Reeleccionismo: ¿Reencarnación del narciso latinoamericano? - Razón Pública
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Reeleccionismo: ¿Reencarnación del narciso latinoamericano?

Escrito por Bernardo Congote
bernando congote

bernando congoteOrtega, Uribe, Chávez, Correa, Morales, Kirchner… La reelección apunta a rasgos más profundos de la cultura política de América Latina.

Bernardo Congote *

La democracia puede degenerar en despotismo

La democracia tiene por dentro un enemigo letal, dado que sus propias virtudes la pueden llevar al despotismo autoritario.

Aristóteles ya advertía sobre este riesgo que sufre cada forma de gobierno: la aristocracia puede degradar en oligarquía, la monarquía en tiranía y la democracia en despotismo[1]. La democracia está sometida al riesgo de que las mayorías se hagan "soberanas sobre la ley", dándole entrada a todo tipo de demagogos que convierten al pueblo en monarca para manipularle. "Un pueblo de esta clase -precisó Aristóteles-… busca la manera de ejercer un gobierno monárquico… y se vuelve despótico de manera que en él los aduladores son los que se llevan los honores" [2]/[3].

En América Latina ese pueblo manipulado por sus "aduladores" está hoy detrás de los varios proyectos de reformar  la Constitución para dejar que el presidente de turno sea reelegido una y otra vez. Estos proyectos reeleccionistas anulan la alternación como regla de juego electoral, violan el respeto de las minorías, quebrantan el equilibrio de poderes y consagran una especie de dictadura de las mayorías.  De esta forma el reeleccionismo llevaría la ya frágil democracia que estamos construyendo, hacia un punto de difícil retorno asociado con la falaz y enfermiza pretensión de que sólo uno de los ciudadanos sea capaz de resolver los problemas de todos los demás durante largos períodos de tiempo.

El narcisismo destructivo

Además del despotismo democrático, el  reeleccionismo es fruto de una enfermedad que los psicólogos llaman  "patología  narciso- destructiva".  Esta patología se caracteriza por la falta de sentido de la realidad real en el individuo o en el grupo que la padece, de modo que para el narciso destructivo la suya es la única realidad y, por ende, todos los demás están equivocados[4].

Fromm demuestra que "… el narcisismo de grupo necesita satisfacciones que…  en los grupos religiosos (están alimentadas por) el supuesto de que mi grupo es el único que cree en el verdadero Dios y en consecuencia que… todos los demás grupos están formados por incrédulos descarriados". Este "narcisismo de grupo no hace más que pasar del plano religioso al nacional, al racial o al de partido… (como una patología cuyo)… síntoma más manifiesto… es la falta de objetividad y juicio racional".

Añade Fromm que el grupo narcisista anhela tener un jefe con quien identificarse, y que el jefe llega a pensar que él es la encarnación del  grupo ("yo soy el pueblo") lo cual le lleva a cometer errores que eventualmente acaban en su destrucción. Con el agravante de que la destrucción del narciso se lleva consigo a las sociedades que le rinden culto, porque "… siempre hay a mano semi-psicópatas bien dotados para satisfacer las demandas de una masa narcisista" [5].

En este punto Fromm coincide con Nietzsche, cuando afirmaba que "… la creencia de que alguien posee una fuerza sobrenatural es para los hombres causa de exaltación y de entusiasmo… Sin embargo, en todo ´genio´ que se cree divino, el veneno acaba manifestándose a medida que… envejece"[6] (comillas de Nietzsche). Y Foucault coincide con los dos cuando, al examinar el problema del poder bajo la tentación fascista, propone que "… las masas en el momento del fascismo, desean que algunos ejerzan el poder… puesto que el poder se ejercerá sobre ellas y a sus expensas y hasta su muerte, su sacrificio, su masacre, y, sin embargo, ellas desean… que ese poder sea ejercido"[7].

Enfermedad de América Latina

Las nuevas que desde Nicaragua hasta Argentina describen la proclividad autoritario-destructiva de los Ortega, Uribe, Chávez, Correa, Morales o Kirchner develan trágicamente la consolidación de esa patología mesiánico- narcisa en sociedades que, de esta forma, confirman no sólo su proclividad a resultar víctimas de un patrón demócrata despótico, sino a profundizar la crisis reeligiendo caudillos enfermizos.

Las mayorías de estas naciones están dispuestas a entregarles otra vez a estos individuos el ejercicio de sus ya precarios derechos políticos, agravando su ineptitud para vivir dentro del exigente y delicado tejido de la democracia. Razón por la cual no resulta aventurado afirmar que en ciertas zonas de América Latina el frágil tejido democrático -que anda anclado todavía en el modelo colonial hispano católico – se encuentra objetivamente amenazado.

El llamado "poder de las mayorías" o "la voz divina del pueblo" que está en la base de estos despotismos democráticos, resulta de alto riesgo no sólo por la irracionalidad manifiesta del poder electoral de grupos narcisos que eligen jefes narcisos, sino porque la democracia descansa en el respeto a las minorías: una tiranía patrocinada por la mayoría de los ciudadanos- como de hecho suelen ser toda tiranía- es lo contrario de una democracia.

Necesitan la guerra

Por lo anterior, la creación de las Milicias Bolivarianas chavistas, la pervivencia del paramilitarismo de élite colombiano y sus contrapartes farquiana y elena, las nuevas manifestaciones de Sendero Luminoso en Perú ó el piqueterismo de Estado argentino, confirman regionalmente lo que se afirma para Colombia en el sentido de que "La guerrilla… con sus secuestros, genocidios y demás crímenes universalmente repudiados… (abonan)  el terreno donde hoy florece un gobierno narcisista y mesiánico que por eso mismo necesita de ella para perpetuarse"[8].

Una lista muy larga

No sorprende por tanto que esta numerosa lista de narcisos reelegibles, reencarne en los albores del siglo XXI la tragicomedia narciso destructiva protagonizada anteriormente, entre otros, por los García Moreno (Ecuador,1859-1875), Melgarejo (Bolivia, 1864-1871), Morales (Bolivia, 1871-1872), Gómez (Venezuela, 1908-1935), Trujillo (Dominicana, 1930-1961), Hernández (El Salvador, 1932-1944), Ubico (Guatemala, 1931-1944) y Somoza (Nicaragua, 1937-1980)[9]. Aclarando que habría razones suficientes para colocar a Simón Bolívar en la cabeza cronológica de un listado que, por supuesto, venía alimentado autoritariamente por la férula hispano católica del imperio español, sus símbolos, la Espada y la Cruz y sus sub aparatos de poder, la Encomienda (ss. XVI-XVII) y la Hacienda (s. XVIII-…) de algunas de cuyas ataduras no nos habríamos zafado aún muy a pesar del sueño democrático que algunos románticos intentan proclamar como símbolo de Latinoamérica en el siglo XXI[10].

  *Magíster en Ciencia Política, Economista, Investigador socio político independiente

  Notas de pie de página


[1] ARISTÓTELES, 1973, "Política", en: "Obras",  Editorial Aguilar, Madrid, España, 2ª Edición. 1ª Reimpresión, Pg. 1460.

[2] Ídem. Ver también páginas 1482 y 1483. Notas entre paréntesis del artículo.

[3] CONGOTE, Bernardo, 2008, "El ‘democratismo', ¿otra religión política?" en Le monde diplomatique/el diplo, Edición Colombia, Marzo 2008, Páginas 28 y 29). 2005, "Laicismo y religión política", en Le monde diplomatique/el dipló/ Edición Colombia, Abril 2005, Páginas 12 a14), y 2005, "Religión en Colombia. ¿Una invasora de la política? en Le monde diplomatique/el dipló/, Edición Colombia, Marzo 2005, Páginas 30 y 31 (www.eldiplo.info).

[4] FROMM, Erich, 2003, "El corazón del hombre", Ed. Alianza, Madrid, 23ª reimpresión, Cap. IV.

[5] Ídem., Páginas 96 a 100.

[6] NIETZSCHE, Friedrich, 1993, "Humano, demasiado humano", Ed. ME Editores, Madrid, Página 132.

[7] FOUCAULT, Michel, 1997, "Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones", Ed. Alianza, Madrid, 3ª reimpresión, Pg. 33. Itálicas en el original.

[8] GAVIRIA, Carlos, "Discurso de apertura del Congreso del Polo Democrático Alternativo", en Revista Semana, Bogotá, 2009-02-26.

[9] IRIARTE, Alfredo, 1986, "Bestiario tropical", Eds. Gamma, Bogotá.

[10] Bastaría para ello observar con serenidad la forma y fondo del discurso eximido durante el Encuentro de las Américas celebrado en Trinidad y Tobago a mediados de Abril 2009 en el que el grupo de autócratas en consolidación intentó por todas las vías aparecer vestido de oveja frente a los retos que trazó desde Estados Unidos la nueva administración del Partido Demócrata.

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