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Por fin el Brexit: ¿qué sigue ahora?

Escrito por Ildikó Szegedy-Maszák

Ildikó SzegedyEl Brexit deja graves consecuencias tanto para el Reino Unido como para la Unión Europea y marca el comienzo de una nueva era.

Ildikó Szegedy-Maszák*

Un nuevo comienzo

El pasado 31 de enero, el Reino Unido salió oficialmente de la Unión Europea. Desde entonces, no tiene representación en el Parlamento Europeo y tampoco participa en las instituciones políticas de la Unión Europea.

El resto de las relaciones siguen intactas por un período de transición, que irá hasta el 31 de diciembre de 2020. Durante ese período, el Reino Unido permanecerá dentro de la unión aduanera y del mercado común y, por ende, seguirá cumpliendo con las normas de la Unión Europea y contribuirá a su presupuesto.

La noche del Brexit, el primer ministro británico Boris Johnson afirmó: “esto no es un final, sino un comienzo (…) que sea el inicio de una nueva era de cooperación amistosa entre la Unión Europea y un energético Reino Unido”. Sin embargo, el prolongado y confuso divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europa deja mucha incertidumbre y desconfianza entre las partes.

Las dificultades para el Reino Unido

Después de concluido el período de transición, el Reino Unido y la Unión Europea negociarán un acuerdo donde estipulen detalladamente cómo serán sus nuevas relaciones. Pero las negociaciones empezarán en marzo, o sea que habrá apenas diez meses para tratar una lista casi infinita de temas. Si pasan los diez meses y no han concluido las negociaciones, automáticamente se producirá el llamado “Brexit duro”, es decir, una salida sin acuerdo.

En realidad, el acuerdo para negociar la salida del Reino Unido es un Tratado de Libre Comercio (TLC). Sin embargo, la relación que se acuerde debe ser estrecha, lo más cercana posible a un mercado común. Un ejemplo que puede seguirse es la relación entre Suiza y la Unión Europea, pero hay que tener en cuenta que se necesitaron más de cien acuerdos internacionales diferentes para alcanzar una relación semejante.

el Reino Unido deja un gran hueco presupuestal

Con el Brexit, el Reino Unido busca regirse por regulaciones distintas de las de la Unión Europea y firmar sus propios tratados comerciales, pero a la vez busca mantener intactos sus privilegios comerciales con el bloque europeo. Suena complicado y hasta imposible.

En algunos puntos, parece que ambos objetivos no son compatibles. Así, por ejemplo, el Reino Unido quiere normas distintas sobre trabajo, medio ambiente y seguridad de los productos. Pero si el Reino Unido se distancia del estándar europeo en estos puntos, es muy probable que no logre acceder al mercado europeo.

Puede leer: El Brexit no podrá separar del todo al Reino Unido de Europa

Los otros conflictos

Otros posibles conflictos que puede causar el Brexit y que han llamado la atención de la prensa internacional son:

  1. El precio de salir de la Unión Europea

Según Reality Check de la BBC, el Reino Unido deberá pagar alrededor de 60.000 millones de dólares a la Unión Europea. Esa cifra corresponde a la porción de las responsabilidades financieras de la Unión Europea que deben ser pagadas por el Reino Unido. La mayor parte se pagará en 2022, aunque habrá pagos menores –por concepto de pensiones– que se harán hasta 2060.

  1. La situación de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido

El libre movimiento de personas se mantendrá hasta finales de 2020. Además, cualquier ciudadano de la Unión Europea que actualmente esté viviendo en el Reino Unido y quiera quedarse puede presentar una solicitud y hacerlo como en el pasado.

  1. La frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Es poco claro si habrá controles al ingreso de personas y bienes en la frontera y de qué forma se harán. En este punto, hasta la integridad territorial del Reino Unido puede estar en juego. Un mal manejo desestabilizaría la frágil paz en Irlanda del Norte, y además podría intensificar las intenciones independentistas en Escocia.

Foto: Flickr
La salida del Reino Unido no sólo habla de las dificultades entre los países, sino del fin de una historia larga de cooperación internacional.

El prolongado y confuso divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europa deja mucha incertidumbre

Además, hay otros temas bastante gruesos y menos conocidos que dificultan aún más las negociaciones, entre otros:

  • La cooperación en materia de aplicación de leyes y de seguridad;
  • El intercambio de datos;
  • El reconocimiento de equivalencia de regulación y supervisión en el sector financiero;
  • La licencia y regulación de medicamentos;
  • Las normas sobre aviación;
  • El acceso europeo a aguas pesqueras del Reino Unido;
  • El suministro de electricidad y gas.

Por otro lado, simultáneamente, el Reino Unido tiene que asumir tareas que antes llevaba a cabo la Unión Europea, por ejemplo:

  • Construir un nuevo sistema de inmigración;
  • Afinar su política exterior y de seguridad;
  • Firmar otros tratados de libre comercio, incluyendo un posible acuerdo con Estados Unidos.

Le recomendamos: El Brexit y nosotros

Las dificultades para la Unión Europea

Pero las dificultades del divorcio no son solo para el Reino Unido. Como cualquier separación, el Brexit es difícil para ambas partes. La salida del Reino Unido también desequilibrará la Unión Europea desde un punto de vista económico y político.

Desde el principio, el Brexit destruyó el eje Berlín-París-Londres. Aunque el presidente de Francia, Emanuel Macron, propuso revivir la alianza entre Francia, Alemania y Polonia –conocida como el triángulo de Weimar–, es más que obvio que el Reino Unido no puede sustituirse tan fácilmente. Recordemos que en el Reino Unido habitan más de 66 millones de habitantes, que es la sexta economía más grande del mundo y que dispone del ejército más grande de Europa.

La importancia del Reino Unido se ve aún más clara en la actual crisis del proceso presupuestario de la Unión Europea. Indudablemente, el Reino Unido deja un gran hueco presupuestal, pues era un contribuidor neto, es decir, pagaba más de lo que recibía.

A lo anterior se añaden las difíciles negociaciones del presupuesto. Actualmente, existen dos grupos con posiciones aparentemente irreconciliables.

  • Por un lado, están los denominados “frugales”, que son contribuyentes netos del presupuesto comunitario. Entre ellos figuran Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Austria. Estos países piden limitar el presupuesto al 1 por ciento del PIB y piden eliminar políticas, según ellos antiguadas y poco eficientes, como la Política Agrícola Común y los fondos estructurales. Sin embargo, proponen más inversión en defensa, en la lucha contra la inmigración ilegal y en innovación y desarrollo.
  • En el otro lado, hay quince países beneficiaros netos de los fondos europeos, los autoproclamados “amigos de la cohesión”: Bulgaria, República Checa, Chipre, España, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Rumanía. Este grupo aboga por mantener la estructura del presupuesto actual y además pide ampliarlo al 1,3 por ciento del PIB.

Foto: Pixabay
La salida del Reino Unido de la Unión Europea, por ahora, es una ruptura política pero no económica.

El siguiente período presupuestal de siete años comenzará en 2021. Ya han transcurrido casi dos años desde que se iniciaron las negociaciones. Sin embargo, no hay ningún acuerdo en un proceso que además requiere de una votación unánime.

La avalancha

Los grandes cambios, como el Brexit, tienen efectos que pueden parecer paradójicos. A pesar de las dificultades, la Unión Europea lanzó recientemente un proyecto ambicioso para redefinir su papel en el futuro.

Úrsula von der Leyen, nueva presidenta de la Comisión Europea, subrayó que “las personas tienen que ser el centro mismo de todas nuestras políticas; por ello, quisiera que todos los europeos contribuyan activamente a la Conferencia sobre el Futuro de Europa y que tengan un papel principal en la fijación de las prioridades de la Unión Europea. Solo trabajando juntos podremos construir la Unión del porvenir”.

La Comisión propone que la Conferencia, que contará con la más amplia y directa participación jamás vista de ciudadanos europeos, se instale el 9 de mayo 2020, el Día de Europa. Además, la Conferencia tendrá lugar en un año simbólico: setenta años después de la firma de la Declaración de Schuman y 75 años después del final de la Segunda Guerra Mundial.

En todo caso, el Brexit dividirá la historia de Europa en dos. Adam Fleming, corresponsal de la BBC en Bruselas, identifica dos grandes preocupaciones del Brexit. “¿Es bueno para la Unión Europea tratar a su vecino más grande, más cercano y rico como si fuera cualquier otro país no perteneciente a la Unión Europea? ¿Y podrá el Reino Unido obtener más del resto del mundo de lo que pierde de la Unión Europea?”

Yo iría aún más lejos: el Brexit lanzó una peligrosa avalancha de críticas y dudas sobre la unidad y la solidaridad, que todavía no ha parado, ni para el Reino Unido, ni para Europa y tampoco para el mundo. ¿En qué acabará esa avalancha?

*Profesora de la Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE de Budapest, con LLM de London School of Economics and Political Science, y doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, cónsul honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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