Vergüenza del siglo XXI en Europa: dos y medio años de guerra en Ucrania
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Vergüenza del siglo XXI en Europa: dos y medio años de guerra en Ucrania

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La guerra en Ucrania ha dejado un rastro de sufrimiento y destrucción. En un tenso juego de poder internacional, ¿será este el momento para que Ucrania defina su futuro frente a su agresor o estamos condenados a repetir una historia de sufrimiento?

Origen del conflicto: Crimea y Donbás

El conflicto armado entre Rusia y Ucrania en realidad comenzó hace más de 10 años, en febrero de 2014, con la invasión encubierta de Crimea por parte de tropas rusas. El conflicto se aumentó cuando los rusos y las fuerzas locales se apoderaron de una parte de Donbás, lugar en el que los separatistas celebraron referendos y declararon la formación de “repúblicas populares” en Donetsk y Lugansk. 

A pesar de los acuerdos de paz de Minsk, los ataques cibernéticos rusos contra la infraestructura de Ucrania continuaron, y en el Donbás el conflicto se suspendió temporalmente. Al mismo tiempo, Vladimir Putin, presidente de Rusia, afirmaba que una junta pronazi había tomado el poder en Ucrania y estaba atacando a los ruso-parlantes. 

Dichas declaraciones, sin ningún tipo de fundamento, se repitieron hasta que el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania. Aunque las fuerzas rusas lograron avances significativos en los primeros días, los ucranianos defendieron ciudades importantes como Kiev, y, poco a poco, empezó el contraataque. Pocos meses después, la guerra se instaló en el oriente de Ucrania en Donbás (Luganks y Donetsk), y en el sur de Ucrania en Zaporiyia y Jersón y en Crimea. 

Aunque los frentes de batalla se han movido poco durante los últimos dos años, la guerra y los bombardeos han afectado a todo el país. Las pérdidas humanas son invaluables. En febrero de 2024, Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, reconoció la muerte de 31.000 soldados ucranianos. Sin embargo, medio año antes, los estadounidenses estimaron el número de soldados ucranianos muertos en 70.000 y 120.000 heridos. 

En abril, de acuerdo con la BBC, el número de soldados rusos muertos en Ucrania ya había superado los 50.000. La anterior cifra es ocho veces mayor que el único reconocimiento oficial dado por Moscú en septiembre de 2022. Por su parte, el Ministerio de Defensa del Reino Unido emitió cifras más altas y estimó que 610.000 soldados rusos habían muertos o resultaron heridos. 

La crueldad rusa con sus propios soldados cada vez es mayor. Desde 2023, se implementó una estrategia llamada “trituradora de carne”, la cual consiste en enviar oleadas de soldados directamente al fuego enemigo. De este modo, el gobierno ruso intenta desgastar a las fuerzas ucranianas y exponer sus ubicaciones a la artillería rusa.

Los reclutas de las prisiones han sido fundamentales para el éxito de la “trituradora de carne”. Los exprisioneros, para recobrar su libertad, deben luchar hasta que la guerra termine. No obstante, según la BBC, en promedio estos soldados solo sobreviven dos meses por falta de entrenamiento y elementos básicos como armas. 

Los daños materiales de la guerra también son devastadores. Según los últimos datos disponibles de la Escuela de Economía de Kiev de enero 2024, los daños directos documentados a la infraestructura ucraniana ascienden a 155 mil millones de dólares. Las viviendas ocupan el primer lugar con casi 250.000 edificios afectados o destruidos, los cuales han sido valorados en 58.900 millones de dólares. Por su parte, los daños a la infraestructura han alcanzado los 36.800 millones, a la industria y las empresas los 13.100 millones y a la agroindustria 8.700 millones.

Foto: Wikimedia Commons los daños directos documentados a la infraestructura ucraniana ascienden a 155 mil millones de dólares

Un conflicto que no da tregua

Y la guerra continúa. En septiembre de 2024, Putin ordenó un aumento de 180,000 soldados, la tercera vez desde que inició la invasión de Ucrania. Este decreto surge tras el ataque relámpago que Ucrania lanzó en agosto en la región rusa de Kursk, la primera incursión extranjera en territorio ruso desde la Segunda Guerra Mundial. 

A pesar de los contraataques rusos y las pérdidas ucranianas, Zelensky persiste en abrir este nuevo frente de combate para frenar el avance ruso en el este de Ucrania. También, busca desarrollar capacidades ofensivas de mayor alcance para dañar la infraestructura rusa, como aeródromos y depósitos de combustible. Por este motivo, exige mayor libertad para usar misiles occidentales de precisión en ataques dentro de territorio enemigo.

Estados Unidos ha ajustado su política y permite ataques limitados contra Rusia con armas suministradas por ellos, pero aún no ha autorizado el uso de sistemas de mayor alcance. Los funcionarios estadounidenses han expresado su preocupación, ya que una intervención directa podría escalar el conflicto. De hecho, en septiembre de 2024, Putin advirtió nuevamente que levantar esas restricciones sería considerado un acto de guerra.

¿Podría acercarse un punto de inflexión en la guerra? Desde 2022, Estados Unidos, la Unión Europea y el G7 han impuesto sanciones para aislar a Rusia del sistema financiero global, reducir los ingresos de su sector energético y debilitar su capacidad militar. La inesperada resistencia de Ucrania, apoyada por los aliados de la OTAN, ha colocado a Rusia en un escenario de conflicto prolongado y cada vez más doloroso. 

Esta situación ejerce presión sobre el panorama político interno y proyecta externamente una Rusia debilitada. En este contexto, surge una oportunidad para que líderes de Estados Unidos y Alemania —los principales aliados de Ucrania— exploren conversaciones de paz. Ambos gobiernos temen una escalada y están comprometidos con la paz negociada antes que con una victoria militar ucraniana.

La propuesta rusa ofrece garantías de seguridad a Ucrania a cambio de su neutralidad permanente. Esto incluiría un ejército ucraniano limitado y que Ucrania ingrese a la Unión Europea. Además, ambas partes tendrían entre 10 y 15 años para resolver el estatus de Crimea y las fronteras del este. Rusia busca consolidar sus conquistas territoriales. 

Hasta ahora, Zelensky ha rechazado cualquier acuerdo con el actual gobierno ruso, pero la situación podría estar cambiando. Incluso ha sugerido que los representantes rusos participen en la segunda «cumbre de paz», programada para noviembre de 2024. Se sospecha que la población ucraniana está cada vez más agotada por la guerra. Una encuesta reciente del Centro Razumkov sugiere que, aunque la mayoría de los ucranianos desean un retorno a las fronteras de 1991, el 46% no ve mal la idea de negarse a ser reclutados.

El escenario internacional también favorece una paz negociada. Una encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores de febrero de 2024 muestra que los europeos son pesimistas sobre una victoria de Ucrania y creen que la guerra terminará en algún tipo de acuerdo. Si Estados Unidos se retirara, lo que podría ocurrir si Donald Trump gana las elecciones, solo una minoría de los europeos (20%) querría que Europa aumentara su apoyo a Ucrania. 

En varios países predomina la opinión de que Europa debería seguir el ejemplo de Estados Unidos y alentar a Ucrania a alcanzar un acuerdo de paz. Esta postura es respaldada por el 54% de los encuestados en Hungría, el 44% en Rumania y el 42% en Austria y Grecia. 

Aunque Donald Trump ha expresado admiración por Putin y su estilo de liderazgo, su mandato no brindó a Rusia los beneficios esperados. Putin no tiene razones para creer que una eventual segunda presidencia de Trump sería distinta. Especialmente porque Trump se ha presentado como un líder firme bajo cuyo mando Rusia no habría invadido Ucrania. Por lo tanto, es poco probable que quiera mostrarse débil ante Putin.

La guerra en Ucrania es una tragedia en el siglo XXI para Europa. Más de dos años y medio de muerte, destrucción y sufrimiento humano. La única esperanza parece ser una paz negociada donde Ucrania deba ceder ante su agresor: Rusia. La historia se repite, pero no se aprende nada. La humanidad parece perder su rumbo. ¿O tal vez su destino es la autodestrucción?

Acerca del autor

Ildikó Szegedy-Maszák
ISzegedy@razonpublica.org.co | + posts

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

1 comentarios

Ildikó Szegedy-Maszák

Escrito por:

Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Comentarios de “Vergüenza del siglo XXI en Europa: dos y medio años de guerra en Ucrania”

  1. Porque no comenta nada de los verdaderos motivos de la guerra de Ucrania…,la OTAN que se extiende al este de Europa.,a pesar de se haber comprometido a no hacerlo y que rechazo la petición de Moscou a entrar en la OTAN en 2008 …si ya Rusia es un país capitalista y no comunista…esas son las verdaderas razón del conflicto…

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