Presupuesto Bogotá 2015: habrá plata, pero ¿habrá ejecución? - Razón Pública
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Presupuesto Bogotá 2015: habrá plata, pero ¿habrá ejecución?

Escrito por Efraín Sánchez

Hospital San Ignacio de Bogotá

Efraín Sánchez¿En qué piensa gastarse la administración distrital el presupuesto de 2015, que al parecer será el más alto de la historia de la ciudad? Pero, sobre todo, ¿cómo hará para superar los problemas en la ejecución que la han atormentado?

Efraín Sánchez*

El presupuesto más alto

Si el Concejo de Bogotá aprueba durante antes del 9 de diciembre el proyecto de presupuesto que fue radicado por la administración distrital, el de 2015 será el presupuesto más alto de la historia de la ciudad.

El monto será de 17,2 billones de pesos, lo que supera en 2,5 billones al de 2014 (14,7 billones) y es más del doble del de 2008 (8,2 billones). El presupuesto nacional aprobado por el Congreso será de 216,2 billones de pesos, o sea que el de la capital se aproxima al 8 por ciento del presupuesto total del país.

Según la Secretaría de Hacienda, el 82,65 por ciento del presupuesto se destinará a inversión, el 12,73 por ciento a gastos de funcionamiento y el 4,62 por ciento al servicio de la deuda. A la administración central irán 11,4 billones (el 66 por ciento) y 5,8 billones a los establecimientos públicos (33,7 por ciento).

Por sectores, el más beneficiado con el nuevo presupuesto será el de educación.

Estas cifras son importantes porque muestran una evolución positiva de la composición del presupuesto de Bogotá a lo largo de los años. En 1990 el presupuesto de inversión era apenas el 40 por ciento del total, pasó al 71 por ciento en 2000, y hoy se da un nuevo salto, esta vez a casi el 83 por ciento.

Por el contrario, los gastos de funcionamiento, que en 1990 fueron el 45 por ciento, en 2000 descendieron a 21 por ciento y el año entrante llegarán a menos del 13 por ciento. El servicio de la deuda era el 15 por ciento en 1990, pasó al 8 por ciento en 2000 y será de menos del 5 por ciento en 2015.

¿De dónde va a salir ese dinero? Menos de la mitad (7,8 billones) vendrá directamente del bolsillo de los bogotanos con lo que se llama ingresos corrientes: impuestos, tasas y contribuciones. El resto vendrá de transferencias de la Nación (2,8 billones) y recursos de capital (6,6 billones).

¿Adónde irá?

Por sectores, el más beneficiado con el nuevo presupuesto será el de educación, que recibirá 3,2 billones de pesos, en comparación con los 2,9 billones que le correspondieron en el presupuesto de 2014. Según el secretario de Educación, Óscar Sánchez, los recursos adicionales se destinarán a “fortalecer el preescolar de tres grados (prejardín, jardín y transición)”, áreas en las cuales se aspira a atender a 120.000 estudiantes, casi treinta mil más de los que ahora se tienen.

También se ampliará la jornada única, que cubrirá a 250.00 estudiantes, muchos más que los 180.000 actuales. Habrá además 3.900 nuevos docentes, 580 sedes educativas tendrán internet de alta velocidad (actualmente lo tienen solo 300 sedes), se construirán más de 30 nuevos colegios y se dejarán en diseño y con los predios adquiridos más de 50.

El presupuesto para salud será de 2,2 billones de pesos, y la aspiración, según el alcalde Gustavo Petro, es que el año entrante la red pública hospitalaria deje de producir déficits, después de haberla recibido con uno de 300.000 millones.

Según nuestras cuentas, sin embargo, habría una reducción del presupuesto para salud, pues el de 2014 para este sector fue de 2,36 billones de pesos. Probablemente en el curso del debate se nos explicará cómo puede mejorar el sector con un presupuesto menor.

La Secretaría de Integración Social será el tercer sector más beneficiado, con un presupuesto que asciende a 1,2 billones de pesos (recibió 816.000 millones en 2014). Según dijo Petro, “nosotros la recibimos con 500.000 millones de pesos; allí están todas las políticas de superación de la segregación de las poblaciones más vulneradas, tercera edad, habitantes de la calle, entre otros”.

La administración distrital y el propio alcalde Petro destacan también el crecimiento del presupuesto para el sector cultura, recreación y deporte, al cual se destinarán 518.000 millones, frente a los 452.000 millones de 2014.

De esta suma, más de 200.000 millones corresponderán al Instituto Distrital de Recreación y Deporte, 70.000 millones a la Secretaría de Cultura (frente a 66.000 millones en 2014), y 150.000 millones para el Instituto Distrital de Artes.

En otros campos, el sector con mayor presupuesto será el de movilidad, con 1,4 billones de pesos, mientras que el de hábitat tendrá 712.000 millones. El IDU, por su parte, tendrá un presupuesto de 2,2 billones, El SITP tendrá 600.000 millones para completar su implementación, y habrá 2,4 billones como “aporte que ya pone Bogotá para hacer la primera línea del Metro”, según dijo al alcalde.

Tal como está el proyecto de presupuesto, es evidente el interés del gobierno de Gustavo Petro en dar prioridad al sector social. En la visión de la propia administración, “para complementar los logros hasta ahora obtenidos, el presupuesto 2015 se enfocará en la reducción de la segregación, la actuación frente al cambio climático y la defensa de lo público”.

Estos, desde luego, fueron los “tres grandes propósitos” del Plan de Desarrollo Bogotá Humana y, al menos en lo que respecta al “sector social”, que hace frente al tema de la segregación, el incremento presupuestal es notable, al llegar a 7,1 billones en 2015 tras haber tenido 6,4 billones en 2014 (sumando los sectores de educación, salud, integración social, y cultura, recreación y deporte).

El concejal Jairo Cardozo, del movimiento MIRA.
El concejal Jairo Cardozo, del movimiento MIRA.
Foto: Concejo de Bogotá

El problema de la ejecución

No hay duda de que con este presupuesto el gobierno de Petro quiere no solo reivindicarse frente a la opinión pública después del drama de la destitución y la inhabilidad del alcalde en mitad de su período sino lograr las principales metas del Plan de Desarrollo.

Sin embargo, los retos van a ser inmensos para la administración, y el primero de ellos viene de ella misma. Como era de esperarse, las primeras voces pesimistas frente al nuevo presupuesto se concentraron en el tema de la ejecución, y vinieron del propio Concejo, que tiene a su cargo la aprobación del proyecto.

Citado por El Tiempo, el concejal Jairo Cardozo, del partido Mira, dijo que “hay propuestas interesantes en el sector educativo, que debe ser privilegiado, y en movilidad con la inversión de recursos para el metro. Es importante la distribución que se está proponiendo, pero preocupa la ejecución”.

En este aspecto la historia reciente de la alcaldía de Petro muestra considerables altibajos. En 2013 la ejecución alcanzó el 87 por ciento, pues se invirtieron nueve billones de los 10,3 presupuestados. Esto no está del todo mal, pero el problema, según indicó la veedora distrital, Adriana Córdoba, en su informe sobre ejecución presupuestal en 2013, es que “este año (2014) Bogotá cuenta con el presupuesto más alto de la historia, que sumándole lo no ejecutado, suma casi 16 billones de pesos”.

El panorama a mediados de 2014 era bastante preocupante. Según advirtió la Veeduría Distrital la ejecución al 31 de mayo “es la más baja en 10 años”, pues llegaba solo al 31 por ciento, cuando debía aproximarse, idealmente, al 50 por ciento.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que 2014 fue un año electoral con ley de garantías. Pero, como dijo la veedora, “en años similares como el 2006 y el 2010, cuando también hubo elecciones, la ejecución del presupuesto al 31 de mayo fue del 42 y el 52 por ciento, respectivamente. Incluso, la ejecución en el gobierno del alcalde Petro fue más alta en los primeros dos años: 43 por ciento en el 2012 y 33 por ciento en el 2013”.

La defensa del secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, fue que el presupuesto que debía comprometerse en 2014 era mucho mayor que en esos años, aunque aceptó que la ley de garantías sí afectó la ejecución.

Es evidente el interés del gobierno de Gustavo Petro en dar prioridad al sector social.

A pesar de las advertencias de los organismos de control y la mala prensa sobre la ejecución, las cosas no van bien en esta materia. Según un informe del contralor distrital, Diego Ardila, “a fecha de septiembre de este año la ciudad lleva ejecutado el 48,8 por ciento de los recursos”. Esto significa que en estos últimos tres meses el gobierno de la ciudad tendrá que ejecutar más de la mitad de su presupuesto para 2014.

Habrá que esperar para ver cómo se las arregla el Distrito para lograr siquiera ejecutar el 80 por ciento de sus recursos este año. Según el secretario de Hacienda, “el presupuesto debe quedar totalmente adjudicado en el segundo semestre”, y señaló que en este período “será importante la adjudicación de obras como la troncal de la avenida Boyacá, el metrocable de Ciudad Bolívar y algunas obras viales”.

Las cosas no se ven muy bien tampoco en el campo de la infraestructura, especialmente si se juzga por los resultados del IDU en 2013, cuando, de acuerdo con cifras del programa Bogotá Cómo Vamos, esta entidad “solo pudo ejecutar 14 por ciento de su presupuesto de inversión directa, lo que quiere decir que en el año solo logró hacer una séptima parte de lo que tenía planeado”.

Como se ve, el problema no es la falta de plata; no lo fue en 2013, no lo es en 2014 y no lo será en 2015. El problema es la capacidad del Distrito para gestionar debidamente los recursos. 2015 será también un año electoral, y con las elecciones previstas para el domingo 25 de octubre se levanta nuevamente el espectro de la ley de garantías, que limitará esa capacidad de gestión al menos durante la tercera parte del año.

 

* Sociólogo y doctor en Historia Moderna Latinoamericana por la Universidad de Oxford.

 

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