
El desdichado metro en el aire
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El metro debería importarnos simplemente porque va a pasar por encima de nosotros. Sí, literalmente la primera línea del metro elevado de Bogotá va a pasar por encima nuestro, por encima del Transmilenio, por encima de las vías existentes, por encima del derecho al silencio, por encima de una ciudad construida y por encima del sur de la ciudad.
El metro también debería importarnos porque a parte de pasar por encima nuestro, va a afectar la calidad del aire que se respira en varias localidades de la ciudad, va a afectar los entornos, las zonas de influencia, los barrios y las calles por dónde va a pasar, y mientras será construido. Porque así no vivamos en el sur occidente de Bogotá, cuando empiece la construcción del tramo elevado de la avenida caracas, miles de personas que viven en Usme no van a poder entrar ni salir de sus barrios rápidamente, porque miles de personas que viven en las zonas de influencia van a ver talar los pocos árboles que existen en sus calles, y porque durante meses, o tal vez años, sus barrios y sus localidades van a ser terribles vivideros. Y ya no solo el metro será desdichado, sino que los bogotanos también.
¿Por qué? Porque el metro elevado es una desgracia, es un proyecto que lo único que hará será segregar aún más ciertas zonas de la ciudad, y construir capas de cemento sobre una ciudad ya construida a retazos, sin pensar en sus habitantes que tendrán una vida todavía más difícil. Y por esto mismo hay que seguir hablando del metro de Bogotá. Y tal vez, Enrique Peñalosa, Claudia López y Carlos Fernando Galán entre otros, deberían hacer un safari urbanístico como los de su amigo Juan Daniel Oviedo, e irse a vivir a Usme durante la construcción del tramo elevado de la avenida caracas, y contarnos como viven de bien y de felices. Y así seguiremos hablando del desdichado metro y de la desdicha de miles de Bogotanos, que merecen que su calidad de vida sea una prioridad para sus gobernantes, y no sus cálculos políticos que también pasan por encima del bien común.
Acerca del autor
Juana Afanador
*Socióloga de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris (EHESS), fue profesora en el Instituto de Estudios Políticos de Lille, la Universidad Paris-Est-Marne-la Vallée, la Universidad de Paris-Saclay y la Universidad de los Andes.
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