Los siete retos de Peñalosa para mejorar la movilidad de Bogotá - Razón Pública
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Los siete retos de Peñalosa para mejorar la movilidad de Bogotá

Escrito por Fernando Rojas
El actual Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa.

El actual Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa.

Fernando RojasCada vez es más difícil moverse en esta ciudad, y el nuevo alcalde debe empezar a mostrar las mejorías en un plazo muy cercano. Estos son los problemas más urgentes, y estas habrían de ser sus primeras actuaciones.

Fernando Rojas Parra*

Inmovilidad para todos

Uno de los logros del hoy exalcalde Gustavo Petro fue democratizar la inmovilidad en Bogotá. No importa dónde se viva, se trabaje, se estudie o se hagan las compras, en materia de movilidad lo que todos vivimos a diario es un auténtico calvario.

En efecto: según la encuesta Bogotá Cómo Vamos 2015, el 61 por ciento de quienes se mueven en bicicleta y el 32  por ciento de quienes se movilizan en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) están insatisfechos. Así mismo, para el 59 por ciento de los encuestados ha empeorado el servicio en Transmilenio.

movilidad

Fuente: Bogotá Cómo Vamos 2015

Los siete retos

Son pues enormes los retos en movilidad que enfrentará la administración Peñalosa, no solo porque la paciencia y la confianza de los bogotanos están en sus niveles más bajos, sino por la avalancha de anuncios que ha hecho el alcalde entrante. Aquí presento y analizo los restos que aparecen más apremiantes.

El corte de cuentas es el desafío más urgente.

1. Corte de cuentas. Este es el desafío más urgente. La retórica de Petro saturó a los bogotanos de anuncios y promesas que no se cumplieron nunca. Ahora Peñalosa tiene que hacer un balance real del estado en que recibe los diferentes proyectos de movilidad, e informar a la ciudadanía de manera clara, precisa y por supuesto objetiva.  

Si no lo hace podría darse un divorcio muy rápido entre su administración y la opinión ciudadana: los bogotanos no queremos más pajaritos en el aire.

Bus del SITP en Bogotá.
Bus del SITP en Bogotá.
Foto: Alberto Castillo Aroca

2. Peatones. El mal estado de los andenes es consecuencia de que los últimos gobiernos sencillamente renunciaron a la tarea de garantizar un espacio público seguro, digno y de calidad para que los peatones podamos movernos por la ciudad.

Es una lástima que se hayan perdido los grandes esfuerzos de otras épocas para garantizar los derechos del peatón. Peñalosa tiene ahora el desafío de retomar esta bandera y tener andenes que inviten a caminar: iluminados, arborizados, continuos, con rampas para facilitar el acceso y con mobiliario urbano. Además por supuesto de llegar a cero peatones muertos o heridos en accidentes de tránsito.

3. Bicicletas. En Bogotá -y en el mundo entero- este es el momento de la bicicleta. Por eso  debe aumentarse la oferta de ciclo-parqueaderos, tanto públicos como privados, en todas las localidades de la capital. También debe garantizarse el mantenimiento de la red de ciclo-rutas, así como la conexión entre sus distintos tramos y con la red de transporte público: los ciclistas deben poder hacer algunos trayectos complementarios en buses para ayudar a promover el uso de este vehículo.

También se necesita mejorar las condiciones de seguridad de los ciclistas. Para ello hay que tener más iluminación en las ciclovías, aumentar la presencia de policías en lugares peligrosos, y adelantar campañas de cultura ciudadana para que los ciclistas respeten y sean respetados.

4. Transporte público. En esta materia Peñalosa tendrá varios y complejos desafíos, empezando por el metro y por supuesto incluyendo a Transmilenio y al SITP en su conjunto.

En cuanto al metro hay dos aspectos claves para la ciudad:

– Primero, y  gústennos o no, Bogotá ya tiene unos estudios que indican por dónde debe ir la primera línea del metro. Por eso el nuevo alcalde no debería hacerle al metro lo que le hicieron a Transmilenio los gobiernos de izquierda: frenarlo hasta poner en riesgo su viabilidad. Por el contrario, Peñalosa debería dedicar su probada capacidad gerencial a construir el metro en el tiempo previsto y con los menores sobrecostos posibles, dejando listo además su respectivo plan de expansión.

– Lo segundo es la financiación del metro, pues es evidente que el precio del dólar  hará más cara cualquier inversión en el futuro. Apretado por el cambio en la situación fiscal, el gobierno nacional ha guardado un silencio sospechoso ante las discusiones que sobre el tema se han venido dando en Bogotá. Por eso – más que si el metro debe ser elevado, a nivel o subterráneo- el asunto de veras importante en la agenda del alcalde Peñalosa es concretar y asegurar los desembolsos, sin duda gigantescos, que habría de hacer la Nación para el metro en Bogotá.  

El asunto de veras importante en la agenda de Peñalosa es asegurar los desembolsos, sin duda gigantescos, que habría de hacer la Nación para el metro en Bogotá.  

Por haber sido el proyecto-bandera de su anterior alcaldía, Peñalosa y su equipo deberían dedicar mucha atención a Transmilenio: es fundamental mejorar la calidad de este servicio. Para lograrlo hay que poner en marcha una serie de ajustes que logren convertir al usuario en el centro del sistema:

• Mejorar las frecuencias,

• Reducir el hacinamiento en buses y en estaciones,

• Reorganizar los torniquetes para facilitar la entrada y salida,

• Reparar los pisos de las estaciones,

• Ampliar los puentes peatonales,

• Reubicar la venta de tiquetes,

• Clarificar la información al usuario,

• Garantizar la seguridad en buses y estaciones, y

• Poner freno a los colados.

Por otra parte hay cinco desafíos principales para mejorar el SITP:

• Acabar de poner en marcha este sistema, lo cual implica tomar decisiones sobre Egobus y Coobus, operadores que tienen a su cargo el 40 por ciento de las rutas, pero que hoy están intervenidos y sujetos a un plan de salvamento por parte de la Superintendencia de Puertos y Transporte.

• Aumentar las frecuencias y ajustar las rutas, pues los usuarios se quejan del tiempo que pierden esperando a que pasen los buses. Además, muchos se quedaron sin cómo entrar o salir de sus barrios.

• Aumentar los puntos de venta y de recarga de la tarjeta Tu Llave, una acción clave para garantizar que pueda accederse al sistema.

• Sanear las finanzas del SITP, pues según Transmilenio el déficit semanal es de entre 13 mil y 15 mil millones de pesos.

• Clarificar la información que se le da al usuario, pues aún no se logran la simplicidad y la facilidad necesarias para que la gente se anime a usar el sistema.

Las personas no se bajarán de sus carros y motos por decreto. Necesitan alternativas de calidad, seguras y confiables.

5. Carros y motos. El número de automotores sigue aumentando, y la mala calidad del transporte público sigue siendo la principal causa de este fenómeno. En este punto el desafío crucial será entender que no ha funcionado ni funcionará el garrote como única herramienta para contener el aumento de los vehículos. Las personas no se bajarán de sus carros y motos por decreto. Necesitan alternativas de calidad, seguras y confiables, que ayuden a cambiar su forma de moverse.

Bus de Transmilenio en la carrera 30 de Bogotá.
Bus de Transmilenio en la carrera 30 de Bogotá.
Foto: Comité Internacional de la Cruz Roja

Mientras eso sucede, el alcalde y su equipo deberían trabajar en una política de estacionamiento para carros y motos, con lo cual los peatones recuperaríamos el espacio público, las vías se despejarían y se mejoraría la velocidad.

Peñalosa tiene también que meterle el acelerador al sistema inteligente de tráfico, para modernizar la semaforización y producir información en tiempo real que facilite las decisiones para reducir los trancones. Igualmente sería importante adelantara un trabajo concertado con la Policía de tránsito para que esta ayude a destaponar la ciudad y no solo a cazar infractores.

6. Cultura ciudadana. Durante los últimos diez años ha imperado la ley del más fuerte: cada uno hace lo que quiere y el gobierno ha perdido la capacidad de convocarnos a respetar las normas, cumplir con nuestros deberes y convivir con nuestros vecinos.

La nueva administración debe comprender que en esta materia el retroceso ha sido tal que se necesitan mucha creatividad, mucha pedagogía y varias acciones concretas para revivir el sentido de pertenencia de los bogotanos. Es fundamental que Peñalosa no olvide que la Bogotá que gobernará estos cuatro años es muy diferente de la que ya gobernó.

7. Financiación. Peñalosa está en mora de explicarnos de dónde saldrán los recursos para realizar todos los proyectos que ha anunciado. Esto cobra mayor importancia en una coyuntura económica poco favorable para que la Nación y el Distrito asuman grandes inversiones, y cuando el bolsillo de los bogotanos no aguanta más presiones.

Sin duda, hay otros temas que requieren atención por parte del gobierno que acaba de posesionarse: el transporte de carga, la construcción y reparación de la malla vial, las mejoras en la calidad del servicio de taxi, Uber y las bicicletas eléctricas, entre otros.

Pero con lo presentado aquí queda claro que salir de la crisis de movilidad que atraviesa Bogotá exigirá liderazgo, planeación, capacidad de gestión y aguante ciudadano.

 

* Politólogo con maestrías en gestión urbana e historia. Estudiante de doctorado en historia de la Universidad de los Andes.

twitter1-1@ferrojasparra

 

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