La renovación que no fue y que por ahora no será
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La renovación que no fue y que por ahora no será

Escrito por Juana Afanador

En el 2022 una de las promesas más escuchadas en las campañas al congreso de la república, fue la renovación. La necesidad de un revolcón en una de las instituciones más desprestigiadas del país, de acabar con los clanes políticos, las familias que heredan curules, las curules en cuerpo ajeno y la desidia de un congreso vago, despreocupado y desconectado de sus electores. Pero una vez más no hubo renovación, y no, la renovación no es que llegue gente más joven al congreso con las mismas mañas de la política tradicional. Digamos que la media de edad sin Gerlein y con algunos congresistas nuevos menores de 50 años, no se renovó, pero sí se rejuveneció un poquito el congreso de la república. No se renovó porque las prácticas políticas que siguen primando son las tradicionales, más que debates hay alianzas y acuerdos a puerta cerrada, las jugaditas siguen primando sobre la transparencia, y la vagancia ni se diga, se rompen los quorum para no tener que debatir, hay congresistas que ni asisten a sus comisiones, y los viajes se multiplican sin gran explicación.

Y ahora llegan unas nuevas elecciones y una nueva ola de renovación que no será. Simplemente veamos a los candidatos a las alcaldías y gobernaciones de gran parte del país, en Bogotá Carlos Fernando Galán, que ha sido concejal, congresista y otra vez concejal, se lanza por tercera vez a la alcaldía de Bogotá, con un discurso poco renovador y que está envejeciendo bastante mal, el discurso de la no polarización y contra el gobierno nacional. En Medellín Fico Gutiérrez recicla la candidatura a la alcaldía después de perder las presidenciales del 2022, es como un premio de consuelo, y después de haber ya sido alcalde. En Cali el chontico, excongresista y concejal, se lanza por segunda vez a la alcaldía y lo más probable es que la gane.

Y es muy posible que para el 2024 no tengamos muchas caras nuevas en los gobiernos locales, y menos alcaldes con caras y propuestas renovadoras, si no hombres que ya han pasado por numerosas experiencias políticas y que definitivamente no quieren soltar el poder. Es bastante diciente que no tengamos mujeres candidatas en Bogotá, y que estemos viviendo una crisis de renovación en los partidos políticos en Colombia. Partidos principalmente coordinamos por hombres, blancos mestizos, mayores, y que no quieren soltar el poco poder que les queda aferrándose a la política electoral local. Todo parece indicar que en estas elecciones tampoco fue la renovación, no tendremos alcaldesas feministas, ni alcaldes aliados, ni concejales transexuales, ni gobernadores que no sean de las coaliciones tradicionales, ni elegidos sin maquinarias políticas de dudosa proveniencia. Lo que nos indica el panorama actual es que la renovación política en Colombia todavía no llega, y nos está dejando atrás de los cambios sociales, y que seguimos en manos de una política vieja, sin imaginación, sin nuevos liderazgos, sin emoción y que se está demorando en marchitar.

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