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Así se formó la isla de basura en Puerto Colombia

Escrito por Sandra Vilardy
Isla de basura en Puerto Colombia

Sandra VilardyMás de mil toneladas de desechos invadieron las costas en varios municipios del Caribe colombiano. ¿Quiénes son los responsables y cómo evitar que vuelva a suceder?

Sandra Vilardy Q.*

Imágenes preocupantes

El pasado 31 de mayo, las redes sociales y las noticias se llenaron de imágenes que mostraban una “isla de basura” de dieciocho kilómetros de diámetro frente a las playas de Puerto Colombia, en el Departamento del Atlántico.

Esta es la primera isla que se conoce en las costas del país, pero en el mundo ya hay conciencia sobre estas aglomeraciones de basura que flotan en los océanos y afectan gravemente el medio ambiente.

En este caso, la isla de basura perjudica la calidad del agua y la biodiversidad marina. Además, el incidente ha afectado la economía de municipios donde el turismo es una fuente importante de ingresos.

Además de Puerto Colombia, padecieron Salgar y Sabanilla en el Departamento del Atlántico y la zona sur de influencia de la desembocadura del rio Magdalena. Días después, la basura llegó a otros municipios como Juan de Acosta y Tubará.

Inicialmente se estimaba que eran unas 600 toneladas de basura, pero para el 11 de junio la empresa de servicios públicos Triple A reportaba la recolección de más de 1.214 toneladas, sin contar con lo que han recogido otras entidades y voluntarios que llegaron a la zona.

Puede leer: Nicaragua, Colombia y la amenaza para el mar Caribe.

Deforestación y mal manejo de residuos sólidos

Esa misma empresa informó que el 80 por ciento de los residuos que recogieron son troncos y residuos de origen vegetal, y el 20 por ciento restante son plásticos, muebles y otros elementos de origen humano que nunca llegaron a las zonas de disposición donde deberían gestionarse.

Lamentablemente, en algunas zonas del Caribe las personas sacan la basura cuando llueve para se la lleve el arroyo. Por lo tanto, hay una responsabilidad ciudadana en el problema de las basuras que flotan en el mar. Pero el deber también es de las autoridades municipales y corporaciones autónomas a lo largo de la cuenca, que son quienes deben garantizar la debida disposición de los residuos sólidos.

Para el 11 de junio la empresa de servicios públicos Triple A reportaba la recolección de más de 1.214 toneladas.

Por otro lado, llama la atención que el 80 por ciento del contenido de la isla corresponda a troncos de árboles, muchos de ellos con cortes de motosierra. ¿De qué lugares exactamente proviene esa gran cantidad de material vegetal? ¿Cómo están monitoreando la deforestación las corporaciones de la cuenca del Magdalena?

Primera isla de basura en Colombia.

Foto: Gobernación del Atlántico
Primera isla de basura en Colombia.

Seguramente no tendremos respuestas rápidas a estas preguntas, ya que el monitoreo de la deforestación corresponde a entidades del nivel nacional que no alcanzan a detectar los cambios en la mayoría de los bosques que quedan en esta cuenca.

Además, el aumento de las tasas de deforestación ha dirigido la atención principalmente a la crítica situación de la Amazonía, olvidando que las cuencas del Magdalena y del Cauca también han perdido buena parte de sus coberturas de bosques. Lo que queda debería ser objeto de atención prioritaria.

Lea en Razón Pública: La deforestación en Colombia: un problema de no acabar.

¿Por qué llegan tantos desechos al mar?

Para que se forme una isla de basura de estas dimensiones tienen que confluir varios procesos, que van más allá del mal manejo de las basuras y la falta de conciencia y responsabilidad ciudadana.

Algunos de esos procesos son naturales. En época de lluvias el caudal del río aumenta, como lo ha hecho en la mayor parte de la cuenca en los últimos meses. Como consecuencia, el río arrastra y lleva hasta el mar una mayor cantidad de materiales.

Otro proceso natural son las corrientes costeras, que en esta época del año transportan en dirección sur lo que el río ha depositado en el mar a lo largo de la costa, permitiendo su aglomeración.

Pero la acumulación de residuos también se debe al deterioro de la cuenca del Magdalena por cuenta de su mal manejo.

Normalmente, los ríos tienen varios mecanismos para retener sedimentos y material vegetal, reciclándolos y dándoles otros usos ecológicos, especialmente en la zona baja de la cuenca. Estos mecanismos están directamente ligados con sus planicies de inundación y todos los sistemas asociados de humedales, caños y ciénagas.

Pero la realidad de nuestro río Magdalena es que estos sistemas de regulación están cada vez más amenazados y han sido rellenados, linealizados y desconectados del río, por lo que este ha ido perdiendo su capacidad de atrapar los sedimentos y residuos.

El descuido del río Magdalena

Este es uno de los puntos más críticos en la gestión ambiental del río Magdalena.

No existe un plan de manejo integral del cual se apropien los Departamentos, municipios y autoridades ambientales. Esto ha permitido que proyectos económicos, especialmente los portuarios y de infraestructuras urbanas, afecten las riberas del río y sus zonas de inundación.

El margen del río en la zona metropolitana de Barranquilla y la zona portuaria de Palermo son dos muestras claras de cómo se han rellenado legalmente estas zonas de amortiguación que son claves para el buen funcionamiento del río.

¿Pero qué está pasando entonces con la ejecución de los planes de ordenamiento y manejo de cuencas (POMCA)? En vez de llevarlos a la acción, se siguen haciendo ajustes a las normas y las metodologías. Esto hace imposible evaluar su efectividad. Además, falta coordinación entre las entidades públicas que actúan a diferentes escalas.

Mientras tanto, los habitantes de los municipios costeros asociados a las desembocaduras de nuestros grandes ríos están siendo afectados por las acciones y omisiones de sus compatriotas a lo largo de la cuenca. La balanza los pone de perdedores ante la debilidad del Estado de gestionar de manera integral el principal río del país.

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¿Qué están haciendo las autoridades?

La conmoción mediática por las imágenes de la isla de basura frente a Puerto Colombia llevó a las autoridades a actuar frente al problema. Una comisión de la Contraloría General de la Nación, encabezada por la Contralora delegada para el Medio Ambiente Walfa Constanza Tellez se trasladó a la zona y se han realizado reuniones para analizar la situación.

Además, se diseñó un Plan de Contingencia a cargo de la Alcaldía de Puerto Colombia, la Corporación Regional del Atlántico, la empresa Triple A y la Fuerza Pública.

Llama la atención que el 80 por ciento del contenido de la isla corresponda a troncos de árboles.

Frente a este acontecimiento, algunos buscan responsables, especialmente por omisión, entre las corporaciones de toda la cuenca o en Cormagdalena. Otros acusan a los habitantes de todos los municipios de la cuenca del río por su falta de responsabilidad ambiental.

En tiempos del calentamiento global se deben tomar medidas para proteger nuestros ríos y playas antes de que ocurran las tragedias.

Foto: Gobernación del Atlántico
En tiempos del calentamiento global se deben tomar medidas para proteger nuestros ríos y playas antes de que ocurran las tragedias.

Lo cierto es que este caso muestra de manera contundente la debilidad acumulada en la gestión de los residuos sólidos, la gestión integral de la cuenca, la deforestación y el manejo adecuado de las zonas costeras.

Cómo evitar que siga pasando

Este caso debería ayudar a las autoridades nacionales, incluidos los entes de control, a fortalecer de manera decidida y acelerada la coordinación interinstitucional y normativa ante los retos que surgen del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, que hacen muy probable que eventos como este se sigan presentando.

Los últimos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y del Panel Intergubernamental de Servicios Ecosistémicos (IPBES) hacen un llamado a las naciones para que actúen con urgencia en la protección del medio ambiente. Sin embargo, en Colombia:

  • Seguimos enfrentados en el dilema de conservación de ecosistemas versus proyectos de desarrollo;
  • Las políticas ambientales están desarticuladas y son poco efectivas; y
  • Los procesos de educación ambiental y formación en sostenibilidad no han dado resultados suficientes.

Estamos en un momento definitivo para un liderazgo contundente del ministro de Ambiente de la mano de la Procuraduría y la Contraloría. El país necesita que las instituciones emprendan procesos coordinados y participativos de reconocimiento del territorio y sus ecosistemas como los principales elementos de protección y seguridad ante los cambios globales, y también como elementos clave para un desarrollo económico y social más equitativo.

 

*Bióloga marina y doctora en ecología y medio ambiente, profesora de la Universidad del Magdalena.
@svilardyq

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