Ildikó Szegedy-Maszák, autor en Razón Pública
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La muerte del principal opositor de Putin plantea la pregunta de si es posible una Rusia democrática.

Ildiko Szegedy-Maszák*

¿Quién fue Alekséi Navalni?

Alekséi Navalni, líder de la oposición política en Rusia, cayó inconsciente y murió el 16 de febrero de 2024 en la colonia penal ártica “Lobo Polar”, donde cumplía una condena de tres décadas por cargos de fraude, desacato al tribunal y extremismo. 

De manera inmediata el jefe de su equipo, Leonid Volkov, anunció que Navalni no murió sino que Putin lo mató. El Kremlin rechazó las acusaciones y los funcionarios rusos insistieron en que Navalni fue un extremista, títere de la CIA con intenciones de sembrar el caos y convertir a Rusia en un Estado sometido a Occidente.

Alekséi Navalni comenzó su carrera como bloguero anticorrupción con millones de seguidores en las redes sociales que organizaba protestas callejeras. Navalni movilizó a una generación de jóvenes rusos y saltó a la fama por sus investigaciones sobre la élite rusa. Durante años criticó al gobierno Putin en las redes sociales, acusando al líder ruso de patrocinio “feudal” y de dirigir un sistema plagado de “ladrones”. 

Navalni se había convertido en el líder más destacado de la oposición tras el asesinato del crítico de Putin, Boris Nemtsov, en 2015, quien estaba investigando el despliegue de tropas rusas en la región de Donbás, en el este de Ucrania, acusasiones negadas por el Kremlin. Al poco tiempo, Putin reconoció el poder político de Navalni. 

En 2017 un tribunal ruso lo condenó por primera vez por cargos de fraude, y Navalni fue excluido de participar como candidato en las elecciones presidenciales contra Putin. La reacción de Navalni y sus seguidores fue la de  organizar protestas y boicots en todo el país contra la reelección de Putin y establecer oficinas para investigar los escándalos de corrupción de la élite rusa. Las autoridades respondieron encarcelándolo por lavado de dinero.

En 2020, Navalni consiguió que algunos de sus simpatizantes fueran elegidos en consejos locales en Siberia. Ese mismo año, Navalni cayó gravemente enfermo y perdió la conciencia mientras volaba de Siberia a Moscú. Como resultado de la presión de la comunidad internacional, fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento, donde el gobierno alemán estableció que había sido envenenado con un agente nervioso de grado militar llamado Novichok, un arma química desarrollada por la Unión Soviética. Cinco meses después, Navalni regresó a Moscú, aunque podía prever su arresto inmediato a su llegada. 

En este entonces fue cuando su equipo publicó el video llamado «El palacio de Putin» sobre una propiedad junto al Mar Negro supuestamente financiada por oligarcas rusos cercanos al presidente, con un costo de 1370 millones de dólares, “el soborno más grande de la historia”. “[Ellos] construyeron un palacio para su jefe con este dinero”, dijo Navalni en el video que Putin calificó de “compilación y montaje” y añadió que lo encontraba “aburrido”. 

Sin embargo, esta vez decenas de miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes rusos, salieron a las calles para exigir la liberación de Navalni en el mayor enfrentamiento público en años entre el Kremlin y sus críticos.

La reacción de Navalni y sus seguidores fue la de organizar protestas y boicots en todo el país contra la reelección de Putin y establecer oficinas para investigar los escándalos de corrupción de la élite rusa. Las autoridades respondieron encarcelándolo por lavado de dinero.

Las represalias del Kremlin fueron duras. En marzo de 2021, las autoridades rusas condenaron a Navalni a pagar dos años de prisión en una colonia penal conocida por su trato abusivo a los reclusos. Sus partidarios insistieron en que las acusaciones, como ya de costumbre, se basaban en cargos fabricados. Pero en agosto de 2023, se le añadieron 19 años, esta vez por cargos de apoyo al “extremismo”. 

En diciembre de 2023, las autoridades lo trasladaron a la colonia penal del Ártico conocida oficialmente como IK-3 Lobo Polar, ubicada en una de las ciudades más remotas de Rusia. Fue visto públicamente por última vez el día antes de su muerte, cuando apareció a través de un enlace de video en una audiencia judicial, aparentemente haciendo bromas agridulces sobre el agotamiento de sus propios fondos, comparándolos con el salario del juez federal ruso.

Foto: Flickr: Denis Mironov - Navalni saltó a la fama por sus investigaciones sobre la élite rusa y movilizó a una generación de jóvenes.

Puede Leer: Bombardeo ruso sobre colombianos: ¿la seguridad de los individuos o la responsabilidad de los Estados?

Una Rusia “feliz y libre”

Para el régimen de Putin, el mayor «pecado» de Navalni fue hacer creer a los rusos que hay un mejor futuro para Rusia en un país democrático sin Putin. Es por eso que Navalni se convirtió en el enemigo político más feroz del régimen, una persona a quien Putin prefirió ni siquiera nombrar. Navalni creía en una Rusia donde la vida pueda ser «feliz y libre». Como expresó en agosto de 2023 durante su audiencia judicial

«… Para que nazca un país nuevo, libre y próspero, debe tener padres. Los que lo deseen, lo esperen y estén dispuestos a hacer algunos sacrificios por el bien de su nacimiento. Saber que vale la pena. No todo el mundo tiene que ir a la cárcel… Pero todo el mundo tiene que hacer algún sacrificio, algún esfuerzo. Se me acusa de incitar al odio… Pero no, no incito al odio. Solo recuerdo que una persona tiene dos piernas: la conciencia y el intelecto. Y cuando te canses de resbalar en este poder [del Kremlin], de lastimarte la frente y el futuro, cuando finalmente comprendas que el rechazo de la conciencia eventualmente conducirá a la desaparición del intelecto, entonces, tal vez, te pararás sobre esas dos piernas sobre las que una persona debe pararse, y juntos podremos acercar a la Hermosa Rusia del Futuro».

¿El fin de una era?

Sin embargo, la muerte del líder opositor también marca el fin de una era para Rusia. Hoy, en el segundo aniversario de la infame agresión y su guerra total en Ucrania, con sofocantes leyes de censura digital, y masivas encarcelaciones de civiles que parecen replicar la represión política de las épocas comunistas anteriores a las de Mikhail Gorbachev, es poco probable que se repitan las protestas masivas que Navalni alguna vez logró movilizar.

Si bien Navalni fue el primer líder en construir una oposición nacional rusa, hubo otras facciones de la oposición que no eran cercanas a él ni a su organización. Antes de su muerte, hubo desacuerdos públicos entre miembros de su equipo y otros políticos sobre cómo podrían desafiar a Putin en las próximas elecciones de marzo. En realidad el mayor desafío actual de la oposición rusa es como unirse para enfrentar las elecciones presidenciales de 2024. 

Putin se encamina a un quinto mandato para convertirse en el segundo líder más longevo de su país después de Iósif Stalin. Además, en virtud de los cambios constitucionales ejecutados antes de la guerra en Ucrania, puede permanecer en el poder hasta 2036. Sin embargo, las elecciones presidenciales de marzo serán probablemente un acto de teatro político. El propósito del régimen es enviar un mensaje a los rusos y al mundo de que el pueblo está con Putin y a favor de la guerra contra Ucrania.

Boris Nadezhdin era el único candidato que se oponía a la guerra en Ucrania, pero el régimen prohibió su candidatura. La decisión fue tomada por el Comité Electoral Central de Rusia, el organismo encargado de registrar y verificar a los posibles candidatos. Según esta autoridad, Nadezhdin solo recogió 95 587 firmas legítimas, 5000 menos que las 100 000 de referencia. Algo muy diferente a la realidad. En semanas anteriores se reportó que miles de personas hacían cola en toda Rusia para dar su apoyo al político liberal Boris Nadezhdin en su intento de derrocar a Vladimir Putin.

Actualmente, el poder político de la oposición rusa es limitado o nulo. Los índices de aprobación de Putin se encuentran en un máximo constante del 83 % en los últimos meses, según cifras publicadas en diciembre de 2023 por el Centro Levada de Rusia. Estos resultados se asemejan a los cínicos comentarios del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al afirmar que «Nuestras elecciones presidenciales no son realmente democracia; es una burocracia costosa». 

las elecciones presidenciales de marzo serán probablemente un acto de teatro político. El propósito del régimen es enviar un mensaje a los rusos y al mundo de que el pueblo está con Putin y a favor de la guerra contra Ucrania.

Sin embargo, el Kremlin está tratando de enmarcar las próximas elecciones presidenciales como un gran evento nacional de tres días de exposiciones, concursos y conferencias. Pero el calibre decepcionante de los oponentes de Putin devalúa todos esos esfuerzos y el proceso corre el riesgo de ser una clara farsa. Después de las elecciones, estos problemas de la «democracia administrada» significan que el Kremlin tendrá que repensar el sistema político de Rusia que probablemente resulte en más represión política.

Putin en poder por lo menos 5 años más, la guerra en Ukrania sin terminar, Alekséi Navalni muerto. ¿Hay un futuro “feliz” para Rusia? Tenemos que creerle a Mikhail Zygar, quien fue amigo de Navalni, y editor de Dozhd, único canal independiente rusa de noticias, prohibido en 2022: “Ahora a mucha gente le parece que Rusia ya no tiene futuro. Pero, de hecho, su futuro está precisamente en esas personas que están de luto por Alekséi Navalni en todo el mundo. Nos unió y nos pidió que no nos rindiéramos. «Tú y nosotros no nos queda nadie más que tú y nosotros. Trabajemos juntos»”.

Lea en Razón Pública: Estados Unidos y China en 2024: ¿el año del dragón?

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Ildikó Szegedy-Maszák

Escrito por:

Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Foto: Flickr: Global Panorama

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La guerra en Ucrania sigue causando estragos en el mundo y el final del conflicto ni siquiera se avizora. Un examen de los desarrollos y repercusiones de la guerra que ya lleva más de un año.

Ildikó Szegedy-Maszák*

Importancia geopolítica de Ucrania

El evento más importante y trágico de 2022 fue la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Ese suceso convirtió a Ucrania en la primera línea de la lucha entre la democracia y el autoritarismo.

Ucrania ha estado en el centro de los conflictos internacionales más importantes de los últimos cien años. Rusia, por su parte, siempre ha considerado que Ucrania debe se dominada por ella. Por ejemplo, el presidente Vladimir Putin, en 2004, intervino en las elecciones ucranianas, en 2014 se apoderó de la Crimea y, en febrero de 2022 inició la invasión.

Según Halford Mackinder, Ucrania, específicamente, sus riquezas agrícolas y recursos energéticos, es la bisagra entre el corazón de Eurasia y los países económicamente avanzados de Europa. Ucrania produce grandes cantidades del trigo, maíz y cebada que se consume en el mundo. Sus exportaciones representan cerca del 6 % de todas las calorías comercializadas en los mercados internacionales de alimentos. Sumado a lo anterior, Ucrania, el segundo país más grande de Europa, domina el Mar Negro, piélago que une a la Rusia europea con el resto del continente.

Indudablemente, enfrentamos la mayor tensión entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría. Y a esto se le suma el papel actual de China, otro poder geopolítico autócrata.

Vladimir Putin intentó someter a Ucrania con la esperanza de asegurar una pieza crucial del paisaje postsoviético y, por lo tanto, alinear a otros, desde Bielorrusia hasta Kazajstán. Una rápida victoria rusa habría demostrado la fuerza y la astucia estratégica de las autocracias del mundo. De igual modo, habría modificado la situación estratégica en Europa al extender el poderío ruso desde el Mar Negro hasta el Báltico. Dicho de otra manera, hubiera hecho que la asociación chino-rusa fuera la fuerza política y económica dominante en Eurasia.

Lea en Razón Pública: Las dos guerras de Ucrania

Foto: Wikimedia Commons - El resultado neto de la guerra hasta ahora ha sido reducir a Rusia como un apéndice económico de China.

Paz lejana, escenas de pesadilla

Por este motivo, el camino hacia la paz en Ucrania todavía es muy inseguro.

Como señala Henry Kissinger, los líderes mundiales que se esfuerzan en finalizar la guerra deberían pensar en sus consecuencias y en el papel de la alta tecnología y la inteligencia artificial.

La búsqueda de la paz tiene dos componentes que a veces se consideran contradictorios: la garantía de la seguridad y la exigencia de actos de reconciliación. Si no se cumplen ambos objetivos, no podrá garantizarse ninguno de los dos.

Un año después del comienzo de la guerra en Ucrania, varios de sus frentes se parecen cada vez más a las trincheras de la Primera Guerra Mundial ilustradas en el famoso libro antibélico Sin Novedad en el Fgrente de Erich Maria Remarque, recientemente adaptada por Netflix. Este horroroso panorama es la consecuencia de la falta de precisión en la estrategia militar, las sanciones económicas y el escenario geopolítico.

Sobre la estrategia militar

Este 3 de marzo, Yevgeny Prigozhin, jefe del grupo paramilitar ruso Wagner, le pidió al presidente Zelenskiy que ordene la retirada de las tropas ucranianas de la sitiada ciudad oriental de Bakhmut.

Esta noticia despierta preguntas dolorosas. ¿Qué hay en Bakhmut, donde los rusos avanzan después de meses de estar paralizados?, ¿Qué hacen grupos paramilitares rusos en Ucrania?

Bakhmut posee una red de túneles mineros cavernosos capaces de contener tropas o tanques. Sin embargo, algunos analistas aseguran que Yevgeny Prigozhin está empeñado en someter la ciudad para adueñarse de sus minas de sal.

El grupo Wagner fue fundado por el mismo Yevgeny Prigozhin, un hombre de negocios con estrechos vínculos con el gobierno ruso. Además, es reconocido por intervenir en una docena de países africanos para consolidar el poderío ruso y para extraer recursos valiosos. En enero de 2022, Estados Unidos calificó a dicho grupo como una «importante organización criminal transnacional que está cometiendo atrocidades generalizadas y abusos contra los derechos humanos», debido a su creciente papel en la invasión rusa de Ucrania.

Bakhmut, donde miles de soldados mueren, tiene un valor militar reducido para Rusia. Sin embargo, allí se lucha por los recursos naturales que alimentan una pugna interior en la escena política rusa. Queda por ver si las hazañas en el campo de batalla del paramilitar Yevgeny Prigozhin, además de demostrar sus credenciales de liderazgo, puedan llenar cualquier vacío potencial en Moscú.

Apoyo militar y sanciones económicas

También el 3 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo que su país «no permitirá que Occidente vuelva a volar gasoductos» para que Moscú no dependa de Europa como socio energético. Este mismo día, Estados Unidos anunció un nuevo paquete de ayuda militar por valor de 400 millones de dólares. Pocos días antes, había entrado en vigor el 10º paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia.

Desde febrero de 2022, la Unión Europea ha prohibido más de 43.900 millones de euros en bienes exportados a Rusia y 91.200 millones de euros en bienes importados. Esto significa que el 49% de las exportaciones y el 58 % de las importaciones están actualmente sancionadas. Lo anterior incluye la prohibición de vender a Rusia tecnología de vanguardia (computadoras cuánticas y semiconductores avanzados, componentes electrónicos y software) y bienes para la refinación de petróleo, la industria energética, aeronáutica y espacial.

Por otro lado, no se puede importar crudo de Rusia a la Unión Europea (a partir de diciembre de 2022) ni productos refinados del petróleo (a partir de febrero de 2023). En la lista también entran destacan otros productos como el carbón, combustibles fósiles sólidos, acero, artículos siderúrgicos, hierro, oro, cemento, asfalto, madera, papel, caucho sintético, plástico, mariscos, licores (vodka), cigarrillos y cosméticos.

Es posible que la economía rusa no se haya contraído tanto como esperaban los países europeos (apenas 3,4% en 2022, según el Fondo Monetario Internacional). Sin embargo, las importaciones rusas se han desplomado debido a los controles de exportación. A medida que se agoten la materia prima y la maquinaria rusa, su industria enfrentará graves interrupciones que se verán reflejadas en los sectores de defensa y energía.

Adicionalmente, el año pasado, Rusia cortó las exportaciones de gas a Europa. Putin pensó que con el gas podría dividir a Occidente. Hasta ahora, no ha funcionado. Rusia también intentó asfixiar las exportaciones de granos del Mar Negro, pero dicha decisión resultó contraproducente porque los mayores perjudicados del bloqueo eran los países pobres de África y Oriente Medio.

El papel de China

En términos generales, la guerra de Putin ha reducido a Rusia a un apéndice económico de China, su mayor socio comercial, ya que los productos rusos exportados a China se venden con descuento.

El plan de 12 puntos propuesto por China para poner fin a la invasión rusa de Ucrania, se publicó el mismo día en que la comunidad internacional conmemoraba el primer aniversario de la guerra. Grosso modo, el plan exige el cese de las hostilidades, la reanudación de las conversaciones de paz, la protección de las centrales nucleares y la preservación de los alimentos y las cadenas de suministro. China también exige el abandono de la llamada «mentalidad de la Guerra Fría», un lenguaje codificado que Beijing usa a menudo para describir su tensa brecha geopolítica con Estados Unidos, y el levantamiento de las sanciones económicas.

Vale la pena señalar que en ningún momento China utiliza las palabras «guerra» o «invasión» para describir la situación en Ucrania. En cambio, habla de una «crisis».

La Comisión Europea inmediatamente desestimó el plan chino como una «iniciativa política», ya que, además de justificar implícitamente la agresión rusa, se trata de una interpretación sesgada del derecho internacional. China dejó clara su posición el día anterior a la presentación de sus 12 puntos, cuando se convirtió en uno de los 32 países que se abstuvieron de votar sobre la resolución de la Asamblea General de la ONU que pedía la retirada rusa de Ucrania.

Es posible que la economía rusa no se haya contraído tanto como esperaban los países europeos (apenas 3,4% en 2022, según el Fondo Monetario Internacional). Sin embargo, las importaciones rusas se han desplomado debido a los controles de exportación. A medida que se agoten la materia prima y la maquinaria rusa, su industria enfrentará graves interrupciones que se verán reflejadas en los sectores de defensa y energía.

La posición de China hace eco de las cínicas palabras de Vladimir Putin quien, pocos días antes, insistió en su discurso anual a la nación rusa que el conflicto se debía a la expansión de la OTAN hacia el este desde la Guerra Fría. Según Putin, “el pueblo de Ucrania se ha convertido en el rehén del régimen de Kiev y sus señores occidentales, que han ocupado efectivamente este país en el sentido político, militar y económico”, porque los países occidentales “tienen la intención de transformar un conflicto local en una fase de confrontación global”. Asimismo, el mandatario ruso señaló que «reaccionaremos en consecuencia, porque en este caso estamos hablando de la existencia de nuestro país».

Indudablemente, enfrentamos la mayor tensión entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría. Y a esto se le suma el papel actual de China, otro poder geopolítico autócrata.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometió defender «cada centímetro de la OTAN» cuando reaccionó al discurso de Putin. También, en Varsovia, durante las conversaciones con los aliados de la OTAN de Europa del Este, afirmó que «como flanco oriental de la OTAN, ustedes son la primera línea de nuestra defensa colectiva. Usted sabe mejor que nadie lo que está en juego en este conflicto. No solo para Ucrania, sino para la libertad de las democracias en toda Europa y en todo el mundo».

La guerra parece destinada a prolongarse hasta llegar a un punto muerto y se acuerde un armisticio que dibuje una nueva frontera entre Ucrania y Rusia. El problema con las guerras prolongadas es que los públicos estadounidenses y europeos tienden a hartarse de ellas mucho antes que el enemigo. Ojalá nunca olvidemos el privilegio excepcional que representan nuestros sistemas democráticos.

Puede leer: Así cambió el mundo en el 2022

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Ildikó Szegedy-Maszák

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Foto: Presidencia

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La muerte de Isabel II despertó reacciones encontradas que dan cuenta de que la actual monarquía británica atraviesa un periodo de crisis de credibilidad.

Ildikó Szegedy-Maszák*

Setenta años en la corona

La muerte de la reina Isabel II despertó reacciones muy distintas en todo el mundo. Para algunos, fue un hecho trágico y grave. Para otros, fue el recordatorio de un pasado colonial y violento todavía sin resolver. La figura de la reina está llena de matices por lo que su muerte crea preguntas y reflexionas para los habitantes de los Commonwealth of Nations y para el resto de nosotros.

En febrero de 1952, la princesa Isabel estaba en Kenia después de casarse con su esposo, el príncipe Felipe, cuando se enteró de la muerte de su padre y de su nuevo estatus real.

Durante su reinado, estuvo presente en más de 120 países, siendo la primera monarca del Reino Unido en visitar el Vaticano en 1961 y Sur América en 1968. Además, realizó tres Commonwealth Tours. El primero en 1953, el segundo, el Silver Jubilee Commonwealth Tour, en 1977 y el tercero, el Golden Jubilee Commonwealth Tour, en 2002.

La última visita de la Reina al exterior fue en 2015 en Malta para atender la 24ª Reunión de Jefes de Gobierno del Commonwealth. Malta tenía un significado sentimental particular tanto para la reina como para el príncipe Felipe, porque vivieron en el país entre 1949 a 1951, mientras Felipe estaba estacionado allí como oficial naval.

Es también de especial significancia que, dos días antes de su muerte, la reina Isabel II recibió en el Castillo de Belmoral de Escocia al quinceavo primer ministro, Liz Truss. Estos escenarios reflejan los dos papeles fundamentales de la monarquía en el Reino Unido:

  1. la tarea de relacionarse con el Commonwealth of Nations y
  2. velar por la democracia parlamentaria.

El futuro de la monarquía en el Reino Unido se medirá principalmente en este contexto.

El colapso del antiguo Imperio Británico

En 1913, el Imperio Británico llegó a ser el imperio más grande que jamás haya existido. Comprendía 57 colonias, dominios, territorios o protectorados desde Australia, Canadá e India hasta Fiji, Samoa Occidental y Tonga. Desde Londres, los británicos gobernaron alrededor del 20 % de la población mundial y casi el 25 % del territorio mundial.

El colapso del poder del Imperio Británico se debe al devastador efecto de la Segunda Guerra Mundial. El Imperio estaba sobrecargado y había un gran malcontento en las colonias por lo que hubo una caída rápida y decisiva de muchos de los territorios clave.

En 1947, la India se independizó. En el Medio Oriente, Gran Bretaña abandonó apresuradamente Palestina en 1948. Ghana se convirtió en la primera colonia africana en alcanzar la independencia en 1957. En 1967 más de 20 territorios británicos eran independientes.

El Commonwealth fue una consecuencia evolutiva del Imperio Británico. En 1926, Gran Bretaña y los dominios acordaron que todos serían iguales en estatus. La declaración, formalizada en 1931 con el Estatuto de Westminster, marcó el comienzo oficial de British Commonwealth of Nations.

Después de su independencia, India pidió unirse en 1949, pero con condiciones: India aceptó al rey Jorge VI como jefe del Commonwealth, pero no juró lealtad a la corona. Las naciones miembros aceptaron estas condiciones y, en 1949, emitieron la Declaración de Londres que reformó el Commonwealth en este sentido.

Cómo funciona el Commonwealth

El Commonwealth difiere de otros organismos internacionales en tanto que no tiene constitución formal ni estatutos. Los miembros no tienen ninguna obligación legal o formal entre sí y se mantienen unidos por tradiciones, instituciones y experiencias compartidas, así como por el interés económico propio. El papel del monarca al frente del Commowealth no es hereditario sino honorífico.

Los líderes de estos países se reunieron en una conferencia en 2018 para acordar que el papel se le daría a Carlos cuando se convierta en el soberano. El monarca tiene un papel menos formal como jefe de Nación del Commonwealth, donde actúa como un foco para la identidad nacional, reconoce oficialmente el éxito y la excelencia y apoya el ideal del servicio voluntario.

Por otro lado, adicional al Reino Unido, quince países reconocen al monarca como jefe de Estado: Canadá, Australia, Nueva Zelanda y una decena de pequeñas islas:  Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente, las Granadinas, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Granada, Jamaica y San Cristóbal y Nieves.

Barbados decidió el pasado noviembre que la reina Isabel II ya no sería más su jefa de Estado y se convirtió en la república más joven del mundo. Las últimas seis islas del Caribe en esta lista, como Antigua y Barbuda, consideran hacer lo mismo. El monarca tiene en estos países algunos deberes constitucionales, el más significativo es la aprobación de nuevos gobiernos.

Dependiendo del país, puede aprobar formalmente la legislación, nombrar a ciertos funcionarios u otorgar honores estatales. El monarca nombra a un representante real para llevar a cabo estos deberes. Esta figura se conoce como gobernador general. En circunstancias excepcionales, la Corona también tiene lo que se conoce como «poderes de reserva» o la autoridad para anular unilateralmente otras ramas del gobierno.

Le recomendamos: ¿Por qué no termina la monarquía?

El reconocimiento del nuevo monarca

El 10 de septiembre, el Privy Council en Londres proclamó al Príncipe Carlos su nuevo monarca.

Nueva Zelanda, Australia y Canadá tenían ceremonias de proclamación para reconocer al rey Carlos III como su nuevo jefe de Estado. Sin embargo, el primer ministro de Antigua y Barbuda ha dicho que convocará un referéndum sobre la conversión del país a una república y una nación soberana en un plazo de tres años.

En Canadá, Julie Payette renunció en agosto como gobernadora general, la representante del monarca británico en Canadá. Como resultado de esto, la percepción general de la corona empeoró aún más en Canadá. Según una encuesta de opinión reciente, el 55 % de los encuestados considera que la familia real es prescindible.

La situación no es mucho más alentadora en Australia. Lidia Thorpe, senadora indígena de la bancada de los Verdes dijo: «No necesitamos un nuevo rey» y pidió un tratado indígena y luego una república. En agosto, Lidia Thorpe tenía que repetir su juramento de lealtad para los parlamentarios australianos después de que inicialmente describió a la reina como una colonizadora dentro del mismo texto del juramento.

Las preocupaciones frente al nuevo rey

Después de lo que se denominó la Revolución Gloriosa, el monarca del Reino Unido gobierna de acuerdo con el parlamento. La principal responsabilidad del monarca es nombrar al primer ministro del Reino Unido a través del consejo del gobierno.

El monarca generalmente abre el parlamento cada año y pronuncia un discurso desde el trono. Pero ese discurso está escrito por el primer ministro. Bajo lo que se conoce como «poderes de reserva», el monarca puede otorgar indultos, destituir a un primer ministro, negarse a disolver el Parlamento y rechazar o retrasar el asentimiento real de las leyes. El monarca tiene otros dos papeles ceremoniales: se convierte en el jefe de la Iglesia Anglicana y jefe de las fuerzas armadas británicas.

El rey Carlos III apareció primera vez, después de su proclamación como monarca, en el Parlamento del Reino Unido el 12 de septiembre. Sir Lindsay Hoyle, Speaker de la Cámara de los Comunes, hablando en nombre de la Cámara, extendió su «más sincera» simpatía al Rey y a su familia.

Sir Lindsay también advirtió que el rey Carlos III ha asumido nuevas responsabilidades «de peso» y se ha comprometido con «ayudar a los viejos principios constitucionales en el corazón de nuestra nación».

Las ceremonias de proclamación del rey Carlos III como nuevo monarca en las diferentes partes del territorio del Reino Unido mostraron señales de preocupación justamente en relación con la “unidad fundamental de este reino” que mencionó un día más tarde Sir Lindsey Hoyle en su discurso en el Parlamento.

En Edimburgo, una mujer que sostenía un cartel que decía: «A la mierda el imperialismo, abolir la monarquía» fue arrestada momentos antes de la lectura de la proclamación. El incidente tuvo lugar fuera de la catedral de St. Giles, donde yacía el ataúd de la reina. Se oyeron a algunas personas abuchear en la proclamación del rey durante el evento de Edimburgo.

Sinn Féin, la bancada más grande en la Asamblea de Irlanda del Norte se mantuvo alejada de la ceremonia de proclamación en Hillsborough, pero dijo que asistiría a otros eventos oficiales durante el período de luto.

A su vez, los principales miembros del Partido Republicano de Irlanda del Norte estrechamente asociados con el IRA, que mató al tío abuelo de Carlos III, Lord Mountbatten, asistieron el mismo día a un mitin en Belfast para conmemorar a las víctimas del conflicto.

Todo eso tiene un significado especial en un Reino Unido dividido por el Brexit, por la crisis económica agravada por la guerra en Ucrania y los escándalos políticos — incluyendo el Party Gate en el que Boris Johnson renunció como primer ministro casi un mes antes de la muerte de la reina Isabel II—.

La monarquía en el Reino Unido y el monarca en el Commonwealth debe ser el símbolo de unidad basada en los valores democráticos, el respeto, la confianza y el valor de cumplir con los deberes que eso significa en el servicio público.

Hay muchas frustraciones en el mundo causadas por conflictos sin resolver. Es siempre más fácil atacar las instituciones democráticas que intentar mejorarlas. Setenta años en el trono de la reina Isabel II deja sentimientos encontrados. Sin embargo, tenemos que entender por fin que solo la democracia puede llevarnos a resolver nuestras diferencias. Ese debe ser su legado.

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Ildikó Szegedy-Maszák

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Foto: pxhere

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La invasión de Rusia a Ucrania, la guerra energética, la disrupción de la cadena de suministros y la subida del dólar han sumido a Europa en una crisis económica que podría ser tan severa como la de 2008.

Ildikó Szegedy-Maszák*

Parecidos y diferencias con la crisis de 2008

Europa está atravesando una crisis económica semejante a la Gran Depresión de 2008. Desafortunadamente, la situación económica puede complicarse aún más, lo cual debilitaría a Europa y, en caso extremo, podría significar la desaparición de la Unión Europea.

Para entender lo que está pasando, es necesario revisar lo ocurrido en 2008. La crisis financiera se desató cuando la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos estalló y se agravó en Europa por la crisis de deuda soberana en la eurozona, especialmente en los países del Mediterráneo.

Para responder a la crisis, Alemania propuso emplear las mismas políticas de austeridad que había usado para superar la crisis de los noventa que fue producto de la reunificación del país. Para frenar la inflación, la principal estrategia consistió en reducir el gasto público. La receta surtió efecto y aceleró el desarrollo de la industria alemana. Quienes critican esta medida reconocen que la crisis de la reunificación coincidió con el crecimiento acelerado de la economía mundial, lo cual permitió mitigar los posibles efectos recesivos de las políticas de austeridad.

En 2008 la situación era distinta y la política de austeridad tuvo más efectos negativos que positivos. La crisis empeoró tanto, que, por primera vez en la historia, el Banco Central Europeo tuvo que intervenir el mercado de las deudas soberanas de la eurozona en 2012. Sin embargo, esta intervención llegó tarde y Europa experimentó una recesión sin precedentes que implicó una década perdida para varios países, especialmente en el Mediterráneo.

La recesión desestabilizó el mercado común europeo y provocó descontento entre los ciudadanos. Aunque sería un error afirmar que Bruselas fue el culpable de todos los males, es cierto que la arrogancia de la política de austeridad tuvo un costo político muy alto, que alimentó el euro escepticismo y pudo haber acelerado el Brexit.

Indudablemente, la Unión Europea y las instituciones de la eurozona son diferentes hoy y están más preparadas para enfrentar una crisis económica, pues el Banco Central Europeo un margen de maniobra mucho más amplio en las políticas monetarias.

Además, la Unión Europea respondió con medidas expansionistas a la pandemia de COVID-19, tales como el aumento del gasto público, la financiación de la deuda con bonos europeos y una mayor tolerancia a la inflación en la región.

Para evitar una crisis como la de 2008, la Unión Europea impulsó varias medidas para reactivar la economía rápidamente en 2020 y 2021. El riesgo inflacionario de esta política se consideraba moderado porque la eurozona llevaba una década con la inflación baja. Además, la pandemia y el Brexit reavivaron la idea de solidaridad que caracteriza a la Unión Europea y las elecciones dejaron gobiernos pro-europeos en Alemania, Francia e Italia.

Rusia sabe que, aunque en distintos grados, todos los países europeos dependen del gas y del petróleo ruso. Alemania es uno de los países más afectados, pues el 40% del gas natural y un tercio del petróleo que usa proviene de Rusia.

El Brexit fortaleció el eje francoalemán en el timón de la Unión Europea, pero le concedió más primacía a Alemania. Desde entonces, Alemania se perfiló como la potencia económica y política que debía jalonar el proyecto europeo. Adicionalmente, empezó a fraguarse la posibilidad de una unión transatlántica con Estados Unidos.

Y de repente, en 2022, Rusia decidió invadir a Ucrania.

La guerra energética

La guerra está cambiando el rumbo de la historia de Europa. Se trata de un clímax inesperado que llegó en un momento de fragilidad económica y política y podría sofocar la Unión Europea.

Algunos analistas sostienen que Estados Unidos provocó la invasión rusa para mantener su liderazgo global. Otros, por el contrario, afirman que la guerra es una estrategia de Rusia y China para debilitar la unidad transatlántica que se opone a sus sistemas populistas. ¿Qué está pasando en la realidad? Lo único innegable es que los efectos económicos de la guerra son devastadores.

Los Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido, otros países europeos y algunos países asiáticos impusieron severas sanciones económicas contra Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania, y Rusia entonces emprendió una guerra energética a modo de respuesta.

Rusia sabe que, aunque en distintos grados, todos los países europeos dependen del gas y del petróleo ruso. Alemania es uno de los países más afectados, pues el 40% del gas natural y un tercio del petróleo que usa proviene de Rusia.

Uno de los puntos más importantes de la política post-pandemia adoptada por la Unión Europea era acelerar la transición energética. Además de la preocupación por el cambio climático, esta estrategia buscaba reducir la dependencia energética de los países europeos, especialmente porque la eliminación gradual del carbón y la diminución de la energía nuclear aumentó aún más la dependencia del gas y el petróleo ruso.

Así pues, la guerra aceleró prematuramente la desconexión energética de Rusia en un momento en el que los precios del gas y del petróleo son bastante altos en el mercado mundial.

La guerra energética es una de las razones que explican que, entre enero y julio del año en curso, el precio del gas natural haya aumentado casi en un 200% y el precio de la gasolina casi un 30% en la Unión Europea.  Las disrupciones en la cadena de suministro producto de la pandemia y la política cero COVID de China también han contribuido aumento de los precios.

la Economía Europea en el 2022
Foto: pxhere - Europa se encuentra en una crisis económica semejante al de la gran depresión del 2008.

Le recomendamos: Carbón: el comodín para enfrentar la crisis energética

La inflación y la subida del dólar

Por otra parte, la inflación que golpea a Estados Unidos llevó a la Reserva Federal a elevar sus tasas de interés. Esta medida, sumada al desvió de inversiones desde los mercados emergentes hacia mercados más estables, dio como resultado una abrupta revaluación del dólar americano, moneda que alcanzó paridad con el euro por primera vez en las últimas dos décadas.

La subida del dólar y el aumento de la inflación obligó al Banco Central Europeo a elevar sus tasas de intervención por primera vez en los últimos once años: pasó de 0,0% a 0,5%. Esto ocurrió después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revelara que este año se espera un crecimiento del PIB de tan solo 1,2% en la Unión Europea y de 0,8% en Alemania, lo cual implica una caída del 2,9% con respecto a 2021.

Evidentemente, la Unión Europea está experimentando una crisis económica y es imposible saber qué ocurrirá con la economía mundial en el corto plazo. Las políticas proteccionistas adoptadas para lidiar con la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las sanciones económicas de la guerra en Ucrania y la disminución del crecimiento económico de China han debilitado el mercado mundial.

La solidaridad de la Unión Europea es indispensable para superar los momentos de crisis como este. De hecho, la finalidad principal del proyecto europeo es evitar una confrontación interna que resulte en una guerra entre los miembros de esta comunidad política. Esta posibilidad podría parecer nula, pero lo cierto es que el precio económico y político de mantener la Unión Europea parece cada vez mayor para los países miembros.

El Brexit fue un claro rechazo a dicha solidaridad. No hay que subestimar a los euroescépticos que creen que a los países miembros les iría mejor de forma individual.

La incertidumbre es tal, que es imposible saber a ciencia cierta qué ocurrirá con la economía europea. La renuncia de Boris Johnson como primer ministro del Reino Unido y la de Mario Draghi como primer ministro de Italia ponen en evidencia la gravedad de la situación. En el primer caso, el mandatario no soportó los escándalos del party-gate y la inconformidad de los ciudadanos por los problemas económicos que azotan al país producto del Brexit, la guerra en Ucrania y la pandemia. En el segundo caso, la crisis energética y la deuda italiana crearon una presión insoportable para el gobierno de coalición.

La renuncia de Draghi es sumamente preocupante para la Unión Europea y en Francia las elecciones parlamentarias fortalecieron la ultra-derecha y, por ende, el discurso populista contra la solidaridad europea. Esto podría ocurrir en otros países europeos, lo cual podría agravar la inestabilidad económica y provocar la disolución de la Unión Europea en el peor de los casos.

Para superar esta crisis, es indispensable creer en el respeto, la unión y la solidaridad.

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Ildikó Szegedy-Maszák

Escrito por:

Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Foto: Wikimedia Commons - Vladimir Putin no contaba con que el gobierno ucraniano recibiera tanto apoyo económico y militar de Occidente.

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Rusia se niega a retirar sus tropas y Occidente parece decidido a sostener a Ucrania. Este es el escenario actual y estos los desenlaces más probables de una crisis que también nos afecta.

Ildikó Szegedy-Maszák*

El pulso entre Rusia y Occidente

Vladimir Putin no contaba con que el gobierno ucraniano recibiera tanto apoyo económico y militar de Occidente. Hoy las operaciones militares se concentran en:

  • La parte oriental del país, para asegurar los territorios separatistas de Dombas, y
  • En el sur, para tener un puente terrestre hacia Crimea, ocupada desde 2014 por los rusos.

Cada día Occidente se involucra más y Rusia tiene menos probabilidades de quedarse con Ucrania. Sin embargo, la situación es preocupante porque entre más tiempo pase, más remota será la posibilidad de una salida negociada.

Occidente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, ha enviado armas a Ucrania. Alemania sorprendió al mundo al enviar armas pesadas  y al aumentar el gasto militar, siguiendo los lineamientos de la OTAN. Estados Unidos también anunció que aumentará el gasto militar en 2023. Estas inversiones sugieren que Occidente está preparándose para seguir en guerra.

La batalla económica

Además de su apoyo militar, Occidente ha adoptado severas sanciones económicas contra Rusia.

Sin embargo, el debate sobre estas sanciones no ha sido menor, pues no está claro cuáles son efectivas y cuáles no. Entre 2014 y 2015, cuando Rusia invadió Crimea, Joe Biden, el entonces vicepresidente y actual presidente de Estados Unidos, encabezó el despliegue de sanciones económicas contra Rusia que no tuvieron los efectos esperados, pues este país pudo seguir “business as usual” y prepararse para intervenciones militares más grandes, como la de Ucrania.

La decisión de aislar a Rusia en 2022 ha debilitado las tropas de Putin, pero también ha agudizado el problema de la dependencia europea del gas ruso, obligando al viejo continente a acelerar la transición energética.

Desde que se tomó Crimea, Rusia ha recrudecido su discurso bélico y se ha esforzado por la autosuficiencia económica. Desde entonces ha fortalecido sus relaciones comerciales con China e India y para nadie es un secreto que tiene una “amistad sin límites” con la potencia dirigida por Xi Jinping.

De este modo, aunque muchos países de Occidente redujeron sus inversiones en Rusia y gran parte del sector financiero cerró sus operaciones, la potencia exsoviética ha logrado sobrellevar estas pérdidas valiéndose de alianzas con países asiáticos. Esta situación híbrida hace difícil conocer el verdadero estado de la economía rusa en la actualidad.  Cada mes surgen rumores sobre la incapacidad de Rusia de cumplir con los pagos internacionales, pero hasta ahora no ha fallado y su economía sigue funcionando.

Qué ha pasado con Rusia y Ucrania
Foto: Wikimedia Commons - Para terminar la guerra, es necesario brindar soluciones viables en materia política y económica para todas las partes involucradas.

Le recomendamos: La invasión de Ucrania y las discordias entre Estado, nación y democracia

Los motivos de Rusia

El Kremlim justifica la invasión argumentando que Occidente cada vez tiene más influencia en su hemisferio a través de la OTAN y la Unión Europea. Uno de los detonantes de la guerra fue la política abiertamente pro-occidental del presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

Por otra parte, durante sus 22 años de gobierno, Putin ha impulsado una política expansionista que busca recuperar el liderazgo perdido tras la caída de la Unión Soviética.

La idea de la supremacía rusa es difundida por políticos y medios oficiales que no se cansan de glorificar al ejército y su incesante lucha contra el “fascismo”.

Sin duda, un eventual cambio en el gobierno ruso podría provocar un cambio radical en la clase política de ese país, pero no necesariamente llevará a la búsqueda de la paz ni impulsará un cambio democrático en ese país.

Un nuevo orden mundial

La comunidad internacional está profundamente dividida frente a la guerra, pues Occidente y países orientales como Japón y Corea del Sur se oponen férreamente a Rusia, pero países como China e India mantienen relaciones comerciales con ese país.

Aunque las organizaciones multilaterales han sido de poca utilidad, la labor de la ONU en materia humanitaria ha sido importante, pues lograron evacuar cientos de civiles atrapados en las instalaciones de Azovstal, la fábrica de acero destruida en el último ataque de Mariupol. Esta entidad también tendrá un papel importante en el juicio de los miles de casos de violaciones de derechos humanos que han ocurrido y ocurrirán durante la guerra. Tristemente, estas organizaciones no están diseñadas para evitar ni terminar guerras.

Para poner punto final a esta guerra, tendrían que encontrase soluciones viables en materia política y económica para todas las partes involucradas. Esto incluye a Ucrania y a Rusia, pero también a la Unión Europea, el Reino Unido, Estados Unidos, China e India. Quizás para darle fin a la guerra, sea necesario resolver problemas más amplios e incluso repensar el orden geopolítico.

Es la primera vez que la guerra afecta al territorio europeo en 70 años. Se trata, sin duda, de la peor crisis que ha sufrido el sistema mundial después de la Segunda Guerra. Está claro que los mercados, las alianzas militares, los sistemas políticos y el derecho internacional no serán los mismos después de esta guerra.

Probablemente, tendremos un mundo más dividido y menos global. La nueva geopolítica parece estar compuesta por Occidente y sus polos, Oriente y sus polos y el Sur y sus polos. Es hora de que el nuevo orden coopere para lograr la paz en Ucrania. Estos esfuerzos podrían establecer las bases de la nueva institucionalidad del mundo multipolar.

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Ildikó Szegedy-Maszák

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

Foto: Elaboración propia - Ángela Merkel.

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ldilko Szegedy

Llegó el fin de la era Merkel y la incertidumbre se apodera de Alemania y Europa. Un breve recorrido por su vida política permite entender la impronta de su gobierno.

Ildikó Szegedy-Maszák*

Fin de una era

En octubre de 2018 la canciller Alemana Angela Merkel anunció su retiro de la política una vez concluyera su mandato. Después de dieciséis años de gobierno, Merkel dejará su puesto y lo tomará el candidato que resulte elegido este 26 de septiembre.La historia de Alemania y Europa se divide en un antes y un después de Merkel. Ella es reconocida como una de las mujeres más poderosas del mundo y no sin razones:

Por una parte, dirigió  durante casi dos décadas la cuarta economía más grande del mundo y, por otra parte, construyó el nuevo liderazgo internacional de Alemania.

Merkel es la persona  más popular en la política de Alemania, pero su  sucesor en el partido Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), Armin Laschet, tiene menor apoyo popular e incluso está por debajo de  Olaf Scholz, su rival del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

¿Quién es Angela Merkel?

Angela Dorothea Kasner nació el 17 de julio de 1954 en Hamburgo. Su padre, clérigo luterano y maestro de escuela, aceptó la parroquia de un pueblo en la República Democrática Alemana. Por eso Angela creció en el Este de Alemania bajo el régimen comunista.

Merkel se doctoró en química cuántica y trabajó en un laboratorio antes de lanzarse a la política a sus 35 años. Después de la caída del Muro de Berlín en 1989 se unió al movimiento democrático y, en esa misma década, el entonces canciller Helmut Kohl la eligió su ministra de la Mujer y luego ministra del Medio Ambiente.

Sin embargo, cuando Kohl se vio involucrado en un escándalo por la financiación de su campaña en 1999, Merkel instó a su partido a abandonar a su líder.  Poco después tomó ella misma el cargo de presidenta del CDU y el 22 de noviembre de 2005 Angela Merkel se convirtió en la primera mujer canciller de Alemania.

La canciller de la austeridad

Cuando Merkel se postuló para canciller en 2005 propuso desregulación y recortes de impuestos. Ese enfoque neoliberal se desvaneció después de aceptar la cancillería en una coalición con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Aunque aplicó políticas progresistas de salario mínimo, mantuvo su posición sobre la necesidad de equilibrar el presupuesto, tanto en su país como en la Unión Europea.

Durante la crisis financiera de 2011 Merkel presionó a la Unión Europea para que impusiera reducciones de gasto, particularmente en las naciones del Sur de Europa que   afrontaron problemas por la deuda privada y soberana. Este manejo de la crisis de la eurozona convirtió a Merkel en «la canciller de la austeridad».

Aunque la política de austeridad salvó el euro, la decisión implicó altos costos políticos y económicos. Desde ese momento tomaron fuerza los movimientos políticos anti-Unión Europea y anti-establecimiento. Las políticas de austeridad resultaron en una recuperación económica lenta y menos resiliente en toda la Unión Europea.

La historia de Alemania y Europa se divide en un antes y un después de Merkel.»

Foto: Wikimedia Commons - En sus 16 años en gobierno Angela Merkel tenía que navegar entre peligrosas aguas económicas y políticas que resultó en varios compromisos.

Puede leer: Solidaridad en la Unión Europea: el plan “Próxima Generación”

La política de refugiados

Una de las decisiones más controversiales de Angela Merkel resultó de la crisis de refugiados en 2015. Merkel decidió abrir las fronteras alemanas y permitió la afluencia masiva de refugiados provenientes de Siria y otros países del Medio Oriente.

Su amigo Henry Kissinger le advirtió que su decisión poco planificada podría poner en peligro a Alemania. Pero «Merkel optó por no usar alambre de púas, palos, cañones de agua, ametralladoras y tanques para ahuyentar a miles de refugiados desesperados en la frontera alemana». Así lo describió su otro amigo, el cantautor Wolf Biermann.

La llegada de más de un millón de refugiados agrandó la brecha de desigualdad en Alemania. La presencia de un partido de extrema derecha, Alternativa para Alemania (AfD) en el parlamento nacional y en las asambleas estatales es el resultado de la reacción populista que provocó la política de refugiados.

Además, el ascenso del AfD lleva a los aliados conservadores de la CSU a defender duras políticas de inmigración, lo cual conduce a los simpatizantes del partido de Merkel (CDU) hacia el SPD y al partido de Los Verdes de centroizquierda.

Merkel en la pandemia

Durante la pandemia de COVID-19 el liderazgo de Merkel fue diferente. El gobierno alemán tomó medidas inmediatas para salvar la economía y aumentó el gasto público. Algo que no se esperaba de “la canciller de la austeridad”.

La Unión Europea tardó varios meses en proponer una estrategia para enfrentar la pandemia. Y, nuevamente, los países más afectados por la espera fueron los del Sur de Europa. Pero el liderazgo franco- alemán aportó el Plan Próxima Generación Europea, mediante el cual la Unión Europea recauda fondos para la recuperación financiera y social del continente.

Entonces, ¿la Alemania de Merkel le cumplió a Europa? Sí y no. Europa está dividida por las crisis financieras y las fallas en la recuperación de su economía; dividida por la prolongada crisis de refugiados; debilitada por el Brexit (salida del Reino Unido), y amenazada por los nuevos desafíos que presentan China y Rusia.

Merkel sí cumplió, pero según su propio modelo de gobierno: cuidadoso, cauteloso, a veces mercantilista y a veces idealista. Ya no es suficiente con pretender construir una Alemania como último bastión del mundo liberal, ni con la superioridad moral que produce el rechazo de la geopolítica tradicional. El mundo, y los mismos alemanes, esperan más de Alemania y sus políticos.

El declive del partido

Durante estos dieciséis años de gobierno Angela Merkel navegó entre peligrosas aguas económicas y políticas. Pero su habilidad para hacer acuerdos le creó la fama de la “Mutti”: la Mamá de los Alemanes, quien es capaz de resolver todo.

Merkel tomó el liderazgo del CDU, dirigido antes por Helmut Kohl, cuando consideró que el partido estaba perdiendo su rumbo. Ahora que se retira de la política, ¿en qué condiciones deja Merkel el CDU?

En el año 2018 Merkel anunció que Annegret Kramp-Karrenbauer era su sucesora elegida. Sin embargo, Kramp-Karrenbauer tuvo problemas para construir su candidatura, incluso con el apoyo de Merkel. A principios del 2020 la líder de los conservadores renunció a la candidatura y dejó el camino abierto al líder actual Armin Laschet. Al final, los alemanes eligen partidos, no un candidato a canciller.

En el transcurso de los cuatro mandatos de Merkel el CDU ha disfrutado del bono de canciller, es decir, los votantes han tenido la posibilidad de votar por coherencia. Esta vez los alemanes quieren a una nueva canciller que no sea Merkel, pero que sea como Merkel. Aunque es contradictorio, es una perspectiva común. Por esta razón, puede que Armin Laschet no gane las elecciones.

El legado de Angela Merkel

En la actualidad los partidos conservadores están perdiendo elecciones en todo el mundo. Si las encuestas actuales definieran los resultados de las elecciones en Alemania, el SPD liderado por Olaf Scholz sería el partido ganador. Pero, al mismo tiempo, sería la votación más baja que un partido haya recibido en la historia de la Alemania moderna.

Aunque pierda el CDU de Angela Merkel y la eventual victoria del SPD sea muy debatida, Alemania no seguirá el camino del populismo. Este es el legado político de Angela Merkel.

Angela Merkel fue una gran líder política contemporánea. La recordamos como una persona fuerte, capaz, trabajadora, sencilla y casi impecable.

El legado Merkel nos obliga a trabajar, encontrar y apoyar nuevas lideres con este talante.

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Ildikó Szegedy-Maszák

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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Este plan, si se aprueba, sería el paso decisivo hacia una Europa solidaria y vigorosa. Pero su aprobación necesita el voto unánime de 27 países con posiciones distintas.

Ildikó Szegedy-Maszák* Continue reading «Solidaridad en la Unión Europea: el plan “Próxima Generación”»

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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La experiencia de la Unión Europea muestra los costos de la indecisión y de la división en momentos de crisis. Estos han sido los hechos.

Ildikó Szegedy* Continue reading «Europa y la pandemia: lecciones para Colombia»

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Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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Ildikó SzegedyEl Brexit deja graves consecuencias tanto para el Reino Unido como para la Unión Europea y marca el comienzo de una nueva era.

Ildikó Szegedy-Maszák* Continue reading «Por fin el Brexit: ¿qué sigue ahora?»

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Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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ldilko SzegedyEl Primer Ministro Boris Johnson quiere impedir que el Parlamento detenga el Brexit antes del 31 de octubre. ¿Cuál es su estrategia y cuáles pueden ser las consecuencias?

Ildikó Szegedy*

Continue reading «¿Qué significa la suspensión del Parlamento Británico?»

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Ildikó Szegedy-Maszák

Profesora investigadora, Directora de la Maestría en Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, abogada de la Universidad ELTE Budapest, LLM de la London School of Economics and Political Science, doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas del Externado de Colombia, profesora del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Corvinus Budapest y profesora visitante de Universidad Pontificia Comillas ICADE-ICAI y University of Cincinnati Law School. Cónsul Honoraria de Hungría. ildiko@javeriana.edu.co

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