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Mujeres, política y partido feminista

Escrito por Juana Afanador
el partido feminista en el 2022

Pese a las muchas trabas para que las mujeres participen en política, en Colombia seguimos avanzando. Este año podríamos tener el primer partido feminista con personería jurídica y presencia en el Congreso.

Juana Afanador*

Obstáculos sutiles y no tan sutiles

La política es un campo predominantemente masculino, pues durante siglos ha sido construida e imaginada por hombres.

Pensemos, por ejemplo, en los horarios de las reuniones políticas, que casi siempre son de noche y, por lo tanto, excluyen a muchas mujeres madres o cuidadoras. El trabajo de cuidado no remunerado hace que las mujeres tengan menos disponibilidad para las actividades políticas. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2020-2021, la carga total de trabajo promedio diario de las mujeres es de 15 horas y 23 minutos y la de los hombres de 12 horas y 3 minutos.

Los hombres elegidos como cabezas de listas suelen decidir cuáles mujeres pueden participar en la lista del movimiento.

Uno de los principales obstáculos para la participación política de las mujeres es la falta de paridad en las organizaciones, movimientos y partidos. Los comités de ética, de garantías y los que representan a la militancia siguen siendo mayoritariamente masculinos. Eso significa que los hombres deciden a quién se le entrega el aval para una candidatura, quiénes encabezan las listas de candidatos al Congreso, cuándo se acepta o no una denuncia y cuáles son las líneas políticas del partido o movimiento.

En las elecciones de 2022, todavía vemos sin sorpresa que hay más hombres que mujeres como cabezas de lista al Senado. Los hombres elegidos como cabezas de listas suelen decidir cuáles mujeres pueden participar en la lista del movimiento. Esto también se relaciona directamente con la falta de acceso a la información, a las deficiencias en los procesos de formación política y a la falta de experiencia política.

La violencia es otro obstáculo a la participación política de las mujeres. Los ataques misóginos y repetitivos, las amenazas físicas, las intimidaciones y la falta de garantías para la integridad de las mujeres hacen que su participación política sea un riesgo. Muchas mujeres militantes de partidos políticos han denunciado el hecho de que las usan como “relleno” en listas o haber sido víctimas de acoso sexual en sus partidos. La violencia psicológica, simbólica y cibernética hace que las mujeres desistan del ejercicio político y silencien sus voces.

Todo lo anterior hace que la política se convierta en un espacio inseguro, aún más para las mujeres que viven o trabajan en zonas periféricas del país y donde hay conflicto armado.

No hay que olvidar que la falta de financiación es una de las más grandes limitaciones para las mujeres. Por lo general, las mujeres se enfrentan a dificultades gigantescas para financiar sus campañas. El escaso respaldo del Estado y de los partidos hace casi imposible que una mujer financie su campaña de forma exitosa, especialmente si se trata de una mujer de bajos ingresos.

Los partidos y movimientos políticos todavía están lejos de encontrar soluciones para estos obstáculos. Transparencia por Colombia encontró que, por cada millón de pesos destinado a una candidata para financiar su campaña al senado, un candidato hombre recibe medio millón más. En la Cámara de Representantes la diferencia es de 700 mil pesos.

partido feminista en el 2022
Foto: Facebook - Estamos listas Las dificultades en la participación política llevan a la creación de nuevos procesos políticos como lo es Estamos Listas.

Los avances

Pese a las anteriores dificultades, hemos tenido avances: el nuevo Código Electoral incluye una disposición para garantizar la paridad en las corporaciones de elección popular.

Por tratarse de una ley estatutaria, el código no empezará a regir hasta que la Corte Constitucional le dé su visto bueno. En todo caso, los partidos se comprometieron a llevar listas paritarias al Congreso, aunque no todos cumplieron. Por ahora, las candidatas al Congreso representan el 39,85 % del total.

En el análisis de estas elecciones es imposible no mencionar a Estamos Listas, un movimiento feminista que está por fuera de todos los partidos y organizaciones tradicionales.

Según Transparencia por Colombia, apenas unas pocas listas al Senado son paritarias o están cerca de serlo:

  • La lista al Senado del Pacto Histórico cumple los principios de paridad y alternancia;
  • En la lista al Senado del Partido Liberal, el 56 % son mujeres; y
  • En la lista de Cambio Radical, esta cifra llega al 47 %.

En el análisis de estas elecciones es imposible no mencionar a Estamos Listas, un movimiento feminista que está por fuera de todos los partidos y organizaciones tradicionales. El movimiento presentará una lista cerrada al Senado encabezada por once mujeres, escogidas por otras 1.282 mujeres que votaron por ellas. La lista cuenta con cinco hombres en los últimos renglones que, en palabras de Estamos Listas, “son aliados en acción afirmativa, quienes se postulan para permitir el cumplimiento de la ley de cuotas vigente”.

Este movimiento ya cuenta con una concejala en Medellín y ahora le apuesta a llegar al Congreso después de haber recolectado más de 76.005 firmas, que fueron avaladas por la Registraduría. De llegar al Senado, Estamos Listas sería el primer partido colombiano feminista con personería jurídica.

¿Por qué un partido feminista en Colombia?

La presencia de Estamos Listas en la contienda al Senado es un hito histórico, que desafía las formas tradicionales de hacer política en Colombia.

Una organización con mayoría de mujeres, donde las instancias internas y la toma de decisiones son colectivas, resignifica y reconstruye el campo político desde el feminismo. En este movimiento, las mujeres deciden colectivamente sobre las mujeres.

Un partido feminista asegura la participación política de las mujeres. Como dicen las integrantes de esta organización política, los hombres que la integran participan como aliados, que reconocen la necesidad de espacios de representación para las mujeres.

Además, este movimiento demuestra la necesidad de ir mucho más allá de la paridad, que a menudo es insuficiente. Como vimos la semana pasada, en la Corte Constitucional la mayoría de las magistradas votaron contra la despenalización del aborto. Esto muestra que más que una cuestión de representatividad sexual, la paridad es una cuestión de representatividad política.

No basta con tener más mujeres en cargos de elección popular; es necesario tener más mujeres feministas en instancias de decisión y poder.

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