
Mi tusa con el Pacto Histórico
Compartir:
Después de la derrota de Gustavo Petro y el triunfo de Iván Duque, la organización de la Colombia Humana era una de las prioridades, organizar nodos, organizar un partido democrático y seguir luchando por los más desprotegidos del país. Sin embargo, en el 2019 se vino la primera decepción: la candidatura de Hollman Morris a la alcaldía de Bogotá, pese a las denuncias de acoso sexual y acoso laboral. Algunas feministas de la Colombia Humana y de otros sectores rechazamos esta candidatura, nos opusimos firmemente y ahora cumplimos 5 años siendo víctimas de hostigamientos, ciberacoso, injurias y calumnias por parte de los defensores de Morris, ahora miembros del gobierno de Petro.
Ahí tuve mi primera ruptura con la izquierda que resultó ser tradicional, machista y que no les creía a las víctimas de Morris.
De ahí me fui para el Polo Democrático Alternativo con la promesa de que habría una renovación en ese partido, una posibilidad de construir colectivamente y de abrir nuevos debates en la izquierda. Pero el PDA resultó ser un partido aún más tradicional, liderado solo por hombres, de más de cierta edad y que dentro de sus preocupaciones o intereses no estamos las mujeres. Una de las constantes recriminaciones que me hicieron fue hablar tanto de género, de feminismo, y que hablara de temas que sí le interesaran y les preocuparan a las mayorías. Esta tendencia se fue fortaleciendo con la campaña conjunta presidencial de Gustavo Petro en el 2022, y mientras salían a la luz más denuncias contra Hollman Morris y otros miembros de la izquierda, el pacto patriarcal se iba fortaleciendo. El silencio cómplice de los miembros del Polo y de la Colombia Humana se hizo cada vez más fuerte, de las violencias basadas en género ejercida por los compañeros no se habla, no existe, y es un tema menor. Ahí va la segunda decepción, un partido que no tiene ningún interés en renovarse, está controlado por hombres que no tienen ni el menor interés en entender ni luchar contra las violencias basadas en género, y que solo les preocupa permanecer en el poder de un partido moribundo.
Las mujeres y las violencias de las que son victimas son un tema menor, o es una persecución, o es mejor no hablar de eso hasta que la justicia actué, pero no es un tema trascendental. No es un tema trascendental para el Pacto Histórico en un país en el que el año pasado hubo alrededor de 500 feminicidios, un país en el que un hombre sale y decapita a su pareja en mitad de una calle, un país en el que un joven ex militar mata a puñaladas a su pareja y la mete en una maleta, y en un país en el que 90% de los feminicidios quedan impunes.
Acerca del autor
Juana Afanador
*Socióloga de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris (EHESS), fue profesora en el Instituto de Estudios Políticos de Lille, la Universidad Paris-Est-Marne-la Vallée, la Universidad de Paris-Saclay y la Universidad de los Andes.
3 comentarios





Estoy de acuerdo que todos los sectores tengan representación, pero creo que todos los extremos son peligrosos y, la política defiende exclusivamente sus intereses olvidando el bien común
que comentario tan estupido….y donde esta la autocritica para exigirle coherencia con los principios a los lideres de la izquierda?
Más allá de las diferencias ideológicas, cualquier partido que aspire a representar a la ciudadanía debería tomar en serio las denuncias de violencia de género, fomentar espacios de participación equitativos y demostrar con hechos su compromiso con la transparencia y la renovación. La credibilidad se fortalece cuando los principios se aplican tanto hacia afuera como hacia adentro.