Reelección: La táctica se impone sobre la estrategia - Razón Pública
Inicio TemasPolítica y Gobierno Reelección: La táctica se impone sobre la estrategia

Reelección: La táctica se impone sobre la estrategia

Escrito por Bernardo Congote
bernando congote

bernando congoteUna mirada a la Rusia de Lenin y de Trotsky serviría para entender por  qué Uribe será reelegido sin que la oposición sea capaz de impedírselo.

Bernardo Congote *

Un libro viejo y nuevo

"Curzio Malaparte" [1]/ escribió un texto obligatorio para quienes pretendan navegar las aguas turbulentas de la "alta política". El libro se titula "Técnica del Golpe de Estado"[2] y su lectura nos permite aproximarnos al fenómeno golpista de la Europa de comienzos del siglo pasado. Entre otros casos, Malaparte examina la relación entre Trotsky y Stalin respecto del peso que uno y otro concedían a los factores tácticos y estratégicos que por entonces se movían en Rusia.

No me sorprendería que de aplicar las ideas de Malaparte a la América Latina de hoy surgieran pistas importantes para entender el presente y, hablando de Colombia, para dimensionar sus perspectivas políticas ad portas de una segunda reelección.

Rusia, 1917

Mientras Trotsky se aferraba a sus tesis de la "insurrección permanente" como camino  para derrocar al gobierno zarista o menchevique, Lenin  insistía en estudiar el momento  y propiciar el golpe cuando estuvieran dadas las "circunstancias favorables" que hicieran viable la revolución. Por eso el 21 de octubre de 1917, a cuatro días del levantamiento de los sóviets, Lenin se preguntaba por qué Trotsky habría desatado la revuelta sin darle seguridades sobre la fecha escogida, mientras que Trosky llevaba ya muchos días de actuar al mando de una "tropa de choque" que ensayaba movimientos tácticos para tomarse las instalaciones policiales, telegráficas, de transporte y de otros servicios públicos en Petrogrado.

Y mientras Lenin se preocupaba por garantizar ante todo el apoyo de los sindicatos,  Trotsky  organizaba el levantamiento sobre la base de que no era necesario promover la huelga porque  "… el espantoso desorden que reinaba en Petrogrado era más eficaz que una huelga general". Trotsky por tanto se había concentrado en agravar el desorden y para ello había formado grupos de milicianos expertos en cada tipo de perturbación,  convencido como estaba de que "las masas no nos sirven de nada" y de que para causar una insurrección "no se necesitan circunstancias favorables" sino "una tropa de asalto… (integrada por) hombres armados mandados por ingenieros".

Colombia, 2009-2010

¿Hay algún parecido entre la Revolución de Octubre y el proceso que nos está llevando a la reelección del Presidente Uribe? Malaparte ofrece pistas para responder esta pregunta aquí y ahora.

En primer lugar, Malaparte notaría que los posibles contrincantes de Uribe aparecen  embebidos en analizar cuáles son o cuáles podrían ser las "circunstancias favorables" que harían viable derrotar al incumbente en la próxima contienda electoral. Y sin embargo  no lucen muy aptos para contrarrestar las tácticas re-electorales que Uribe puso a funcionar en Colombia desde 2003.

A manera de ejemplo, Fajardo está elaborando sesudos diagnósticos sobre el qué, el cómo y el para qué potenciar la seguridad democrática; Pardo está denunciando la maquinaria del Gobierno que hizo tanta presión sobre la Cámara, y el Polo Democrático está buscando ideologías que mantengan unidas sus corrientes "gavirista" y "petrista" por lo menos hasta el día de elecciones.

Mientras tanto y en segundo lugar, Malaparte notaría que Uribe y la que por asimilación podríamos llamar su "tropa de asalto" siguen consolidando el control sobre los entes de poder en el Estado, sometiendo por vía de "persuasión" a quienes sacan la cabeza oposicionista ó propiciando la sequía presupuestal de los opositores de manera que ninguno tenga siquiera el chance de respirar burocráticamente en la escala nacional, regional o local. De esto da prueba el que buena parte de los puestos y contratos se encuentran cuidadosamente administrados desde la Casa de Nariño en beneficio de la causa "insurreccional permanente" del gobierno, como se aprecia cada vez con menos esfuerzo en las plantas de personal de Procuradurías, Fiscalías, Contralorías, Institutos descentralizados, Notarías, Superintendencias, Comisiones, Alcaldías, Gobernaciones y todo los demás.

¿Pero qué sigue?

De la puja entre la estrategia "leninista" de la oposición y la táctica "trotskista" del gobierno, Malaparte habría inferido tres grandes conclusiones. Primera: que Uribe tendrá éxito. Segunda: que sus oponentes de destacan por estar enredados en su elevada capacidad de ensoñación. Y, por consiguiente, que la oposición despilfarró los siete años anteriores descuidando sus bases electorales y dejándose distraer en la retórica de Uribe sobre si la seguridad democrática funciona o no funciona mientras el Presidente profundizaba paso a paso su "táctica" de "insurrección permanente".

Estas "tácticas" no han sido secretas sino que han sido divulgadas ampliamente. Habiendo burlado todas las precauciones morales del clientelismo, ya desde 2005 se veía que la endemia había crecido, resucitando la especie degradante según la cual lo grave es "no pertenecer a la rosca" para participar de sus privilegios[3] . También podría probarse que la Cámara aprobó el Referendo gracias a la lubricación "táctica" que propició el Ejecutivo. Lo que se oye al respecto convertiría en cuento de hadas la que hace 20 años calificaron como escandalosa propuesta de Turbay Ayala por "reducir la corrupción a sus justas proporciones". En esta nueva versión de su original en cabeza de Yidis y Teodolindo  algunos de los nuevos miembros de la "tropa de asalto" podrían terminar presos "… pero después de votar". Si con esto no bastara, la Corte Suprema sigue siendo objeto de todo tipo de seguimientos ilegales para ver si se doblega y hasta la Corte Constitucional ha sido ya tocada por el brazo largo de la "tropa" al servicio de la nueva reelección.

Pregunta, respuesta, pregunta

¿Quién hubiera creído en 2002 que la estrategia militar contra el terrorismo terminaría distrayendo acerca de una cuidadosa táctica política que, sin necesidad de esperar al resultado, anunciara con casi un año de anticipación la segunda reelección del Presidente Uribe?

Respuesta: Todo aquel que, con el paso de estos años no hubiere visto el proceso lento pero seguro mediante el cual el Poder Ejecutivo ha cubierto de favores y favoritos a los demás poderes del Estado como precio para consolidar su versión criolla de la táctica insurreccional,  sigue siendo leninista.

Ello no es óbice para la otra pregunta: ¿Habiendo sido útil esta táctica para conquistar el poder absoluto, lo será para preservar la salud del Estado y las instituciones sociales después de 2010?

* Magíster en Ciencia Política, Economista, Investigador socio político independiente 

 Notas de pie de página


[1] Pseudónimo elegido por el italiano Kurt Erik Pelleri (1898-1957).

[2] MALAPARTE, Curzio, 1967, "Técnica del golpe de Estado" en "Obras de…", Ed. Plaza  & Janés, Barcelona.

[3] SUDARSKY, John, 2007, "La evolución del capital social en Colombia, 1997-2005", Ed. Fundación Restrepo Barco, Bogotá.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies