“Bogotá Humana” ya casi: el dilema entre lo urgente y lo importante - Razón Pública
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“Bogotá Humana” ya casi: el dilema entre lo urgente y lo importante

Escrito por Efraín Sánchez
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Efrain SanchezAunque el Plan se propone objetivos tan loables como dejar atrás la discriminación, adaptarse al cambio climático y fortalecer la esfera de lo público, el presupuesto se destina a objetivos más terrenales y urgentes, comenzando por la movilidad en la ciudad.

Efraín Sánchez

Discurso encomiable

La impresión que deja una lectura reposada del núcleo “conceptual” —que no incluye la financiación, las metas o los “cómos”— del Plan de Desarrollo “Bogotá Humana” 2012–2016” del alcalde Gustavo Petro es que se trata de un proyecto importante.

Difícilmente podría objetarse la visión de “una ciudad que supera la segregación y la discriminación”, que pone al ser humano “en el centro de las preocupaciones del desarrollo”, de “un territorio que enfrenta el cambio climático y se ordena alrededor del agua” y de “una Bogotá en defensa y fortalecimiento de lo público”: los tres ejes del Plan, dentro de una concepción universalista que bien podría ser refrendada por Naciones Unidas.

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El Plan cuesta en sus cuatro años de vigencia: 61 billones de pesos, es decir, 60 por ciento por encima del costo estimado del Plan del alcalde Samuel Moreno.
Foto: Periodismo sin Fronteras

El propio Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) no podría menos que mirar con beneplácito el objetivo general del Plan de “mejorar el desarrollo humano de la ciudad” y su concentración en temas de la mayor importancia mundial como el cambio climático y el agua, pues corresponden precisamente a los contenidos de los informes sobre desarrollo humano del PNUD para 2006, Más allá de la escasez: poder, pobreza y crisis mundial del agua y para 2007-2008, La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido.

Por supuesto, también resulta impresionante la cifra de lo que cuesta el Plan en sus cuatro años de vigencia: 61 billones de pesos, es decir, 60 por ciento por encima del costo estimado del Plan del alcalde Samuel Moreno y -de lejos- el plan más costoso en la historia de Bogotá.

¿Qué quería la gente?

Frente a objetivos de tal valor universal, suenan a nimiedades domésticas los trancones de Bogotá, la saturación de TransMilenio, la crisis hospitalaria del Distrito, el acceso a la educación superior o la inseguridad en la localidad de Mártires.

Sin embargo, son precisamente estas las preocupaciones más urgentes de los bogotanos, que entretejen su vida cotidiana y constituyen indicadores claves del desarrollo humano de la ciudad.

Según la Secretaría de Planeación, en el proceso participativo para elaborar el Plan de Desarrollo la ciudadanía dio prioridad a los siguientes temas:

  1. La red pública hospitalaria y territorios saludables;
  2. Agua y atención del riesgo;
  3. Atención integral de la infancia;
  4. Vivienda;
  5. Educación, jornada única;
  6. Movilidad;
  7. Seguridad;
  8. Presupuestos participativos y participación ciudadana;
  9. Economía popular y seguridad alimentaria;
  10. Cultura;
  11. Mujeres y género;
  12. Víctimas [1].

Independientemente de qué tan participativa pudo haber sido la elaboración del Plan —se han hecho críticas a este respecto— este orden de prioridad plantea muchas preguntas. ¿Dónde quedó el empleo, una de las primeras preocupaciones ciudadanas en tiempos de la campaña por la Alcaldía? ¿Para la ciudadanía bogotana es más importante el agua que la seguridad alimentaria? ¿Por qué son tan importantes los presupuestos participativos para una ciudadanía con tan bajos niveles de participación?

¿Qué dice el Plan de Desarrollo?

La composición y articulación interna de cada eje es la siguiente:

  • en el Eje 1 —“una ciudad que supera la segregación y la discriminación”— se cubre el desarrollo integral de la infancia, la salud, la educación, la igualdad de oportunidades y la equidad de género, la discriminación, las víctimas, los derechos humanos, el arte, la recreación y el deporte, la seguridad alimentaria, la ciencia, la tecnología y la innovación, la economía popular, el emprendimiento y la productividad, el trabajo y la vivienda.
  • En el Eje 2 — “un territorio que enfrenta el cambio climático y se ordena alrededor del agua”— están contemplados la recuperación de la estructura ecológica y el agua, el cambio climático, la movilidad, la gestión de riesgos, las basuras, el medio ambiente sano, y el tema de Bogotá y su región.
  • El Eje 3 —“una Bogotá en defensa y fortalecimiento de lo público”— integra la participación, las capacidades de gestión y coordinación del nivel central y las localidades, la transparencia y la lucha contra la corrupción, la seguridad, la paz y la reconciliación, la protección del derecho a la salud, el desarrollo institucional y la función administrativa, las tecnologías de la información, y las relaciones internacionales de Bogotá.

Educación y salud contra la segregación

El objetivo de superar la segregación y la discriminación (Eje 1) absorbe el 60 por ciento del costo del plan. Si se toma como indicador la participación en el presupuesto, entonces la administración Petro dio prioridad a los objetivos de este eje de la siguiente manera:

  1. la educación (llamada en el Plan “construcción de saberes”), que se lleva el 44 por ciento del presupuesto asignado a este eje;
  2. la salud (“territorios saludables”), con el 23 por ciento;
  3. el desarrollo integral de la primera infancia, con el 12 por ciento;
  4. la vivienda (“vivienda y hábitat humano”), con el 8 por ciento.

El 13 por ciento restante se distribuye entre una diversidad de objetivos como:

  • la lucha contra los distintos tipos de discriminación (4 por ciento),
  • la cultura, la recreación y el deporte (3 por ciento),
  • la seguridad alimentaria y nutricional (2 por ciento)
  • otros objetivos cuya suma apenas alcanza el 4 por ciento del presupuesto como la superación de la segregación y la discriminación, la igualdad de oportunidades para las mujeres y la equidad de género, la dignidad de las víctimas, la protección de los derechos humanos, la ciencia y la tecnología, el apoyo a la economía popular, el emprendimiento y la productividad, el trabajo decente y digno y el fortalecimiento y mejoramiento de la calidad y cobertura de los servicios públicos.

Movilidad para enfrentar el cambio climático

El segundo eje en orden de importancia es el del cambio climático y el agua (Eje 2), que toma el 33 por ciento del presupuesto. ¿Qué es lo más urgente para un territorio que enfrenta el cambio climático y se ordena alrededor del agua?

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¿Dónde quedó el empleo, una de lasprimeras preocupaciones ciudadanas en tiempos de la campaña por la Alcaldía?
Foto: kalipedia.com

Sorprendentemente, la movilidad absorbe el 89 por ciento de la inversión en este eje. Sin duda, forzando algo la imaginación, el metro, el ferrocarril, los cables aéreos y TransMilenio tienen mucho que ver con el cambio climático y el agua.

Pero a la estrategia frente a la adaptación de la ciudad al cambio climático propiamente dicha solamente se le asigna el 0,2 por ciento del presupuesto de este eje, y a la recuperación, rehabilitación y restauración de la estructura ecológica principal y de los espacios de agua, que incluye el mejoramiento de la calidad hídrica de los afluentes del río Bogotá (ni pensar en la descontaminación de este río), se le asigna el 3,4 por ciento.

Fortalecer lo público vale el 6 por ciento

Y en cuanto al tercer eje, la defensa y el fortalecimiento de lo público, es importante pero no tanto como los otros dos, pues apenas alcanza algo más del 6 por ciento del presupuesto global.

El objetivo principal de este eje es fortalecer la función administrativa y el desarrollo institucional que absorben el 61 por ciento del presupuesto respectivo. A la seguridad ciudadana se le dedica el 24 por ciento, a la participación ciudadana el 6 por ciento, a las tecnologías de la información el 4 por ciento, y el 5 por ciento restante a la transparencia y la lucha contra la corrupción, a la paz y la reconciliación, a la defensa del derecho fundamental a la salud y a las relaciones internacionales de la ciudad.

Entre lo urgente y lo importante

En síntesis, superar la segregación y la discriminación podrá ser el objetivo más importante en el discurso del gobierno Petro, pero lo más urgente en la práctica es la movilidad, a juzgar por los recursos efectivamente asignados: absorbe el 30 por ciento del presupuesto total, mientras el Plan de Samuel Moreno le había asignado el 25,8 por ciento.

Le sigue la educación, que toma el 26 por ciento (28,8 por ciento en el plan de Moreno), y a cierta distancia la salud, con el 13,8 por ciento (20,6 por ciento en tiempos de Samuel Moreno).

La seguridad ciudadana (y los territorios de vida y paz) solo recibirán el 1,5 por ciento (8,7 por ciento en el gobierno anterior), mientras que a la vivienda se le asigna el 4,5 por ciento (0,7 por ciento en el gobierno anterior).

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El objetivo de superar la segregación y la discriminación  absorbe el 60 porciento del costo del plan.   Foto: Patria Grande

Estas cifras ofrecen una perspectiva menos filosófica y trascendental: tal vez el paso por el Concejo contribuyó a resolver el dilema práctico de escoger entre lo urgente y lo importante. Resulta claro que tal como quedó aprobado el Plan de Desarrollo, el alcalde deberá enfrentar con realismo retos decisivos a partir de ahora.

-Para empezar, tendrá que reelaborar su discurso, aceptando que lo urgente deja poco tiempo y dinero para lo importante, o por lo menos demostrando que atender de veras lo urgente puede contribuir a acercarse paulatinamente a lograr lo importante.

-Segundo, tendrá que ingeniarse el modo de obtener el cupo de endeudamiento que falta para completar los 61 billones de pesos, sin que los bogotanos consideren que se están desviando los recursos para atender a sus necesidades más urgentes.

-Tercero, el Plan de Desarrollo requiere aun mucha elaboración de detalle: definir las líneas de base, ajustar las metas y coordinar la ejecución, a lo cual debe aplicarse durante los próximos meses un nuevo gabinete cuya composición todavía no se conoce.

En fin, el alcalde enfrenta el reto central de recuperar la confianza de la ciudadanía en su gobierno y en las instituciones del Distrito, si alguna vez la tuvo.

* Sociólogo y doctor en Historia Moderna Latinoamericana por la Universidad de Oxford.

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