
La muerte de Alekséi Navalni: ¿qué pasará en Rusia?
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Foto: Wikimedia Commons
La muerte del principal opositor de Putin plantea la pregunta de si es posible una Rusia democrática.
Ildiko Szegedy-Maszák*
¿Quién fue Alekséi Navalni?
Alekséi Navalni, líder de la oposición política en Rusia, cayó inconsciente y murió el 16 de febrero de 2024 en la colonia penal ártica “Lobo Polar”, donde cumplía una condena de tres décadas por cargos de fraude, desacato al tribunal y extremismo.
De manera inmediata el jefe de su equipo, Leonid Volkov, anunció que Navalni no murió sino que Putin lo mató. El Kremlin rechazó las acusaciones y los funcionarios rusos insistieron en que Navalni fue un extremista, títere de la CIA con intenciones de sembrar el caos y convertir a Rusia en un Estado sometido a Occidente.
Alekséi Navalni comenzó su carrera como bloguero anticorrupción con millones de seguidores en las redes sociales que organizaba protestas callejeras. Navalni movilizó a una generación de jóvenes rusos y saltó a la fama por sus investigaciones sobre la élite rusa. Durante años criticó al gobierno Putin en las redes sociales, acusando al líder ruso de patrocinio “feudal” y de dirigir un sistema plagado de “ladrones”.
Navalni se había convertido en el líder más destacado de la oposición tras el asesinato del crítico de Putin, Boris Nemtsov, en 2015, quien estaba investigando el despliegue de tropas rusas en la región de Donbás, en el este de Ucrania, acusasiones negadas por el Kremlin. Al poco tiempo, Putin reconoció el poder político de Navalni.
En 2017 un tribunal ruso lo condenó por primera vez por cargos de fraude, y Navalni fue excluido de participar como candidato en las elecciones presidenciales contra Putin. La reacción de Navalni y sus seguidores fue la de organizar protestas y boicots en todo el país contra la reelección de Putin y establecer oficinas para investigar los escándalos de corrupción de la élite rusa. Las autoridades respondieron encarcelándolo por lavado de dinero.
En 2020, Navalni consiguió que algunos de sus simpatizantes fueran elegidos en consejos locales en Siberia. Ese mismo año, Navalni cayó gravemente enfermo y perdió la conciencia mientras volaba de Siberia a Moscú. Como resultado de la presión de la comunidad internacional, fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento, donde el gobierno alemán estableció que había sido envenenado con un agente nervioso de grado militar llamado Novichok, un arma química desarrollada por la Unión Soviética. Cinco meses después, Navalni regresó a Moscú, aunque podía prever su arresto inmediato a su llegada.
En este entonces fue cuando su equipo publicó el video llamado «El palacio de Putin» sobre una propiedad junto al Mar Negro supuestamente financiada por oligarcas rusos cercanos al presidente, con un costo de 1370 millones de dólares, “el soborno más grande de la historia”. “[Ellos] construyeron un palacio para su jefe con este dinero”, dijo Navalni en el video que Putin calificó de “compilación y montaje” y añadió que lo encontraba “aburrido”.
Sin embargo, esta vez decenas de miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes rusos, salieron a las calles para exigir la liberación de Navalni en el mayor enfrentamiento público en años entre el Kremlin y sus críticos.
La reacción de Navalni y sus seguidores fue la de organizar protestas y boicots en todo el país contra la reelección de Putin y establecer oficinas para investigar los escándalos de corrupción de la élite rusa. Las autoridades respondieron encarcelándolo por lavado de dinero.
En diciembre de 2023, las autoridades lo trasladaron a la colonia penal del Ártico conocida oficialmente como IK-3 Lobo Polar, ubicada en una de las ciudades más remotas de Rusia. Fue visto públicamente por última vez el día antes de su muerte, cuando apareció a través de un enlace de video en una audiencia judicial, aparentemente haciendo bromas agridulces sobre el agotamiento de sus propios fondos, comparándolos con el salario del juez federal ruso.

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Una Rusia “feliz y libre”
Para el régimen de Putin, el mayor «pecado» de Navalni fue hacer creer a los rusos que hay un mejor futuro para Rusia en un país democrático sin Putin. Es por eso que Navalni se convirtió en el enemigo político más feroz del régimen, una persona a quien Putin prefirió ni siquiera nombrar. Navalni creía en una Rusia donde la vida pueda ser «feliz y libre». Como expresó en agosto de 2023 durante su audiencia judicial:
«… Para que nazca un país nuevo, libre y próspero, debe tener padres. Los que lo deseen, lo esperen y estén dispuestos a hacer algunos sacrificios por el bien de su nacimiento. Saber que vale la pena. No todo el mundo tiene que ir a la cárcel… Pero todo el mundo tiene que hacer algún sacrificio, algún esfuerzo. Se me acusa de incitar al odio… Pero no, no incito al odio. Solo recuerdo que una persona tiene dos piernas: la conciencia y el intelecto. Y cuando te canses de resbalar en este poder [del Kremlin], de lastimarte la frente y el futuro, cuando finalmente comprendas que el rechazo de la conciencia eventualmente conducirá a la desaparición del intelecto, entonces, tal vez, te pararás sobre esas dos piernas sobre las que una persona debe pararse, y juntos podremos acercar a la Hermosa Rusia del Futuro».
¿El fin de una era?
Sin embargo, la muerte del líder opositor también marca el fin de una era para Rusia. Hoy, en el segundo aniversario de la infame agresión y su guerra total en Ucrania, con sofocantes leyes de censura digital, y masivas encarcelaciones de civiles que parecen replicar la represión política de las épocas comunistas anteriores a las de Mikhail Gorbachev, es poco probable que se repitan las protestas masivas que Navalni alguna vez logró movilizar.
Si bien Navalni fue el primer líder en construir una oposición nacional rusa, hubo otras facciones de la oposición que no eran cercanas a él ni a su organización. Antes de su muerte, hubo desacuerdos públicos entre miembros de su equipo y otros políticos sobre cómo podrían desafiar a Putin en las próximas elecciones de marzo. En realidad el mayor desafío actual de la oposición rusa es como unirse para enfrentar las elecciones presidenciales de 2024.
Putin se encamina a un quinto mandato para convertirse en el segundo líder más longevo de su país después de Iósif Stalin. Además, en virtud de los cambios constitucionales ejecutados antes de la guerra en Ucrania, puede permanecer en el poder hasta 2036. Sin embargo, las elecciones presidenciales de marzo serán probablemente un acto de teatro político. El propósito del régimen es enviar un mensaje a los rusos y al mundo de que el pueblo está con Putin y a favor de la guerra contra Ucrania.
Boris Nadezhdin era el único candidato que se oponía a la guerra en Ucrania, pero el régimen prohibió su candidatura. La decisión fue tomada por el Comité Electoral Central de Rusia, el organismo encargado de registrar y verificar a los posibles candidatos. Según esta autoridad, Nadezhdin solo recogió 95 587 firmas legítimas, 5000 menos que las 100 000 de referencia. Algo muy diferente a la realidad. En semanas anteriores se reportó que miles de personas hacían cola en toda Rusia para dar su apoyo al político liberal Boris Nadezhdin en su intento de derrocar a Vladimir Putin.
Actualmente, el poder político de la oposición rusa es limitado o nulo. Los índices de aprobación de Putin se encuentran en un máximo constante del 83 % en los últimos meses, según cifras publicadas en diciembre de 2023 por el Centro Levada de Rusia. Estos resultados se asemejan a los cínicos comentarios del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al afirmar que «Nuestras elecciones presidenciales no son realmente democracia; es una burocracia costosa».
las elecciones presidenciales de marzo serán probablemente un acto de teatro político. El propósito del régimen es enviar un mensaje a los rusos y al mundo de que el pueblo está con Putin y a favor de la guerra contra Ucrania.
Putin en poder por lo menos 5 años más, la guerra en Ukrania sin terminar, Alekséi Navalni muerto. ¿Hay un futuro “feliz” para Rusia? Tenemos que creerle a Mikhail Zygar, quien fue amigo de Navalni, y editor de Dozhd, único canal independiente rusa de noticias, prohibido en 2022: “Ahora a mucha gente le parece que Rusia ya no tiene futuro. Pero, de hecho, su futuro está precisamente en esas personas que están de luto por Alekséi Navalni en todo el mundo. Nos unió y nos pidió que no nos rindiéramos. «Tú y nosotros no nos queda nadie más que tú y nosotros. Trabajemos juntos»”.
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Acerca del autor
Ildikó Szegedy-Maszák
Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co
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