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La revocatoria de Peñalosa: una oportunidad

Escrito por Fernando Rojas

Actual Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa.

Fernando Rojas Parece una paradoja, pero esta iniciativa de sus adversarios puede servirle al alcalde de Bogotá. Hágalo o no lo haga, sería un error ignorar el malestar que hay entre la ciudadanía o menospreciar los argumentos de quienes lo critican.

Fernando Rojas Parra*

¿Ciudadanos o movimientos políticos?

Aunque la revocatoria del mandato fue concebida como un mecanismo de participación  mediante el cual los ciudadanos podrían evaluar la gestión de los alcaldes o gobernadores que ellos mismos eligieron, en la práctica se trata de una herramienta de oposición política.

Difícilmente un ciudadano común y corriente puede dedicar gran parte de su tiempo y sus recursos a la labor titánica de conseguir las firmas y luego los votos para hacerla realidad. De este modo, el peso de la revocatoria recae sobre los partidos políticos, los movimientos ciudadanos y demás grupos que buscan tener o recuperar el poder. Por esta razón no puede ser vista como una romántica expresión de protesta. Es ante todo una acción política.

Lo que pasa hoy en Bogotá lo confirma. Por eso no sorprende que, al menos hasta ahora, los promotores de la revocatoria de Peñalosa sean los mismos que han defendido la gestión del exalcalde Gustavo Petro, así como sindicatos y políticos de diversas corrientes anti-peñalosistas. Esto no significa que no puedan sumarse otras tendencias, sobre todo si tenemos en cuenta que ya se prendieron los motores para las elecciones de 2018, y que apoyar o no la revocatoria es una excusa perfecta para iniciar la campaña y realinear las fuerzas.

Sorprende en cambio que la mayoría de los defensores de Peñalosa se hayan concentrado en señalar las debilidades y dificultades del proceso de revocatoria o en resaltar su inconveniencia para la ciudad. Pero no se han detenido a preguntarse qué ha hecho mal Peñalosa para que quieran revocarlo, en qué se está equivocando el alcalde y cómo puede corregirlo. Los defensores de Peñalosa no pueden ignorar que fue él mismo, no Petro, quien:

  • Llamó potrero a la Reserva van der Hammen y ha hablado de su parcial urbanización;
  • Cambió el trazado del metro y se la jugó para que fuera elevado sin estudios;
  • Impulsó una reforma a la salud que no ha mejorado la calidad del servicio que reciben los bogotanos;
  • Vendió la Empresa de Teléfonos de Bogotá, el 20 por ciento de la Empresa de Energía de Bogotá y lo que la ciudad tenía en Promigas.

Corregir el rumbo

Ex Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.
Ex Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. 
Foto: Gustavo Petro Urrego

Un proceso de revocatoria puede ser una oportunidad para un mandatario. De él depende si la utiliza para dar un timonazo y reorientar su gestión o si se obstina en el camino que lo llevó al distanciamiento con algunos sectores de la sociedad.

El exalcalde Petro, quien según Vladdo tomó “en año y medio de gobierno una serie de decisiones en las cuales se han mezclado, en proporciones desiguales, buenas intenciones, falta de conocimiento, ingenuidad, inexperiencia, arrogancia, algo de populismo y, sin duda, una buena dosis de improvisación”, eligió la segunda alternativa. Utilizó la revocatoria para polarizar a la ciudad, para ocultar la improvisación de su gobierno, para desviar la atención ciudadana de los problemas centrales y para aferrarse al poder.

El peso de la revocatoria recae sobre los partidos políticos, y demás grupos que buscan tener o recuperar el poder. 

¿Qué hará Peñalosa? ¿Cómo va a asumir el intento de revocatoria? ¿Hará cambios en su equipo? ¿Cambiará la manera como comunica su administración? ¿Dejará que la ciudad se enfrasque en una polarización entre peñalosistas y petristas? ¿Se dejará llevar por la terquedad?

Son varios los interrogantes por responder. Lo que sí es seguro es que el alcalde tiene frente a él la enorme oportunidad de mostrar que es más que un tecnócrata. Puede demostrar que es un político que aprendió a oír, corregir, incluir y a liderar la ciudad sin atropellar a quienes piensan diferente.

Bogotá puede sorprender

Es un error pensar que todos los que no están de acuerdo con la actual administración son petristas, o son personas que no entienden lo que se está haciendo o que no quieren que a Bogotá le vaya bien.

También es una gran equivocación creer que la actual administración lo está haciendo bien, o creer en las palabras del alcalde Peñalosa en la entrevista con María Isabel Rueda: “estoy haciendo lo que hay que hacer, no solamente bueno sino excepcionalmente bueno”, o incluso creer que como en su pasada administración la revocatoria no prosperó esta vez tampoco lo hará.

Es muy importante que el alcalde Peñalosa y su equipo comprendan que si menosprecian la revocatoria, a sus promotores y sus críticas existe un enorme riesgo de que la ciudad los sorprenda.

Como lo señalé en Semana, “según la última encuesta del programa Bogotá Cómo Vamos, el alcalde Enrique Peñalosa tiene un 22 % de favorabilidad, uno de los índices más bajos desde que se realiza esta medición, superando solo a Samuel Moreno en 2011 cuando tuvo un pírrico 11 % y 10 puntos por debajo de Gustavo Petro en su último año (32 %)”.

Al observar los resultados de la encuesta de percepción ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, se puede constatar que Peñalosa obtuvo los porcentajes de favorabilidad más bajos en 11 localidades:

  • Puente Aranda,
  • Mártires,
  • Candelaria,
  • Santa fe,
  • Bosa,
  • Tunjuelito,
  • Ciudad Bolívar,
  • Antonio Nariño,
  • Rafael Uribe,
  • Usme y
  • San Cristóbal.

En estos lugares Peñalosa perdió con Rafael Pardo o Clara López en las elecciones para la Alcaldía. ¿Es una coincidencia? Probablemente no. El alcalde Peñalosa tiene grandes dificultades para ganarse a los habitantes de estos sectores.

Es un error pensar que todos los que no están de acuerdo con la actual administración son petristas.

La imagen de Peñalosa es mejor en Suba, Usaquén, Engativá, Fontibón, Kennedy, Barrios Unidos, Teusaquillo y Chapinero, localidades en las que ganó en 2015. Sorprendentemente en estas zonas la espera de resultados también es evidente, a pesar de que el discurso del alcalde tiene mejor aceptación.

Claro, para muchos bogotanos el alcalde encontró una ciudad en estado lamentable y con enormes problemas por resolver. Por eso debe poner la casa en orden. Sin embargo, ya lleva un año y seguirle echando la culpa a la anterior administración no tiene sentido. El proceso de revocatoria está en marcha. De Peñalosa y sus acciones dependerá si termina o no su mandato. Ojalá vea y aproveche la oportunidad que tiene de corregir el rumbo. Bogotá lo necesita.

 

* Politólogo con maestrías en gestión urbana e historia, estudiante de doctorado en historia de la Universidad de los Andes.

twitter1-1@ferrojasparra

 

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