Más allá de la ideología: por qué el no a los médicos cubanos - Razón Pública
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Más allá de la ideología: por qué el no a los médicos cubanos

Escrito por Sergio Ángel - Nastassja Rojas
Sergio Angel
Nastassja Rojas

Aunque la discusión sobre la posible llegada de médicos cubanos a Colombia se ha politizado, hay razones de peso para no solicitar estas ayudas.

Sergio Ángel*
Nastassja Rojas**

Un debate politizado

Este 26 de julio se hizo pública una carta del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, al embajador de Cuba en Colombia solicitándole apoyo para traer a la ciudad médicos cubanos, especialistas en cuidados intensivos.

El debate se politizó inmediatamente. El expresidente Uribe afirmó que así había empezado “la toma de Venezuela”, mientras que el senador Gustavo Bolívar escribió que quienes criticaban la llegada de médicos cubanos preferían “una mamá muerta por COVID que auxiliada por un cubano”.

Pero la discusión tiene mucho más que ideología. En este artículo exponemos las razones de más peso para no solicitar la presencia de médicos cubanos, independientemente de las opiniones que se tengan sobre el gobierno o el régimen político de la isla.

Las solicitudes de Quintero y Caicedo

El 17 de julio, el gobernador de Magdalena, Carlos Caicedo, ya había hecho una solicitud al gobierno cubano. Y aunque los medios hayan presentado ambas solicitudes como si fueran iguales, lo cierto es que se diferencian por al menos tres motivos:

1. Caicedo ya había buscado la cooperación de Cuba; en febrero, el gobernador había acordado formas de cooperación en deporte, salud y educación con ese país.

2. La solicitud de Caicedo se parece más a lo que han ofrecido estas misiones en otros países: atención en medicina comunitaria y preventiva, y no en medicina especializada y altamente calificada. La carta de Quintero supone en cambio que la isla puede apoyar el manejo de Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs).

3. Quintero apela a la “solidaridad” del gobierno cubano, al paso que Caicedo entiende que esta cooperación tiene costo y por ende habla de “apoyo” y no de “ayuda”, como Quintero.

Las misiones tienen costo

Las misiones médicas cubanas no son un servicio altruista que se brinda al mundo como parte de la “solidaridad entre los pueblos”. En realidad, Cuba “exporta” personal sanitario para obtener divisas y así compensar una balanza comercial deficitaria.
En la región hay varios casos de apoyo de personal sanitario cubano que demuestran el verdadero costo de estos servicios. Recientemente, Cuba envió una brigada médica a la ciudad de México para atender la pandemia; según el Diario de Cuba, el contrato costó 6.255.792 dólares: 10.700 por cada una de las personas que permanecieron en México entre abril y comienzos de julio.

Entre las actividades del contrato se incluye la atención directa a pacientes con COVID-19, capacitación, especialización, asesoría e investigación conjunta. Además, el personal enviado a la ciudad de México está compuesto por una diversidad de profesionales: enfermeros, epidemiólogos, especialistas en medicina interna y en medicina crítica y biomédicos.

Pero además de que el costo de la misión es alto —y no incluye personal especializado para el manejo de UCIs—, su presencia no garantiza, por supuesto, el éxito. De hecho, como se ve en la gráfica siguiente, el comportamiento del virus no cambió drásticamente después de la permanencia de estos médicos en México.

México. Nuevas muertes confirmadas por COVID-19

Fuente: Our World in Data con datos de European CDC – situation update worldwide.

Trabajo forzado

En las redes sociales se ha banalizado el argumento sobre las condiciones de trabajo de los médicos de las misiones cubanas. Sin embargo, la ONU ha dicho de manera específica que el personal sanitario vinculado a estas misiones es sometido a una “forma de esclavitud y trabajo forzado” .

Los médicos y enfermeros de las misiones cubanas deben aceptar, entre otras, las siguientes condiciones:

• Recibir entre el 15% y el 30% de lo que paga el país anfitrión por la labor realizada.
• Una parte de ese ingreso es retenido por el gobierno cubano y entregado al profesional una vez haya regresado a la isla;
• Se limita su libertad de movimiento y se les vigila constantemente;
• Se limita su derecho a la privacidad;
• En caso de abandonar la misión o de no regresar a Cuba, pueden ser castigados con penas de prisión de tres años a ocho años;
• Deben abstenerse de regresar a la isla durante ocho años en caso de desertar, y sus familias suelen ser objeto de señalamientos y retaliaciones por parte de entidades gubernamentales.

Y aunque Cuba no ha respondido a estas denuncias de la ONG Prisioners Defenders, en el sistema jurídico internacional la falta de respuesta se califica como una “aceptación tácita de las acusaciones”.

Foto: Facebook Daniel Quintero - La polémica surgió por el pedido de Daniel Quintero de ayuda a las misiones médicas cubanas.

¿Solo fama?

Aunque, en general, los médicos cubanos tienen fama de ser buenos profesionales, la calidad del personal enviado en misiones sanitarias ha sido puesto en duda de manera insistente.

Como lo ha señalado en diferentes ocasiones el presidente de la Federación Médica Venezolana, la mayoría de los enviados no tiene título de profesional en medicina, sino únicamente diplomas de asistente sanitario.

En el pasado ya se han manifestado dudas sobre la calidad de la educación médica en la isla:

• En un sonado caso, un grupo de estudiantes paquistaníes denunció que después de haber estudiado medicina en Cuba no tenía los conocimientos para aprobar los exámenes que les exigía su país para validar los títulos;
• El director de la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica, Ricardo Boza, ha afirmado que la preparación de los médicos cubanos es “muy deficiente”.

Estos son referencias para dudar de la excelencia profesional de los médicos cubanos.

Aunque la isla muestra excelentes indicadores de salud pública, algunos incluso afirman que se trata de una manipulación estadística; por ejemplo, una publicación de Health Policy and Planning mostró que los buenos indicadores sobre mortalidad infantil se alcanzaron reclasificando las muertes neonatales como muertes fetales y abortos forzados.

Un falso dilema

Por todo lo anterior, no es cierto que quienes rechazan la invitación a misiones médicas cubanas a Colombia “prefieran morir antes de que los atienda un cubano”.

Al margen de las ideologías, hay razones para oponerse a la presencia de estas brigadas, que van desde sus aptitudes profesionales, pasando por los costos de su contratación y la eficacia de los servicios, hasta la dignidad del personal contratado.

En condiciones diferentes, valdría la pena considerar la llegada de estas misiones: si hubiera garantías de que el personal está altamente calificado, si el dinero que se paga por los servicios fuera recibido por los médicos, y si fuera claro que su llegada podría ayudar a contener el virus.

El gobernador de Magdalena parece tener intenciones políticas para traer profesionales cubanos. Pero, en el caso de Quintero —que no parece tener esas mismas intenciones—, es posible que los argumentos aquí expuestos sirvan para repensar su solicitud.

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