El Partido Verde y los tres tenores: una visión alternativa para Colombia - Razón Pública
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El Partido Verde y los tres tenores: una visión alternativa para Colombia

Escrito por Efraín Sánchez

Efrain-Sanchez El trabajo en equipo, una propuesta política refrescante y un modelo de seguridad ciudadana que va más allá de la seguridad democrática son tres claves para entender el mensaje y el éxito que están teniendo los verdes. 

Efraín Sánchez Cabra*

Una gran novedad: trabajar en equipo

A la pregunta obligada de los periodistas durante la campaña para elegir al candidato presidencial del Partido Verde, "¿Por qué votar por usted y no votar por sus contendores?", los tres ex alcaldes de Bogotá y precandidatos en competencia, respondieron de la manera siguiente:

  • Antanas Mockus: "En cuanto a mí, quiero impulsar una transformación cultural y educativa de Colombia, que nos permita superar el principal problema del país que es la ilegalidad, y que, superando ese problema, nos permita, a cada colombiano, poner lo mejor de sí para actuar… construir sobre lo construido. No voy a dar razones para no votar por ellos. Yo escogí aliarme con ellos porque creo que cualquiera de los dos puede ser un buen Presidente de la República. Los tres construimos sobre lo que el predecesor construyó. Imagínense a cada colombiano retomando de lo que ha hecho el otro de bueno,  y construyendo sobre eso. Imagínense la fuerza que tendríamos".
  • Luis Eduardo Garzón: "Si yo salgo, me sentiría primero muy atortolado de tener que responder por la agenda de los tres: mega bibliotecas, mega colegios, manejar los recursos sagrados, como recursos públicos que son, la experiencia en seguridad, etc., etc. Y segundo, me sentiría muy gratificado. Pero si uno de ellos es, yo acompañaré plenamente esa decisión. Es que aquí no hay un sentimiento antropófago. ¿Cómo puede uno fracturar esta alianza? ¿Cómo puede minimizarla? ¿Cómo puede reducirla a su mínima expresión si estamos mostrando lo mejor?".
  • Enrique Peñalosa: "Porque tengo la capacidad gerencial, la preparación, la experiencia para producir resultados de verdad que le mejoren la vida a los colombianos y especialmente a los más vulnerables, a los viejos, a los niños, a los más pobres. Porque voy a construir sobre todo lo bueno que ha hecho el presidente Uribe. Pero con cualquiera de ellos el país estaría en excelentes manos. Con Antanas y con Lucho nosotros vamos a conformar un equipo que llame a los mejores, que llame a los jóvenes de todos los rincones del país, a la gente más preparada, que tenga la experiencia, que tenga el talento y que tenga la vocación de servicio para transformar este país. Yo les digo que lo mejor de nosotros está por venir".

"Los tres tenores", "Los tres mosqueteros", "Los trillizos", se dijo y dice de Mockus, Peñalosa y Garzón en su singular campaña para las elecciones legislativas y presidenciales de 2010. Tal vez nadie haya descrito mejor que Luis Eduardo Garzón esta unión, que hace unos meses habría parecido improbable: "trillizos de distinto útero". Al disolverse el año pasado la unión de "los quíntuples", compuesta por los trillizos, Marta Lucía Ramírez y Sergio Fajardo, quedaron los tres ex alcaldes de Bogotá cuyas administraciones se recuerdan como un período de grandes transformaciones para la capital de Colombia. A principios de octubre vino su ingreso y el de sus equipos y seguidores al Partido Verde Opción Centro, que después de muchas discusiones quedó convertido sencillamente en Partido Verde. Tres meses más de discusiones, de acuerdos programáticos, de selección de candidatos para Senado, Cámara de Representantes y Parlamento Andino, precedieron a la decisión de elevar a consulta popular la escogencia del candidato presidencial. En los dos meses y medio previos a las elecciones legislativas, los tres compartieron una misma agenda que los llevó a las principales ciudades del país y a enfrentarse en debates públicos, como el realizado el 28 de febrero por el Canal Caracol y del cual proceden algunas citas que aquí se hacen.

La propuesta electoral y programática de Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa proyecta hacia el país su experiencia y sus éxitos como alcaldes de Bogotá: la cultura ciudadana de Mockus, la gerencia de Peñalosa, la inclusión social de Garzón y la eficiencia administrativa de los tres. Pero no pierden de vista que al presentarse al país están penetrando en otra dimensión: una nación extraordinariamente diversa, con profundos desequilibrios regionales y sociales y con inmensos retos inmediatos: desempleo, informalidad laboral y empresarial, pobreza, retraso tecnológico y en infraestructura, crisis en el sistema de salud, tasas de homicidio urbano en ascenso, narcotráfico, guerrillas…

La unión de los tres ex alcaldes provino de un acuerdo basado en la confianza y la igualdad, y sus fines superan ampliamente los de la coyuntura electoral. Como explicó Mockus ante una pregunta de Viviane Morales, para quien dicha unión parecería haber sacrificado la eficiencia o la eficacia política, "En Colombia hay que construir partidos… Lo que hicimos los tres es un pequeño laboratorio de construcción de partidos. Si uno se asocia a un partido, uno tiene que arrancar de igual a igual. Los partidos no se forman alrededor de una persona a través de una especie de séquito. El encuentro entre los tres como iguales y el exponernos a un mismo proceso y el entregarle a la ciudadanía la decisión de quién lidera, me parece que tiene ese sentido democrático de construcción de partido".

El programa de los verdes

La propuesta programática se construyó sobre un conjunto de principios definidos democráticamente en el Congreso del Partido Verde celebrado el 2 de octubre de 2009. Entre los principios, ante todo, respeto por la vida y rechazo de cualquier tipo de violencia y de cualquier complicidad con grupos al margen de la ley y con funcionarios o ciudadanos corruptos. Manejo transparente y eficiente de los recursos públicos como recursos sagrados. Respeto y defensa de la Constitución Política, con sus principios de primacía del interés general sobre el interés particular, reconocimiento y valoración de las diferencias y la pluralidad. Coherencia entre fines y métodos: no al "todo vale". Construir sobre lo construido. Del mismo modo se definieron diez prioridades programáticas:

  1. Cultura ciudadana y educación como pilares del desarrollo.
  2. Defensa y cuidado del medio ambiente y de la biodiversidad.
  3. Búsqueda efectiva de la igualdad, la equidad, el ejercicio de los derechos y el acceso a la justicia.
  4. Desarrollo sostenible desde los puntos de vista social, económico y ambiental.
  5. Seguridad y convivencia por el derecho a vivir sin miedo.
  6. Fortalecimiento de la autonomía y productividad de las regiones.
  7. Crecimiento económico con redistribución.
  8. Focalización de las políticas públicas en niñez y juventud.
  9. Ampliación de capacidades y oportunidades.
  10. Eliminación de toda clase de discriminación sexual o de género.

 En una labor de algo más de tres meses en la que participaron cerca de 140 personas se definieron seis líneas programáticas que cubren los grandes temas nacionales:

  1. El Estado que buscamos, un Estado respetuoso de la Constitución y la ley, en el que el manejo de los recursos públicos sea eficiente, transparente y justo. Un Estado que garantice seguridad integral, participativa y concertada, tanto en la ciudad como en el campo, bajo un enfoque de seguridad ciudadana que  haga efectivo el derecho a vivir sin miedo, construyendo confianza en personas e instituciones, con una justicia accesible y eficiente; con una política exterior regida por la Constitución, respetuosa del derecho y los acuerdos internacionales y que  priorice las relaciones con la región y en especial con los vecinos.
  2. Una sociedad justa e incluyente; una sociedad basada en la confianza en las personas y las instituciones, en igualdad, equidad y pleno ejercicio de los derechos. Una sociedad respetuosa de las leyes, responsable y participativa. Con pleno y equitativo acceso a la salud, la educación, los servicios públicos, la vivienda, el empleo, la generación de ingresos y la tecnología; donde los niños y los jóvenes sean la prioridad, con la cultura ciudadana y la educación como pilares de su desarrollo; donde el respeto y la defensa del medio ambiente y la biodiversidad estén en armonía con las políticas de desarrollo sostenible.
  3. Una economía de todos para todos; una economía con reglas claras, donde los empresarios, los ciudadanos y el Estado desempeñen sus funciones y actividades libre y ordenadamente con una meta común: una sociedad próspera. Una economía competitiva, innovadora, sostenible y equitativa.
  4. Una política digna y transparente, donde el propósito principal es transformar la manera de hacer política, buscando una política basada en la confianza entre las personas y en las instituciones, donde la transparencia, la participación, la inclusión, el control social y la gobernabilidad sean los pilares de una auténtica democracia.
  5. La fuerza de las regiones, donde se plantea consolidar a las regiones como entes gestores de su propio desarrollo, sobre la base del fortalecimiento de la descentralización, la integración, la corresponsabilidad de la nación y las entidades territoriales, y la inversión pública y privada en programas productivos generadores de empleo y riqueza regional.
  6. Medio ambiente sano y sostenible, donde se plantea el propósito de defender, preservar y conservar las fuentes de vida y los recursos naturales; promover el desarrollo y el uso de energías limpias, nuevas y alternativas; crear una cultura de consumo racional y responsable. Identificar, valorar, monitorear y mitigar los principales riesgos ambientales de origen natural o humano.

¿Cuál es la diferencia?

  • Es un hecho que cuando se aproximan las elecciones los temas programáticos de fondo pasan a segundo plano y el interés de muchos periodistas y audiencias se centra en los asuntos coyunturales, que en Colombia cambian con vertiginosa rapidez. El debate del Canal Caracol se verificó al día siguiente de anunciarse la decisión de la Corte de declarar inexequible el referendo reeleccionista, y obviamente saltó a la palestra el tema de la seguridad democrática. ¿Qué harían de distinto al presidente Uribe los candidatos del Partido Verde en cuando a seguridad? Preguntó uno de los periodistas.  
  • La primera respuesta fue la de Mockus: "Hoy en día en las carreteras colombianas el ejército saluda a los ciudadanos levantando el pulgar y los ciudadanos que pasamos al frente lo saludamos de la misma manera. Yo sueño con que en Colombia el mismo saludo se dé a los jueces. Yo sueño con una nueva etapa del Estado Social de Derecho donde la justicia sea respetada. En Colombia sólo 14% de la gente confía en los funcionarios y sólo 20% en los jueces. Eso no puede seguir así. La seguridad necesita justicia. Necesitamos confrontar radicalmente el principio de justicia por mano privada, que es el principio que anima a las FARC, a las autodefensas y a grupos de limpieza social. No justicia por mano propia. Justicia estatal. ¿Con qué instrumento? ¿Con qué herramienta? La Constitución, que ayer salió bien librada".
  • Luis Eduardo Garzón recordó el gran salto en seguridad que dio Bogotá bajo los gobiernos de los tres ex alcaldes: "La seguridad de Bogotá no se hizo por gracia del Espíritu Santo. El primer indicador de reducción de homicidios empezó con Antanas Mockus: 82 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1995. Terminó mi gobierno con 18 homicidios por cada 100.000. Al mismo tiempo instrumentalizamos a toda la sociedad. Mostramos que la seguridad es una inversión. El 32% de la reducción de homicidios del conjunto del país fue de nuestro gobierno. Y al mismo tiempo articulamos una serie de propuestas e iniciativas con centros comerciales, el sector financiero, las rumbas, etc. etc. Con los taxistas (47.000 taxistas) hicimos pactos de seguridad. Que no nos digan ahora que nosotros improvisamos. Al contrario, fue en Bogotá donde empezó el ejercicio sostenible de la seguridad urbana. Eso haríamos. Seguridad urbana, que no la hizo el gobierno nacional".
  • Por su parte, Peñalosa habló de medidas concretas: "Hay que trabajar en la seguridad urbana. Hay que darle la misma importancia a la seguridad urbana que ha tenido la seguridad democrática. Hay que hacer efectivo el derecho fundamental a vivir sin miedo. Hay que tener una policía especializada, porque buena parte de los delitos que se cometen en las ciudades son hechos por bandas profesionales y requieren más que todo inteligencia. Se requieren modificaciones en la justicia, primero porque muchos de los delitos que se cometen son excarcelables casi de inmediato. Por supuesto, hay que trabajar con los jóvenes, especialmente en los barrios marginales, para que tengan proyectos de vida, y especialmente para que no haya deserción escolar. Y también hay que tener ambientes urbanos que propicien la civilización, la convivencia: orden, limpieza, iluminación; que propicien el que haya convivencia amable y seguridad en los barrios".
  •  Como observó Viviane Morales, el reciente informe de Human Rights Watch alertó sobre una alianza de todos los actores ilegales, congregados por el fenómeno del narcotráfico. ¿Cuál sería la estrategia de cada uno de los tres ex alcaldes para enfrentar ese problema?
  • Para Enrique Peñalosa "Este tipo de alianzas demuestran debilidad. Demuestran que los han venido golpeando. Hay que seguir golpeándolos con fuerza. Hay que crear una fuerza élite. Posiblemente hay que crear jurisdicciones especiales de jueces que puedan ser protegidos de manera especial para atender este tema del crimen organizado. El país tiene claro desde hace rato que su principal desafío en la democracia colombiana lo tiene en el crimen organizado, ya sea el crimen político de la guerrilla, del narcotráfico, de los paramilitares".
  • Para Luis Eduardo Garzón, "A la unidad de los ilegales se tiene que mover la unidad de los legales. Algo que pasó en este cuatrienio sobre todo, yo no sé si en los últimos ocho años, es que el gobierno del presidente nos dividió a los legales entre uribistas y anti uribistas, entre buenos y malos según la óptica del gobierno. Y lo que tenemos que hacer es una gran convocatoria para que los legales nos sentemos a discutir cómo analizar el tema del narcotráfico. Tenemos que discutir cómo se hace la política, porque la política no puede ser un negocio, como está viéndose ahora en las elecciones parlamentarias e incluso en las presidenciales. Tenemos que discutir los temas éticos. Tenemos que discutir los temas sociales y la política de empleo. Tenemos que hacer un acuerdo sobre lo fundamental. Después de Uribe se acabó el personalismo. Tenemos que hacerlo colectivo, y unirnos los legales contra esa estrategia de los ilegales. Pero de modo positivo: con propuestas".
  • Mockus hizo una propuesta, basada en una experiencia real de Colombia: "Yo creo que lo que señala Human Rights Watch es un buen síntoma. Estos grupos que operan en la ilegalidad se están juntando por la fuerza de la acción del Estado, pero también por la fuerza de la presión social. El 4 de febrero de 2008 es inolvidable. Es tan importante como las proezas de los militares. Es arrinconar, es derrotar, en ese caso a las FARC y muy especialmente el uso del secuestro por las FARC. Los colombianos debemos darnos el lujo de una discusión muy franca sobre el narcotráfico. En los últimos cinco o seis años se cohonestó el narcotráfico con tal de que el narcotráfico se uniera y peleara contra las FARC. Era: peleemos con los enemigos de a poquitos. Primero escojamos unos y seamos un poco complacientes, por lo menos con las autodefensas. Yo creo que si los colombianos discutimos francamente las consecuencias del narcotráfico, construiremos anticuerpos culturales, morales, de rechazo al narcotráfico. Seamos como los ecuatorianos, rechacemos el narcotráfico culturalmente".
  • Ninguno de los tres oculta su respeto por el Presidente Uribe. A la pregunta de Juanita León para Enrique Peñalosa de si considera que Uribe fue más bueno que malo o más malo que bueno para el país, contestó: "Más bueno que malo. Claramente, hoy tenemos un país mejor que hace ocho años. Cuando él llegó había 400 municipios de los 1.100 que hay en Colombia, a donde no llegaba la policía, donde los alcaldes no podían gobernar. Hay una mayor confianza en los inversionistas, que quieren ahora invertir en empresas que generan empleo". Sin embargo, si en materia de seguridad evidentemente sí harían cosas distintas, también las harían muy distintas ante otros desafíos del gobierno, como muestran estas respuestas de Antanas Mockus a preguntas de la misma periodista: ¿Habría bombardeado el campamento de Raúl Reyes en el Ecuador si tuviera la misma información que tenía el presidente Uribe? "No, por respeto a la Constitución colombiana". ¿Promovería acuerdos internacionales para legalizar la droga? "No. Los promovería para combatirla con herramientas culturales". ¿Habría despedido al Ministro de Defensa cuando se destaparon los falsos positivos? "Sí". ¿Qué exención tributaria acabaría? "Si por mí fuera, acabaría las que tienen que ver con el juego y el licor".

    Muy pocas campañas han dejado de anunciar que sus candidatos se proponen implantar un nuevo modo de hacer política en Colombia. Evidentemente no es sólo cuestión de estilo y de lenguaje, sino de propuestas y de actuaciones, y esto parecen haberlo entendido muy bien las campañas de Mockus, Peñalosa y Lucho.

    *Sociólogo de la Universidad Santo Tomás y Doctor en Historia Moderna Latinoamericana de la Universidad Oxford

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