. Y no lo hago; porque personalmente no me gusta que me “dañen” una película, cuando antes de ir a verla, leo un comentario sobre la misma.
Pasa que quien lo escribe –no importa que tan docto sea en el tema- puede no necesariamente tener mi gusto o sensibilidad estética, o su experiencia a partir de vivencias artísticas previas puede ser muy diferente a la mía, lo cual hace que su forma de valorar la película sea la que es y de esta manera, es su mirada personal la que se ve reflejada en la reseña cinematográfica que escribe.
Así que; por el contrario me gusta llegar “virgen” al cine, conociendo datos vitales como quien la dirige y sus actores principales, o si está basada en una novela o en hechos históricos -conocer por encima el tema general- pero no mucho más. Tanto “bla bla bla” me aburre a veces la verdad-que pena con ustedes tan intelectuales mi superficialidad-.
Me gusta que la película me sorprenda, como a Mia Farrow en su personaje de Cecilia, en la película La Rosa Púrpura del Cairo (1985) de Woody Allen. […] Por si no la han visto les cuento y si ya la vieron repasan: Cecilia va al cine para escapar de su monótona vida de camarera junto a Monk su marido. Un hombre “tenaz” (en el sentido negativo); tosco, desatento e indiferente, representado por el actor Danny Aiello. Cecilia va a ver varias veces “The Purple Rose of Cairo” al mismo Teatro. Como quien asiste a un ritual sagrado; se pone su mejor vestido y se sienta en primera fila dispuesta y atenta a más no poder. Sus ojitos almendrados le brillan –casi le salen con el rosa cálido de sus mejillas- y de repente se da cuenta que el personaje del Arqueólogo –que está en Egipto- Tom Baxter (representado por Jeff Daniels) la está mirando y no deja de hacerlo. Tom se obsesiona con Cecilia a tal punto que abandona la película rompiendo la “cuarta pared” y deja a todo el equipo (incluyendo al actor Gil Shepherd, quien hace de Tom en la película que Cecilia está viendo) “plantado” esperando a que Tom vuelva al celuloide. Como mera estrategia, Gil sale de la película en busca de Tom y decide declararle su amor a Cecilia, para que ella se venga con él y así lograr que Tom llegue tras ella, regresando al set, reincorporándose al elenco. ¡Nada de esto ocurre!… La vida sigue igual y Cecilia sigue yendo al cine para escapar de su propia historia, “fantasiando” ahora con Fred Astaire y Ginger Rogers con quienes bailaría dichosa “cheek to cheek”.
… Casi que así me pasa a mí, me arreglo, me dispongo a entregarme al set que se me presenta en la cuarta pared, me abro para sentir con los personajes en escena, viajar con ellos a un “no tiempo” que transcurre en este cuarto oscuro del Cinema. Me encanta dejarme sorprender por la película, me guste o no. Me gusta descubrir yo misma qué elementos se destacan, cuales tienen o no relevancia artística. Prefiero ser yo misma quien lo descubra-se puede decir que soy algo prepotente en este sentido- así es, pues sí.
Pero; en esta columna les voy a hablar de una producción que vi el pasado sábado 14 de Marzo, pues realmente me impactó. Si quieren hacer como yo, y prefieren no leerme e ir a verla no los culpo -pueden parar después de que les dé el nombre…-. Pues bien, se llama Ballet Le Parc, de la Ópera de París, Coreografía de Angelin Preljocaj y Dirección de Louise Narboni.
Me quedo con los que siguen leyéndome…;… si están preparados para ser cómplices de un beso centrífugo, con dos bailarines estrella: Alice Renavand y Mathieu Ganio, al son de Mozart y pasar de un típico jardín francés -cuidado por unos guapos, peculiares y contemporáneos jardineros- al Siglo de las Luces a través de un magistral Vestuario, vayan a verla no lo piensen dos veces. Vale toda la pena y sale más barato que ir a París (jeje chiste bobo).
Eso era todo lo que les quería contar de urgencia.
Hay cosas que valen la pena ver y si no se pueden ver en vivo –que es la mejor forma de apreciar una obra de arte- pues menos mal hay otras formas de acceder a ellas hoy en día. Ojalá vayan y regresen a la revista, para dejarme en comentarios sus opiniones sobre Le Parc. ¡Ojalá lo hagan! ¿Trato hecho?
Acerca del autor
Ana Maria Cadena Silva
Actriz, artista plástica y máster en docencia. Escribo y trabajo sobre el cuerpo en la vida.
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